Almas de Benín y Togo en blanco y negro (Serie rostros y escenas humanas)

Viajar a Benín y Togo es un sueño hecho realidad para los amantes de la fotografía. Y más aún para quienes profesen verdadera pasión por el retrato y, en definitiva, sacar a la luz escenas humanas cargadas de matices. Se capturan instantes para congelarlos en el tiempo, recordarlos, mimarlos y llevarlos con nosotros, pero también para que cada gesto, cada mirada y cada arruga en la piel se encargue de narrar su propia historia. Es justo reconocer que casi en cualquier calle, poblado o sendero de estos países de África Occidental situados en las costas del Golfo de Guinea se gozan de estampas dignas de fotografiar. La sonrisa contagiosa de un grupo de niños que dan patadas a un balón desinflado, esa campesina que camina con un cántaro de leche sobre su cabeza y portando a su bebé a la espalda, los entresijos de un ritual vudú, un rostro ajado por las escarificaciones y los tatuajes. Pedacitos de vida y cultura, de antropología pura. Y es que son más de cincuenta las etnias que comparten territorio en esta parte del mundo. Un ejemplo de la diversidad étnica, religiosa y cultural que abarca posibilidades extraordinarias para quienes que se deciden llegar hasta aquí.

Fotografía en blanco y negro de una ceremonia vudú en Benín

Os he contado muchas cosas sobre el último viaje a Togo y Benín. Tanto momentos inolvidables como recomendaciones a nivel práctico. No es mi intención, ni mucho menos, daros hoy la lata con datos o información densa. La cuestión es que de allí me traje algunos rostros y escenas humanas que me hace ilusión compartir. Pero no a todo color, que en África rebosa, sino en blanco y negro, dentro de una pequeña y modesta serie fotográfica en la que he estado trabajando estos días. ¿Os apetece verla?  Leer artículo completo ➜

20 consejos prácticos para viajar a Benín y Togo

¿Por qué viajar a Benín y Togo? ¿Qué sorpresas puede deparar una aventura de este tipo? ¿Dónde están los lugares más interesantes que ver en estos dos países? ¿A cuántas etnias se puede tener acceso? ¿Es fácil moverse por allí? ¿Son destinos seguros? ¿Ir por libre o mejor con guía? ¿Qué vacunas son obligatorias? ¿Es posible asistir a una ceremonia vudú o a una danza mágica de una de las muchas tribus animistas que habitan este territorio de África Occidental? Surgen numerosas preguntas a la hora de preparar un viaje a Benín y Togo al que sacar el máximo partido, el mayor número de experiencias de las que aprender de un conglomerado multiétnico que convierte a esta parte del Golfo de Guinea en objeto deseado para entusiastas de la antropología y la diversidad cultural y religiosa más extrema. Responderlas es básico para asimilar y atinar con la planificación de un viaje muy diferente a cualquier otro que nada tiene que ver con ir de un punto a otro o visitar monumentos y que requiere tener en cuenta múltiples aspectos.

Hechicero taneka en Benín

Tras recorrer durante dos semanas a ambos países y, con objeto de que pueda resultarle útil a quienes estén interesados en realizar un viaje de este tipo, he preparado una lista de preguntas y respuestas con las que conocer un poco mejor esta parte del mundo. En ella se puede leer una recopilación de consejos para viajar a Benín y Togo desde un punto de vista práctico. Y así sumergirse de lleno en un mundo de etnias diversas, una cultura poco conocida, los últimos santuarios de la naturaleza salvaje en África Occidental y, por supuesto, a los orígenes del vudú en su lugar de nacimiento.  Leer artículo completo ➜

Así fue nuestro viaje a Benín y Togo: Etnias, cultura, naturaleza y vudú

No me resulta sencillo en absoluto narrar el último viaje a Benín y Togo. Al menos con cierta lucidez y precisión. En realidad no sé cómo ni por dónde comenzar, así que pido disculpas de antemano si no empleo las palabras adecuadas y me pierdo en divagaciones varias. En estos momentos se me amontonan las imágenes y no soy capaz de hilar fino. Veo pasar de manera constante una secuencia tras otra. Sin orden, sin sentido. Retumba en mi cabeza el ruido de tambores y surgen cánticos ininteligibles, mantras a deidades de las que desconocía incluso su existencia. Pero algo sí tengo muy claro. Vengo de esa África de tradiciones y ritos ancestrales, de danzas mágicas y máscaras de madera con vida propia, de chozas de adobe e incluso de hojas de palmera. He visto esa versión del continente con la que llevaba soñando desde niño. Porque conocer distintas etnias que viven amarradas al orgullo de pertenencia a una cultura singular que no dudan en tatuar e incluso escarificar en su negra piel, supone, al fin y al cabo, viajar con una mirada inocente y antropológica, convertir al ser humano en el único protagonista de una función teatral donde, pase lo que pase, nunca cae el telón.

Tata Somba en Togo (Mujer y vivienda tamberma en Togo)

Un viaje a Benín y Togo no es un mero qué ver y hacer. Llegar aquí es como poner sobre la mesa un sendero de tierra roja hacia los orígenes del vudú y el animismo más atávico. Significa dormir acunado con el rugido de un león a media noche y despertar en un mundo donde los colores, la gratitud a la naturaleza (con los dioses que actúan en ella) y el recuerdo al pasado, en ocasiones amargo y en otras dulce, nutre cada etapa. Así ha sido nuestra aventura en estos dos pequeños países situados en el Golfo de Guinea. Una sucesión permanente de imágenes impactantes que aún estoy tratando de digerir. Aunque me temo que no existe digestión para una experiencia que jamás podré olvidar.  Leer artículo completo ➜

Rumbo a Benín y Togo, las raíces africanas de la religión vudú

Ya tengo el equipaje preparado. El pasaporte se ocupa de proteger la cartilla de vacunaciones. La cámara de fotos con todas sus baterías cargadas y tantas tarjetas de memoria que me daría para todo un año. Salgo con la ilusión comparable a quien realiza su primer viaje. Porque África es, sencillamente, otra cosa. Porque esta vez el rumbo tomado me llevará a dos pequeños países subsaharianos clavados en el occidente del gran continente negro. Benín y Togo. Togo y Benín. Una pareja cuyos nombres inspiran reinos olvidados, tribus que conservan sus tradiciones ancestrales, el poso del vudú en tradiciones y danzas ininteligibles que traspasan la propia conciencia, el apego a la naturaleza, a lo que emerge de la tierra, ese recuerdo omnipresente hacia los antecesores. Viajo, y en buena compañía, en busca de las raíces de una religión que traspasó el Atlántico hasta tocar a América. Porque en aquellos barcos de oscuridad, podredumbre y miedo que se dirigían a las plantaciones, iba a bordo una semilla muy poderosa cuyo fruto está hoy más presente y arraigado que nunca.

Mujer en un mercado de África occidental (Rumbo a Togo y Benín)

Está a punto de arrancar (ya cuento las horas para aterrizar) un viaje a Benín y Togo con un buen amigo y de la mano de anfitrión de lujo que nos introducirá a escenarios que jamás hubiésemos podido imaginar. Él será la llave que nos abrirá las puertas de lugares asombrosos, de los poblados y, por supuesto, de sus ceremonias.  Leer artículo completo ➜