Hipnosis en la iglesia de la Compañía en Quito

Cúpula de la iglesia de la Compañía de Jesús en Quito (Ecuador)

Se abre el portón flanqueado por columnas salomónicas retorciéndose. La Iglesia de la Compañía de Jesús de Quito, probablemente el templo cristiano con el interior más hermoso de Sudamérica, se queda para nosotros solos. El pan de oro nos deslumbra desde la entrada hasta el altar principal, mientras que los detalles de paredes, confesionarios y retablos supuran una belleza excesiva. Es la rúbrica de la obra maestra de la Escuela quiteña, cuyo barroco colonial es absolutamente irrepetible. Sólo por esos minutos de silencio y luces tibias de una mañana cualquiera de octubre colándose por pequeñas ventantas en los corredores laterales ha merecido la pena regresar a Quito, la ciudad maravilla, uno de esos rincones del mundo capaces de sorprender y emocionar. No todos los días uno tiene la oportunidad de fotografiar la iglesia de la Compañía bajo su propio dictado, ni de dejarse hipnotizar por una cúpula que te da vueltas en la cabeza.

Isaac y Sele en la iglesia de la Compañía de Jesús en Quito (Ecuador)

Regresar a Quito ha sido una de las mejores cosas que me han podido pasar este año. Tengo especial cariño a la capital ecuatoriana, quizás por cómo me recibió en su momento. Es cierto que nunca me había imaginado que fuera una ciudad con un casco histórico colonial tan peculiar como bien conservado. Fundada en 1534 como San Francisco de Quito es conocida por ser el Relicario de América y contar con una riqueza incalculable en plazas, iglesias, conventos, palacios y callejones (os recomendamos leer 10 lugares que ver en Quito). Si del convento de San Francisco se dice que es una especie de Escorial en versión sudamericana, los epítetos y comparativas hacia la iglesia de la Compañía de Jesús han rebotado a uno y otro lado del Atlántico hasta estar considerada como uno de los grandes tesoros del barroco en el mundo.

Interior de la iglesia de la Compañía de Jesús en Quito (Ecuador)

Por eso el momento en el que supe que contaba con un permiso especial para entrar antes de su apertura diaria al público y además tomar fotografías me sentí la persona más privilegiada del planeta. Fueron apenas treinta minutos mirando a la bóveda dorada, imaginando el sonido del gran órgano o leyendo miradas en los angelotes y figuras que se posan en los confesionarios. Y, por supuesto, tomando fotografías y pidiendo al reloj no avanzara con su inexorable marcha. Los minutos a veces son horas y otras son segundos. En el interior de la Compañía sucedió precisamente esto último, que saltamos del principio al fin apenas sin enterarnos, pero con la seguridad de haber vivido una oportunidad única.

Interior de la iglesia de la Compañía de Jesús en Quito (Ecuador)

Quito ofrece sorpresas y momentos diferentes. Quito es una maravilla….

Sele

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NOTA PRÁCTICA: La aerolínea con la que hemos venido a Ecuador es LAN en un vuelo desde Madrid haciendo una brevísima escala en Guayaquil antes de llegar definitivamente a Quito.

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6 comentarios en “Hipnosis en la iglesia de la Compañía en Quito

  1. Madre mía… supongo que las fotos no hacen realmente justicia a los colores, la luz y lo que realmente es estar ahí dentro, pero aun así es espectacular

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