Talavera de la Reina a través de sus azulejos

Talavera de la Reina es al azulejo lo que China a la porcelana, Egipto al papiro y la Selva Negra a los relojes de cuco. Es decir, la Historia ha hecho de ellos una unión indisoluble, incluso un apellido fácil de reconocer. La tradición ceramista talaverana llevó a que de esta localidad castellano-manchega salieran algunas de las mejores manufacturas jamás llevadas a cabo en un alfar. Hoy día sigue esta industria siendo referencia y sus calles se recorren a base de conjuntos preciosos de azulejos que decoran templos religiosos, comercios, museos y buena parte del mobiliario urbano.

Talavera de la Reina en azulejos

Para darnos cuenta de que la azulejería de Talavera de la Reina es el mejor marco para este cuadro de época, os propongo darnos un paseo a través de varias imágenes con las que estoy convencido entrarán unas ganas tremendas de hacerse una escapada a la ciudad bañada por el Tajo. 

Un poco de historia

La tradición de la loza y el azulejo en Talavera de la Reina viene de muy antiguo. La idoneidad de las arcillas finas en la cuenca del río Tajo a su paso por la ciudad permitió desde tiempos pretéritos un desarrollo elevado de su actividad cerámica. Si bien se han encontrado muchos restos de la época romana, fue a partir de la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica cuando la localidad empezó a ser referencia. La aparición del artista flamenco Ian Floris (Juan Flores) inspiró para los siglos venideros en que a los azulejos o los objetos de cerámica se les pudiera tratar como si fueran un lienzo en blanco en el que podían hacerse auténticas obras de arte. Entonces, en pleno reinado de los Austrias, los trabajos talaveranos se cotizaron hasta tal punto que formaron parte de algunos de los mejores monumentos en todo el Imperio, entre ellos el Monasterio de El Escorial. Incluso muchas de estas manufacturas se llevaron hasta el Nuevo Mundo para formar parte de los nuevos edificios civiles y religiosos que se estaban construyendo.

Azulejos de la Basílica de Nuestra Señora del Prado en Talavera de la Reina

La decadencia de la loza talaverana tendría una primera fecha en rojo en el calendario, 1727, coincidente con la fundación de la Fábrica de Alcora (Castellón), que supuso no sólo un cambio en la forma de trabajar y en los diseños, a imagen y semejanza de lo que se hacía en Francia, sino también el cierre paulatino de muchos de los alfares de la ciudad. La Guerra de la Independencia y la destrucción de muchas obras supuso un largo silencio en la que hasta entonces había sido una larga tradición. Pero ya iniciado el siglo XX apareció un personaje esencial llamado Juan Ruiz de Luna, quien sabedor de la riqueza alfarera de Talavera de la Reina durante el pasado, abrió la fábrica Virgen del Prado y recuperó las maneras que en el Renacimiento y el Barroco habían llevado al municipio a estar en la cima de la cerámica europea. A partir de entonces el silencio se volvió en murmullo y después en canción para devolver a Talavera lo que nunca debió perder.

Imagen en azulejos de Talavera de la Reina

Talavera de la Reina en azulejos

La Basílica del Prado

Si hay una visita que no podemos dejar de hacer en Talavera bajo ningún concepto es la de la Basílica de Nuestra Señora del Prado. El apodo de «la capilla Sixtina de la cerámica» nos da pistas sobre el que es algo más que un monumento. Las paredes, tanto interiores como exteriores del templo religioso, así como los jardines que llevan hasta él, son aun auténtico museo de la azulejería talaverana.

Basílica del Prado (Talavera)

Azulejos de la Basílica del Prado (Talavera de la Reina)

Azulejos de la Basílica del Prado en Talavera

Fuente de los Jardines del Prado en Talavera de la Reina

La Plaza del pan

El corazón de Talavera de la Reina es la Plaza del pan. Allí empiezan y se acaban todas las rutas posibles por la ciudad y se reúne un buen conjunto de edificios históricos. Además de la Colegiata de Santa María la Mayor, en cuyo interior hay muestras excelentes de cerámica, y la entrada que queda a la vista del edificio del Ayuntamiento (se puede visitar hasta la escalera, todo ello rematado en azulejos historiados), lo mejor de la plaza está en la decoración urbana. Los bancos que hay para sentarse, las jardineras y los muros de ladrillo están perfectamente ornamentados con azulejos historiados.

Plaza del Pan (Talavera de la Reina)

La Colegiata de Talavera en azulejos

Interior del Ayuntamiento de Talavera

La Plaza del pan es un auténtico museo al aire libre y gratuito del azulejo. Alrededor de la escultura dedicada a Fernando de Rojas, autor de la Celestina y enterrado en la propia Colegiata, hay un sinfín de ejemplos que atestiguan la relación inseparable de Talavera con este tipo de cerámica.

Banco de la Plaza del Pan (Talavera de la Reina)

Azulejos de Talavera

Azulejos de Talavera de la Reina

Teatro Victoria

Junto a la Plaza del Pan, el Teatro Victoria reluce en un caparazón modernista de principios del siglo XX (antes hubo un típico corral de comedias) de color amarillo. La decoración cerámica de la fachada corrió a cargo de Juan Ruiz de Luna, quien supo plasmar con maestría diversas alegorías y retratos dedicadas al mundo del teatro y de la música.

Teatro Victoria (Talavera de la Reina)

Museo Ruiz de Luna

Resulta lógico que si existe un museo en Talavera de la Reina que recoja buena parte de la historia de su tradición cerámica éste se llame Ruiz de Luna. Con más motivo si tenemos en cuenta que muchos de los objetos y azulejos aquí expuestos forman parte de su colección privada o de los trabajos que salieron de la Fábrica Virgen del Prado con la que devolvió a la localidad una tradición que se había apagado casi por completo.

Museo Ruiz de Luna (Talavera)

Museo Ruiz de Luna (Talavera)

El museo se ubica en lo que fue un convento agustino (de hecho se ubica en plena Plaza de San Agustín) que fue restaurado para albergar una de las mejores colecciones de la cerámica talaverana de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, así como las obras del propio Ruiz de Luna. Tiene también restos procedentes de la época romana y musulmana.

Museo Ruiz de Luna (Talavera)

Talavera es toda en sí un museo del azulejo

Sin duda hay lugares esenciales como los anteriormente mencionados donde perseguir el arte talaverano en sus azulejos, pero lo mejor es caminar tranquilamente por la ciudad, ya sea en la parte vieja como en la nueva, y encontrarse verdaderas postales que merece la pena traerse consigo de una escapada a la ciudad. Letreros de calles, carteles, bares, peluquerías… es raro que una calle normal no tenga una historia contada a través de un conjunto de azulejos.

Mural de azulejos en Talavera de la Reina

Azulejos de Talavera de la Reina

Azulejos de Talavera

Peluquería Farándula (azulejos Talavera)

Ejemplo de azulejos en Talavera de la Reina

Churrería en azulejos (Talavera de la Reina)

Esta es una más de las muchas razones para visitar Talavera de la Reina que se me ocurren. Una escapada muy asumible desde Madrid, Toledo o Extremadura y en la que la sorpresa está garantizada.

Disfrútalo, merece la pena.

Sele

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