Un paseo en blanco y negro en el Cementerio de la Recoleta

Cuando viajo a una ciudad, donde quiera que esté, trato de incluir en la ruta una visita a algún cementerio interesante. En las grandes capitales no falta su camposanto de notables, de gente que se quiso ir de este mundo en la opulencia de grandes panteones y estatuas de mármol, como si fuese un último suspiro al viento de quién fue y cómo vivió. Detrás de cada tumba, desde la más trabajada a la más sencilla, caminan distintas historias que se juntan en un mismo desenlace, la afilada guadaña de lo verdaderamente inevitable. De mis viajes por el mundo, uno de los cementerios más hermosos y curiosos en los que he estado es el célebre Cementerio de la Recoleta de Buenos Aires, donde florecen las figuras y los detalles dentro de un océano de sepulturas grises y silenciosas. En realidad caminar entre los estrechos callejones de la Recoleta es llevar a cabo un viaje a la otra Buenos Aires, donde el glamour de los cafés, los teatros y librerías de viejo se traslada al arte voluptuoso y sentido de quienes nunca serán olvidados mientras sus nombres forjados en hierro se sostengan en la pared de un sepulcro. En este lugar los tangos o milongas no se bailan, languidecen solos en todas y cada una de las rejas que esconden la historia de una vida apagada.

Estatua del cementerio de la Recoleta (Buenos Aires, Argentina)

Dado que la del Cementerio de la Recoleta es una visita imprescindible en Buenos Aires, me gustaría diésemos juntos un paseo por el más bello de los camposantos de Sudamérica y a la vez descubramos algunas de sus imágenes más curiosas. Sin color, en blanco y negro, que es la única forma en la que sé apreciar lugares como este… Leer artículo completo ➜

El Ateneo o El gran teatro de los libros de Buenos Aires

Se abre el telón. No hay actores, ni cantantes, ni apuntador ni orquesta. En el Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires ni si quiera hay butacas donde sentarse a ver la función. Es un teatro pero sin obras, ni taquillas ni acomodadores. Sólo hay libros, muchos libros… en un decorado tan sugerente que a uno le parece escuchar aún los aplausos de un público entregado. Este es el panorama en la considerada como una de las librerías más originales y bellas que existen. En la capital argentina, una ciudad en la que se respira la literatura en cada calle y donde los pájaros baten páginas en vez de alas, hallé un lugar en el que se mezcla todo el saber del mundo y en el que la lectura es el único lenguaje que uno puede entender. Es lo que viene ocurriendo desde el año 2000 en el que fuera durante mucho tiempo un teatro en el barrio de La Recoleta. En el Grand Splendid, donde se llegó a escuchar a Gardel, voz de plata y de todos los tangos, ahora hay una librería, El Ateneo, capaz de sumergir al visitante en un mundo literario que logra silenciar los rumores de la Avenida Santa Fe en su principio y su fin, de Plaza San Martín a Palermo. El acento porteño, canción de cuna, se vuelve letra capital, portada y contraportada en este vivero del saber donde no hay función que termine.

Imagen de la Librería El Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires

El Ateneo Grand Splendid se resistió a cerrar el telón, y lo hizo transformándose en el Paraíso de las letras, en un lugar de obligada visita en Buenos Aires. El orgullo de los argentinos es la biblioteca de todos a los que nos gusta escuchar el paso de las hojas y perdernos en mil batallas palabra a palabra, letra a letra… Leer artículo completo ➜

Vídeo con mis 10 razones para no olvidar Buenos Aires

Buenos Aires me mata. Dejó su huella en mí para siempre, y tanto en este viaje en el que apenas he dado los primeros pasos como en el futuro regreso a casa se ubicará siempre en un lugar especial de mi corazón. Ha habido una conexión especial con la ciudad porteña, no lo puedo negar. Y es por muchas razones, la verdad. He querido enumerar diez de ellas en un vídeo que quiero dedicar a todas las personas que han tenido la culpa de hacer de mi estancia un auténtico sueño.

Si no ves el vídeo en pantalla pincha aquí para verlo en Vimeo

Siempre tuve muy claro que mi viaje tenía que comenzar en Argentina, en la ciudad de Buenos Aires. Podía haberlo hecho desde otro lugar, pero tuvo que ser precisamente ella… Leer artículo completo ➜

Paseando por Caminito en el barrio de La Boca

Dicen que los muchos emigrantes, italianos en su mayoría, que se fueron a vivir a la Boca del riachuelo que iba a parar al Río de la Plata no tenían para pintar sus casas. Se les ocurrió que podían colorear sus viviendas, cubiertas de madera o de chapa, con la pintura sobrante de los muchos barcos que llegaban a puerto. Al no haber para toda la casa, algo que era muy corriente, debían a recurrir a distintos colores, mezclando azules, rojos, verdes o amarillos y creando unos collages asimétricos pero muy alegres. Los boquenses, siempre muy imaginativos, hicieron de esta parte del barrio una zona en la que confluyera la creatividad y el arte. Y se le terminó llamando Caminito en honor a un tango de Juan de Dios Filiberto que hacía mención a este sendero que había recorrido en incontables ocasiones a lo largo de su vida. Hoy en día es un espacio cultural y sumamente turístico que ningún viajero que va a Buenos Aires se pierde.

Si no ves el vídeo en pantalla pincha aquí para verlo en Vimeo

Donde resuenan los tangos, donde los puestos de artenanía estan a rebosar, donde los pintores secan al Sol su obra, donde Diego Armando Maradona tiene su trono mirando a la inmortalidad, donde el fútbol es algo más… ahí siempre estará Caminito.

Leer artículo completo ➜

Llegar a Buenos Aires y sentirme en casa

Lo que me ha sucedido con Buenos Aires tiene una única explicación, amor a primera vista. Me ha estrechado en sus brazos como muy pocos lugares han conseguido, al menos de forma tan rápida. Sin duda iniciar este gran viaje a tierras latinoamericanas en la capital bonaerense me ha servido para aplacar los nervios del principio y encontrar ese hilo del que ir tirando poco a poco para saber dónde me dirijo. Si tuviera que decir una palabra diría «personalidad». Eso precisamente es Buenos Aires, carácter, representación de un estado de ánimo en calles que laten con mucho amor propio. Como si en vez de ser únicamente una metrópoli inabarcable fuera un ser vivo que ríe, llora, grita o habla sin parar con su característico acento porteño. Dicen que los argentinos te psicoanalizan casi con mirarte. Y Buenos Aires es su diván preferido.

La gente que he conocido en este poco tiempo está siendo la clave de sentirme tan bien aquí. Desde ese punto descifrar los enigmas de esa personalidad tan marcada de la capital argentina es mucho más sencillo. Leer artículo completo ➜

Y el primer destino del Gran viaje será… Argentina

Ya tengo el billete de avión en mis manos, algo que no he podido decir hasta hace unas pocas horas. Por fín existe una fecha y un punto de entrada para darle forma a este sueño que está cada vez más cerca de hacerse realidad. Será el lunes 20 de febrero cuando dé el salto al Océano Atlántico para recaer en la vibrante ciudad de Buenos Aires (el 21 por la mañana). La capital de Argentina y yo tenemos una cuenta pendiente prácticamente desde que nací y son muchas las razones que me llevaron a decidir que fuera éste mi punto de partida y no otro. Con toda justicia la primera base en este viaje estará situada al oeste del Río de la Plata y será allí donde daré los primeros pasos en una aventura por Sudamérica que se presume larga y, sobre todo, apasionante. Tengo algunas ideas, ciertas conjeturas me asolan incluso al dormir… pero será el viaje el que hable por sí solo para dejar que cada instante se vaya incorporando paulatinamente a los planes, razonamientos u otros sueños inconfesables.

Un largo viaje requiere constantemente planificar y desplanificar. Es decir, por un lado conocer detalles y atar cabos, mientras que por otro dejar fluir a la improvisación y ser guiado por el propio instinto. La conjunción de ambas pude ser clave para que la aventura tome su forma. Y Buenos Aires puede ser la ciudad perfecta para saber muy bien que hacer y después dejarse llevar por una buena conversación y un delicioso mate que arruine todos los planes. Leer artículo completo ➜