Un invierno en el Lago Baikal, el reino del hielo

Cuando llega el invierno al Lago Baikal, en pleno corazón de Siberia, se puede asegurar con firmeza que es allí donde nace el auténtico reino del hielo. Este enclave ruso emerge cual paraíso congelado de suelo grueso, recio y casi transparente. Capaz de soportar que se posen sobre él un buen número de vehículos de gran tonelaje sin que durante meses aparezca una sola grieta. El Baikal es creador de formas imposibles y prístinas, de juegos de sombras, de burbujas que no tuvieron tiempo de llegar a la superficie sin solidificarse. De luces verdes sobresaliendo en una capa de nieve que se asemeja al polvo de desierto. Y donde las cuevas de hielo se forman con puntiagudas estalactitas en islotes, cabos y bahías. Así es el lago más profundo de la Tierra y uno de los más grandes de Asia. Que cuando aparecen los gélidos vientos siberianos los barcos permanecen varados en una orilla indeterminada. Permitiendo, entre otras cosas, caminar sobre las aguas sintiendo cierto vértigo y, a su vez, la dicha de hallarse en uno de los mejores rincones del mundo para disfrutar de un invierno de otro planeta.

Roca del dragón, uno de los mejores paisajes que permite viajar en invierno al Lago Baikal

Son, por supuesto, muchos los motivos por los que merece la pena viajar en invierno al Lago Baikal, los cuales nos llevaron a a conformar una expedición durante la última semana del mes de febrero para gozar de las particularidades que aquí el frío es capaz de crear casi por arte de magia. Y pasearnos por esa alfombra helada tanto a pie como en las clásicas UAZ de la Unión Soviética e incluso en veloces aerodeslizadores. Olvidando que los termómetros rompen en negativo y el ir a bajo cero es lo más normal del mundo. Al menos en Siberia.  Leer artículo completo ➜

Expedición invernal al Lago Baikal. ¿Te vienes conmigo?

Dicen que cuando el Lago Baikal se congela, es como si una tela de araña azul y transparente lo cubriese todo a cientos de kilómetros. Hablamos no de cualquier cosa, sino de la reserva de agua más grande del mundo. Se encuentra situado en pleno corazón de Siberia, a más de 5000 kilómetros al este de Moscú. Un gigante acurrucado entre islotes, estupas budistas, señuelos chamanistas y la caricia en la distancia de las vías del tren transiberiano, ruta gracias a la cual empezó a sonar algo más. El mar sagrado para los buryats, etnia relacionada con los mongoles que habita la zona desde hace siglos, constituye un destino natural y cultural de incalculable valor. Y, aunque la mayor parte de quienes llegan hasta él lo hacen durante el verano, muy pocos saben que su momento más radiante y especial tiene lugar durante el invierno, cuando todo el lago se convierte en puro hielo. Una especie de Planeta Krypton pero no de ficción. Con olas congeladas justo en el instante en que iban a romper, rocas que parecen diamantes y tramos tan transparentes y puros que se puede pisar el suelo mientras se observa lo que sucede a decenas de metros de profundidad. ¿Te apetecería llegar hasta allí y verlo con tus propios ojos? ¿Te gustaría que lo presenciáramos juntos?

Lago Baikal en invierno. ¿Te vienes?

¡Nuevo viaje de autor a la vista! El 21 de febrero de 2020 llevaremos a cabo una Expedición invernal al Lago Baikal. Vamos a conformar un grupo muy reducido (este viaje tendrá muy pocas plazas) para la ocasión. Juntos recorreremos la gran masa de hielo en hovercraft, nos empaparemos de la cultura buryat y nos adentraremos en la isla mágica de Olkhon. También acamparemos una noche en el corazón del lago (en pleno hielo) y nos subiremos en tren para realizar uno de los tramos más apasionantes del transiberiano. ¿Te apuntas?  Leer artículo completo ➜