Los Big Five de las aves en el Parque Natural Tajo Internacional

El término Big Five se suele utilizar en los safaris que se hacen por África para referirse a los cinco grandes mamíferos que se pueden llegar a observar en algún parque o reserva natural. Conforman esta privilegiada lista el rinoceronte, el león, el búfalo, el elefante y el leopardo. Y, aunque el origen de esta denominación tiene que ver con la caza durante la época colonial, ya hace mucho tiempo que se utiliza de forma exclusiva para enmarcar a estas especies tan deseadas para contemplar y fotografiar en libertad dentro de su propio hábitat. Desde entonces se trata de un concepto muy manido en otros entornos naturales, incluso fuera del continente africano, por lo que hay Big Five en el Ártico, en el Amazonas y casi en cualquier parque natural que se precie. También, por supuesto, en el lugar al que me referiré hoy, el Parque Natural Tajo Internacional, una reserva de la biosfera transfronteriza entre España y Portugal de gran valor ecológico y donde sus cinco grandes tienen alas y vuelan.

Buitre leonado en el Parque Natural Tajo Internacional

Cinco especies de aves compondrían esta curiosa terna tan deseada por ornitólogos profesionales o aficionados, amantes de la naturaleza en general, que pueden hallar y avistar dentro del Parque Natural Tajo Internacional. Algunas en un estado de conservación realmente vulnerable, lo que convierte su presencia en una razón de peso para rendirle una visita a este lugar ubicado entre dos países, justo donde el río más largo de la Península se vuelve más indómito.  Leer artículo completo ➜

Consuegra, maravilla rural y quijotesca en el corazón de La Mancha

No se me ocurre un elemento arquitectónico más quijotesco que un molino de viento, ¿verdad?. Pues la toledana Consuegra tiene una docena. De hecho, encabeza por número y galones la ruta de los molinos de La Mancha. Aunque también tiene un poco del Cid Campeador, puesto que en su castillo Diego Rodriguez, su único hijo varón enviado por el mismo para defenderlo, se convirtió en la víctima con más galones de la batalla contra los Almorávides del año 1097. El Cerro Calderico, sobre el cual se erigen los molinos de viento así como el castillo medieval, ha contemplado amaneceres carpetanos, romanos, visigodos, árabes, castellanos e incluso la inquina de las tropas napoleónicas, quienes intentaron sin éxito arrebatar las huellas de su glorioso pasado. Hoy día para muchos es una parada obligada en múltiples recorridos por tierras manchegas. Y es que, sin duda, hay mucho que ver en Consuegra, la cual conserva todos los ingredientes para ser considerada una auténtica maravilla rural, un regalo para quien llega hasta ella.

Consuegra, maravilla rural en la provincia de Toledo. ¿Qué ver en Consuegra?

Transitar por sus calles estrechas y perseguir a los gigantes de Don Quijote, emocionarse con la evocadora llanura manchega, acudir a su afamado festival medieval, saborear un buen asado en unas cuevas o probar las delicias gourmet del primer gastromolino de España son algunas de las muchas razones que existen para visitar Consuegra y no escatimar una sola sonrisa de satisfacción.  Leer artículo completo ➜

5 maneras de vivir la naturaleza en el Parque Natural Tajo Internacional

El río Tajo estrecha la mano de dos países como España y Portugal justo en su travesía más silvestre, indómita e impredecible. Lo que sucede entonces en la frontera líquida de dos importantes territorios históricos tiene como testigos de excepción a los buitres negros, los alimoches, los ciervos y las esquivas cigüeñas negras. Porque cuando este gran río empieza a despedirse de Cáceres para saludar a la Beira Baixa portuguesa, los muchos secretos de la que fuera proclamada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2016 aportan instantes verdaderamente gloriosos. Sólo aptos para auténticos amantes de la naturaleza, cazadores de escenas únicas como el silencio interrumpido por la berrea del ciervo o las aves planeando sobre sus cabezas. Un sinfín de actos conmovedores como el mero hecho de contemplar la transformación del paisaje en cada estación del año o un cielo estrellado sobre el bosque mediterráneo. El Parque Natural Tajo Internacional es el último refugio transfronterizo y, para muchos, una gran esperanza.

Alimoches en el Parque Natural Tajo Internacional

Hay, por supuesto, maneras estupendas de vivir y apreciar la naturaleza en el Parque Natural Tajo Internacional. Porque sus muchas localizaciones de interés cuentan, a su vez, con múltiples actividades posibles. Desde caminar al ras de la ribera rayana a navegarla, pasando por esperar pacientemente sobre unos riscos con la cámara de fotos preparada para capturar la esencia de este parque, que no es otra que la vida natural saliendo al encuentro del visitante.  Leer artículo completo ➜

10 razones para viajar a la Costa Brava

Hay cuestiones a las que cuesta contestar, quizás porque no se quiera o no se tenga demasiado claro qué decir. Pero a la pregunta de por qué viajar a la Costa Brava, ya sea en verano o en cualquier época del año, las respuestas caen solas unas con otras. Su patrimonio histórico, su rica gastronomía, una cantidad ingente de playas formidables, sus festivales y, sobre todo, representar como ninguna la esencia misma del Mediterráneo que cantó Serrat al mundo, son algunas de ellas. Por Calella de Palafrugell, los caminos de ronda, un suculento aperitivo en Cadaqués, la escultura milenaria de Asclepio sobre las ruinas de Ampurias y un brindis al mar en Cap de Creus con la caída del sol. Ventanas entreabiertas y romances en los que interviene la brisa, noches de pasión, carcajadas de Dalí. La tierra del eterno verano capaz de involucrarse de lleno en la felicidad de quien llega hasta ella.

Una ventana entreabierta en Calella de Palafrugell (Costa Brava, Girona)

Muchas son las razones para viajar a la Costa Brava. Tantas que lo realmente complicado es no terminar este artículo sin sucumbir a la tentación de buscar días libres en el calendario.  Leer artículo completo ➜

Por los campos de lavanda en Brihuega (¿Dónde, cómo y cuándo ver la floración?)

Pocos hubiesen imaginado hace no demasiado tiempo que, apenas a una hora de Madrid, en la localidad de Brihuega (Guadalajara), existiera una gran superficie de campos de lavanda capaz de convertir a esta parte de la comarca de La Alcarria en un pedacito de La Provenza. El color morado se encarga de teñir unos paisajes bucólicos e inspiradores en cuanto la floración se hace presente bien entrado el mes de julio. Es entonces el momento de percibir el aroma de la lavanda, el espliego o los lavandines (la hibridación de ambos vegetales) y, por tanto, dejarse llevar por angostos carriles de tierra perfumada. Los campos de lavanda en Brihuega, insigne jardín alcarreño, se ponen de gala en esta época del año, atrayendo la presencia de un buen número entusiastas de la fotografía, parejas romanticonas y amantes de las puestas de sol más sublimes.

Campos de lavanda en Brihuega (Guadalajara)

El propio pueblo de Brihuega, que bien merece ser conocido en cualquier época del año, se acicala con los colores de de esta flor decorando calles, plazas y escaparates, montando mercados de carácter provenzal y organizando un Festival de la lavanda en los días previos a la siega. Dado que la floración de los campos de lavanda en Brihuega tiene una vida corta, me gustaría mostrarte dónde, cómo y cuándo exactamente se puede ver este espectáculo que la naturaleza ofrece en la siempre apetecible provincia de Guadalajara.  Leer artículo completo ➜

Tajo Internacional, el último refugio transfronterizo

De los más de mil kilómetros que recorre río Tajo antes de fenecer en Lisboa son los cincuenta que separan Alcántara y Cedillo los que sirven de barrera natural entre dos países como España y Portugal. Si uno mira los mapas, existe la sensación de que el suroeste de la provincia de Cáceres olisquea con su nariz afilada los bosques mediterráneos y dehesas portuguesas. En este tramo de frontera tan privilegiado el Tajo vive su recorrido más abrupto, solitario y salvaje también el más insólito. Bien lo saben las cigüeñas negras, los buitres, alimoches y águilas que encuentran un refugio seguro en los riscos de pizarra y el mejor altar en sus cielos luminosos y limpios que secundan el curso fluvial. Desde 2016 el proclamado Parque Natural Tajo Internacional es, además, Reserva de la biosfera por la UNESCO, pero es su carácter transfronterizo el bendito culpable de proporcionar al visitante un viaje apasionante y menos concurrido de lo que cabría imaginar. Quien acude a este destino indómito no lo hace sólo para acudir en busca de paisajes hilarantes, sino además para saborear una fusión extraordinaria de elementos y matices históricos, monumentales, culturales e incluso culinarios que merecen todo el reconocimiento.

Paisaje del Parque Natural Tajo Internacional, el primer parque transfronterizo de Europa

¿Por qué viajar al Parque Natural Tajo Internacional? ¿Qué tiene entre manos la ribera salvaje y rayana del río más largo de la Península Ibérica entre Extremadura y Portugal? Un viaje por completo improvisado me llevó a desvelar las claves del último refugio transfronterizo y sonreír ante la frontera líquida que no separa sino une a dos países hermanos.  Leer artículo completo ➜

Combarro, el pueblo marinero con más hórreos de Galicia

No soy objetivo ni con Galicia ni con mi pasión desenfrenada por las Rías Baixas a las que regreso, al menos, una vez al año desde la niñez. Ahora que he formado mi propia familia y me toca ejercer de pater cicerone por esos rincones cargados de encanto que abundan en la zona, existe un lugar por el que tengo absoluta predilección y que no puede faltar bajo ningún concepto dentro de la ruta que hagamos. Y ese es Combarro. La razón para rendirle una visita es manifiesta. Probablemente se trate del pueblo costero más bonito de Galicia. Imaginad, una aldea marinera con estrechas calles de granito que se suceden paralela y perpendicularmente a la ría de Pontevedra. Poseedor de varias decenas de hórreos, muchos de ellos tan próximos al agua que sus pilares llegan a verse inundados con la llegada de la marea alta. A través de los espigados cruceiros de piedra se van orientando los paseantes que acuden a este lugar donde no faltan las leyendas de meigas y que huele a crema de orujo, cáscara de mejillón, pulpo a feira y buen albariño.

Hórreos en Combarro (¿Qué ver y hacer en Combarro?)

Si bien hablamos de un pueblo pequeño, con un casco viejo compacto e ideal para visitar pie, unas horas dan bastante de sí. Y no por lo poco o mucho que ver en Combarro sino por todo lo que se puede sentir en un destino familiar, amable, acogedor y repleto de rincones de una fotogenia increíble.  Leer artículo completo ➜

El castillo de Zafra, soberbio escenario de Juego de Tronos en Guadalajara

¿Quién hubiera imaginado que una de las localizaciones más extraordinarias de Juego de Tronos tendría lugar en la fría y solitaria Sierra de Caldereros de Guadalajara? ¿Y que el castillo de Zafra se convertiría en un icono soberbio de toda esta historia? Situado en un lugar absolutamente despoblado, de inviernos siberianos y silencios ventosos, el considerado entre los castillos más hermosos y desconocidos de cuantos existen en España atrajo al equipo de la famosa serie de la HBO para trabajar en importantes escenas de la sexta temporada. Sin duda no es de extrañar que les llamara tanto la atención tanto la fortaleza como este entorno situado en el extremo oriental de la provincia de Guadalajara, a pocos kilómetros de territorio aragonés. Lo raro es que tanta gente de este país no supiera de su existencia antes.

Castillo de Zafra (Guadalajara). Es la Torre de la Alegría de Juego de Tronos

Dentro de una ruta por el corazón del Señorío de Molina en la que visitamos Molina de Aragón o el Barranco de la Hoz, nos desplazamos hasta el castillo de Zafra para disfrutar a solas de un increíble escenario capaz de trasladarnos a la Edad Media y que corresponde en la ficción a la Torre de la Alegría de Juego de TronosLeer artículo completo ➜

Ruta por las maravillas de Campo de Calatrava (Ciudad Real)

Siempre que puedas, dame carreteras secundarias por las que vagar sin rumbo. Las autopistas son demasiado aburridas, demasiado previsibles. Me apasiona viajar en coche y perderme por los vericuetos del interior de España para buscar la sorpresa, disfrutar de ciertos escenarios costumbristas que aún permanecen vivos (y no sólo en los recuerdos de los largos trayectos de infancia), tomar desvíos improvisados y aprender sobre lo mucho que esconden ciertos destinos. Para eso reconozco que La Mancha siempre me ha parecido un filón, por lo que su llanura, que no es eterna puesto que la región también goza de montañas y estupendos humedales, se ha convertido en uno de mis destinos predilectos para escapadas, a menudo solitarias, donde el kilometraje sumado es lo de menos. Últimamente estoy muy volcado con Ciudad Real, una provincia que merece muchos más capítulos de los que obtiene en los medios de comunicación turísticos. Siempre que puedo, repito. No hace demasiado pude llevar a cabo un recorrido apenas planificado en la comarca histórica y ciudadrealeña de Campo de Calatrava que me hizo recordar las palabras de la poetisa francesa Anne Hébert quien aseguraba que no había que preguntarse a dónde llevan las carreteras, sino que es por el trayecto por lo que se emprende el viaje. Llámalo Ítaca, llámalo «un lugar de La Mancha», pero ahí está dibujada la clave de quienes viajan por pura pasión y terminan encontrando lo que no sabían que estaban buscando.

Grullas en las Tablas de Daimiel (Ciudad Real)

Hoy me gustaría compartir una ruta medio improvisada a través de algunas de las maravillas que pude ver en Campo de Calatrava, así como en lugares aledaños la comarca. Y, como es debido, utilizando esas kilométricas y solitarias carreteras secundarias que se pierden en el horizonte manchego donde suceden lagunas volcánicas, formidables castillos medievales que sirvieron de lanza y escudo a la Orden de Calatrava, la cual da nombre a la comarca. O la hermosa plaza porticada de Almagro, una de las construcciones prehistóricas más inverosímiles de la Península Ibérica como es Motilla del Azuer o ese humedal de humedales conocido como las Tablas de Daimiel convertido en refugio de miles de aves acuáticas.   Leer artículo completo ➜

12 cosas que ver y hacer en Córdoba (Guía para primerizos)

Escribiría Luis de Góngora sobre su Córdoba natal que «nunca merezcan mis ausentes ojos ver tu muro, tus torres y tu río, tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!”. Los restos de este gran jugador del lenguaje, cuyos versos de filigrana y oro alcanzaron la cumbre de las letras españolas, reposan en una capilla de la Mezquita-Catedral, pasando desapercibidos y durmientes en esa foresta de más de un millar de columnas y trescientos sesenta y cinco arcos de herradura en dos colores. Córdoba está repleto de ilustres. Además de Góngora podemos hablar de Séneca, Maimónides, Averroes, Almanzor, el Duque de Rivas, Julio Romero de Torres y muchos otros que dieron lustre a la ciudad andaluza. Su esencia permanece, de una forma u otra, en ese laberinto que representa su hermosísima judería, en los cientos de patios floridos y perfumados tras recios portones, en el puente romano y las viejas murallas, de la puerta de Almodóvar a la cuesta del Bailío, en la algarabía de la Corredera y en el brindis surgido en sus mil tabernas típicas o en el aroma de los naranjos. Siempre con la mezquita como testigo, con la determinación de saberse uno de los edificios religiosos más maravillosos e impactantes de todo el mundo, donde el arte un día tocó techo y sus visitantes se sienten precisamente cómodos en esa cima.

Mezquita-catedral de Córdoba (Qué ver en Córdoba)

Resulta difícil no enamorarse de Córdoba, de no hacerla tuya aunque hayas nacido a cientos o miles de kilómetros. Recuerdo que, aún siendo adolescente, cuando recorrí la ciudad por primera vez y entré a la mezquita, pensé que no volvería a ver nada parecido, que aquello era insuperable y alcanzable por muy pocos lugares. Hoy, veinte años más tarde y con casi un centenar de países en la mochila de recuerdos, me reafirmo de aquello. Precisamente dedicada a personas como yo, de flechazo y enamoramiento fácil, he preparado una guía rápida para primerizos con lo mejor que ver y hacer en Córdoba en una escapada de dos o tres días días. Con todos esos lugares que nos llevan a los ojos ausentes de Góngora y a unos alrededores que bien merecen una visita.  Leer artículo completo ➜

Tembleque y su fabulosa Plaza Mayor porticada

Cuando viajo por carretera me gusta imaginar qué hay detrás de todos esos cartelones vestidos con nombres de lugares y números sucesivos donde es probable que nunca me detenga. En el caso de Tembleque debo reconocer que pasé en incontables ocasiones viajando de Madrid a Andalucía o a Castilla-La Mancha, pero sin detenerme en este pueblo manchego, como con otros muchos. Como curiosidad, siempre viví cerca de la calle Tembleque en el barrio madrileño de Aluche, repleto de topónimos toledanos en su callejero, pero jamás me planteé cómo era ni qué guardaba el municipio. No sería hasta que, viajando en busca de los lugares más emblemáticos de la ruta de Don Quijote de La Mancha, por fin tomara la decisión de comprobar con mis propios ojos cómo era el pueblo, si había mucho o poco que ver en Tembleque y así solventar todas mis dudas. Una persona, de hecho, regresando de ese viaje me habló de este lugar.  Qué sorpresa la mía cuando de repente me vi caminando por una de las plazas porticadas más hermosas y, a la vez, desconocidas de España.

Plaza Mayor de Tembleque (Castilla-La Mancha, Toledo)

Con suelo de arena como en los cosos taurinos, columnas de granito sosteniendo dos filas de corredores de madera y el símbolo de la Orden de San Juan de Jerusalén se da una suma en positivo que no hace sino aportar galones a la Plaza Mayor de Tembleque, un escenario que entusiasma y sorprende al que la visita, pues en ella se posan los reflejos del mejor barroco popular del siglo XVII. Leer artículo completo ➜