El barco que nunca llegó a Isla Magdalena

Fue durante este viaje, en mis primeros días en Chile. Me encontraba en Punta Arenas, la ciudad más importante de la Región de Magallanes, dispuesto a navegar por el Estrecho del mismo nombre para llegar a Isla Magdalena, un área únicamente poblada por pingüinos magallánicos. Era una excursión de una tarde que parecía se iba a orientar por cauces normales, pero el destino quiso gastarnos una broma y jugar con nosotros en un barco pesquero que, aunque parezca mentira, nunca llegó a atracar en el islote. Os presento la divertida y mareante historia de El barco que nunca llegó a Isla Magdalena. Un vídeo que resume un conglomerado de circunstancias disparatadas, el movimiento alocado de las olas, las chisposas ocurrencias de la tripulación y las divergencias de un pasaje que aseguro nunca olvidará esta experiencia.

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Este es un claro ejemplo de que en los viajes no todo sale a pedir de boca, que a veces dependemos de factores que se nos escapan, pero que aún así es siempre posible dibujar una sonrisa y tomarnos las cosas con buen humor.

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El vídeo de 2 meses de un sueño presentado en el TBM Gredos 2012

Hoy en día cuando se habla de largas distancias uno debe hacerlo con la relatividad necesaria ya que tenemos a nuestra disposición unos medios tecnológicos que nos permiten compartir sensaciones e imágenes al instante independientemente de dónde nos encontremos. De esa forma, estando en pleno viaje por tierra americanas, traté de colarme e intervenir durante unos minutos en el Travelbloggers Meeting de Gredos celebrado el último fin de semana. Aparecí (a pesar de los fallos técnicos) a través de un vídeo breve de unos seis minutos en los que hice resumen de este sueño en el que me encuentro en estos momentos y así pude sentarme virtualmente en la sala junto a tantos colegas blogueros que construyen viajes en la red.

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El escenario es el mejor posible, Isla de Pascua, pero en el fondo se vislumbran numerosos lugares e instantes asombrosos que he podido disfrutar en estos meses de un viaje de Mochilero en América sin billete de vuelta. Aún quedando mucho por delante, fue el momento de echar la mirada hacia atrás y recordar con infinita ilusión lo que está formando parte de una de las mejores experiencias de mi vida. Leer artículo completo ➜

Atacama no es de este mundo

Unos pueden decir que Atacama es el desierto más seco que existe, que hay zonas en las que no se ha registrado una sola gota de lluvia, que se hace fuerte entre el litoral norte de Chile y los tramos más elevados de la antojadiza Cordillera de los Andes. Son datos y son verdad. Pero cuando se está en Atacama las cifras no valen de nada y sí la incredulidad de unos paisajes que no parecen ni de nuestro Planeta ni de nuestra Galaxia. La tierra ebulle por todas partes, recrea formas caprichosas en piedra, despliega por igual lagunas saladas visitadas por los flamencos que humeantes geisers a más de 4000 metros de altura. Y además conserva parte del espíritu nativo de América atrayendo la inmodesta inquietud de los viajeros que vienen a perderse en esta linde de arena y rocas inusuales en los que una noche estrellada resulta ser algo más que eso.

La última etapa chilena de este viaje me llevó a saborear las hermosas extrañezas de un territorio único desde mi atalaya en San Pedro de Atacama. Y hoy tengo empeño en demostraros con hechos la razón por la que Atacama no es de este mundo. Leer artículo completo ➜

Escenas y escenarios de mi viaje a Isla de Pascua

Rapa Nui posee una mística que muy pocos lugares en el mundo son capaces de igualar. Apenas es un punto minúsculo en el Océano Pacífico a una distancia ingobernable de otros lugares habitados, pero su historia y su cultura es realmente inmensa a la vez que desconocida. Levantaron figuras gigantescas de sus antepasados conocidas como Moáis, aunque nadie sabe a ciencia cierta cómo lo lograron, desarrollaron una escritura jeroglífica aún indescifrable conocida como Rongo Rongo, llegó a tener una población considerable (cuatro veces mayor que la actual) dividida en tribus que se batían cada año en la Ceremonia del Hombre Pájaro, digna de ser la más dura de las competiciones. Pero además toda ella está llena de secretos que se fueron para siempre en los barcos de esclavistas sin escrúpulos que durante el Siglo XIX esquilmaron a la isla de casi toda su población. Como cuando la llave de un gran cofre se arroja al mar la certeza se convirtió en hipótesis, la arqueología en la medicina que cura todas las heridas y la Leyenda en algo que crece día a día con cada intento que se hace por interpretar lo que jamás dejará de ser un misterio. De siempre Isla de Pascua ha sido un reto para los viajeros, para los amantes de lo enigmático y de los lugares remotos que no parecen formar parte de este mundo. Para mí fue un sueño de la infancia, incluso diría una obsesión, que acabo de hacer realidad. Puedo contar que un día llegué a ver Rapa Nui con mis propios ojos. Pero aún me pregunto si no he debido despertar porque creo sentir que aún sigo en la isla.

He intentado no sólo estar en Rapa Nui sino vivir Rapa Nui, hablar con los lugareños, aprender lo que jamás me contaron los libros o los documentales. Me he sentado horas frente a los moáis, he caminado por volcanes extraordinarios, he visto romperse el mar contra los acantilados, he llorado atardeceres. De esa forma pude sentir el inmenso poder de la isla y perder en ella una parte de mi alma que vagará para siempre en sus costas rocosas.

Y, aunque mi intención es escribrir con frecuencia en este blog las cosas que he aprendido en la isla, me gustaría compartir en principio con vosotros unas imágenes con las que puedo explicar las sensaciones en caliente a pocas horas de mi regreso. He escogido distintas escenas con las que navegaremos juntos a este rincón del mundo que os aseguro no se parece ningún otro… Leer artículo completo ➜

En tierra de volcanes y espejos

En Chile hablar de tierra firme es decir mucho. Nadie se atrevería a apostar por aquí que el suelo que uno pisa es inamovible por los siglos de los siglos, ni que esa pared rocosa llamada Cordillera de los Andes no se la siente respirar. Al contrario, en este país las palabras terremoto, maremoto o volcán forman parte del vocabulario habitual, del diccionario de todos y cada uno de los chilenos. Los últimos pasos de mi viaje, centrados en la Región de los Lagos y en la Araucanía, me han llevado a contemplar grandes colosos volcánicos, cuyos cráteres son como la boca de unos Dioses que una vez fueron adorados por la población indígena apegada a su hogar, la Naturaleza. Concretamente fueron dos volcanes convertidos en símbolos para todo Chile los que atrajeron mi atención y mi admiración, el Osorno y el Villarrica. Si dibujáramos un volcán perfecto se parecería mucho a cualquiera de ellos. Formas sublimes, conos amenazantes y humeantes por momentos, hielos atrapados en las rocas, laderas arrugadas por los ríos de lava que un día salieron de sus fauces voraces e incontrolables.

El Volcán Villarrica

Cuando se viaja a esta tierra de volcanes uno no se cansa de mirar una y otra vez a las montañas, a los cráteres que se niegan a cicatrizar las heridas de su cuerpo. Y por fortuna, siempre hay algún lago que actúa como espejo para que no dejes de verlo cuando das media vuelta. Leer artículo completo ➜

Chiloé y la magia que me atrapó

Hace apenas unos meses si me hubiesen preguntado por el Archipiélago de Chiloé, en Chile, me hubiese costado decir poco más que borrosas divagaciones. Y ahora, que puedo echar la mirada atrás y contar a ciencia cierta las sensaciones reales de mi experiencia chilota, no puedo dejar de ensalzar un destino absolutamente auténtico e imprescindible en todo viaje a tierras chilenas. Pero, ¿qué tiene Chiloé que te envuelve en su maraña de misterios y mitos del bosque y el mar? ¿Por qué logra seducir a todo el que toma un barco de veinte minutos desde Puerto Montt? ¿Cómo es capaz de hacerte saltar en el tiempo y en las formas, y dar un vuelco a todo lo que habías visto en el camino? Son tantas cosas las que lo hacen ser especial que buscar razones es una parte más del viaje que lleva a darse cuenta de que su secreto está en la sencillez.

Palafitos de Castro (Chiloé, Chile)

Preguntas y respuestas de Chiloé, cuestiones y afirmaciones nacidas de unos días recorriendo su rutina, su paso cambiado, su alma… Leer artículo completo ➜

Bailando con las ballenas en el Estrecho de Magallanes

Cuando se escucha por primera vez el soplo de una ballena puede parecer un sonido tosco y rugoso fuera del mar, o quizás, la más hermosa y genuina de las melodías que uno puede alcanzar a apreciar en su vida. Y si son tres, cuatro o incluso seis soplos los que se producen en un mismo instante, rompiendo la quietud de un agua mecida por islas tan vírgenes como inhóspitas, nace una canción irrepetible, tan llena de fuerza que jamás se retirará del todo de tu mente. Subirme al buque inglés M/N Forrest y navegar durante tres días por las corrientes más inaccesibles y solitarias del estrecho de Magallanes me regaló la experiencia de observar, e incluso participar, en el baile de las ballenas jorobadas que se aposentan en estas aguas en busca del alimento que les de la vida. Seguir sus pasos en popa o en proba, a babor o a estribor, o incluso en una pequeña zodiak, me permitió descubrir ese milagro de la Naturaleza que se remonta a millones de años.

Aleta caudal de una ballena jorobada

La Expedición Fitz Roy, que nace en las aguas chilenas del Estrecho de Magallanes, suma la labor de investigación de quienes protegen el recién nombrado Parque Marino Francisco Coloane y, a su vez, ofrecen una experiencia única a un grupo reducido de pasajeros que se convierten, sin saberlo, en otro granito de arena que ayuda a que las ballenas sigan mostrando sus aletas y sus soplos en un rincón del que hace veinte años se les presumía haber desaparecido. Leer artículo completo ➜

El curioso caso de los Pingüinos Rey de Bahía Inútil

Muy poca gente conoce, incluso en las regiones más australes de Sudamérica, que existe en la región de Tierra del fuego chilena una pequeña colonia de Pingüinos Rey, la cual parece haberse lejos de la Antártida y de las islas subantárticas donde es más lógico que se encuentren. En una playa absolutamente virgen muy cerca de Onaisín, bañada por las aguas del Estrecho de Magallanes que indagan en una Bahía curiosamente llamada Inútil, aparecieron repentinamente hace tres años varios miembros de esta llamativa especie de pecho amarillento-anaranjado. Y no sólo de visita, como si se han constatado casos de desplazamientos de cientos de kilómetros en busca de buenas aguas donde alimentarse, sino que, en efecto, han nidificado de forma estable y han tenido crías. Durante el viaje conocí gente que me habló por encima de la existencia en la zona de pingüinos “no magallánicos”, que son los propios de esta parte del mundo (y que ya había tenido la oportunidad de ver en Patagonia Atlántica), pero la cosa se quedó ahí. Cuando llegué a mi primer destino en Chile, la ciudad de Punta Arenas, al sur del sur de todo, me informé más de este asunto y me di cuenta que era posible observar a estos simpáticos pingüinos sin necesidad de llegar al Continente blanco. Un ferry a Porvenir y un buen tramo de carretera de grava que bordeó la mencionada Bahía Inútil, en compañía de otros apasionados por ver Naturaleza salvaje, nos acercó a lo que no parecía posible.

Pingüinos Rey en Tierra del Fuego
Imagen de los Pingüinos Rey que pudimos ver en Tierra del Fuego

Fue una experiencia increíble, única para todo el que ama ver animales en libertad, sentarse frente a un grupo de Pingüinos Rey y simplemente mirar lo que hacían. Algo que, bajo ningún concepto, tenía previsto antes de viajar a Chile. Pero esta es una tierra llena de sorpresas que llevan al viajero a tener los ojos siempre abiertos. Leer artículo completo ➜