Algunas curiosidades sobre el Lago Baikal - El rincón de Sele

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Curiosidades sobre el Lago Baikal, el ojo azul de Siberia

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El Lago Baikal, situado e el corazón de la inabarcable Siberia, se observa desde los satélites o simplemente ojeando un mapa como un enorme ojo azul. Sería algo así como un ojo rasgado con pequeñas islas en la pupila, un guiño a los buriatos que habitan la zona quienes de seguro hallaron algo especial en este lugar el cual incluso logró detener el afán nómada que siempre había definido su propia existencia. Este pequeño gran mar en plena taiga constituye  un lago un tanto atípico, capaz de reunir ante sí multitud de hechos curiosos e historias que lo convierten en uno de esos enclaves extremadamente singulares en nuestro planeta.

Bloque de hielo en el Lago Baikal cuando llega el invierno

A través de una serie de curiosidades sobre el Lago Baikal rebuscamos en sus profundidades para sacar a la luz algunos hechos veraces que dan muestra de la grandiosidad de un hermoso fenómeno natural de esa Rusia indómita de la cual desconocemos mucho más de lo que imaginamos.

Algunas cosas sobre el Lago Baikal que quizás no sepas

1. El origen de su nombre.

El Lago Baikal a lo largo de la Historia ha sido una inagotable fuente de vida para las muchas etnias que han poblado la región. Agua y alimento siempre se han considerado el mejor regalo dentro esos territorios donde la meteorología se muestra extrema durante el invierno. Es sabido que los kurykans, antepasados de los buriatos y yakutos, lo denominaron “Bai Kul”, cuyo significado es “Lago rico”. Por lo que su etimología guarda una lógica explicación.

Mapa del Lago Baikal (Fuente: Google Earth)
Mapa del Lago Baikal. Fuente Google Earth. 

La etnia han de la China imperial le decían Běihai, el “Mar del norte” dentro de su entonces clasificación de los cuatro grandes mares de un planeta del que conocían una pequeña parte.

2. El Baikal es el lago más profundo de la Tierra.

No está considerado como el lago más grande de la tierra en cuanto a superficie. Le superan sobradamente el Mar Caspio, que se trata el número uno, aunque sea de agua salada. Dentro de los contenedores de agua dulce (no congelados, aquí no se cuentan los casquetes polares) también poseen un mayor tamaño los lagos Superior, Victoria, Hurón, Michigan o incluso el Tanganica. Justo detrás de aquellos se hallaría el Baikal, con nada menos de 31.500 km², una superficie comparable a la de países como Bélgica o Armenia. De largo mide 636 kilómetros, mientras que su lado más ancho tiene 80 km. Continuando con los símiles, sería como si el camino de Madrid a Barcelona fuese completamente navegable.

Imagen del Lago Baikal en verano

Lo que no esconde discusiones en torno a esta maravilla natural rusa es que se trata del número uno en cuanto a profundidad (con tramos que superan los 1600 metros) se refiere. Y, por lo tanto, sería el mayor depositario de agua dulce que existe en todo el globo con 23.615 kilómetros cúbicos o, lo que viene a ser lo mismo, un veinte por ciento del total a nivel mundial (y las cuatro quintas partes de toda Rusia).

3. Si el Lago Baikal estuviera vacío y tuviera que llenarse de nuevo…

Necesitaría que todos los ríos del planeta dejaran caer su caudal durante, al menos, dos años. ¿Os imagináis la cascada que se formaría juntando el Nilo, el Misisipi, el Mekong, el Amazonas y muchos otros? Aún así serían necesarios más de veinticuatro meses para llenar esta gran bañera siberiana.

Imagen del Lago Baikal en verano

4. El hogar de focas de agua dulce.

Se calcula que en el área del Baikal, tanto dentro del agua como en sus orillas hay alrededor de de 2.600 especies de flora y fauna. De las cuales más de 1.800 serían endémicas. Pero de todos los animales que tienen este lago como su hogar destaca la nerpa o foca del Baikal (nombre científico: Pusa sibirica). Un caso singular porque se trata de una de las dos únicas especies de pinnípedos del mundo que pasan toda su vida en agua dulce (el otro caso se da en Finlandia con las foca anillada del Lago Saimaa). La presencia de estas nerpas continúa siendo un misterio, ya que los fócidos suelen precisar de aguas con cierto grado de salinidad, aunque podría ser que tras el retroceso de los grandes glaciares hace miles de años supieron adaptarse al agua dulce.

Nerpa, la foca que habita el Lago Baikal en Rusia

Se estima que el Lago Baikal hay alrededor de 60.000 ejemplares, mayoritariamente en la mitad norte. Se pasan la mayor parte de su vida bajo el agua. Cuando llega el largo invierno y toda la superficie se congela, aprovechan a realizar agujeros para salir a respirar, aunque es sabido que una nerpa aguanta algo más de setenta minutos sin respirar. La gestación de las hembras dura lo mismo que el de los seres humanos y las crías nacen alrededor de abril y mayo, cuando buena parte del lago aún es puro hielo. Mientras que los adultos tienen el pelaje de color grisáceo oscuro, los pequeños son completamente blancos.

5. Baikal cristalino.

Una de las características del Lago Baikal tiene que ver con sus valores mínimos en cuanto a turbiedad debido a un tipo de zooplacton existente, lo que convierte estas aguas en cristalinas. La pulcritud y transparencia es tal, que cuando hay hielo (y la nieve no lo cubre) se puede caminar por el mismo y observar con nitidez lo que sucede a más de veinte metros por debajo. Y eso me lleva al siguiente apartado, el del Baikal cuando llega el frío de verdad.

Sele en el Lago Baikal (invierno)

6. El reino del hielo durante el invierno: Bienvenidos al Planeta Krypton

Durante los meses de junio a octubre, incluso parte de noviembre, el lago es completamente navegable. De hecho pasa por ser uno de los destinos estivales preferidos por los rusos dentro de su país. Hay villas con gran ambiente costero como Listvyanka o MRS que durante el verano se llenan de familias en busca de un destino placentero. Y, aunque el agua está bien fría hay quien se viene aquí a bañar (yo tuve la ocasión durante mi primera vez en el lago en pleno mes de julio y no me pareció más frío que hacerlo en Sanxenxo, Rías Baixas) o incluso a disfrutar de deportes náuticos.

Pero llega diciembre… y la cosa cambia. De días de 25 e incluso 30 grados en julio el termómetro se da la vuelta por completo. Resulta entonces normal que las temperaturas ronden sin variación los -20 y -30º. Y así durante semanas (hasta entrado abril). De ahí que, a pesar de la magnitud del Baikal, todo el lago se congele. Y con una capa de varios metros, lo que hace posible que puedan posarse vehículos muy pesados como camiones y éstos no se hundan. De hecho existe la conocida como “carretera del hielo” con la que se puede acceder a la gran isla de Olkhon (la más grande del lago) en cualquier tipo de vehículo. Suele estar en funcionamiento los meses de febrero y marzo y cuenta incluso con señales de tráfico.

Sele en una cueva de hielo en el Lago Baikal

Suceden entonces una serie de fenómenos que hacen de viajar en invierno al Lago Baikal una experiencia tan fascinante como inigualable. Tanto para quienes aman los lugares fríos como la fotografía de paisajes. Porque del agua emergen bloques completos de hielo y los muchos islotes cubren su gélida piel colmándose cuevas con estalactitas puntiagudas y cantidad de formaciones que parecen imposibles. Otro planeta. O un planeta de la ficción, el Planeta Krypton de Superman. Si existiese realmente sería muy parecido a lo que se ve en esta parte de Rusia.

Barco congelado en el Lago Baikal durante el frío invierno siberiano

7. Algunos fenómenos que surgen con el lago helado.

¿Qué vienen buscando quienes deciden llevar a cabo un viaje al Lago Baikal durante el invierno?

  • Cuevas de hielo.
  • Grandes bloques que emergen por la tensión que expulsa al exterior fragmentos gran tonelaje y formas diversas.
  • Caminar por sus suelos transparentes repletos de grietas blancas.
  • Observar las burbujas que se congelaron antes de alcanzar la superficie.
  • Surcar los grandes anillos de hielo. Sólo observables desde el espacio, pues tienen varios kilómetros de diámetro y, aunque siempre han sido considerados un misterio, al parecer podrían ser las huellas visibles de poderosos remolinos.

Fenómeno que sucede en el lago Baikal cuando llega el invierno

Para ello hay quienes osan en hacer largas travesías con crampones arrastrando pulkas. Pero para quienes desean emplear menos tiempo y esfuerzo existe la opción de moverse velozmente en aerodeslizadores o incluso utilizando antiguas furgonetas UAZ, auténticos armatostes 4×4 que lo aguantan todo.

Dos aerodeslizadores en el Lago Baikal durante el invierno

Conocer el Lago Baikal en invierno fue uno de los objetivos de uno de los viajes de autor que realicé junto a varios lectores de este blog durante el mes de febrero de 2020 (AP, es decir antes de la pandemia). Y entonces pudimos contemplar varios de los fenómenos aquí descritos, así como muchas de esas otras curiosidades sobre el Lago Baikal mencionadas en el artículo. ¡Incluso llegamos a pernoctar en un campamento sobre el hielo! (O, al menos intentarlo, porque menudo frío pasamos).

Equipo durante la acampada en el Lago Baikal durante el invierno de 2020

Baikal Dzen

En ocasiones se observa un fenómeno bastante curioso con algunas piedras posadas sobre el hielo. Éstas al recibir la luz solar llegan a derretir buena parte del hielo que tienen debajo suyo, nunca por completo. Quedando una especie de soporte o peana que las sostienen. A esto se le conoce como Baikal Dzen.

8. Un gran telescopio de neutrinos debajo del agua.

A más de mil metros de profundidad de algún lugar del lago hay un telescopio subacuático cuya misión es capturar unas partículas esenciales pero casi imposibles de detectar, los neutrinos, los cuales, al parecer, podrían desvelar algunos de los secretos del origen del universo. Los científicos rusos utilizan este valioso aparato para localizar neutrinos de alta energía que proceden de más allá del Sistema Solar. Para poder filtrar estos neutrinos de los de baja energía, menos importantes, necesitan un telescopio situado en un lugar oscuro y profundo. Y los adentros del Baikal son, al parecer, idóneos para semejante misión y sería posible que dentro de menos tiempo del que imaginamos se alcance este propósito con el que se podrá conocer más sobre la estructura espacial y de galaxias como la nuestra.

9. Medio millar de ríos lo alimentan, pero sólo uno nace en él.

Más de quinientos cursos fluviales riegan constantemente este lago rodeado de montañas, sobre todo en la orilla norte, rica en montes y extensos bosques. Pero sólo uno nace en el Baikal, el río Angará, el cual pasa por la ciudad de Irkutsk y tarda nada menos que 1.779 kilómetros en sumar su caudal al río Yeniséi, uno de los más largos de Siberia.

Nacimiento del río Angará en el Lago Baikal (Rusia)

10. Las islas del Baikal.

Veintiún islas pequeñas o islotes, todos ellos deshabitados, se elevan sobre las aguas del lago. Pero además cuenta con una isla grande llamada Olkhon (castellanizada se escribiría y pronunciaría Oljón) con 72 kilómetros de longitud y varias poblaciones de mayoría buriata. La capital de la considerada como tercera isla lacustre de mayor tamaño en el mundo es Khuzhir (Juzhir), con algo más de un millar de habitantes donde destaca roca del chamán, el lugar más sagrado del lago según esta etnia relacionada con los mongoles al sur. Otras entidades municipales, aunque apenas pobladas, son Malomorets, Yalgá, Jarantsý y Ulán-Khushin.

Isla del Lago Baikal (invierno)

Las islas Uskhan, dentro del Parque Nacional Transbaikal, gozan de una gran importancia por sus conocidos apostaderos de nerpas. Para acceder a los mismas se requieren permisos especiales, aunque se organizan salidas en barco para poder avistar a estas peculiares focas de agua dulce. Mientras que la isla de Ogoy dentro del “pequeño mar” o estrecho entre la orilla norte del Baikal y la gran Olkhon, se erige como uno de los rincones más fotogénicos de la zona. Sobre todo en Cabo dragón, al que cuando el lago se encuentra helado da la sensación de que el visitante está ante un enorme y fiero dragón de piedra. En la loma más alta de esta isla o, más bien islote, pues tiene poco más de tres kilómetros de largo, hay una estupa budista que recuerda la religión predominante buriata la cual, además, convive con vetustas creencias chamanistas.

Isla de Ogoy en el Lago Baikal durante el invierno

11. Inspiración para la segunda parte de Avatar.

En 2008 un submarino ruso alcanzó por primera vez el punto más profundo del Lago Baikal, 1650 metros, lo que entonces fue considerado una proeza. Años más tarde quien descendería a las profundidades del lago en un batiscafo sería el director de cine James Cameron (Titanic, Terminator, Mentiras arriesgadas, etc.) ,muy aficionado a las profundidades de entornos acuáticos y quien ya había podido sumergirse en los adentros oceánicos para estudiar los restos del Titanic o el abismo de Challenger en la Fosa de las Marianas. Pues bien, tiempo después comentó a la prensa algunas de las criaturas que había divisado en el Baikal le habían inspirado para la segunda parte de Avatar, cuya historia se va a desarrollar casi por completo bajo el mar de Pandora.

Logo de AVATAR

Habrá que estar pendiente del estreno de la película que, si no vuelve a retrasarse, está previsto para el mes de diciembre de 2021. Y entonces, de una forma u otra, sabremos que alguna de las criaturas que aparecen tienen su origen en lo que Cameron descubrió en las profundidades del Lago Baikal.

12. Territorio buriato.

El Lago Baikal se sitúa entre dos regiones, el oblast de Irkutsk y la Región Autónoma de Buriatia. Y aunque por aquí han pasado kurykans y gran diversidad de grupos étnicos como los yakutos, son los buriatos quienes conforman buena parte de la población local, sobre todo en el margen oriental y sur del lago. Y aunque se trate de una de las etnias minoritarias con mayor población en Rusia y se hayan perdido buen parte de sus costumbres, se puede percibir en algunos momentos esa convivencia con el chamanismo y el budismo mediante la lectura de símbolos en determinados lugares considerados como religiosos. Muy cerca de Ulán-Udé, la capital buriatia, se encuentra Ivolginsky Datsan, el principal monasterio y conjunto budista en Rusia, un lugar de gran significación religiosa y que floreció incluso durante la etapa soviética a pesar de la persecución sufrida por las distintas confesiones. Y que recuerda el legado buriato a escasos doscientos kilómetros de la frontera con Mongolia, país cuyos influjos nómadas llegan a tocas este área.

Buriatos en el Lago Baikal (Rusia)

Cierto es que ya no hay apenas yurtas y que los buriatos viven en los mismos edificios donde lo hacen los rusos (considérese la apreciación de rusos como grupo étnico, no como nacionalidad). Pero siguen celebrando, por ejemplo, el Sagalgaan, algo así como el nuevo año (también lo celebran los mongoles). El “mes blanco”, que es lo que significa Sagalgaan, comienza a finales de febrero, primeros de marzo, aunque depende del calendario lunar. Aunque los mayores festejos se llevan a cabo de puertas para adentro, por lo que el visitante raramente se encontrará con demasiada parafernalia. Salvo en el ya mencionado Ivolginsky Datsan donde, durante la primera semana en que tiene lugar esta fiesta, permiten visitar a la momia del monje Itigilov, una celebridad cuyo cuerpo incorrupto desde 1927 continúa despertando mucho interés por parte de la población local. Incluso el propio Putin reconoció haberse encerrado con la momia en su templo para poder hablar con ella.

Ivolginsky Datsan, el monasterio budista más importante de Rusia

13. El Baikal y el tren transiberiano.

Uno de los tramos más pintorescos de toda la ruta ferroviaria que hace el mítico transiberiano tiene lugar en el Baikal durante el viaje que se realiza entre Irkutsk y Ulán-Udé. El “circumbaikal” bordea la parte más meridional del lago a lo largo de 260 kilómetros con montañas de granito de por medio y casi cuarenta túneles que constaron sangre, sudor, lágrimas y mucha dinamita. Lo que no se cuenta es que dada las prisas del Zar para terminar esta gran obra civil con la que comunicaría por tren miles de kilómetros de territorio ruso hasta entonces poco accesibles desde Moscú llegaría a apremiar el tramo más complicado, el que debía salvar el Baikal. ¿Y qué se decidió hacer para ponerse a funcionar mientras las obras del tendido finalizaban? Se transportaban los vagones, la locomotora y los pasajeros con su equipaje por medio de dos buques rompehielos y un barco de vapor llegado desde el Reino Unido y trasladado por tierra durante más de 5000 kilómetros para su montaje. Todo un dispendio para poder convertir en realidad una de las rutas férreas más famosas e importantes de todos los tiempos.

Vía del tren transiberiano a su paso por el Lago Baikal en Rusia

Además de eso historias, leyendas y chascarrillos hay muchos. Hubo varios trenes accidentados que continúan hundidos bajo las aguas del Baikal y también se cuenta que un ferrocarril con cientos de toneladas de oro fue sumergido a las profundidades del lago. Aunque esto último sería mejor que no le llegara a Jesús Bonilla, no fuera a animarle a realizar una tercera parte de la película “El oro de Moscú”. Ya tuvimos suficiente con las dos primeras.

14. El monstruo del Lago Baikal.

El Lago Baikal, por tener, tiene hasta su propio monstruo. No le hace falta estar en Escocia ni ser el Lago Ness para que durante siglos se haya especulado con la presencia de una criatura marina llamada Lusud Khan ó Usan Lobson Khan, que viene a significar “El Maestro Dragón Acuático” y que se alimentaría de peces y focas, aunque ocasionalmente, lo haría también de algún desafortunado ser humano. Por lo que las desapariciones en el lago, que sí se han dado, suelen achacarse al monstruo del Baikal. Al parecer éste habría sido retratado en distintos petroglifos, por lo que su leyenda contaría con miles de años de antigüedad.

Lusud Khan, el monstruo del Lago Baikal

15. Territorio OVNI.

Y si el Baikal tiene monstruo, ¿cómo no iba a haber ligazón con teorías sobre extraterrestres? Hace algunos años se desclasificaron documentos militares de los últimos años de la Guerra Fría. Un antiguo oficial de la Armada Soviética, Vladimir Azhazha, haría pública la historia de siete militares que en 1982 buceando como parte de un entrenamiento militar bajo las aguas del Baikal se encontraron con unos seres extraños que se movían en vehículos muy veloces con una tecnología muy avanzada para la época. Según los documentos de la época este suceso tiene como protagonistas a unos seres humanoides que portarían sofisticados trajes plateados, quienes además atacarían fuertemente a este grupo de rusos de los cuales tres morirían mientras que los otros quedarían gravemente heridos.

El lago Baikal desde la Estación Espacial Internacional
Vista del Lago Baikal desde la Estación Espacial Internacional.

Se han registrado incontables avistamientos de OVNIS tanto sobre el agua como debajo de la misma. También se habla de una gran pirámide que emerge del Baikal y se mueve. Aunque mejor, esta parte, se la dejamos a Iker Jiménez para Cuarto Milenio, que da para más de un programa.

Y hasta aquí la serie de curiosidades en torno al Lago Baikal, el ojo azul de Siberia y, con seguridad, uno de los lugares más especiales de los muchos que hay en territorio ruso. Un lugar que tuve ocasión de conocerlo durante el verano de 2005 mientras hacía el Transmongoliano con varios amigos del barrio madrileño de Aluche y en el invierno de 2020. Este último un capítulo más de los viajes de autor con los que, de la mano de Pangea, llevo a cabo junto a las personas que me leen y les entusiasman las aventuras ciertamente “singulares” a los lugares más recónditos de nuestro planeta. Viajes de una vez en la vida…

Equipo con el que viajé al Lago Baikal en febrero de 2020

Y, ¿sabéis? Me encantaría regresar al Baikal un invierno más. Quién sabe si a esta gran aventura le quedan nuevas historias por escribir.

Sele

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