Un invierno en el Lago Baikal, el reino del hielo

Cuando llega el invierno al Lago Baikal, en pleno corazón de Siberia, se puede asegurar con firmeza que es allí donde nace el auténtico reino del hielo. Este enclave ruso emerge cual paraíso congelado de suelo grueso, recio y casi transparente. Capaz de soportar que se posen sobre él un buen número de vehículos de gran tonelaje sin que durante meses aparezca una sola grieta. El Baikal es creador de formas imposibles y prístinas, de juegos de sombras, de burbujas que no tuvieron tiempo de llegar a la superficie sin solidificarse. De luces verdes sobresaliendo en una capa de nieve que se asemeja al polvo de desierto. Y donde las cuevas de hielo se forman con puntiagudas estalactitas en islotes, cabos y bahías. Así es el lago más profundo de la Tierra y uno de los más grandes de Asia. Que cuando aparecen los gélidos vientos siberianos los barcos permanecen varados en una orilla indeterminada. Permitiendo, entre otras cosas, caminar sobre las aguas sintiendo cierto vértigo y, a su vez, la dicha de hallarse en uno de los mejores rincones del mundo para disfrutar de un invierno de otro planeta.

Roca del dragón, uno de los mejores paisajes que permite viajar en invierno al Lago Baikal

Son, por supuesto, muchos los motivos por los que merece la pena viajar en invierno al Lago Baikal, los cuales nos llevaron a a conformar una expedición durante la última semana del mes de febrero para gozar de las particularidades que aquí el frío es capaz de crear casi por arte de magia. Y pasearnos por esa alfombra helada tanto a pie como en las clásicas UAZ de la Unión Soviética e incluso en veloces aerodeslizadores. Olvidando que los termómetros rompen en negativo y el ir a bajo cero es lo más normal del mundo. Al menos en Siberia.  Leer artículo completo ➜

Santo Tomé y Príncipe de la A a la Z (Abecedario viajero)

Cada vez que le digo adiós a Santo Tomé y Príncipe (y van tres ya) no puedo evitar sentir cierta congoja en el estómago. Separarse del paraíso, aunque sea de forma temporal y consensuada, nunca resulta fácil. Pero tener la posibilidad o, más bien la ensoñación, de poder regresar, me alimenta cada día. Mi pequeño lugar en el mundo, acurrucado por el paralelo cero mientras de una mano se sujeta del meridiano cero en pleno Golfo de Guinea, siempre merecerá toda mi atención. Y, lo creáis o no, me hace mucha ilusión mostraros ese pedacito del Edén que un día emergió del océano para configurar en el mapa un paisaje tropical de formas sorprendentes bajo la melodía que John Williams diseñó magistralmente para Parque Jurásico allá en 1993. Algunos han tenido o tendrán posibilidad de conocerlo in situ conmigo. Otros lo harán de por cuenta propia. Pero sea en aquel escenario increíble o a través de estas palabras e imágenes calculadas en píxeles, mi intención es que este minúsculo país isleño que fuera colonia portuguesa durante cinco siglos, pueda ser conocido un poco más. Aunque siendo uno de los diez países menos visitados del planeta, estoy seguro de que queda trabajo por delante.

Paisaje de Príncipe (Santo Tomé y Príncipe)

Creo que podría ser buena idea descubrir algunas particularidades sobre Santo Tomé y Príncipe a través de un abecedario viajero con aquellas palabras o términos esenciales que definen a un destino como este. Se trataría de un juego de conocimiento con el que acercarse un poco más al país del leve-leve.  Leer artículo completo ➜

Así será el plan de ruta para el viaje a Santo Tomé y Príncipe

Ya quedan unas pocas plazas para completar el equipo de viajeros y viajeras junto al que marcharé a recorrer ese pequeño gran paraíso africano llamado Santo Tomé y Príncipe. Un viaje cuyo inicio está marcado del 4 al 12 julio de 2020 donde trataremos de llevar a cabo una aventura al considerado como uno de los países más desconocidos y sorprendentes del planeta. Entre la selva y el océano, de ritmos alegres y la vida desplegada en una larga sonrisa. De aves de vivos colores revoloteando entre los árboles, aroma al mejor cacao y ese cosquilleo de saberse en un lugar insólito y poco explorado.

Paisaje de Príncipe (Santo Tomé y Príncipe)

Pero, ¿qué haremos en Santo Tomé y Príncipe? ¿Cuál es el plan de ruta previsto para nuestra aventura en este conjunto de islas e islotes varados en el Golfo de Guinea?  Leer artículo completo ➜

Vente conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe en julio de 2020

Te propongo venir conmigo al último paraíso africano, a recorrer un archipiélago en el que todo es selva virgen, donde coleccionan playas de anuncio y plantaciones de cacao y café. Un pedacito varado en las aguas del Golfo de Guinea donde quienes aman el noble arte de viajar se sienten bien recibidos, se sienten seguros. Te animo a emocionarte con los paisajes de Parque Jurásico, pero bajo el son de los tambores y la danza de un pueblo descendiente de esclavos que fala portugués y sonríe a las primeras de cambio. O con el vuelo de decenas de aves de colores y el caminar lento de una tortuga antes de enterrar sus huevos en la arena. Allá donde los troncos dilatados de los baobabs reciben el soplo de la brisa marina y las palmeras hacen reverencias al sol cada atardecer. Quizás se convierta en la sorpresa de tu vida como lo fue de la mía. Quizás te apetezca venirte conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe.

Pico Cao Grande (Santo Tomé y Príncipe)

Una única salida en julio de 2019 y muy pocas plazas para ponerle color a un viaje muy especial. Vamos a formar un equipo en el que son bienvenidas todas aquellas personas que disfruten de rincones del mundo poco transitados y que tengan ganas de caminar por el profundo bosque nublado, bañarse en aguas turquesas, ver desovar a inmensas tortugas marinas y gozar de paisajes de otro planeta mientras saborean una deliciosa taza de café. Y todo sin prescindir de la confortabilidad de un alojamiento acogedor y el sabor de la buena mesa con amalgama de frutas tropicales y pescado fresco. ¿Te apuntas?  Leer artículo completo ➜

En las entrañas del volcán Mutnovsky (Un rincón formidable de Kamchatka)

Nunca imaginé que mis ojos verían algo semejante. Y menos cuando horas antes había sufrido un bloqueo a las primeras de cambio que estuvo a punto de echarlo todo por tierra. Pero, aunque el dolor se había apoderado de mis piernas, las cuales no respondían como debían, me juré a mi mismo que no me iba a marchar sin subir a la cima del volcán más espectacular de Kamchatka. Recuerdo al equipo de la expedición formando una fila perfecta y verlos a todos ellos menguar su tamaño de manera paulatina, casi a cámara lenta, hasta que desaparecieron detrás del humo formado por las fumarolas. Les había pedido que marcharan, ya que haría lo posible por alcanzarles más tarde. Me quedé con Sasha, a quien nunca le podré agradecer su paciencia, hasta que los calambres fueron disminuyendo y volví a sentir los músculos en su sitio. Quedaba sendero por recorrer y había que continuar por una zona con nieve y hielo. Pero detrás de todo aquello, de lo que era una distancia mayúscula para mí, se hallaba la mejor recompensa que podía imaginar. Y es que lo que aguarda en la caldera del volcán Mutnovsky, en esos dos cráteres moldeados por puros colapsos, resulta tan increíble que parece un universo de ciencia-ficción.

Volcán Mutnovsky (Kamchatka, Rusia)

El volcán Mutnovsky, uno de los treinta que aún permanecen con cierta actividad en la Península de Kamchatka, no tenía nada que ver con los que había podido ver hasta ahora. Fusionaba conceptos difícilmente asimilables, o inimaginables, de un solo vistazo. Fumarolas y brotes de agua hirviendo junto al hielo azulado de un glaciar. Tierra teñida de naranja y amarillo por el azufre a la que le sucedía, de repente, una laguna turquesa. Como de otro planeta… Leer artículo completo ➜

Viajar a Svalbard en un crucero polar

Es curioso comprobar cómo cuando vas navegando por alguno de los fiordos o canales de Svalbard y el barco empieza a sortear icebergs, la temperatura desciende de manera radical. Sientes que, de repente, has pasado directamente del estante de la fruta que hay en la nevera al cajón del congelador. El único sonido que eres capaz de percibir es el del crujido del hielo, un hielo tan azul que permanecen atrapados en el tiempo miles de pedacitos del cielo que lo ilumina más arriba, y que la única manera de librarse de su largo cautiverio será cuando éste se derrita para fusionarse con el mar. Al fondo los picos nevados de las montañas se la juegan entre imponentes y kilométricas lenguas glaciares que desembocan en el océano. Te percatas enseguida de unas huellas que se hunden en el permafrost. Y no tienes dudas. Por allí acaba de pasar nada menos que un oso polar.

Morsas en Svalbard (Crucero polar)

Viajar a Svalbard en crucero polar, en un auténtico barco de expedición, es hacerlo a uno de los últimos confines del Ártico más puro. Significa ponerte en la piel por uno momento de los grandes exploradores polares, pero siendo tus ojos los que miran y se conmueven ante un horizonte helado e inconmensurable.  Leer artículo completo ➜

La noche de las tortugas en Praia Inhame (Santo Tomé y Príncipe)

Las playas paradisíacas de Santo Tomé y Príncipe durante los meses de octubre a febrero, aunque sobre todo en diciembre, son una larga alfombra roja para las tortugas marinas que acuden a ejercer la propia supervivencia de su especie. Es decir, vienen a desovar al mismo sitio donde nacieron años atrás. Su misión, poner tantos huevos como les sea posible y enterrarlos en un hoyo que con cierta meticulosidad logran escavar en la arena utilizando unas aletas más acostumbradas a las corrientes oceánicas que a labores terrestres. Si logran esquivar las muchas amenazas de una solitaria noche cerniéndose sobre ellas y marchar de nuevo al agua, habrán logrado su propósito. Sólo faltaría que el nido quede a salvo para que alrededor de un par de meses después, de aquellos huevos salgan raudas al mar decenas de pequeñas tortugas guiadas por su propio instinto natural. Pero eso sus madres jamás lo sabrán. Tras una noche de trance y un esfuerzo titánico, se sabrán recompensadas por el mero hecho de haber sobrevivido al desove. Algo que, por desgracia, no siempre sucede.

Tortuga marina en pleno desove en Santo Tomé y Príncipe

En una noche cualquiera del mes de diciembre nos hallábamos en el lugar idóneo y en el momento más oportuno. Al sur de la isla grande de Santo Tomé, en concreto en Praia Inhame, aguardábamos en la arena de la playa que se alinearan los astros y poder asistir al desove de las tortugas, uno de los motivos del viaje que estábamos llevando a cabo en Santo Tomé y Príncipe. Antes de que pudiéramos imaginarlo estábamos siendo testigos de uno de los mayores espectáculos que la naturaleza es capaz de ofrecer.  Leer artículo completo ➜

100 consejos útiles para viajar a Bután (Guía práctica)

Es evidente que Bután, el reino de la felicidad en los Himalayas, no forma parte de la lista de los países más visitados del mundo. Quizás por las normas tan singulares que posee para que controlar el turismo que atraviesa sus fronteras, o porque sigue siendo un país del que escasea la información práctica, suele generar no pocos interrogantes a la hora de preparar un viaje a este destino. ¿Cómo llegar a Bután? ¿Es necesario obtener visado? ¿Qué es eso de la tasa mínima diaria? ¿Se puede viajar por libre a Bután? ¿Cuántos días son necesarios como mínimo? ¿Qué lugares no deben faltan en nuestra ruta? ¿Cómo es el ascenso al Nido del Tigre? ¿Se puede asistir a las ceremonias religiosas? ¿Se diferencia mucho de Tíbet, su vecino de arriba? ¿Cómo son las carreteras? ¿Y los hoteles? ¿Se trata de un país caro o barato? Preguntas y más preguntas que surgen, como es lógico, cuando se tiene pensado viajar a Bután y comienza la fascinante fase de planificación (la cual reconozco que es una de mis favoritas).

Familia en Bután delante de una estupa budista (Viajar a Bután)

Tras recorrer durante diez días esta pequeña nación abrazada por las montañas más altas del planeta, con objeto de que pueda serle útil a aquellos que tengan interés en realizar este viaje, he recopilado más de un centenar de consejos para viajar a Bután desde un punto de vista muy práctico. Y, de ese modo, solventar todas esas preguntas que yo mismo me hice antes de emprender una gran aventura en el reino del dragón del trueno, uno de los pocos países cuya apuesta pasa por mantenerse fiel a su filosofía de vida.  Leer artículo completo ➜

Svalbard en dos minutos y pico (Vídeo resumen de una navegación polar)

Qué difícil resulta trasladar las sensaciones cuando no se puede transmitir el viento gélido golpeando tu cara, cómo tiembla tu cuerpo ante el hielo rasgándose delante de tus narices o esa lágrima furtiva huyendo a escondidas por tu mejilla cuando una pareja de osos polares te regala uno de los mejores momentos que podrán ver tus ojos. Hablo de Svalbard con devoción, casi diría que con obsesión, recordando los instantes que formaron parte de un magnífico viaje en el que columpiarse entre pararelos septentrionales acarrea un desierto blanco de glaciares, dos colmillos de morsa agarrándose a un témpano a punto de partirse y la inmensa vértebra de una ballena devorada y varada en la orilla que un día sirvió como manjar para el gran Rey del Ártico. ¿Cómo explicar algo así ante un regreso para el que ya hay fecha y camarotes?

Paisaje de Svalbard

Si dicen que una imagen vale más que mil palabras he pensado que con un vídeo, pongamos que de dos minutos y pico, podré mostraros Svalbard de una manera que no había hecho hasta ahora.  Leer artículo completo ➜

Maravillas que ver en Bután: La tierra del dragón del trueno

Los butaneses se refieren a su propio país como Druk-Yul incluso con mayor frecuencia que Bután, el nombre oficial por el que se conoce a este pequeño reino abrazado a las montañas más altas del mundo entre el Tíbet e India. Significa “la tierra del dragón del trueno”. Se debe a la creencia ancestral de que existen dragones que moran en una red de cavernosas galerías de la cordillera del Himalaya. El sonido de los truenos en realidad se trataría del impetuoso y desesperado rugido de estas gigantescas criaturas mitológicas. Así es Bután, un compendio de leyendas, creencias y tradiciones que fijan la idiosincrasia e ideales de un país a la sombra de colosos y empeñado en mantenerse fiel a sí mismo. Una rareza inmensa en una diminuta nación anclada en filosofar sobre la verdadera felicidad de sus habitantes, lo necesario de hacerse perpetua repitiendo mantras milenarios y que asegura a quien la visite un refugio confortable entre valles infinitos, imponentes fortalezas y monasterios habitados por la propia sabiduría.

Elemento religioso en Bután (valle de Tang, Bumthang)

Recientemente tuve la suerte de averiguar en Bután que la felicidad, en ocasiones, se trata de un lugar. Y tras llevar a cabo una ruta de diez días por la tierra del dragón de trueno me gustaría comentar esos sitios imprescindibles y maravillosos que ver en Bután en un viaje distinto a cualquier otro.  Leer artículo completo ➜

Expedición Svalbard (Tras las huellas del oso polar) ¿Te vienes conmigo?

En los últimos confines, casi rozando los confines del Polo Norte, permanecen varadas en el hielo y el silencio las islas que conforman el archipiélago noruego de Svalbard. Mucho más arriba del Cabo Norte, donde cada verano el sol se escapa en medianoche, nace un universo de picos nevados, interminables lenguas glaciares e icebergs a la deriva. Allí el sol no se mueve un ápice en 24 horas. Los hielos perpetuos y el permafrost sirven de hábitat natural a innumerables especies árticas donde destaca, por supuesto, el oso polar, considerado el depredador terrestre de mayor tamaño que existe en el mundo. Pero también es el hogar de morsas, focas, zorros árticos, renos y una buena cantidad de aves marinas que se escudan en latitudes tan septentrionales. Sin duda se trata de uno de los últimos territorios salvajes del planeta, siglos atrás navegado por balleneros holandeses y donde se calcula que hay más osos polares que seres humanos. Hace algún tiempo tuve la fortuna de recorrer el escarpado litoral de Svalbard en busca de aventuras. Es momento de repetir y quién sabe si compartir esta gran experiencia polar contigo. ¿Te apetece?

Osos polares en Svalbard

¡Nuevo viaje de autor a la vista! Entre el 9 y el 18 de junio de 2020 te propongo navegar juntos por el oeste y norte del archipiélago de Svalbard (yendo más allá de la isla de Spitsbergen y sobrepasando el paralelo 80º). Atravesaremos el gran mar de hielo, nos asombraremos de los brutales paisajes que conforman el archipiélago y estaremos preparados para avistar fauna ártica en uno de los rincones más indómitos del planeta. ¿Te vienes a seguir las huellas del gran oso polar?  Leer artículo completo ➜