Un paseo en blanco y negro en el Cementerio de la Recoleta

Cuando viajo a una ciudad, donde quiera que esté, trato de incluir en la ruta una visita a algún cementerio interesante. En las grandes capitales no falta su camposanto de notables, de gente que se quiso ir de este mundo en la opulencia de grandes panteones y estatuas de mármol, como si fuese un último suspiro al viento de quién fue y cómo vivió. Detrás de cada tumba, desde la más trabajada a la más sencilla, caminan distintas historias que se juntan en un mismo desenlace, la afilada guadaña de lo verdaderamente inevitable. De mis viajes por el mundo, uno de los cementerios más hermosos y curiosos en los que he estado es el célebre Cementerio de la Recoleta de Buenos Aires, donde florecen las figuras y los detalles dentro de un océano de sepulturas grises y silenciosas. En realidad caminar entre los estrechos callejones de la Recoleta es llevar a cabo un viaje a la otra Buenos Aires, donde el glamour de los cafés, los teatros y librerías de viejo se traslada al arte voluptuoso y sentido de quienes nunca serán olvidados mientras sus nombres forjados en hierro se sostengan en la pared de un sepulcro. En este lugar los tangos o milongas no se bailan, languidecen solos en todas y cada una de las rejas que esconden la historia de una vida apagada.

Estatua del cementerio de la Recoleta (Buenos Aires, Argentina)

Dado que la del Cementerio de la Recoleta es una visita imprescindible en Buenos Aires, me gustaría diésemos juntos un paseo por el más bello de los camposantos de Sudamérica y a la vez descubramos algunas de sus imágenes más curiosas. Sin color, en blanco y negro, que es la única forma en la que sé apreciar lugares como este… Leer artículo completo ➜

Un paseo en blanco y negro en el Cementerio de los Placeres de Lisboa

El Cémiterio dos Prazeres (en castellano Cementerio de los Placeres) es a la ciudad de Lisboa lo que Père-Lachaise a París, La Recoleta a Buenos Aires o San Isidro a Madrid. Camposanto de ilustres que quisieron hacerse eternos en la fría piedra de sus túmulos, en esos panteones convertidos en hogares que albergaran la que fue su vida antes de apagarse definitivamente. Una devastadora epidemia de cólera forzó el levantamiento en 1833 de un cementerio en lo alto de una colina de Campo de Ourique, con vistas al río Tajo, muy cerca de donde vivía la aristocracia portuguesa, así como quienes se habían hecho ricos o habían pasado a ser verdaderas celebridades en el primer cuarto del siglo XIX. A diferencia del Cemitério do Alto de São João, en la parte oriental y más humilde de la ciudad, los Placeres se convirtieron el último reposo de pudientes lisboetas que buscaron alcanzar la inmortalidad refugiados en la fría piedra de sus jazigos o panteones.

Detalle del Cementerio de los Placeres de Lisboa

Una ruta más allá de lo típico de la capital portuguesa nos llevó a conocer el Cementerio de los Placeres de Lisboa de manera guiada y explicada por locales. Os propongo hacer con nosotros un lento paseo fotográfico en blanco y negro en busca de los símbolos de la vida pasada, la muerte y la eterna saudadeLeer artículo completo ➜

Un paseo en blanco y negro por el cementerio de Père-Lachaise en París

En el corazón del vígesimo arrondissement de la ciudad de París se encuentra uno de los camposantos con mayor renombre en mundo y en el cual están grabados en lápidas y panteones los nombres de personajes muy reconocidos. Nadie duda que en el cementerio de Père-Lachaise descansan las almas de quienes ayudaron a forjar el devenir de los dos últimos siglos y por eso es para muchos una de las visitas más interesantes que se pueden hacer en París. Sopla el viento en los largos y grisáceos callejones que ven envejecer tumbas que desprenden un frío tembloroso y nos acompañan en nuestro soliloquio particular que no sabemos si será escuchado. La última morada de Wilde, Chopin, Delacroix y muchos otros genios se desprende de su color original para quedarse en un sugerente blanco y negro que va a tono con un cielo grisáceo que domina las alturas, que domina todo.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

Caminar por cementerios como Père-Lachaise nos deja un sinfín de retratos desvanecidos en granito. En busca de detalles, figuras y secretos os propongo me acompañéis a dar un paseo por él, pero eso sí, en blanco y negro. Leer artículo completo ➜

El Ángel de Monteverde, un secreto de Madrid envuelto en mármol

Un ángel con formas femeninas modelado en mármol de carrara con la maestría que el italiano Giulio Monteverde confería a sus obras. Sentado o, mejor dicho, sentada sobre una tumba, esta Ángela tan maravillosa protege y tapa con una sábana a la persona a la que está dispuesta a custodiar por toda la eternidad. Probablemente estemos hablando de la escultura más delicada, sublime y perfecta que se halla en la Comunidad de Madrid, pese a que son muy pocos quienes lo saben realmente. Y es que no se encuentra a la vista de todos en una Plaza, un Museo o un Palacio, ni tan siquiera en una mansión centenaria… Esta figura digna de admirar está ubicada en el interior del panteón familiar que los Marqueses de la Gándara tienen en el Cementerio madrileño de San Isidro. Desde los últimos coletazos del Siglo XIX, el Ángel de Monteverde, una de las grandes obras escultóricas de aquel siglo se ha guardado en un interior cerrado a cal y canto durante décadas y tan sólo se puede observar tímidamente desde una rendija. Hace algún tiempo tuve la ocasión de participar en una visita guiada por el cementerio que hicieron a algunos medios y nos abrieron las puertas del panteón para contemplar con gran privilegio uno de los mayores secretos artísticos de la capital de España.

Ángel de Monteverde (Madrid)

Dado que los descendientes de los marqueses enterrados en su mausoleo de San Isidro ya no viven en Madrid siempre ha sido muy difícil entrar a ver al Ángel de Monteverde. Aquel día sentí que me abrían la puerta a un tesoro oculto. En cierto modo era así. Leer artículo completo ➜

El cementerio de Chauchilla y sus tumbas a cielo abierto

Los rostros calavéricos de las momias te observan desde un buen número de tumbas abiertas en el suelo. Desde su cuadrángulo excavado, convertido en hogar al aire libre con puertas a la otra vida, estos cuerpos envueltos en posición fetal en fardos de tela se ríen de su destino final, quizás porque conocen el camino que tantos nos hemos preguntado alguna vez. En plena llanura desértica del suroeste de Perú, soplando un viento ardiente y seco, a muy pocos kilómetros de las Líneas de Nazca, se expande el conocido como Cementerio de Chauchilla. Sus tumbas a cielo abierto no se libraron de los actos de saqueadores y ladrones de tesoros, pero aún así se han mantenido en buen estado para que, solitarias, silenciosas y apartadas, los viajeros podamos llegar hasta ellas y dar un último adiós a las personas que las ocupan.

Foto de una de las momias del Cementerio de Chauchilla (Perú)

El cementerio de Chauchilla es una de las necrópolis prehispánicas más antiguas y mejor conservadas que se pueden visitar no sólo Perú sino también en Latinoamérica. Al aire libre, sus sonrientes moradores sostienen esta burbuja de energía que ni los siglos ni los robatumbas han sido capaces de romper. Leer artículo completo ➜

Paseo fotográfico en el Cementerio de San Isidro (Madrid)

La Sacramental de San Isidro es el cementerio más antiguo de Madrid. Fue construido en 1811 ante la prohibición de enterrar en las iglesias, siendo escogidos unos terrenos fuera del casco urbano, detrás de la Ermita de San Isidro, donde se celebran las fiestas del Santo Patrón de Madrid cada 15 de mayo. Desde su inauguración fue el lugar de enterramiento escogido para albergar a los miembros más importantes de la escena matritense. Aristócratas, políticos, militares de alto rango, artistas, toreros y numerosas familias adineradas recibieron Santa Sepultura en el que fuera el cementerio con mayor prestigio de Madrid. El rancio abolengo de sus ocupantes ayudó a que grandes arquitectos, escultores y artesanos pudieran trabajar en embellecer y ensalzar las tumbas y panteones familiares utilizando los mejores recursos para realizar verdaderas obras maestras. De esa forma un gran número de nombres ilustres, muchos de los cuales aparecen en el callejero de Madrid, se encuentran inscritos en auténticos monumentos funerarios que simbolizaban el poder enconómico de la época. Declarado como Bien de Interés Cultural, el Cementerio de San Isidro celebra este año su bicentenario, y se erige como una de las visitas más interesantes y, a la vez, más desconocidas en Madrid no sólo por los turistas sino también por sus propios habitantes.

Angelote del Cementerio de San Isidro (Madrid)

Como homenaje a este cementerio romántico tan significativo, el cual tuve la suerte de conocer por primera vez de la mano de mi padre y de regresar por mi cuenta en incontables ocasiones, he querido traer una selección de fotografías del reportaje para mostraros mi punto de vista de un lugar plagado de detalles, hermosos por un lado y lúgubres por otro, definidores de ese carácter exclusivo y añejo que flota en el aire. Os pido me acompañéis en silencio por este paseo fotográfico para que hablen las imágenes por sí solas y conozcamos juntos el camposanto más ilustre y mágico de Madrid. Leer artículo completo ➜