Danzas, tambores y máscaras en una ceremonia Gelede en el corazón de Benín

Quien piense que una máscara africana es un simple un trozo de madera tallado con mayor o menor acierto que, colgada en la pared o sostenida por una peana de metal, puede servir como un curioso elemento decorativo… se equivoca. Cuando se observa una máscara en un museo, una tienda de artesanía o en una casa, por supuesto que se trata de un objeto desnaturalizado. Tanto como la cabeza disecada de un león de la que no sobrevive la más mínima expresión y energía de una criatura que una vez en la sabana rugió y prendió a sus presas son sus afilados colmillos. Es in situ, en el África negra, en el olor de la tribu, entre ruidos de tambores, palmas, timbales, polvareda y el trance de los danzantes que la portan cuando una máscara encuentra todo el sentido. Esa pieza tallada de un árbol es entonces un ser tan vivo como tú y como yo, captadora de las esencias, formas de vida, miedos y deseos de una tradición cuya antigüedad no entiende de fechas sino de devoción. De una fe imposible de quebrantar.

Máscara Gelede en Benín durante una ceremonia.

Tras muchos años estudiando sobre arte africano y su presencia en los rituales de la vida y muerte de innumerables etnias del África Subsahariana tuve en Benín la inmensa suerte de asistir a una ceremonia Gelede y comprobar cómo el fervor del pueblo yoruba convertía a las máscaras en auténticos transmisores vivientes de su cultura y religión.  Leer artículo completo ➜

Vente conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe en diciembre de 2019

Te propongo venir conmigo al último paraíso africano, a recorrer un archipiélago en el que todo es selva virgen, donde coleccionan playas de anuncio y plantaciones de cacao y café. Un pedacito varado en las aguas del Golfo de Guinea donde quienes aman el noble arte de viajar se sienten bien recibidos, se sienten seguros. Te animo a emocionarte con los paisajes de Parque Jurásico, pero bajo el son de los tambores y la danza de un pueblo descendiente de esclavos que fala portugués y sonríe a las primeras de cambio. O con el vuelo de decenas de aves de colores y el caminar lento de una tortuga antes de enterrar sus huevos en la arena. Allá donde los troncos dilatados de los baobabs reciben el soplo de la brisa marina y las palmeras hacen reverencias al sol cada atardecer. Quizás se convierta en la sorpresa de tu vida como lo fue de la mía. Quizás te apetezca venirte conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe.

Pico Cao Grande (Santo Tomé y Príncipe)

Una única salida en diciembre de 2019 y muy pocas plazas para ponerle color a un viaje muy especial. Vamos a formar un equipo en el que son bienvenidas todas aquellas personas que disfruten de rincones del mundo poco transitados y que tengan ganas de caminar por el profundo bosque nublado, bañarse en aguas turquesas, ver desovar a inmensas tortugas marinas y gozar de paisajes de otro planeta mientras saborean una deliciosa taza de café. Y todo sin prescindir de la confortabilidad de un alojamiento acogedor y el sabor de la buena mesa con amalgama de frutas tropicales y pescado fresco. ¿Te apuntas?  Leer artículo completo ➜

Almas de Benín y Togo en blanco y negro (Serie rostros y escenas humanas)

Viajar a Benín y Togo es un sueño hecho realidad para los amantes de la fotografía. Y más aún para quienes profesen verdadera pasión por el retrato y, en definitiva, sacar a la luz escenas humanas cargadas de matices. Se capturan instantes para congelarlos en el tiempo, recordarlos, mimarlos y llevarlos con nosotros, pero también para que cada gesto, cada mirada y cada arruga en la piel se encargue de narrar su propia historia. Es justo reconocer que casi en cualquier calle, poblado o sendero de estos países de África Occidental situados en las costas del Golfo de Guinea se gozan de estampas dignas de fotografiar. La sonrisa contagiosa de un grupo de niños que dan patadas a un balón desinflado, esa campesina que camina con un cántaro de leche sobre su cabeza y portando a su bebé a la espalda, los entresijos de un ritual vudú, un rostro ajado por las escarificaciones y los tatuajes. Pedacitos de vida y cultura, de antropología pura. Y es que son más de cincuenta las etnias que comparten territorio en esta parte del mundo. Un ejemplo de la diversidad étnica, religiosa y cultural que abarca posibilidades extraordinarias para quienes que se deciden llegar hasta aquí.

Fotografía en blanco y negro de una ceremonia vudú en Benín

Os he contado muchas cosas sobre el último viaje a Togo y Benín. Tanto momentos inolvidables como recomendaciones a nivel práctico. No es mi intención, ni mucho menos, daros hoy la lata con datos o información densa. La cuestión es que de allí me traje algunos rostros y escenas humanas que me hace ilusión compartir. Pero no a todo color, que en África rebosa, sino en blanco y negro, dentro de una pequeña y modesta serie fotográfica en la que he estado trabajando estos días. ¿Os apetece verla?  Leer artículo completo ➜

Los miradores más superlativos de la isla de Príncipe

Príncipe es mucho más que el segundo apellido insular de un pequeño país africano. Quien lleva a cabo un viaje a Santo Tomé y Príncipe lo sabe. En este lugar situado a 150 kilómetros al noreste de la isla grande de Santo Tomé, a la deriva en las aguas del Golfo de Guinea, emerge un idilio entre selvas vírgenes e impenetrables, un relieve montañoso modelado a capricho, playas salvajes de aguas turquesas y vetustas plantaciones de cacao de la época colonial. Príncipe representa la auténtica isla del tesoro, ese lugar de ensueño que supera las expectativas de tu propia imaginación. Y cualquiera de sus ángulos ofrece una vista a cada cual más sensacional.

Vistas de Príncipe desde el mirador de Sao Joaquim

Los visitantes que llegan a este remoto lugar suelen salir a la búsqueda de las vistas panorámicas de mayor espectacularidad desde las que contemplar y fotografiar la isla. Para ellos va dedicada esta selección de los mejores miradores con los que ver Príncipe a todo color.  Leer artículo completo ➜

20 consejos prácticos para viajar a Benín y Togo

¿Por qué viajar a Benín y Togo? ¿Qué sorpresas puede deparar una aventura de este tipo? ¿Dónde están los lugares más interesantes que ver en estos dos países? ¿A cuántas etnias se puede tener acceso? ¿Es fácil moverse por allí? ¿Son destinos seguros? ¿Ir por libre o mejor con guía? ¿Qué vacunas son obligatorias? ¿Es posible asistir a una ceremonia vudú o a una danza mágica de una de las muchas tribus animistas que habitan este territorio de África Occidental? Surgen numerosas preguntas a la hora de preparar un viaje a Benín y Togo al que sacar el máximo partido, el mayor número de experiencias de las que aprender de un conglomerado multiétnico que convierte a esta parte del Golfo de Guinea en objeto deseado para entusiastas de la antropología y la diversidad cultural y religiosa más extrema. Responderlas es básico para asimilar y atinar con la planificación de un viaje muy diferente a cualquier otro que nada tiene que ver con ir de un punto a otro o visitar monumentos y que requiere tener en cuenta múltiples aspectos.

Hechicero taneka en Benín

Tras recorrer durante dos semanas a ambos países y, con objeto de que pueda resultarle útil a quienes estén interesados en realizar un viaje de este tipo, he preparado una lista de preguntas y respuestas con las que conocer un poco mejor esta parte del mundo. En ella se puede leer una recopilación de consejos para viajar a Benín y Togo desde un punto de vista práctico. Y así sumergirse de lleno en un mundo de etnias diversas, una cultura poco conocida, los últimos santuarios de la naturaleza salvaje en África Occidental y, por supuesto, a los orígenes del vudú en su lugar de nacimiento.  Leer artículo completo ➜

Así fue nuestro viaje a Benín y Togo: Etnias, cultura, naturaleza y vudú

No me resulta sencillo en absoluto narrar el último viaje a Benín y Togo. Al menos con cierta lucidez y precisión. En realidad no sé cómo ni por dónde comenzar, así que pido disculpas de antemano si no empleo las palabras adecuadas y me pierdo en divagaciones varias. En estos momentos se me amontonan las imágenes y no soy capaz de hilar fino. Veo pasar de manera constante una secuencia tras otra. Sin orden, sin sentido. Retumba en mi cabeza el ruido de tambores y surgen cánticos ininteligibles, mantras a deidades de las que desconocía incluso su existencia. Pero algo sí tengo muy claro. Vengo de esa África de tradiciones y ritos ancestrales, de danzas mágicas y máscaras de madera con vida propia, de chozas de adobe e incluso de hojas de palmera. He visto esa versión del continente con la que llevaba soñando desde niño. Porque conocer distintas etnias que viven amarradas al orgullo de pertenencia a una cultura singular que no dudan en tatuar e incluso escarificar en su negra piel, supone, al fin y al cabo, viajar con una mirada inocente y antropológica, convertir al ser humano en el único protagonista de una función teatral donde, pase lo que pase, nunca cae el telón.

Tata Somba en Togo (Mujer y vivienda tamberma en Togo)

Un viaje a Benín y Togo no es un mero qué ver y hacer. Llegar aquí es como poner sobre la mesa un sendero de tierra roja hacia los orígenes del vudú y el animismo más atávico. Significa dormir acunado con el rugido de un león a media noche y despertar en un mundo donde los colores, la gratitud a la naturaleza (con los dioses que actúan en ella) y el recuerdo al pasado, en ocasiones amargo y en otras dulce, nutre cada etapa. Así ha sido nuestra aventura en estos dos pequeños países situados en el Golfo de Guinea. Una sucesión permanente de imágenes impactantes que aún estoy tratando de digerir. Aunque me temo que no existe digestión para una experiencia que jamás podré olvidar.  Leer artículo completo ➜

Rumbo a Benín y Togo, las raíces africanas de la religión vudú

Ya tengo el equipaje preparado. El pasaporte se ocupa de proteger la cartilla de vacunaciones. La cámara de fotos con todas sus baterías cargadas y tantas tarjetas de memoria que me daría para todo un año. Salgo con la ilusión comparable a quien realiza su primer viaje. Porque África es, sencillamente, otra cosa. Porque esta vez el rumbo tomado me llevará a dos pequeños países subsaharianos clavados en el occidente del gran continente negro. Benín y Togo. Togo y Benín. Una pareja cuyos nombres inspiran reinos olvidados, tribus que conservan sus tradiciones ancestrales, el poso del vudú en tradiciones y danzas ininteligibles que traspasan la propia conciencia, el apego a la naturaleza, a lo que emerge de la tierra, ese recuerdo omnipresente hacia los antecesores. Viajo, y en buena compañía, en busca de las raíces de una religión que traspasó el Atlántico hasta tocar a América. Porque en aquellos barcos de oscuridad, podredumbre y miedo que se dirigían a las plantaciones, iba a bordo una semilla muy poderosa cuyo fruto está hoy más presente y arraigado que nunca.

Mujer en un mercado de África occidental (Rumbo a Togo y Benín)

Está a punto de arrancar (ya cuento las horas para aterrizar) un viaje a Benín y Togo con un buen amigo y de la mano de anfitrión de lujo que nos introducirá a escenarios que jamás hubiésemos podido imaginar. Él será la llave que nos abrirá las puertas de lugares asombrosos, de los poblados y, por supuesto, de sus ceremonias.  Leer artículo completo ➜

Los mejores momentos del regreso a Santo Tomé y Príncipe

Hay algo aún mejor que contemplar el paraíso por primera vez. Y eso sólo es REGRESAR AL PARAÍSO. Pasar del impacto original sin apenas masticar a saborear lentamente las cosas, a digerir los recuerdos a través de nuevas certezas y, por supuesto, continuar aprendiendo de ese lugar donde fuiste inmensamente feliz. Eso es lo que ha significado para mí volver a viajar a Santo Tomé y Príncipe. Un año más tarde de encontrar y escudriñar uno de los rincones más espectaculares y desconocidos de África, he tenido la oportunidad de recorrer de nuevo el archipiélago, pero además con una compañía excelente que le ha añadido el máximo colorido posible. Y es que pude por fin cumplir el sueño de realizar mi primer viaje de autor y llevar de la mano a un grupo de gente que profesa verdadera pasión por los viajes y, sobre todo, excelentes personas, que confiaron en mí para mostrarles más allá de la pantalla de un ordenador o de un teléfono todo eso que conté hace ya algún tiempo sobre Santo Tomé y Príncipe. El edén isleño donde tienen cabida profundas selvas, playas vírgenes, sonrisas infinitas y restos decadentes de su largo pasado colonial nos estaba esperando con su pose más radiante.

El primer grupo de españoles que viajó a Santo Tomé y Príncipe en un viaje de autor (Al fondo el Pico Cao Grande)

Durante este segundo viaje a Santo Tomé y Príncipe junto a un grupo excepcional he podido profundizar más en estas deliciosas islas de chocolate situadas en el Golfo de Guinea. Pero, sobre todo, deleitarme con sus miradas primerizas, de cómo se iban enamorando poco a poco de un destino que, sin saberlo, ya les ha marcado de por vida. Porque nunca basta con tocar el paraíso con la yema de los dedos. Este país ya se quedará en su nuestro corazón para siempre. Y sabremos en qué pensar cuando alguien nos esté hablando sobre el paraíso de sus sueños. Porque qué nosotros, en cierto modo, ya estuvimos en él…   Leer artículo completo ➜

Así es el plan de ruta para el viaje a Santo Tomé y Príncipe

Ya va quedando menos para preparar el equipaje y marcharnos a ese pequeño gran paraíso africano llamado Santo Tomé y Príncipe. Siguen quedando algunas plazas para el viaje que dará inicio el 30 de noviembre de 2019 pero ya se está configurando el equipo que conformará esta aventura a uno de los países más desconocidos y sorprendentes del planeta. Un viaje entre la selva y el océano, de ritmos alegres y la vida desplegada en una larga sonrisa. De aves de vivos colores revoloteando entre los árboles, aroma al mejor cacao y ese cosquilleo de saberse en un lugar insólito y poco explorado.

Paisaje de Príncipe (Santo Tomé y Príncipe)

Pero, ¿qué haremos en Santo Tomé y Príncipe? ¿Cuál es el plan de ruta previsto para nuestra aventura en este conjunto de islas e islotes varados en el Golfo de Guinea?  Leer artículo completo ➜

Hell-Bourg, el pueblo más bonito de Isla Reunión

Es cierto que Isla Reunión no guarda monumentos, al menos destacables, de un pasado más o menos reciente. Este enclave del archipiélago de las Marcareñas comenzó a ser habitado de forma permanente hace tres siglos, pero muchas de las construcciones que fueron levantadas entonces se vinieron abajo por culpa de los ciclones o de diversas erupciones volcánicas. Pero si hay algo que merezca la pena no pasar por alto es la gran cantidad de casas criollas que conserva, las cuales mezclan con bastante gracia la arquitectura colonial francesa con la percepción del mundo de una población multiétnica venida de India, China o países africanos como Madagascar. En Hell-Bourg, la que fuera una estación termal de las clases más pudientes situada en pleno Circo de Salazie, se encuentran probablemente las más pintorescas.

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Hell-Bourg está dentro de la lista de “Los pueblos más bellos de Francia”, siendo la única localidad fuera del continente europeo incluida en la misma. Su fantástico entorno y la gran colección de casas criollas son la razón de ser de la que hasta ahora ha sido una de mis escapadas preferidas en Isla Reunión. Leer artículo completo ➜

De tortugas marinas y otros milagros

Deseo con todas mis fuerzas que algún día nos demos cuenta de que la mera existencia de una sola tortuga marina es un milagro. Para haber nacido han tenido que darse una serie de patrones que, todos juntos, hacen de su vida una extraña casualidad o, más bien, una bendita excepción. Por lo pronto su madre rompió el cascarón y se dirigió al océano con cierto éxito. Y ojo, no resulta tan fácil como parece. El instinto le llevó a tomar una sola dirección, el mar. Además sin tiempo alguno que perder. Ni importando el oleaje convirtiendo la orilla en un barullo. De hecho no todos sus hermanos pudieron lograr llegar a la meta (la primera de muchas), dado que por la playa suelen merodear aves y alimañas a las que les encanta el sabor de la tortuga y, de tan pequeñas que son, resultan presa fácil para depredadores de cualquier tamaño. Pero lo consiguió, pasó la primera prueba.

Cría de tortuga marina en Praia Grande (Isla de Príncipe, Santo Tomé y Príncipe)
Tortuga marina recién salida del cascarón en una playa de Santo Tomé y Príncipe.

Después aprendió ella sola a transitar por los océanos, haciendo miles de kilómetros, volviéndose cada vez más fuerte y más grande. Salvaguardándose de sus enemigos. El fondo marino, así como la superficie, está repleto de ellos. Aunque, sobre todo, fue el rastro del ser humano el que se lo puso más difícil. Que si redes de arrastre que se llevan todo lo que pillan y las atrapan o mutilan, bolsas del supermercado que las pobres tortugas confunden con medusas y con las que se envenenan, microplásticos que las asfixian, las pajitas de los refrescos convertidas en auténticas armas de destrucción masiva en los océanos. Y todo durante una larga travesía que durante años le llevó a crecer y crecer desplazándose mucho más allá de los siete mares de los que hablan las leyendas de piratas, porque son bastantes más en realidad.  Leer artículo completo ➜