Las capillas de los huesos en el corazón del Alentejo

«Los huesos que aquí estamos a los vuestros esperamos» es el mensaje de recibimiento a los visitantes por parte quienes idearon las conocidas como capelas dos ossos (capillas de los huesos) que existen Portugal. No sólo podemos encontrar un claro ejemplo en Évora, la ciudad más conocida de la región de Alentejo sin lugar a dudas, sino también en Campo Maior, un pequeño y solitario pueblo fronterizo con Badajoz. Ambas capillas comprenden un viaje a lo efímero de las cosas o, más bien, de la vida terrenal, a través de una composición macabra en la que huesos y calaveras se convierten en auténticas y ejemplarizantes obras maestras.

Calavera de la Capilla de los huesos de Campo Maior (Alentejo, Portugal)

Las capillas de los huesos en el corazón del Alentejo conforman uno de esos viajes en los que lo lúgubre se vuelve protagonista. Y, aunque la idea pueda parecer un tanto tétrica, son muchas las personas las que nos interesamos por estos funestos lugares y nos acercamos a visitarlos. Leer artículo completo ➜

El osario de Wamba, la muerte entre cuatro paredes

«Como te ves, yo me vi, como me ves te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás» se puede leer e incluso escuchar de la voz de tu acompañante en el momento de entrar a un cubículo cerrado inundado de calaveras y fémures perfectamente ordenados como en un puzzle de huesos sin límite. Nos encontramos en un caso único en España, un osario con restos de más de 2000 personas entre monjes, mujeres e incluso niños que se recopilaron desde la Alta Edad Media por razones que no se explican. Todo son hipótesis en Wamba, una pequeña localidad vallisoletana en los Montes Torozos con legendario pasado visigótico, mozárabe y que vio posarse a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén hasta asentarse en el lugar de forma definitiva.

Calavera del osario de Wamba (Valladolid)

El osario de Wamba es un viaje al mundo de la muerte donde el mensaje aparece escritos con tinta de huesos y calaveras. Una metáfora macabra de lo efímero de la vida en uno de los habitáculos monacales que resiten adosados a la iglesia mozárabe de Santa Maria de la OLeer artículo completo ➜

Un paseo en blanco y negro por el cementerio de Père-Lachaise en París

En el corazón del vígesimo arrondissement de la ciudad de París se encuentra uno de los camposantos con mayor renombre en mundo y en el cual están grabados en lápidas y panteones los nombres de personajes muy reconocidos. Nadie duda que en el cementerio de Père-Lachaise descansan las almas de quienes ayudaron a forjar el devenir de los dos últimos siglos y por eso es para muchos una de las visitas más interesantes que se pueden hacer en París. Sopla el viento en los largos y grisáceos callejones que ven envejecer tumbas que desprenden un frío tembloroso y nos acompañan en nuestro soliloquio particular que no sabemos si será escuchado. La última morada de Wilde, Chopin, Delacroix y muchos otros genios se desprende de su color original para quedarse en un sugerente blanco y negro que va a tono con un cielo grisáceo que domina las alturas, que domina todo.

Fotografía del cementerio de Père-Lachaise en Paris

Caminar por cementerios como Père-Lachaise nos deja un sinfín de retratos desvanecidos en granito. En busca de detalles, figuras y secretos os propongo me acompañéis a dar un paseo por él, pero eso sí, en blanco y negro. Leer artículo completo ➜

El Ángel de Monteverde, un secreto de Madrid envuelto en mármol

Un ángel con formas femeninas modelado en mármol de carrara con la maestría que el italiano Giulio Monteverde confería a sus obras. Sentado o, mejor dicho, sentada sobre una tumba, esta Ángela tan maravillosa protege y tapa con una sábana a la persona a la que está dispuesta a custodiar por toda la eternidad. Probablemente estemos hablando de la escultura más delicada, sublime y perfecta que se halla en la Comunidad de Madrid, pese a que son muy pocos quienes lo saben realmente. Y es que no se encuentra a la vista de todos en una Plaza, un Museo o un Palacio, ni tan siquiera en una mansión centenaria… Esta figura digna de admirar está ubicada en el interior del panteón familiar que los Marqueses de la Gándara tienen en el Cementerio madrileño de San Isidro. Desde los últimos coletazos del Siglo XIX, el Ángel de Monteverde, una de las grandes obras escultóricas de aquel siglo se ha guardado en un interior cerrado a cal y canto durante décadas y tan sólo se puede observar tímidamente desde una rendija. Hace algún tiempo tuve la ocasión de participar en una visita guiada por el cementerio que hicieron a algunos medios y nos abrieron las puertas del panteón para contemplar con gran privilegio uno de los mayores secretos artísticos de la capital de España.

Ángel de Monteverde (Madrid)

Dado que los descendientes de los marqueses enterrados en su mausoleo de San Isidro ya no viven en Madrid siempre ha sido muy difícil entrar a ver al Ángel de Monteverde. Aquel día sentí que me abrían la puerta a un tesoro oculto. En cierto modo era así. Leer artículo completo ➜

El cementerio de Chauchilla y sus tumbas a cielo abierto

Los rostros calavéricos de las momias te observan desde un buen número de tumbas abiertas en el suelo. Desde su cuadrángulo excavado, convertido en hogar al aire libre con puertas a la otra vida, estos cuerpos envueltos en posición fetal en fardos de tela se ríen de su destino final, quizás porque conocen el camino que tantos nos hemos preguntado alguna vez. En plena llanura desértica del suroeste de Perú, soplando un viento ardiente y seco, a muy pocos kilómetros de las Líneas de Nazca, se expande el conocido como Cementerio de Chauchilla. Sus tumbas a cielo abierto no se libraron de los actos de saqueadores y ladrones de tesoros, pero aún así se han mantenido en buen estado para que, solitarias, silenciosas y apartadas, los viajeros podamos llegar hasta ellas y dar un último adiós a las personas que las ocupan.

Foto de una de las momias del Cementerio de Chauchilla (Perú)

El cementerio de Chauchilla es una de las necrópolis prehispánicas más antiguas y mejor conservadas que se pueden visitar no sólo Perú sino también en Latinoamérica. Al aire libre, sus sonrientes moradores sostienen esta burbuja de energía que ni los siglos ni los robatumbas han sido capaces de romper. Leer artículo completo ➜

Paseo fotográfico en el Cementerio de San Isidro (Madrid)

La Sacramental de San Isidro es el cementerio más antiguo de Madrid. Fue construido en 1811 ante la prohibición de enterrar en las iglesias, siendo escogidos unos terrenos fuera del casco urbano, detrás de la Ermita de San Isidro, donde se celebran las fiestas del Santo Patrón de Madrid cada 15 de mayo. Desde su inauguración fue el lugar de enterramiento escogido para albergar a los miembros más importantes de la escena matritense. Aristócratas, políticos, militares de alto rango, artistas, toreros y numerosas familias adineradas recibieron Santa Sepultura en el que fuera el cementerio con mayor prestigio de Madrid. El rancio abolengo de sus ocupantes ayudó a que grandes arquitectos, escultores y artesanos pudieran trabajar en embellecer y ensalzar las tumbas y panteones familiares utilizando los mejores recursos para realizar verdaderas obras maestras. De esa forma un gran número de nombres ilustres, muchos de los cuales aparecen en el callejero de Madrid, se encuentran inscritos en auténticos monumentos funerarios que simbolizaban el poder enconómico de la época. Declarado como Bien de Interés Cultural, el Cementerio de San Isidro celebra este año su bicentenario, y se erige como una de las visitas más interesantes y, a la vez, más desconocidas en Madrid no sólo por los turistas sino también por sus propios habitantes.

Angelote del Cementerio de San Isidro (Madrid)

Como homenaje a este cementerio romántico tan significativo, el cual tuve la suerte de conocer por primera vez de la mano de mi padre y de regresar por mi cuenta en incontables ocasiones, he querido traer una selección de fotografías del reportaje para mostraros mi punto de vista de un lugar plagado de detalles, hermosos por un lado y lúgubres por otro, definidores de ese carácter exclusivo y añejo que flota en el aire. Os pido me acompañéis en silencio por este paseo fotográfico para que hablen las imágenes por sí solas y conozcamos juntos el camposanto más ilustre y mágico de Madrid. Leer artículo completo ➜

Las Catacumbas de París: un viaje al Imperio de la Muerte

Arrète!  C´est ici l´Empire de la Mort reza una inscripción a la entrada de una de las galerías subterráneas del decimocuarto arrondisement (distrito) de la ciudad de París. No es necesario hablar francés como Charles de Gaulle para entender que su significado es: Detente! He aquí el Imperio de la Muerte. Advertencia que viene al pelo cuando uno accede a una red de túneles cuyas paredes están formadas por toneladas de huesos y calaveras humanas apiladas al milímetro. Se calcula que más de seis millones de cadáveres fueron traídos aquí en carruajes desde muchos de los cementerios de la ciudad que se habían quedado sin espacio. Grave problema el de un excedente que empezaba a propagar enfermedades e infecciones en los vecindarios más próximos a estos camposantos. Y drástica solución la ofrecida en 1786 por un importante cargo de la Policía parisina, Thiroux de Crosne, y el Inspector General de Minas, Monsieur Guillaumont, consistente en ocupar los más de trescientos kilómetros de las minas de piedra caliza que desde la época de los romanos tenían agujereado el subsuelo de la capital francesa.

Les carrières de Paris (Las canteras de París) son parte activa de la Historia y la Cultura de la ciudad. Inspiraron a Victor Hugo en Los Miserables, sirvieron de refugio a la resistencia francesa contra la ocupación nazi y ocultaron en oscuros escondrijos a importantes criminales y ladrones. Hoy día todo el que lo desee puede visitar una pequeña parte que se mantiene abierta al público y caminar por las galerías con miles y miles de restos óseos como testigo de sus pasos. Yo mismo hace un par de años pude emprender ese corto viaje al Imperio de la Muerte y vivir otro París muy distinto al del Louvre, la Torre Eiffel y la Ribera del Sena. Fue una ocasión en que la Ciudad de la Luz se convirtió en la Ciudad de la Oscuridad. Leer artículo completo ➜