Consejos para visitar el Gran Museo Egipcio en El Cairo
Tras más de dos décadas de espera, aplazamientos sine die y un millón de conjeturas, el Gran Museo Egipcio (e inglés Grand Egytpian Museum o GEM) se ha convertido al fin en una realidad tangible capaz de trastocar los cimientos de cualquier viaje a Egipto que se precie. Su flamante apertura ha supuesto un antes y un después, redefiniendo el universo museístico para mostrar muchas de las maravillas del Antiguo Egipto a escasos dos kilómetros de las Pirámides de Giza. Todo ello en espacio inmenso, envolvente, moderno y multifuncional donde se dignifica cada pieza y se trasluce el empeño inexcusable de aportar un merecido valor al contenido sin descuidar la magnitud del continente. Un fondo que no descuida las formas y unas formas que protegen y ensalzan una colección excepcional que supera las cien mil piezas con numerosas obras inéditas y otras joyas ya conocidas pero exhibidas al público de una manera diferente. Un buen ejemplo lo tenemos con el tesoro intacto de la tumba de Tutakkhamon, el cual se se ha reunido por primera vez en su totalidad para poner la guinda a un pastel ya de por sí delicioso.

Si a Egipto ya le sobraban razones para navegar entre los muchos dones de una civilización extraordinaria, la apertura del nuevo museo egipcio puede ser la mejor noticia en años en el país norteafricano así como en el mundo de la cultura. Y, cómo no, todo el mundo quiere subirse al carro de esta novedad aún reluciente, por lo que surgen un sinfín de preguntas de cara a preparar esta cita. Tras haber tenido la oportunidad de conocer este espacio de unas dimensiones que duplican a las del Louvre de París me gustaría aportar mi visión al respecto y recopilar una serie de consejos para visitar el Gran Museo Egipcio en El Cairo para sacarle el mejor partido a la experiencia. Información que pretende ser útil y donde además se aborden otras cuestiones como, por ejemplo, qué es ahora del museo viejo de Plaza Tahrir, el de toda la vida, o dónde podemos encontrar y ver las momias reales así cómo debemos plantear a partir de ahora un itinerario por la ciudad.
ÚLTIMA HORA: Viaje de autor monográfico de El Cairo previsto para el 8-14 de febrero con una visita exclusiva al nuevo museo. Contacta para más información.
EL GRAN MUSEO EGIPCIO, EL MAYOR MUSEO DEL MUNDO DEDICADO A UNA SOLA CIVILIZACIÓN
El largo viaje de un nuevo museo en Egipto
La construcción e inauguración del Gran Museo Egipcio, por muchos ya más conocido por las siglas de GEM, constituye uno de los proyectos culturales y arqueológicos más ambiciosos del mundo en las últimas décadas. Cuando se proyectó la idea, ya hace unos treinta años, sólo se sabía que su puesta en marcha representaría una revolución museística en todos los niveles y que no habría ningún otro semejante en cuanto a tamaño, colección y tecnología dedicado a una sola civilización. Se puede decir hoy día, una vez ya ha entrado en completo funcionamiento, que las ensoñaciones de quienes se empeñaron en llevarlo a cabo, se han visto ampliamente superadas, permitiendo entrar a Egipto, una vez más, en la Historia de la Humanidad por su afán faraónico de hacer el “aún más difícil todavía”, un lema tatuado en las raíces de este pueblo nacido del Nilo y capaz de sobreponerse con afán a cualquier dificultad que aparezca en el horizonte. Lo llevan en los genes, es evidente.

Si bien fue concebido por primera vez a principios de los años noventa y su construcción se puede tildar de prolongada hasta el exceso y la desesperación, pues el proyecto siempre permaneció asolado por interrupciones constantes debidas a factores políticos, regionales, logísticos y económicos, este colosal museo abrió oficialmente sus puertas en noviembre de 2025 tras una inauguración por todo lo alto con altas personalidades de todo el mundo. No cabe duda que su mensaje, esperado durante décadas, llegó por tierra, mar y aire para que no quedase nadie que no supiese que en El Cairo acababa de estrenar un nuevo museo.
Números de récord para albergar una colección maravillosa y en parte inédita
Soltar en la mesa la cifra del medio millón de metros cuadrados sobre los que se extiende el Gran Museo Egipcio no vale nada sin una amalgama de comparativas para acompañar. Trasladándonos a cuestiones mundanas, sería en superficie el equivalente a setenta campos de fútbol o a toda la Ciudad del Vaticano. Mientras que, si establecemos equiparaciones con otros museos, duplica al Louvre y casi triplica al Museo Británico de Londres. En cuanto a colección se estiman un total de cien mil piezas en su interior, cantidad que irá en aumento pues aún no todas las salas de exposiciones, tanto fijas como temporales, se han completado. Ante la gran cantidad de objetos del Antiguo Egipto depositadas en almacenes de museos, sin obviar los continuos hallazgos (se calcula que más de un 70% de tesoros de la época faraónica pueden estar aún enterrados), el tiempo dará luz sobre las nuevos artefactos a exhibir ante un público deseoso de sorprenderse y quizás poco consciente de que ni en diez vidas sería capaz de digerir todo lo que llegue a ver tanto en el GEM como, sobre todo, en su viaje a Egipto.

Pero se debe valorar el Gran Museo Egipcio únicamente por su colección sino también por el envoltorio. Un edificio concebido para ser una prolongación contemporánea pero nada invasiva del paisaje de Giza y las pirámides que permanecen siempre de fondo (a unos dos kilómetros de distancia). Y es que este ambicioso proyecto arquitectónico diseñado por el estudio irlandés Heneghan Peng Architects, vencedor del concurso internacional convocado en 2002, partió siempre de una idea muy clara clara: Hacer emerger un museo monumental y moderno sin competir visualmente con las pirámides, sino estableciendo un diálogo con ellas, actuando como el garante de mantener un hilo conductor repleto de simbolismo.

Ramsés II da la bienvenida a los visitantes del Gran Museo Egipcio
Parece imposible apreciar la grandiosidad de este espacio hasta que se no se aproxima a él y se vislumbra una fachada alargada donde predomina el alabastro, material traslúcido que filtra los rayos del sol y cambia de apariencia según la hora del día. Preparado para albergar a miles de personas a la vez, convierte a su patio exterior en todo un entretenimiento con el primer obelisco suspendido del mundo (permite ver lo que grabaron los egipcios en su base), aunque hasta que no se accede a su enorme y semiabierta plaza ceremonial, no se alcanza la verdadera consciencia de lo que se nos viene encima. Una estatua colosal de Ramsés II con trece metros de altitud y más de ochenta toneladas, la hermana gemela de la escultura tumbada que se visita en la zona de Menfis, se encarga de recibir con su sonrisa hierática a los visitantes completamente rodeada de agua, ejerciendo de perfecto anfitrión entre el mundo del presente y el Antiguo Egipto. Quién mejor que el más longevo de los faraones y artífice de maravillas como Abu Simbel para convertirse en el verdadero faro del museo y el mejor punto de encuentro dentro de un espacio a priori inabarcable. Aunque a veces esto suponga que haya algún que otro u otra torpe que se meta en el agua para hacerse una foto, razón por la que han tenido que poner personal que no permita pasar de una línea concreta para evitar más vídeos viralizados en internet con tropezones antológicos frente a la estatua.

Un itinerario sugerido para visitar el Gran Museo Egipcio
La fase más intrincada una vez dentro del Gran Museo Egipcio llega en el momento de decantarse por un recorrido, a sabiendas de que se va a estar en unas cuantas horas en estas instalaciones inundadas de estímulos visuales (mínimo establecería medio día, aunque da para quedarse una jornada completa) y que, por mucho que lo intentemos, no va a dar tiempo a todo. Como tampoco lo daría si visitáramos en unas horas el Louvre, el British o el Museo del Prado tratando de escudriñar cada pieza y cada cuadro, ¿verdad? Pero, una vez ubicados en el vestíbulo principal, bajo el beneplácito de Ramsés II, podemos establecer un cierto orden lógico para llevar a cabo una visita lo más satisfactoria y completa posible para el tiempo con el que contamos, siempre o casi siempre, escaso. Entonces… ¿Por dónde empezar?

1º. El museo de las barcas solares de Keops
Abandonamos el edificio principal y continuamos mirando al frente mientras dejamos atrás la espalda de caliza de Ramsés II. De hecho, se sale de facto del edificio principal para acceder a otro edificio anexo dedicado en exclusiva a exhibir las barcas funerarias halladas a un costado de la Gran Pirámide de Keops. De camino nos fijamos en un corredor de agua donde la diosa Sekhmet, la leona, nos protege durante el trayecto antes de acceder a un edificio acristalado donde aguarda uno de esos momentos inolvidables de toda visita al Gran Museo Egipcio.
La Barca Solar de Keops, considerada una de las piezas más extraordinarias del antiguo Egipto, con nada menos que cuarenta y tres metros de eslora, fue hallada desmontada en un foso junto a la Gran Pirámide. No fue la única, pues había otros cuatro fosos más, uno de ellos con restos de otra embarcación, mientras que los demás los encontraron completamente vacíos en el momento de la excavación. Y, aunque durante muchos años la primera barca se exhibió junto a la Gran Pirámide, ya completamente reconstruida, ésta fue trasladada a este anexo del GEM donde hoy día se puede observar desde distintas alturas y ángulos en un espacio propio, amplio y solemne. Digno de un milagro de este tipo, pues hablamos de una nave con algo más de cuatro mil quinientos años de antigüedad y cuya función era ritual. La barca solar era el medio elegido para transportar al faraón en su viaje junto al dios Ra hacia el otro mundo, una similitud del viaje de ida y vuelta que cada día realizaba el astro solar entre oriente y occidente. Aunque se ha sabido que la barca expuesta llegó a ser utilizada en realidad en el agua, muy probablemente para trasladar el cadáver de Keops a la que sería su tumba.

El segundo barco en peor estado, está esperando a ser ensamblado en un armazón ya preparado en el lateral del museo de la primera embarcación, por lo que los visitantes podrán seguir la restitución de esta nave cuatro milenios en un museo considerado como un ente orgánico que se alimenta de manera constante.
La del museo de las barcas solares de Keops constituye un arranque perfecto, no sólo por la importancia arqueológica de lo que se exhibe, sino también porque no se pierde en ningún momento ese hilo conductor entre el museo y las pirámides de Guiza, visibles a lo lejos.
2º Ascenso por la Gran Escalinata
Desde el vestíbulo se da paso a la Gran Escalinata, uno de los elementos más espectaculares y, para mí, más agradecidos del museo. A lo largo de sus rampas y terrazas se distribuyen estatuas colosales, sarcófagos, pilares y relieves, ordenados con una temática clara y estableciendo un diálogo con el visitante convertido en espectador. Se puede hacer a pie desde el principio, aunque mi consejo pasa por tomar en primer lugar la escalera mecánica y empezar a subir, permitiéndose captar de manera cómoda el mensaje propuesto a través de la disposición de los distintos artefactos para después, al final de la visita de la colección permanente y el tesoro de Tutankhamon, descender a pie pudiendo tomarse el tiempo que desee y deteniéndose lo que haga falta en esas piezas que más hayan podido reclamar la atención.

Es posible hablar de tres etapas durante este ascenso por la Gran Escalinata. De abajo a arriba se vislumbra en primer lugar las esculturas y rostros de algunos de los faraones más célebres del Antiguo Egipto, para después entrever en una segunda fase el nexo entre la realeza con las distinta deidades en las que creían los egipcios y terminar con la relación de los máximos mandatarios del Imperio del Nilo con lo más definitivo, que es la muerte o, lo que es lo mismo, el comienzo de un lago viaje hacia otra vida. Al final del itinerario llega un instante inolvidable cuando se mantiene, por fin, un contacto visual con las pirámides a través de una extensa cristalera que sirve de puente entre dos periodos lejanos de la Historia.

Por tanto, se desarrolla un viaje entre faraones, dioses y colosos mientras la luz natural se abre paso de manera progresiva hasta que se enmarcan las pirámides de Giza, conectando el museo con el paisaje sagrado original. Más de cuatro mil años de historia contemplados desde un faro de presente y futuro.

3º Visita a la colección permanente
Tras el éxtasis del encuentro con las pirámides debemos dirigirnos a la izquierda para acceder a las galerías permanentes y llevar a cabo un viaje a través de miles de años de Historia, desde el periodo predinástico hasta la época grecorromana. En esta área, si no se conoce de antemano cómo se distribuye la colección exhibida, puede ser fácil entrar en cierta confusión ante nuestra rauda presencia en las vitrinas, pero cuando se conoce el orden, se entiende enseguida que la disposición de las piezas es clara, fluida, didáctica y, sobre todo, lógica. Y es que la colección permanente se entrelaza en dos ejes principales, uno cronológico por épocas históricas y otro con tres grandes temas considerados transversales.

A través de la cronología tendríamos:
- Egipto temprano y período predinástico: Objetos funerarios, cerámicas y escenas donde se vislumbra el nacimiento de creencias que después se desarrollarán en etapas sucesivas, con el Nilo y la muerte como temas predominantes.
- Imperio Antiguo: Las dinastías III a VI en el momento más esplendoroso donde se levantaron las pirámides.
- Imperio Medio: Dinastías XI a XIII en un periodo donde el poder faraónico resurge.
- Imperio Nuevo: El esplendor de las dinastías XVII, XVIII, XIX y XX con algunos de los faraones más célebres y el esplendor del arte egipcio se abrió paso.
- Tercer período intermedio y época tardía: Un tiempo marcado por la crisis política y la inestabilidad, pero de enorme riqueza religiosa y artística.
- Período Grecorromano: La etapa final de una civilización que se mezcló con otras potencias extranjeras y cambió, sin perder su personalidad.

Mientras que cada periodo histórico se divide a su vez en tres conceptos diferentes: Realeza, creencias y vida cotidiana. De ahí que durante la visita se de protagonismo tanto a las piezas más artísticas e icónicas relacionadas con sus faraones y dioses como a los artefactos que marcaron la cotidianeidad del pueblo egipcio, pudiendo entender tanto el poder de sus reyes y reinas o de los grandes sacerdotes, así como la vida normal y corriente de los artesanos, los escribas hasta llegar a los campesinos que araban los campos o pastoreaban a orillas del Nilo. Personas de quien, normalmente, la Historia tiende a olvidarse.

Cada sala nos reserva múltiples sorpresas. A partir de aquí adquiere peso la capacidad de observación de cada uno, las sabias indicaciones de un guía profesional a quien ya le ha dado tiempo a empaparse del fondo del museo además de ser lo suficientemente selectivos para podernos fijar en determinadas obras o secciones, a sabiendas de que ver todas en una sola sesión es tan imposible como poco aconsejable. Un factor que influirá sobremanera en nuestra experiencia dentro de la conocida como colección permanente.

Si bien el viejo Museo de Egipto de El Cairo situado en Plaza Tahrir sigue guardando las llamadas obras maestras que llevan décadas engalanando los libros de Historia y de Arte, razón por la que no hay que dejar de visitarlo bajo ningún concepto, las galerías con la colección permanente del Gran Museo Egipcio (GEM) tienen entre sus piezas, muchas de las cuales ven la luz ahora, las que serán las futuras genialidades artísticas del Antiguo Egipto. A muchas les basta tiempo, darse a conocer y que tanto los expertos como los visitantes sean quienes les lleven a ser valoradas como sucedió con las otras. Aunque habría que ir poniendo el foco en la fabulosa escultura de Hatshepsut arrodillada ofreciendo dos pequeñas jarras en ambas manos hallada en Deir el Bahari, en la serie de escribas sentados, la formidable colección de óstracas (fragmentos de cerámicas, piedras u otros materiales baratos utilizados en la antigüedad como un soporte de escritura informal para borradores, bocetos de dibujos de los artesanos, cuentas o listas que utilizaba el pueblo como una alternativa más económica a papiro) así como el extraordinaria escultura de Osiris tumbado y amortajado en pleno acto de procreación con una Isis en forma de pájaro de quien nacería el Dios Horus como nuevo dueño del trono de Egipto.



Pero realmente son tantos miles las piezas que cada uno volverá en su mente con aquellos objetos memorables, como los sarcófagos humildes de madera de un pueblo que no podía permitirse envolver a sus muertos en oro, los bustos faraónicos y siempre serios del Imperio Medio, el ataúd de madera de Senbi (de la Dinastía XII y en préstamo por la Universidad de Cleveland), las tropas de madera con lanceros y arqueros nubios de la Dinastía XI, el tesoro de oro, plata y piedras preciosas de Dendera, las estatuas colosales de Mut y Amón, el sarcófago del Sumo Sacerdote Nesptah, la estela de la restauración del culto a Amón en época de Tutankhamon (aunque no tienen nada que ver con su tesoro, por eso se expone en la galería de colecciones permanentes) y un sinfín de maravillas que no parecen tener final.

4º El tesoro de Tutankhamon
El clímax de toda visita al Gran Museo Egipcio nos espera dentro del espacio dedicado al tesoro de Tutankhamon, con la totalidad las piezas halladas por el británico Howard Carter en el Valle de los Reyes (Luxor) en noviembre 1922. Todas esas “cosas maravillosas” que deslizó en su primer comentario el afamado arqueólogo nada más asomarse a la tumba han sido reunidas en su totalidad por primera vez desde aquel descubrimiento. En torno a 5400 piezas, las cuales aparecieron apiladas en un espacio de poco más de cien metros cuadrados, y que tras su catalogación, limpieza y restauración pasaron décadas en el viejo museo de Plaza Tahrir, han encontrado al fin su sitio definitivo dentro del GEM. Todo el ajuar funerario se exhibe con una narrativa completamente coherente en dos direcciones, de dentro a a fuera de la tumba y viceversa. Se puede seguir el proceso de Carter y su equipo desde que bajan por las escaleras hasta que se internan por la antecámara y, ante dos figuras vigilantes, abrieron en la pared el acceso a la cámara funeraria donde, como auténticas muñecas rusas, fueron abriendo cajas y sarcófagos hasta llegar por fin a la momia con la máscara de oro puesta. He aquí el súmmum, contemplar al faraón a través de su efigie dorada con la que lograría cruzar el umbral de la vida eterna acompañado de todos los enseres necesarios para lo que le aguardaba en el más allá.

Esta parte, como no podía ser menos, nos llevará suficiente tiempo, puesto que el gran tesoro ocupa varias galerías consecutivas diseñadas como un viaje progresivo, desde el mundo terrenal hasta la eternidad, demostrando que se trata de un conjunto perfectamente planificado para lograr el objetivo de llevar al joven rey a una inmortalidad que ni él mismo hubiera esperado. Hay también sala de vídeo donde conocer más sobre el mayor descubrimiento del siglo XX (a mi juicio junto a los Guerreros de terracota hallados en la ciudad china de Xi’An).

5º Descenso a pie por la Gran Escalinata
Tras despedirnos de Tutankhamon es momento de bajar por la Gran Escalinata, pero esta vez a pie y con calma, estableciendo un diálogo pausado con algunos de los elementos expuestos, algunos de los cuales habrán reclamado nuestra atención horas antes durante la subida. Existen piezas memorables. Desde el sarcófago de Tutmosis I o la figura de su sucesor Tutmosis II en granito, la punta de un obelisco de Karnak de tiempos de Hatshepsut ,el rostro siempre reconocible de Akhenatón, la esfinge de Amenemhat III y, mi favorita, una triada erguida de pie con Ramsés II, Ptah y Sekhmet a la que, de verdad, cuesta quitar el ojo. Pero son muchas más. Este es un tiempo que aconsejo hacer con cierta calma, simplemente recreándose en las obras que más puedan transmitir a quien las observa.



Otras instalaciones (restaurantes, tiendas, laboratorios, IMAX, etc)
A esto se suman instalaciones de primer nivel para antes o después de la visita, pues en este museo se han dispuesto laboratorios de restauración visibles al público, centros de investigación, auditorios, salas para exposiciones inmersivas, zonas educativas, áreas comerciales y espacios de descanso integrados en el recorrido. Sin olvidar que, a diferencia de otros centros de este tipo, cuenta con una serie de restaurantes, bien para picar algo ligero o para hacer una comida en condiciones, para convertir la experiencia museística en algo más. Aún se espera la apertura de nuevos espacios gastronómicos de cierto nivel con vistas a las pirámides (The Pyramids Restaurant o The Temple Restaurant).

¿Cuáles son los horarios de apertura del Gran museo Egipcio? ¿Y el precio?
Horario del GEM
Durante la semana existe un horario regular para los días domingo, lunes, martes, jueves y viernes):
+ Complejo del museo (plazas exteriores, jardines, tiendas y restauración): 08:30 a 19:00 horas.
+ Galerías y salas de exposición: 09:00 – 18:00.
Ojo, que la última entrada se permite llevar a cabo es a las 17:00
Existe, de momento, un horario ampliado para el miércoles y el sábado:
+ Complejo del museo: 08:30 – 22:00.
+ Galerías y salas de exposición: 09:00 – 21:00
* Última entrada: hasta las 20:00 y se cierra taquilla.

Mi consejo, si no se puede cambiar, es acogerse a los días de horario ampliado, puesto que permiten realizar visitas más largas y relajadas, especialmente recomendables para quienes desean dedicar varias horas a las galerías principales o combinar la visita con una comida o cena en el propio museo. Aunque los sábados acuden muchos más visitantes locales, por lo que el miércoles, sin duda, es una excelente idea.
Precios de las entradas
El precio para los visitantes extranjeros (no residentes en Egipto), es decir, la mayoría es:
+ Adultos: 1450 libras egipcias (aprox. 26 €).
+ Niños de 6 a 12 años: 730 EGP (aprox 13€). Niños de menos de 6 años no pagan.
+ Estudiantes (13 a 25 años) con carnet de estudiante: 730 EGP (aprox 13€).
Egipcios y extranjeros con residencia en Egipto pagan bastante menos que las tarifas indicadas para el público foráneo que viene de visita (los locales no llegan a 4€ por persona).

Dada la afluencia del museo, se recomienda realizar la compra anticipada de las entradas preferiblemente online en su web oficial, ya que el GEM tiene aforo limitado y hoy día se trata de uno de los espacios culturales más demandados del país y de todo el mundo. En el momento de la compra ofrecerán ventanas de acceso distintas. Algo que sucede porque las primeras semanas de apertura hubo un descontrol de gente tremendo y tuvieron que tomar medidas para controlar mejor el número de visitantes que accedían al museo.
NOTA: Tanto horarios como, sobre todo, precios, pueden variar de un año para el otro (e incluso dentro de un mismo año, ya que en Egipto las subidas de entradas a monumentos y museos en los últimos años han sido constantes). Por lo que siempre es aconsejable cotejar la información más actualizada en la propia página web del museo visit-gem.com.

Aspectos a mejorar
A veces ser tan grande complica sobremanera la manera de organizar tu visita dentro si no te la preparas bien o tienes claro un orden claro de las visitas y lo que puedes encontrarte dentro. Algo que el propio espacio tampoco facilita demasiado, por lo que lo difícil es saber por dónde empezar y por dónde seguir. También creo que sigue siendo necesario un mayor control de aforo, a sabiendas de que podría complicarse conseguir entradas para cuando se desea. Cierto es que se está ajustando cada vez más el número de visitantes en un mismo tramo horario, por lo que parece que están en el camino correcto.

Por otro lado, aunque esta parte es lo más difícil, Egipto debería seguir luchando por la devolución de muchas de las piezas que fueron obtenidas de manera ilegal por otros países. Sería una manera de alimentar el atractivo de este Gran Museo. Antes de su apertura los propios egipcios soñaban con recuperar el famoso busto de Nefertiti que se encuentra en Berlín y el cual se ha demostrado demostrado se sacó del país de manera ilícita. Algo así sería el espaldarazo definitivo a un inmenso proyecto, pero todo parece cuestión de tiempo. Y, cómo no, a la espera de nuevos hallazgos arqueológicos de interés que, por supuesto, llegarán.
Excursión guiada en el Gran Museo Egipcio
Para quienes acudan al GEM por cuenta propia, ya que se encuentran fuera de un viaje organizado, y deseen llevar a cabo esta visita de manera guiada con un guía profesional (y en castellano) se puede reservar también de manera online como una excursión (con recogida en hotel y entradas incluidas).
¿Y qué pasa con el Museo Viejo de Plaza Tahrir?
Hay quien piensa de forma errónea que con la construcción del Gran Museo Egipcio (GEM) se ha desvalijado el de toda la vida de Plaza Tahrir. Y para nada ha sido así. Lo que se ha sacado de este centenario museo ha sido la parte dedicada a la tumba del faraón Tutankhamon. Pero las obras maestras famosas, como el Kefrén de diorita, la triada de Micerinos, la paleta de Narmer, el escriba sentado, la estatua funeraria de Zoser, las ocas de Meidum, el suelo del palacio de Amarna, el rostro más femenino de Hatshepsut, las pinturas romanas de las tumbas de El Fayum, las estatuas de Rahotep y Nofret y un sinfín de piezas maestras del arte egipcio permanecen en este museo. Y las salas donde anteriormente estaban los tesoros de Tutankhamon se han completado con los tesoros funerarios de la tumba de Yuya y Tuya (los padres de Tiyi) hallados en el Valle de los Reyes o el asombroso Tesoro de Tanis, un hallazgo valioso que coincidió con la II Guerra Mundial, por lo que no obtuvo la propaganda que se pudo ver en el celebérrimo descubrimiento de Howard Carter. Con máscaras funerarias de oro, brazaletes y, una pieza estrella como es el sarcófago de plata de Psusennes I (en aquel momento la plata en Egipto era escasa y aún más valiosa que el oro).

En resumen, si se quieren contemplar las obras maestras del Antiguo Egipto, se debe visitar el Museo Egipcio de El Cairo, es decir, el viejo museo.

¿Dónde se pueden ver las momias reales?
Los egipcios, a falta del museo viejo y el Gran Museo Egipcio, levantaron otro enorme espacio cultural en la zona de El Fustat al que denominaron Museo de la Civilización Egipcia (Con las siglas MEG en inglés). Allí trasladaron numerosos objetos con los que explicar la vida cotidiana de Egipto desde la prehistoria hasta el final de la monarquía. Pero con el propósito de convertirlo en otra experiencia imprescindible y diversificar las opciones de quienes visitan la ciudad (con objeto de que pasen más tiempo) tomaron la decisión de trasladar las momias reales, con faraones y algunas reinas del Imperio Nuevo. Dotando un espacio, esta vez sí, más digno que el que tenían en el viejo museo de El Cairo donde se las veía a todas juntas en sucias vitrinas dentro de un pequeño habitáculo que se pagaba aparte.

Viaje de autor a El Cairo con visita exclusiva al Gran Museo Egipcio
En los últimos años estoy organizando y sacando a la luz distintos viajes de autor a Egipto. Y con motivo de la apertura del Gran Museo Egipcio me gustaría proponer una salida muy especial dedicada enteramente a El Cairo (y alrededores) haciendo una visita guiada con uno de los mejores conocedores de este nuevo espacio, Khaled Awad, egiptólogo y el mejor guía que conozco en todo el país. Con quien he viajado por Egipto lo menos seis veces y en quien confío este tipo de salidas especiales. Además se ha estudiado a fondo el nuevo museo visitándolo una y otra vez para conocer y poder mostrar de la mejor manera este espacio a sus visitantes.

+ Fecha disponible (con plazas): 8-14 de febrero: Además de hacer una visita exhaustiva al Gran Museo Egipcio, se visitará también el viejo de Plaza Tahrir así como el de la Civilización Egipcia donde se exhiben las momias reales. También se dedicará un día completo a la necrópolis de Saqqara con un montón de tumbas inéditas, otro a las Pirámides de Guiza añadiendo numerosos espacios que se suelen omitir en las visitar por falta de tiempo y otro a otras pirámides más lejanas como Dahsur y Meidum. Sin olvidar, por supuesto, un amplio recorrido por El Cairo histórico, con su componente medieval de tiempos de Saladino, las mejores mezquitas, callejones, bazares y restaurantes.

Un viaje en exclusiva con un máximo de 12 asistentes. Ponte en contacto conmigo para pedir más información.
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Un templo moderno de la Historia del Antiguo Egipto
El tiempo dirá lo que deparará esta nueva apertura, pero nadie duda que el Gran Museo Egipcio ha sido capaz de entusiasmar y revivir la llama de cara a viajar a este país, sobre todo para quienes ya han estado allí antes y cuentan con un buen motivo para regresar. Quizás se trate de ese templo moderno que el Antiguo y el Nuevo Egipto necesitaban, representando un hito arqueológico y cultural del primer orden.
Sele
+ En Twitter @elrincondesele
PD: No te pierdas este recorrido por los mejores lugares que ver en El Cairo en un viaje.