Un paseo en blanco y negro por el cementerio de Père-Lachaise en París

En el corazón del vígesimo arrondissement de la ciudad de París se encuentra uno de los camposantos con mayor renombre en mundo y en el cual están grabados en lápidas y panteones los nombres de personajes muy reconocidos. Nadie duda que en el cementerio de Père-Lachaise descansan las almas de quienes ayudaron a forjar el devenir de los dos últimos siglos y por eso es para muchos una de las visitas más interesantes que se pueden hacer en París. Sopla el viento en los largos y grisáceos callejones que ven envejecer tumbas que desprenden un frío tembloroso y nos acompañan en nuestro soliloquio particular que no sabemos si será escuchado. La última morada de Wilde, Chopin, Delacroix y muchos otros genios se desprende de su color original para quedarse en un sugerente blanco y negro que va a tono con un cielo grisáceo que domina las alturas, que domina todo.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

Caminar por cementerios como Père-Lachaise nos deja un sinfín de retratos desvanecidos en granito. En busca de detalles, figuras y secretos os propongo me acompañéis a dar un paseo por él, pero eso sí, en blanco y negro.

El cementerio de Père-Lachaise: Origen y Leyenda

Como sucedió en muchas ciudades europeas la vieja costumbre de enterrar en iglesias y lugares próximos a las casas fue sustituida por una construcción planificada de necrópolis a las afueras, siendo controladas por el municipio y no por congregación religiosa alguna. Dado que lo anterior era un foco de infecciones y no había ya espacio en el interior de la ciudad, se fueron eliminando muchos camposantos de pequeña envergadura llevando los restos a fosas comunes o catacumbas subterráneas (que actualmente se pueden visitar) y construyendo nuevos cementerios civiles a una distancia entonces suficiente del casco histórico parisino (algo parecido a lo que sucedió en Madrid con el Cementerio de San Isidro). Mientras que al norte quedó Montmartre, Montparnasse al sur, y Passy al oeste, en el este nació Père-Lachaise, que sería el más vanagloriado y deseado por los nobles que querían yacer por última vez aquí.

Aunque al principio hay que reconocer que Père-Lachaise no tuvo muy buena acogida, sobre todo por las clases más altas, que querían seguir siendo enterradas donde siempre. Aunque con el tiempo y, sobre todo, el “marketing” de la época, se fue instaurando la creencia de que en el nuevo cementerio del este de París reposaban los restos de notabilísimos personajes. En cierto modo fue así y poco a poco fue aumentando el número de panteones ilustres hasta convertir a Père-Lachaise en un auténtico cementerio de celebridades y la única manera de permanecer inmortalizado junto a los mejores. Lo que viene siendo una moda en su vertiente más fúnebre.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

El nombre de Père-Lachaise hace referencia al Padre François d’Aix de La Chaise, un jesuíta que vivió entre 1624 y 1709 y sirvió como confesor del Rey Luis XIV durante casi cuarenta años. Este religioso habitaba una suntuosa mansión cuyos terrenos y riqueza se fue ampliando paulatinamente por las “bondades” en forma de favores de un monarca agradecido y tremendamente influenciado por su hombre de confianza. Años después de la Revolución francesa y la eliminación de privilegios y bienes a la aristocracia y al clero, se pensó que las tierras del jesuita suponían una localización extraordinaria para “el nuevo cementerio del este”, que años después llevaría paradójicamente su nombre.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

De 17 hectáreas siguió creciendo hasta las actuales 44, siendo algo más que un camposanto para los parisinos. Más bien es un lugar considerado por los parisinos como un parque en el que resposan celebridades de los siglos XIX y XX. Y para los visitantes un gran ejemplo de cómo el turismo de cementerios está cada vez más en boga.

El verdadero significado de la inmortalidad

Paseando por Père-Lachaise en una mañana gélida de domingo, siempre con esos colores blanco y negro que inundan hasta las flores de los sepulcros, uno se encuentra con todo tipo de personajes que han sido importantes en su época y ahora son los protagonistas de un sinfín de libros de historia, museos o notas musicales. Letras clavadas en las lápidas dibujan sus nombres con solemnidad, aunque en ocasiones les acompaña en su último hogar un símbolo o figura que los identifica. En el viejo cimetière de l’Est congrega más personalidades que ningún otro camposanto en el mundo. La variedad y temática de las profesiones es realmente variadísima: cineastas, músicos, políticos, militares, literatos, pintores de cuadros históricos… tanto franceses como de otras nacionalidades. Hay quien lleva un mapa que compra en la puerta de entrada por cerca de 3€ que le dice dónde están las tumbas más famosas, pero en nuestro caso nos dejamos llevar por la casualidad y por quien quisiera invitarnos a ver su casa.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

De esa manera hallamos a Delacroix, autor de “La libertad guiando al pueblo”, al pianista Chopin, Molière, Modigliani o la vida en rosa de la magnífica Édith Piaf. Y así un largo etcétera de personajes ilustres. Aunque realmente la personalidad a quien más ilusión me hizo encontrar fue al padre de la egiptología y descifrador de la piedra Rosetta, Jean-François Champollion. Será porque la de arqueólogo fue mi profesión frustrada, mi sueño desde niño. Y lo que logró el joven Champollion fue tan extraordinario que hoy no conoceríamos Egipto como lo conocemos si no hubiera sido por su constante genialidad.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

Y a pesar de que en el cementerio de Père-Lachaise estén también enterrados Oscar Wilde, Pissarro, Jacques-Louis David (quien pintó “La muerte de Marat”), Honoré de Balzac, Marcel Camus e incluso el afrancesado español Manuel Godoy, personaje recordado por el Motín de Aranjuez y tener un romance con la reina Maria Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, no hay tumba más visitada que la del autor de canciones como Light my fire o Riders on the storm, el mítico Jim Morrison, cantante del grupo The Doors. De hecho en su sencilla tumba, que hay que buscar a conciencia en la división 6, se reúnen múltiples seguidores del músico que siguió a rajatabla el lema de vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver. En verdad hay quienes dejan botellines de cerveza sobre su lápida y los vigilantes del cementerio han llegado a asegurar que hay fans que han llegado a tener relaciones sexuales frente a la tumba de Morrison. Aunque hay que escuchar a quienes de verdad conocían al psicodélico cantante, que aseguran que probablemente éste siga vivo y todo sea una pantomima provocada por él mismo para desaparecer del mapa.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

En Père-Lachaise se comprende el veradero significado de lo inmortal, que es ser recordado aunque ya no se sea un pasajero más del mundo de los vivos. Mientras haya alguien que piense en uno, al menos una vez, nunca se estará muerto del todo. La inmortalidad no es más que la perpetuidad del recuerdo, de que quede algo de lo que uno fue o hizo en vida. Mientras existan lugares como el cementerio de ilustres de París, en los que las estatuas te observan pasar por delante, nadie se habrá marchado del todo. Siempre quedará algo.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

El arte y la muerte (detalles fúnebres)

El de ver tumbas de famosos es un buen motivo para visitar el cementerio de Père-Lachaise, pero no el único ni, por supuesto, el más dichoso de todos. Los cementerios están plagados de detalles, algunos como el parisino, San Isidro o La Recoleta (para mí el tridente mágico de los cementerios mundiales), son verdaderos museos al aire libre con esculturas, diseños y mensajes que se escapan con velocidad de lo puramente azaroso. No hay dos visitas a cementerios iguales, y menos en el parisino, puesto que la vista nos puede llevar a darnos cuenta de algunos elementos lúgubres o inquietantes que nos hacen reflexionar sobre lo que tienen tras de sí.

 Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

Un llanto incontrolable tallado de forma magistral, mil alegorías diferentes del triunfo de la muerte, ruegos a Dios y representaciones de lo que sus “últimos moradores” fueron en vida, caminan con nosotros bajo un paso aletargado que se aleja de cualquier otra realidad que pudiera haber fuera del camposanto. Es como si el cementerio, a pesar de tener abiertas sus puertas, estuviese cerrado por una energía cautivadora capaz de domar el ruido para convertirlo en silencio.

 Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

La muerte, con su fantasmagórica e imperturbable presencia, se contonea en figuras y relieves, aunque no resulta incómoda del todo cuando uno se encuentra en su casa, en esa especie de semillero que no conoce de status ni pasados y que viste a todos por igual. Calaveras aladas de ojos huecos, estatuas envueltas en rugosos mantos de piedra, guadañas afiladas que cercenan el mármol… la muerte está allí y observa nuestros pasos.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

Una fecha una historia, un nombre un interrogante. El cementerio de Père-Lachaise abre signos de interrogación en todo momento mientras provoca que nuestras voces entablen un diálogo interior que sirva para pacificarnos y reconciliarnos con nosotros mismos. Mausoleos suntuosos decorados por artistas reputados se ponen frente a frente con meras cruces con el nombre del difunto borrado por los años que a duras penas se sostienen. No nos dicen nada pero lo quieren decir todo. Son las aristas de un lugar de descanso y también de reflexión, un espacio para dormir a la muerte y hacer que nos sintamos aún más vivos.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

Danza el espíritu sosegado de quien dominó el pincel y la pluma, de quien emocionó con su voz, de quien no se conformó con aprender sino con descubrir nuevas cosas a los demás. El tiempo ha reunido a todos esos genios en un mismo lugar, en el que fuera un mero cementerio civil del este denostado al principio y deseado después. Père-Lachaise es el mayor teatro de figuras ilustres del mundo, de voces apagadas que en realidad nos dicen muchas cosas y seguirán haciéndolo. Porque aquí la inmortalidad existe.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

INFORMACIÓN PRÁCTICA (Horarios, cómo llegar, visitas guiadas…)

El cementerio de Père-Lachaise es uno de los rincones de París más visitados, por lo que está bien preparado para recibir gente y cómo llegar a él es muy sencillo. Basta tomar el metro y bajarse en la estación de Philippe Auguste (Línea 2) si se accede por la entrada principal en Porte du Répos, o en la estación Père-Lachaise (Líneas 2 y 3) para hacerlo por la Porte des Amandiers (que es por donde lo hicimos nosotros). Hay otra entrada que se suele utilizar para acceder denominada Porte Gambetta cuya parada de metro correspondiente es Gambetta (Línea 3). También se puede llegar en autobús, por lo que están habilitadas las líneas 26 ó 76 para llegar sin ningún problema.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

Los horarios de apertura varían en función de si es invierno, verano o fin de semana. Se resumen en:

+ Del 16 de marzo al 5 de noviembre: 8:00 a 18:00 de lunes a viernes (sábados abren a las 8:30; domingos y festivos a las 9:00)

+ Del 6 de noviembre al 15 de marzo: 8:00 a 17:30 de lunes a viernes (sábados abren a las 8:30; domingos y festivos a las 9:00)

Aunque hay posibilidad de hacer visitas guiadas, siempre recomiendo hacerlo de forma independiente y dejarse llevar, aunque para no perderse las tumbas “más imprescindibles” (Jim Morrison, Oscar Wilde y cía) nunca está de más descargar un completo mapa del cementerio de Père-Lachaise que bien parece un callejero y que puede ser de gran utilidad.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

Una de las maneras de “vivir un cementerio” es hacerlo en silencio y sin necesidad de utilizar algo que tarde o temprano no servirá de nada, el reloj. Porque el concepto de tiempo se difumina en lugares como este. Simplemente deja de existir…

Sele

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* Si os gusta el turismo de cementerios no os perdáis los artículos sobre el Cementerio de San Isidro de Madrid, el Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires o el lúgubre cementerio de momias a cielo abierto de Chauchilla, en Perú.

* Este puente de Todos los Santos nos vamos a… LISBOA!!!

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11 comentarios en “Un paseo en blanco y negro por el cementerio de Père-Lachaise en París

  1. Los cementerios dan para escribir uno y mil artículos. De hecho tu ya has escrito algún que otro post sobre cementerios, como comentas.
    De recomiendo uno: el cementerio lychakivskiy de Lviv (Ucrania). Lo puedes ver de regreso de Chernobyl, punto que apuesto que tienes entre ceja y ceja.
    En mi miniblog, hago una pequeña referencia, pero seguro que tu le sacas un artículo entero.
    http://milviatges.wordpress.com/2013/09/28/lviv-una-de-les-ciutats-mes-boniques-deuropa/

  2. Gran post sele. Me acabas de abrir el apetito de una nueva visita a París. En su día visité el cementerio, pero entre la lluvia y la cantidad de gente no lo pude visualizar todo tranquilamente, por lo que tocará volver y pronto.
    El que si me dio tiempo a visitar fue el Cementerio de Montparnasse, y a pesar de que es de menor tamaño también me dejo impresionado.

  3. Excelente post, muy detallado y completo, con toda la información que se necesita, en mi caso desconocía la historia, me gustó mucho.

  4. Interesante el lugar, nos lo apuntamos para la próxima vez que visitemos París. Las fotos muy… inquietantes! Gracias por la sugerencia.
    MYmalaga.es

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