Las experiencias y viajes más asombrosos donde ver animales salvajes en libertad

Algunas de las sensaciones y emociones más bellas en el mundo de los viajes pasa por poder observar una escena de fauna en su hábitat natural. Esos instantes en que eres testigo en vivo y en directo de algo que durante años habías estado presenciando en documentales bajo el filtro de una pantalla justifican por completo todo el esfuerzo requerido para llegar hasta ellos. La primera vez que se escucha rugir un león en la sabana africana nunca se olvida. O contemplar a un oso pardo cazar salmones en un río de Alaska. Y qué decir de los osos polares y las morsas en los hielos del Ártico o cuando se busca la mirada de un jaguar oculta bajo el espesor de la selva y eres plenamente consciente de que cuando te adentras en su territorio, él en realidad te está mirando a ti. Así es, ver animales salvajes deslizarse con sigilo en sus propios dominios te permite percibir tu propia insignificancia ante la naturaleza que nos rodea y, a su vez, desear con mayor firmeza un planeta donde la mayor justicia sería dejar que todo siguiera su curso.

Sele fotografiando una tortuga gigante de Galápagos

Hay algunos viajes o destinos en el mundo donde eres tú quien realiza tu propio documental de fauna. ¿Cuáles son las mejores experiencias o esos encuentros únicos donde ver animales salvajes en libertad? A continuación te propongo un rastreo o safari a través las aventuras más asombrosas donde el mundo, bajo el amparo de la Madre Naturaleza, se encarga de mostrar increíbles escenas, no siempre hermosas, de la vida animal.  Leer artículo completo ➜

20 lugares fascinantes que ver en Marruecos

Siempre he insistido en afirmar que Marruecos representa el viaje más cercano a un destino lejano. A un solo paso aguarda una de las experiencias más exóticas e inolvidables que nos podamos imaginar. Y es que al otro lado del estrecho de Gibraltar surge una colección de medinas convertidas en auténticos laberintos en los que perderse a otro tiempo, de suntuosos palacios que parecen haber salido de las páginas de las mil y una noches, así como paisajes que se pierden más allá de la cordillera del Atlas para transformarse en palmerales y vastos desiertos con dunas perfectas sobre las que contemplar en silencio cómo se pone el sol. Con plazas que no se apagan un solo minuto y olas golpeando un fortín de casas blancas que huelen a pescado a la brasa. Con playas de postal que abrazan la mejor luz de África y escaleras de barro por una kasbah de película.

Kasbah de Ait Benhaddou (Marruecos)

Marruecos está repleto de lugares fascinantes en los que saborear un buen té a la menta y olvidarse de la rutina. Hoy me gustaría compartir los que considero mis rincones imprescindibles que ver en Marruecos y que merecen no uno sino muchos viajes.  Leer artículo completo ➜

Consejos para preparar una vuelta al mundo (Viajes de larga duración y sin billete de vuelta)

Hay un deseo recurrente en el baúl de sueños de quienes tienen a viajar entre sus romances más idealizados y placenteros. Se trata de poder hacer un viaje de larga duración, sin billete de regreso o, al menos, con una fecha de retorno bastante lejana. Dar la vuelta al mundo o plantearse una ruta muy prolongada en el tiempo requiere de una planificación con cierto sosiego para marcharse con las ideas claras y, sobre todo, con un horizonte despejado. Sabiendo qué es lo que queda atrás y cuánto aguarda por delante. Aunque cierto es que quienes hemos tenido la suerte de vivir una circunstancia de este tipo hemos experimentado que lo más difícil de todo el proceso, sin lugar a dudas, pasa por tomar la decisión y marcar una fecha concreta de partida. Pero, a partir de ese instante está en camino una de las mayores aventuras de nuestra vida.

Sele en Machu Picchu (Perú). Guía para preparar una vuelta al mundo o un viaje de larga duración

Hace algunos años pude cumplir el sueño de viajar sin prisas en un viaje con sólo billete de ida, en concreto al continente americano. Fueron meses apasionantes de aprendizaje y múltiples vivencias de los que sólo guardo buenos recuerdos. Gracias a lo cual hoy me gustaría compartir unos cuantos consejos para preparar una vuelta al mundo o cualquier viaje de larga duración, así como comentar determinados momentos y dudas razonables que surgirán en este largo camino.  Leer artículo completo ➜

Santo Tomé y Príncipe de la A a la Z (Abecedario viajero)

Cada vez que le digo adiós a Santo Tomé y Príncipe (y van tres ya) no puedo evitar sentir cierta congoja en el estómago. Separarse del paraíso, aunque sea de forma temporal y consensuada, nunca resulta fácil. Pero tener la posibilidad o, más bien la ensoñación, de poder regresar, me alimenta cada día. Mi pequeño lugar en el mundo, acurrucado por el paralelo cero mientras de una mano se sujeta del meridiano cero en pleno Golfo de Guinea, siempre merecerá toda mi atención. Y, lo creáis o no, me hace mucha ilusión mostraros ese pedacito del Edén que un día emergió del océano para configurar en el mapa un paisaje tropical de formas sorprendentes bajo la melodía que John Williams diseñó magistralmente para Parque Jurásico allá en 1993. Algunos han tenido o tendrán posibilidad de conocerlo in situ conmigo. Otros lo harán de por cuenta propia. Pero sea en aquel escenario increíble o a través de estas palabras e imágenes calculadas en píxeles, mi intención es que este minúsculo país isleño que fuera colonia portuguesa durante cinco siglos, pueda ser conocido un poco más. Aunque siendo uno de los diez países menos visitados del planeta, estoy seguro de que queda trabajo por delante.

Paisaje de Príncipe (Santo Tomé y Príncipe)

Creo que podría ser buena idea descubrir algunas particularidades sobre Santo Tomé y Príncipe a través de un abecedario viajero con aquellas palabras o términos esenciales que definen a un destino como este. Se trataría de un juego de conocimiento con el que acercarse un poco más al país del leve-leve.  Leer artículo completo ➜

Así será el plan de ruta para el viaje a Santo Tomé y Príncipe

Ya quedan unas pocas plazas para completar el equipo de viajeros y viajeras junto al que marcharé a recorrer ese pequeño gran paraíso africano llamado Santo Tomé y Príncipe. Un viaje cuyo inicio está marcado del 4 al 12 julio de 2020 donde trataremos de llevar a cabo una aventura al considerado como uno de los países más desconocidos y sorprendentes del planeta. Entre la selva y el océano, de ritmos alegres y la vida desplegada en una larga sonrisa. De aves de vivos colores revoloteando entre los árboles, aroma al mejor cacao y ese cosquilleo de saberse en un lugar insólito y poco explorado.

Paisaje de Príncipe (Santo Tomé y Príncipe)

Pero, ¿qué haremos en Santo Tomé y Príncipe? ¿Cuál es el plan de ruta previsto para nuestra aventura en este conjunto de islas e islotes varados en el Golfo de Guinea?  Leer artículo completo ➜

Vente conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe en julio de 2020

Te propongo venir conmigo al último paraíso africano, a recorrer un archipiélago en el que todo es selva virgen, donde coleccionan playas de anuncio y plantaciones de cacao y café. Un pedacito varado en las aguas del Golfo de Guinea donde quienes aman el noble arte de viajar se sienten bien recibidos, se sienten seguros. Te animo a emocionarte con los paisajes de Parque Jurásico, pero bajo el son de los tambores y la danza de un pueblo descendiente de esclavos que fala portugués y sonríe a las primeras de cambio. O con el vuelo de decenas de aves de colores y el caminar lento de una tortuga antes de enterrar sus huevos en la arena. Allá donde los troncos dilatados de los baobabs reciben el soplo de la brisa marina y las palmeras hacen reverencias al sol cada atardecer. Quizás se convierta en la sorpresa de tu vida como lo fue de la mía. Quizás te apetezca venirte conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe.

Pico Cao Grande (Santo Tomé y Príncipe)

Una única salida en julio de 2019 y muy pocas plazas para ponerle color a un viaje muy especial. Vamos a formar un equipo en el que son bienvenidas todas aquellas personas que disfruten de rincones del mundo poco transitados y que tengan ganas de caminar por el profundo bosque nublado, bañarse en aguas turquesas, ver desovar a inmensas tortugas marinas y gozar de paisajes de otro planeta mientras saborean una deliciosa taza de café. Y todo sin prescindir de la confortabilidad de un alojamiento acogedor y el sabor de la buena mesa con amalgama de frutas tropicales y pescado fresco. ¿Te apuntas?  Leer artículo completo ➜

El instante viajero XXIII: Ahumadoras de pescado en Cotonou

Ahumando pescado en un mercado de Cotonou

Cotonou no está entre las mil ciudades más bellas de África. Ni entre las más armoniosas. Definiría más bien a la capital de Benín como un inagotable mercado al aire libre donde el trasiego de gentes se fusiona con el claxon de los coches. Una ciudad que da la espalda al mismo mar que durante siglos se tragó a muchos de sus hijos envueltos en cadenas y tristeza. Pero que mira al futuro con una sonrisa por tener la suerte de vivir en paz, que no es poco en los tiempos que corren y, sobre todo, en libertad. De Cotonou no cabe esperar monumentos, ni tan siquiera restos en pie de su pasado colonial que sí guardarían Ouidah y Porto Novo, esta última a un tiro de piedra de la frontera con Nigeria. Aunque sí un marco infinito de postales humanas teñidas de realidad. Como la de aquel lugar al que ahora mismo no sabría ir (salvo que el bueno de Euloge me llevara con él de nuevo) donde las mujeres ahumaban pescado desde primera hora de la mañana hasta la puesta de sol. Un laberinto destartalado de madera y a cubierto donde el humo incesante se convertía en un transeúnte molesto que a cualquier mortal irritaría los ojos en un solo segundo.  Leer artículo completo ➜

La noche de las tortugas en Praia Inhame (Santo Tomé y Príncipe)

Las playas paradisíacas de Santo Tomé y Príncipe durante los meses de octubre a febrero, aunque sobre todo en diciembre, son una larga alfombra roja para las tortugas marinas que acuden a ejercer la propia supervivencia de su especie. Es decir, vienen a desovar al mismo sitio donde nacieron años atrás. Su misión, poner tantos huevos como les sea posible y enterrarlos en un hoyo que con cierta meticulosidad logran escavar en la arena utilizando unas aletas más acostumbradas a las corrientes oceánicas que a labores terrestres. Si logran esquivar las muchas amenazas de una solitaria noche cerniéndose sobre ellas y marchar de nuevo al agua, habrán logrado su propósito. Sólo faltaría que el nido quede a salvo para que alrededor de un par de meses después, de aquellos huevos salgan raudas al mar decenas de pequeñas tortugas guiadas por su propio instinto natural. Pero eso sus madres jamás lo sabrán. Tras una noche de trance y un esfuerzo titánico, se sabrán recompensadas por el mero hecho de haber sobrevivido al desove. Algo que, por desgracia, no siempre sucede.

Tortuga marina en pleno desove en Santo Tomé y Príncipe

En una noche cualquiera del mes de diciembre nos hallábamos en el lugar idóneo y en el momento más oportuno. Al sur de la isla grande de Santo Tomé, en concreto en Praia Inhame, aguardábamos en la arena de la playa que se alinearan los astros y poder asistir al desove de las tortugas, uno de los motivos del viaje que estábamos llevando a cabo en Santo Tomé y Príncipe. Antes de que pudiéramos imaginarlo estábamos siendo testigos de uno de los mayores espectáculos que la naturaleza es capaz de ofrecer.  Leer artículo completo ➜

Marruecos, el más cercano de los viajes lejanos

Cuando cierro los ojos y pienso en Marruecos se activan de repente los cinco sentidos, destacando al máximo el del olfato. La memoria de los olores suele ser una compañera eficaz a la hora de resucitar vivencias y sensaciones. De repente entran a la palestra multitud de aromas sencillos de reconocer y diseccionar. Como el de las hojas de menta sumergidas en el fondo de una tetera color plata o el de una tienda de pieles recién curtidas en el zoco. Podría recorrer ahora mismo con la mente el laberinto de la medina de Fez y perderme en sus recodos parándome a escuchar la llamada a la oración junto a la tumba de un antiguo rey. Dejarme llevar por el espectáculo diario de la Plaza Jma el-Fna de Marrakech o destapar un suculento tajín asomado a una de las calles azules de la vieja Chaouen. Ya estaría listo para dar un salto al Rif y al Atlas cambiando el rumbo y verme surcando los caminos polvorientos de la ruta de las kasbahs hasta arribar al mar de dunas del desierto de Merzouga y esperar a ver cómo las estrellas brillan más que en cualquier lugar.

Meknès (Marruecos)

Marruecos está tan cerca, pero resulta tan remoto a la vez… De hecho siempre lo he considerado entre mis destinos predilectos porque me aporta la manera más próxima de viajar muy lejos. Y soñar, soñar bien alto. Porque, aunque no lo parezca, al otro lado del estrecho está aún todo por hacer.  Leer artículo completo ➜

Danzas, tambores y máscaras en una ceremonia Gelede en el corazón de Benín

Quien piense que una máscara africana es un simple un trozo de madera tallado con mayor o menor acierto que, colgada en la pared o sostenida por una peana de metal, puede servir como un curioso elemento decorativo… se equivoca. Cuando se observa una máscara en un museo, una tienda de artesanía o en una casa, por supuesto que se trata de un objeto desnaturalizado. Tanto como la cabeza disecada de un león de la que no sobrevive la más mínima expresión y energía de una criatura que una vez en la sabana rugió y prendió a sus presas son sus afilados colmillos. Es in situ, en el África negra, en el olor de la tribu, entre ruidos de tambores, palmas, timbales, polvareda y el trance de los danzantes que la portan cuando una máscara encuentra todo el sentido. Esa pieza tallada de un árbol es entonces un ser tan vivo como tú y como yo, captadora de las esencias, formas de vida, miedos y deseos de una tradición cuya antigüedad no entiende de fechas sino de devoción. De una fe imposible de quebrantar.

Máscara Gelede en Benín durante una ceremonia.

Tras muchos años estudiando sobre arte africano y su presencia en los rituales de la vida y muerte de innumerables etnias del África Subsahariana tuve en Benín la inmensa suerte de asistir a una ceremonia Gelede y comprobar cómo el fervor del pueblo yoruba convertía a las máscaras en auténticos transmisores vivientes de su cultura y religión.  Leer artículo completo ➜

Almas de Benín y Togo en blanco y negro (Serie rostros y escenas humanas)

Viajar a Benín y Togo es un sueño hecho realidad para los amantes de la fotografía. Y más aún para quienes profesen verdadera pasión por el retrato y, en definitiva, sacar a la luz escenas humanas cargadas de matices. Se capturan instantes para congelarlos en el tiempo, recordarlos, mimarlos y llevarlos con nosotros, pero también para que cada gesto, cada mirada y cada arruga en la piel se encargue de narrar su propia historia. Es justo reconocer que casi en cualquier calle, poblado o sendero de estos países de África Occidental situados en las costas del Golfo de Guinea se gozan de estampas dignas de fotografiar. La sonrisa contagiosa de un grupo de niños que dan patadas a un balón desinflado, esa campesina que camina con un cántaro de leche sobre su cabeza y portando a su bebé a la espalda, los entresijos de un ritual vudú, un rostro ajado por las escarificaciones y los tatuajes. Pedacitos de vida y cultura, de antropología pura. Y es que son más de cincuenta las etnias que comparten territorio en esta parte del mundo. Un ejemplo de la diversidad étnica, religiosa y cultural que abarca posibilidades extraordinarias para quienes que se deciden llegar hasta aquí.

Fotografía en blanco y negro de una ceremonia vudú en Benín

Os he contado muchas cosas sobre el último viaje a Togo y Benín. Tanto momentos inolvidables como recomendaciones a nivel práctico. No es mi intención, ni mucho menos, daros hoy la lata con datos o información densa. La cuestión es que de allí me traje algunos rostros y escenas humanas que me hace ilusión compartir. Pero no a todo color, que en África rebosa, sino en blanco y negro, dentro de una pequeña y modesta serie fotográfica en la que he estado trabajando estos días. ¿Os apetece verla?  Leer artículo completo ➜