Escenas y escenarios de mi viaje a Isla de Pascua

Rapa Nui posee una mística que muy pocos lugares en el mundo son capaces de igualar. Apenas es un punto minúsculo en el océano Pacífico a una distancia ingobernable de otros lugares habitados, pero su historia y su cultura es realmente inmensa a la vez que desconocida. Levantaron figuras gigantescas de sus antepasados conocidas como Moáis, aunque nadie sabe a ciencia cierta cómo lo lograron, desarrollaron una escritura jeroglífica aún indescifrable conocida como Rongo Rongo, llegó a tener una población considerable (cuatro veces mayor que la actual) dividida en tribus que se batían cada año en la Ceremonia del Hombre Pájaro, digna de ser la más dura de las competiciones. Pero además toda ella está llena de secretos que se fueron para siempre en los barcos de esclavistas sin escrúpulos que durante el Siglo XIX esquilmaron a la isla de casi toda su población. Como cuando la llave de un gran cofre se arroja al mar la certeza se convirtió en hipótesis, la arqueología en la medicina que cura todas las heridas y la Leyenda en algo que crece día a día con cada intento que se hace por interpretar lo que jamás dejará de ser un misterio. De siempre Isla de Pascua ha sido un reto para los viajeros, para los amantes de lo enigmático y de los lugares remotos que no parecen formar parte de este mundo. Para mí fue un sueño de la infancia, incluso diría una obsesión, que acabo de hacer realidad. Puedo contar que un día llegué a ver Rapa Nui con mis propios ojos. Pero aún me pregunto si no he debido despertar porque creo sentir que aún sigo en la isla.

Moái en Isla de Pascua

He intentado no sólo estar en Rapa Nui sino vivir Rapa Nui, hablar con los lugareños, aprender lo que jamás me contaron los libros o los documentales. Me he sentado horas frente a los moáis, he caminado por volcanes extraordinarios, he visto romperse el mar contra los acantilados, he llorado atardeceres. De esa forma pude sentir el inmenso poder de la isla y perder en ella una parte de mi alma que vagará para siempre en sus costas rocosas.

Me gustaría compartir en principio con vosotros unas imágenes con las que puedo explicar las sensaciones en caliente a pocas horas de mi regreso, así como recomendar esos lugares que ver en Isla de Pascua. He escogido distintas escenas con las que navegaremos juntos a este rincón del mundo que os aseguro no se parece ningún otro…

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA ISLA DE PASCUA

La extensión de Rapa Nui conforma un triángulo con 16 x 17 x 24 kilómetros hallándose prácticamente aislada en el Océano Pacífico, separada por 3700 kilómetros del continente americano y con Tahití en su otro extremo habitable, nada menos que a 4000 kilómetros. Pero tanto sus dimensiones como sus distancias imposibles son un añadido más que ayuda a sentir el embrujo de Isla de Pascua.

Lo más complejo (y costoso) es arribar a la misma. Una vez allí hacen falta un mínimo de 4 ó 5 días para recorrerla. Se puede hacer de muchas maneras, a pie, en automóvil, a caballo, en bicicleta o ciclomotor o, incluso, bajo sus aguas cristalinas o subido a una tabla de surf. Quizás incluso requiera menos tiempo, pero entonces lo que faltaría es la espontaneidad, la posibilidad de aprender más de sus gentes y de lo que las piedras nos quieren mostrar.

Esa fue la razón por la que decidí estar una semana en Isla de Pascua. No me bastaba con un atardecer aislado ni llevar la prisa por bandera en cada una de las visitas que hiciera. En un viaje de larga duración uno debe ser consciente de que las cadenas del tiempo son inapreciables y que no todo está en visitar esto o lo otro sino en sentirlo, en emocionarse, en regresar…

Me manejé de distintas formas. Por una parte a pie, en áreas concretas y cercanas a la base de todo visitante a Rapa Nui, el pueblo de Hanga Roa. Y por otra, para distancias más lejanas, utilizando un coche de alquiler, un 4×4 que renté durante un par de días a razón de 30.000 pesos chilenos (aprox 50€) por jornada. Las carreteras son parte asfaltadas y parte de arena, pero en ningún caso de una extrema complicación. También es posible hacer excursiones de uno o varios días con guías expertos que te llevan a los mejores lugares de la isla y te los cuentan.

A continuación podéis ver en rojo las rutas trazadas en la isla durante este viaje:

Mapa de mis rutas por Isla de Pascua

Pero como acabo de comentar lo más costoso es llegar. Sólo LAN Chile vuela a la isla bien desde Santiago, desde Papetee (Tahití) y recientemente desde Lima en una ruta inaugurada apenas hace un par de meses. Y, aunque el precio no es igual que el de hace una década, sigue siendo elevado. Mi billete tuvo un coste de aproximadamente 600 euros, que no es poco.

Cierto es que estando ya en Chile es más asumible volar hasta allí que si se incluye otro avión desde el continente europeo, en este caso, desde España. Porque ya serían dos billetes y un presupuesto a tener muy en cuenta.

Otra opción que, al parecer es viable pero compleja, es tomar un barco carguero en Valparaíso que sale cada mes y que viene a tardar unos nueve días en completar un viaje de ida. El precio es, a priori, menor que el del avión. Siempre había oído hablar de dicho barco, pero los lugareños me confirmaron que sí era posible viajar en él, aunque las plazas eran muy limitadas y no todo el mundo está dispuesto a pasar 9 días de ida y otros 9 de vuelta cruzando el Pacífico.

Una vez olvidados los formalismos del viaje es momento de aterrizar en la isla y sentir muy rápidamente el aislamiento que te acompaña casi siempre. Mar a un lado, mar al otro, no importa ya si son tres o cuatro mil los kilómetros que te separan del continente. En mi caso me bastó mirar al cielo nocturno y abrumarme con el fulgor de millones de estrellas. Estar tan lejos de todo es precisamente lo que hace que Rapa Nui sea tan especial, tan admirable.

¿Qué ver en Isla de Pascua?

A continuación he escogido algunas fotografías por las que la pátina del tiempo no ha corrido más que unas horas y con la que procuraré contaros mi visión de la isla. La de hoy es una primera aproximación de Rapa Nui en el blog, pero como ya dije, no la última ni mucho menos.

Mis primeros moáis en Ahu Tahai y alrededores

Cuántas veces hemos oído o dicho eso de “La primera vez nunca se olvida”. ¡Absolutamente cierto! Recuerdo que cuando agarré mi mochila al poco de despertar y tomar algo de desayuno, salí rápidamente a buscar los moáis que tuviera más a mano. Y no tuve que irme demasiado lejos, ya que a no más de cinco minutos a mano derecha desde mi habitación en Chez Maria Goretti, nacía un camino de tierra que indicaba que al fondo se encontraba Ahu Tahai (Ahu significa “altar”, y es allí donde se colocaban estas estatuas).

Caminé hacia donde me indicaba y entonces vi una pradera muy verde con piedras desperdigadas y ruinas de antiguas viviendas de la que fue una aldea tribal antes de la llegada del hombre blanco en el final de la Semana Santa en pleno Siglo XVIII (de ahí su nombre de Isla de Pascua). De fondo, casi rozando un mar embravecido, una plataforma pedregosa sostenía cinco moáis en distintos estados de conservación. El primero por la izquierda era el más perfecto de todos, siendo el deterioro en los demás tan progresivo que el último de ellos era apenas un pedacito de lo que debió ser.

A pocos metros del ahu, otro moái bastante entero adelantaba posiciones, mientras que más allá la mirada distinguía una de las estatuas más hermosas de la isla. Un moái con su tocado de piedra roja (llamada pukao) y los ojos restaurados. Pero él merece una capítulo aparte en este relato.

Tahai es el complejo arqueológico más interesante de las próximidades de Hanga Roa y, sin duda, un buen comienzo para empezar a deshacer los nudos de la historia en la isla. Aunque muy útil es el museo que hay próximo, donde se puede comprender mejor qué hacen todas esas figuras allí, por qué dejan el mar a sus espaldas y cuál es la razón de la que la mayor parte de ellas están arrojadas en el suelo sin remedio.

El único moái que puede ver

En el propio Tahai no pasa desapercibida la escultura mejor conservada a kilómetros. Su Pukau de piedra roja obtenida del escorial volcánico de Puna Pau y perfectamente colocado en su cabeza le delata. Aunque cuenta con algo distinto a todos los demás que me llamó poderosamente la atención… ¡tiene ojos!

En realidad todos los moáis tuvieron ojos cuando se levantaron, aunque ahora sólo vemos sus cuencas vacías. Antiguamente se utilizaban los corales petrificados para conseguir que el moái pudiese mirar hacia el horizonte, pero eso se supo siglos después gracias a las incesantes prospecciones arqueológicas. El de Tahai es el único que se le han rellenado sus cavidades oculares y por ello es para muchos el más interesante.

Quizás sus ojos le den más presencia, más poder… pero es inevitable buscar su mirada perdida durante un largo tiempo. El magnetismo de este moai es tal que, probablemente, no me equivocaría si dijera que es el más fotografiado de todos los que hay en Rapa Nui.

Los colosos tumbados y desperdigados

La mayoría de la gente que llega a Isla de Pascua y no ha leído demasiado en torno a este lugar y su historia se decepciona porque se piensa que todos los moáis están levantados cuando no es así. Lo cierto es que apenas están en pie una minoría de las esculturas de piedra, gracias a las restauraciones de las últimas décadas. Pero tiene su explicación, y va mucho más allá de lo que nos podamos imaginar.

Cuando los europeos llegaron a la isla no se encontraron Rapa Nui en un período esplendoroso, ni mucho menos. Todos, absolutamente todos los moáis, estaban tirados en el suelo. Se calcula que se dejó de construir moáis entre los siglos XVI y XVII, siendo además objetos de la venganza de las múltiples guerras tribales que se habían fortalezido en los últimos tiempos quizás por la escasez de recursos y la necesidad de ganar territorio. Hay que tener en cuenta que la isla estaba compuesta por múltiples aldeas tribales y su población pudo llegar a los 20.000 habitantes. Las luchas de poder fueron frecuentes y una de las formas de constatar que se había batido a un rival era despojarles de sus ídolos protectores, arrojándolos al suelo para no estar nunca más en pie.

De esa forma lo que hoy vemos es producto de las guerras en Rapa Nui, sumado a la consiguiente finalización de una tradición de siglos que había dado paso a otro ceremonial distinto pero no menos importante, el Tangata Manu, o lo que es lo mismo, la competición del Hombre Pájaro con la que designar un nuevo líder cada año.

Por tanto en Isla de Pascua, basta con echar un vistazo a cualquier rincón de la costa (donde vivía la práctica totalidad de los Rapa Nui) y ver moáis tumbados boca abajo, cabezas erosionadas despojadas de sus cuerpos, ahus huérfanos y un montón de sombreros sin dueño.

Pero incluso así estas “ruinas arqueológicas” poseen su encanto. Son parte del paisaje, de los acantilados, de la indiosincracia de una isla única. Los restos de un pasado que se echó abajo incluso antes de la llegada de los colonizadores y piratas. Descubrirlos y reconstruirlos con la mente son un deber del visitante. Y nunca, nunca, una decepción. Así es la Historia…

Los 15 de Tongariki

Pero cuando alguien siente que Isla de Pascua no es lo que esperaba por no verla como debió ser hace quinientos años, aparece Ahu Tongariki en el horizonte para aliviar cualquier síntoma de negatividad. Tras el tsunami producido por el terremoto más fuerte registrado en la Historia (Valdivia, Chile, 1960) los restos a este lado oriental de la isla sufrieron unos daños considerables. Fue entonces cuando los japoneses decidieron finanaciar la restauración más importante que se ha hecho jamás en el territorio. Reconstruyeron Ahu Tongariki y devolvieron a su ser a 15 moáis, aunque algunos más quedaron esparcidos en los alrededores como símbolo de la realidad histórica de la isla.

Hoy en día el monumento por sí mismo justifica toda visita que se realice a Rapa Nui. Incluso los menos impresionables saben que tienen delante una de las escenas más maravillosas realizadas por el ser humano. En mi caso, que suelo encontrar incluso emocionantes las ruinas menos interpretables, Tongariki fue un suspiro tras otro, la negación de que pudiera estar allí en ese momento. Sin duda, el sueño ya se había hecho realidad.

Llevo ya mucho escrito para explicar de una vez el porqué de los moáis y el porqué de su posición dando la espalda al mar, mirando siempre a tierra. Pero es en Ahu Tongariki donde podemos hacernos una idea mejor de la función que tuvieron algún día estos colosos de piedra. La tradición oral y la arqueología son quienes han sabido explicar algunos de los porqués del pueblo Rapa Nui. Ya que la veracidad de muchas cosas se fue con los sabios, reyes y sacerdotes llevados como esclavos al Perú en un barco capitaneado por Joan Maristany, un negrero barcelonés nacido en El Masnou.

Al parecer cada moái representa a un personaje importante de la aldea. Pudiera ser un jefe tribal, un sacerdote, un buen guerrero, sea como fuere alguien que gozó de la aclamación de su pueblo. Este culto no sólo era un signo de admiración y reconocimiento por sus ancestros, sino también de la convicción de que éstos podían ofrecer protección a los suyos durante las generaciones venideras. De hecho los huesos de estas personas están enterrados bajo los ahus, por lo que el moái termina siendo la representación en piedra de los antepasados más considerados por los aldeanos. Aunque quiénes fueron éstos de forma concreta es algo que jamás sabremos.

Los moáis, que en rapa nui significa “estatuas”, tenían la función de proteger a su pueblo. Por esa razón se explica que miren hacia él, dando sus espaldas al mar. Erigidos por y para la aldea, no podían sino que mirar cara a cara a los habitantes que los habían considerado tal para guiarlos en su fortuna.

Aunque existe un caso diferente, Ahu Akivi, en los que los moáis sí parecen dirigirse hacia el mar, y que muchos explican de distintas maneras. Todas hipótesis, por supuesto.

Ahu Tongariki, la mayor recopilación de moáis levantados en Isla de Pascua, y de un tamaño bastante importante, recreó mi atención de manera especial. Junto al Volcán Ranu Raraku, los considero a mi juicio las verdaderas estrellas de Rapa Nui. Absolutamente mágicas, no me conformé con visitarlas una vez sino que regresé un segundo día para estar algo más de una hora sentado frente a ellas. Justo cuando se marchan los turistas, a partir de las tres de la tarde, Tongariki se queda vacío y es posible disfrutar del poder de la Historia estando a solas.

Lo único que me faltó fue presenciar un amanecer allí, pero cuando estuve dispuesto a hacerlo el cielo se encontró demasiado nublado como para poder disfrutar de los fuegos celestes y las 15 incomparables siluetas.

Rano Raraku, el vivero de moáis

Más de un 90% de los moáis de Isla de Pascua provienen de un solo lugar, situado a un kilómetro de Tongariki. Se llama Rano Raraku y es un volcán con una piedra especial que los rapa nuis pudieron moldear para construir sus figuras. Tanto por fuera como por dentro de su cráter está la factoría de moáis, gracias a la cual podemos conocer más sobre ellos y sus técnicas de construcción.

Lo mejor de Rano Raraku es que, como si el tiempo se hubiese detenido de la noche a la mañana, quedan numerosas obras inconclusas. Es, fuera de toda dudas, el escenario más mágico de la isla, ya que parece que esté igual que hace varios siglos, aunque sin los obreros y artesanos que se ocupaban de cincelar la montaña y trabajar las esculturas. Se calcula que hay en el volcán en torno a 300 moáis que jamás llegaron a su ahu correspondiente. Y están en distintas fases de elaboración.

De unos se advierte su efigie o su cuerpo aún sin haberse separado de la montaña, otros ya salieron para ser rematados estando ya semi-enterrados. Otros cayeron y se quebraron en un transporte fallido o por el abandono de los siglos. Allí nacieron y murieron.. .Rano Raraku es un escenario congelado que raramente ha cambiado un ápice en cientos de años, salvo por la presencia de turistas y arqueólogos que lo estudian con verdadera pasión.

Hay figuras descomunales que demuestran que en la última etapa de construcción de moáis se fue aumentando el tamaño de los mismos. Algunas cabezas son superiores a muchas estatuas que posan en los ahus. Incluso queda a la vista de todo el mundo un moái esculpido, pero no descendido, que viene a medir 21 metros de alto (La media está entre 4 y 8, para hacernos una idea).

Si de Rano Raraku debieron salir más de 800 estatuas durante el tiempo que estuvo en funcionamiento como cantera de los mismos, estamos hablando que hubo traslados superiores a los 15-20 kilómetros. El moái erguido más alto que fue trasladado a su altar (Ahu Te Pito Kura) mide 10 metros y pesa 80 toneladas. ¡Ya sólo su pukao son 12 toneladas! Con razón uno de los mayores misterios de Isla de Pascua pasa por saber cómo demonios pudieron mover semejantes moles de piedra. Hay hipótesis para todos los gustos, pero es otra de las cosas que no pasarán de ser puras teorías.

Y vamos con otras cuestiones … ¿por qué se quedaron los moáis allí?, ¿por qué nunca llegaron a su destino? Se sabe que no se dejaron de hacer de un día para el otro sino que fue un proceso lento de transición con el Tangata Manu. Sólo conocemos que la fábrica de moáis se quedó tal cual pudo ser un día cualquiera…

Al igual que en Tongariki hice una doble visita. Además la guardaparques, quizás por mi entusiasmo por conocer más, se preocupó de explicarme muchos detalles con los que pude hacerme una mejor composición de lugar. Como dije antes, la gente de Rapa Nui es el mejor libro de la isla que existe hoy día.

Rano Kau

Rano Kau viene a significar en la lengua Rapa Nui “Volcán extenso”. Es uno de los tres conos de Isla de Pascua junto a Poike y el recién nombrado Rano Raraku. De todos ellos conforma el más asombroso paraje natural que uno puede encontrar en Isla de Pascua. Subir a su cráter (se puede hacer en coche o a pié, yo utilicé esta última opción) tiene premio garantizado sin discusión alguna. Casi con 2 kilómetros de diámetro y 200 metros de profundidad, nace en sus entrañas un puzzle de lagunas y plantas endémicas absolutamente conmovedor.

Depués de subir por los viejos senderos que utilizaban los rapa nuis para dirigirse a la aldea de Orongo, en el mismo borde del cráter, la panorámica me dejó sin palabras. Es un claro ejemplo de que Isla de Pascua no sólo es historia sino que también ofrece rincones de Naturaleza verdaderamente únicos.

La aldea ceremonial de Orongo y el Tangata Manu

Si Rano Kau sorprende en sí por ser una maravilla natural, también lo hace por dar cobijo a la aldea más interesante e importante en el Rapa Nui de los últimos siglos. Orongo se ubica al borde del mismo cráter del volcán, desafiando a los fuertes vientos, a la altura e incluso a la propia gravedad.

No es una aldea normal y corriente. De hecho durante la mayor parte del año se quedaba vacía. Su explicación y funcionamiento se debía al ritual de cada año para elegir un nuevo líder que gobernara en la isla, el Tangata Manu. Hasta allí se trasladaban los elegidos de las distintas tribus participantes junto a sus jefes o sacerdotes. El duelo consistía en que el primer hombre-pájaro que trajera un huevo del ave manutara (un gaviotín que anida en torno al mes de septiembre en el islote Motu Nui) otorgaba el liderato de la isla al jefe de su tribu. Era una competición titánica que requería de preparación física, psicológica y de los sabios consejos de los conocedores del ritual. Debían bajar el acantilado e ir nadando al islote, con tiburones en sus aguas, refugiarse durante días o semanas en una de sus cuevas y esperar la llegada del estruendoso pájaro. Pero no sólo bastaba ser un buen superviviente en la isla sino que debía protegerse de los enemigos que se postulaban para hombre-pájaro aquel año. Y es que valía todo, por lo que no era extraño que algunos no regresaran jamás a sus casas.

Orongo, pues, es una aldea puramente ceremonial. Desde allí se seguían los pasos de los hombres-pájaro y se realizaban las plegarias y las ofrendas al Dios Maku-Maku mientras los guerreros más preparados de la tribu se batían el cobre en el islote Motu Nui. Por tanto queda rastro de las casas tipo cueva que se construían en la cima del volcán, así como unos interesantísimos petroglifos (dibujos en la roca) relacionados con el Tangata Manu.

Casualmente el extremo de Orongo, que contiene la mayor parte de estos grabados, está en peligro por su ubicación al filo del acantilado y por los desgastes propios de la erosión. Según hablé con los guardaparques esa parte se clausuraría al público a los tres días de mi visita. Aunque aún no sabían si moverían las piedras en la propia Orongo o las trasladarían más lejos aún, en algún museo que aún no se ha empezado a construir.

Una curisidad es que en Orongo en su momento también hubo moáis, lo que demuestra la convivencia de éstos durante un período. El más famoso está a 12.000 km de Isla de Pascua, en el Museo Británico de Londres, con demostrada experiencia en poseer algunos de los mejores tesoros de otras naciones. En Rapa Nui a este moái se le conoce como “El Amigo Robado”. Ójala vuelva algún día al lugar del que no debió salir.

El tocado de los moáis

Llama la atención los sombreros o gorros que algunos moáis tienen colocados en su cabeza (en rapa nui pukao). No todos los llevan ni se sabe si tienen un significado especial. Algunos arqueólogos sostienen la idea de que es un moño que representaba los peinados masculinos de la época, aunque es posible que también tuvieran un significado religioso. Pero igualmente se desconoce, por tanto lo que se pueda leer en un libro o en otro no deja de ser puras teoría.

Lo que sí se conoce es la procedencia de estas piedras que llegaban a pesar en algunos casos 12.000 kilos. Son escoria roja obtenida de las laderas de Puna Pau, en el interior de la isla. Al igual que en Rano Raraku, hay algunos trabajos inconclusos y otros que se quedaron a las puertas de la montaña esperando ser llevados a sus respectivos moáis.

Estas rocas se modelaban hasta hacerlas cilíndricas y, probablemente, llevarlas rodando aprovechando su forma. Pero cómo las subieron a las cabezas de los moáis es otro misterio…

Ahu Akivi, los siete que miran al mar

Otro altar fascinante y que da otra cucharada de azúcar a la confusión de arqueólogos, historiadores y apasionados de Isla de Pascua es Ahu Akivi. Y es que, aunque sus figuras son similares a otros moáis pascuanos, su particularidad está implícita en una ubicación algo lejana a la costa y en que su mirada se dirige a las aguas del Océano.

Una de las teorías más apreciadas por los isleños es que las siete esculturas corresponden a las siete primeras personas que llegaron a Rapa Nui, mandados por el Rey Hotu Matu´a como avanzadilla desde algún lugar remoto del Pacífico. Eso, al menos reza la Leyenda transmitida por la tradición oral. Entonces se explicaría que miraran hacia el mar, puesto que de allí es de donde llegaron a la isla.

Pero por lo que parece su colocación no es azarosa en ningún caso. Los rapa nuis fueron grandes conocedores de la posición de los astros (como buenos navegantes, debían serlo para poder guiarse) y “casualmente” (fijaros bien que entrecomillo) el Sol se pone justo hacia donde se dirigen tanto el equinocio de primavera como de otoño. Ya véis que en este caso no hablaríamos de casualidad sino de causalidad. Sabían muy bien lo que hacían.

Anakena, rincón paradisíaco y arqueológico

Isla de Pascua, a pesar de su ubicación en el Pacífico y poseer un clima subtropical la mar de agradable, no posee larguísimas playas ni mucho menos. Al contrario, abunda el suelo rocoso, los acantilados mareantes y los rompeolas naturales. Pero hay maravillosas excepciones bien aprovechadas por locales y turistas como la Playa de Anakena.

Arena blanca, agua cristalina y calmada, palmeras alargadas… en la que viene a ser la playa que no deben perderse quienes deseen pasar un día relajado, tomar el sol o darse unos baños. No todo va a ser hacer visitas, ¿no?

Pero aún así, para quienes no podemos quitarnos de la cabeza las historias de Rapa Nui, los moáis y sus enigmas, Anakena nos vuelve rotundamente locos. En este pequeño paraíso también hubo una aldea y, por tanto, uno o varios ahus. De hecho la tradición oral sitúa en esta playa el desembarco de los primeros pobladores de la Isla, por lo que podemos hablar del lugar habitado más antiguo de Isla de Pascua.

El Ahu Nau Nau es prodigioso, a pesar de que sus siete moáis (el octavo yace en el suelo junto a ellos) no sean demasiado grandes. Pero eso no importa, ya que lo mejor del conjunto es su estado de conservación, favorecidos por su enterramiento centenario bajo la arena y, por tanto, lejos de los vientos y las lluvias. Se aprecian dibujos en sus cuerpos y sus pukaos están perfectamente tallados.

Muy cerca un ahu posee un moái muy antiguo de treinta toneladas que Thor Heyerdahl levantó con doce hombres utilizando cuerdas y piedras durante casi tres semanas. Fue en los años cincuenta y, desde entonces, provoca una de las pocas sombras que rivalizan con las palmeras de Anakena.

Como curiosidad y dato práctico para otros viajeros debo decir que, junto a Hanga Roa, Anakena es el único lugar en el que se pueden encontrar puestos de comida. El resto de la isla está absolutamente desprovistos de cualquiera de éstos.

Atardeceres inolvidables en Ahu Tahai

Algo obligado, aunque viene ya con la isla, es disfrutar de unas puestas de Sol maravillosas mirando hacia el oeste del Océano Pacífico. Y aunque cualquier lugar puede valer, hay uno que sobrecoge por su belleza, Ahu Tahai, el mismo altar que comentaba al principio por ser el primero en el que pude observar a mis queridísimos moáis.

Ver caer el sol mientras las siluetas de las estatuas se retuercen en un fondo de colores hermosos es algo que no sólo se disfruta muchísimo sino que no se olvida jamás. Allí uno es capaz de sentir la magia de Rapa Nui, la fuerza o el maná de las figuras recayendo sobre quienes las observa.

Como me hospedaba muy cerca de allí, no me perdí ese atardecer en un par de ocasiones, el primer día y el último. El hola y el adiós a la isla… Sólo puedo decir que tengo grabadas las imágenes, las composiciones caprichosas del cielo, los cuerpos oscuros nacidos en las laderas del Rano Raraku.

Y estas que acabáis de ver son algunas de las escenas de Isla de Pascua que he decidido compartir en el blog con quienes están siguiendo el viaje y están igualmente hechizados por este lugar aunque no hayan estado en él. Reconozco que mis expectativas eran demasiado altas y tenía miedo a la decepción, pero esta aventura ha sido una muestra más de que la realidad supera incluso a nuestros pensamientos.

Isla de Pascua se trata de uno de los diez lugares que ver en Chile al menos una vez en la vida. ¡Averigua cuáles son!

AGRADECIMIENTO ESPECIAL

Tengo que dar las gracias a quienes me han hecho sentir que tengo un hogar en Rapa Nui. He estado alojado en dos lugares diferentes dentro de Hanga Roa. La mayor parte de tiempo en la casa de María… Chez Maria Goretti, un lugar adorable con preciosas habitaciones y una familia dispuesta a ponérmelo fácil en todo momento. Maria es nativa pura, algo difícil de encontrar en la isla, puesto que a finales del Siglo XIX sólo quedaban 111 indígenas. Ella y su hija Rosita, al igual que Alicia, las camareras… Todos en general, se portaron de sobresaliente conmigo.

Y las dos últimas noches estuve en Keu Henua, en una de las confortables habitaciones que Elvira cuida con todo detalle para que sus clientes se encuentren lo más a gusto posible. Vistas al mar, silencio, unos desayunos deliciosos…

Al fin y al cabo la gente ha sido la que me ha mostrado algunos de los muchos secretos que la isla tiene ocultos bajo sus rocas y sus verdes praderas. El lugareño siempre está deseoso de contártelos, siempre que vea que tienes interés en aprender. Cuando se da cuenta que aprecias la cultura y la historia de Isla de Pascua, te ofrece todas las explicaciones que precises, y más.

Tengo mucho que contaros de Rapa Nui. Mientras tanto el viaje continúa, ya en el continente, subiendo por Chile lentamente. Tras un par de días en Valparaíso el camino seguirá rumbo al norte del país. El Desierto de Atacama será un destino destacado en esta aventura y del que no faltarán nuevas y espero que grandes experiencias.

Eso es lo mejor de todo, que son muchas las historias las que están por venir…

Sele

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* Recuerda que puedes seguir todos los pasos de este viaje en MOCHILERO EN AMÉRICA

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38 comentarios en “Escenas y escenarios de mi viaje a Isla de Pascua

  1. Además de sus misterios y leyendas, hay algo que realmente resulta impresionante de esta isla y de cualquiera de la Polinesia, Melanesia o Micronesia… como era capaces los navegantes de antaño, pasando mil penurias y sin apenas medios, de alcanzar y descubrir un mundo nuevo no antes conocido.

    También, como eran capaces ellos mismos de tener relación con los imperios de la america de entonces, como se ha demostrado entre países como Samoa y civilizaciones peruanas antiguas.

    Apasionante Sele, como siempre. Un abrazo muy fuerte

  2. Alucinante… Sobre todo los atardeceres con las siluetas recortadas. Siempre me ha intrigado el pensar en lo que ocurriría en esta isla. Estar allí debe ser muy especial. Me alegro de que lo hayas disfrutado!

  3. Las imágenes hablan por si solas, eso se llama cumplir un sueño y lo demás tonterías. Si no llega a ser por la imagen de las playas de Anakena, cualquiera diría que estabas solo en la inmensidad de la isla rodeado de moáis 😀

    Deseando ver que nuevas aventuras has vivido últimamente. Un abrazo Sele!!! Hala Madrid!!! 😉

  4. Muy buen post como siempre. ¿Qué tal se siente uno después de cumplir un sueño?
    Impresionantes las dos fotos del atardecer, inolvidables…
    Ánimo que la aventura continua

  5. Chico, te sales..

    Me ha encantado la crónica… Se nota que estas disfrutando mucho, y eso nos lo tramistes.
    Este es un post que llevaba esperando desde que lo anunciastes, y has cubierto mis espectativas con creces..

    Un abrazo… y a seguir pasándolo muy bien…

  6. Un 4×4 que «renté»? Ya se te está pegando el habla?? jajaja!
    Ha tenido que ser una experiencia impresionante, además la suerte de poder disfrutar de la isla durante una semanita sin prisas. Esas siluetas de los moais son el sueño de muchos, y tu ya lo has cumplido. Como me alegro!

  7. Grandisimo relato, haces que las letras se conviertan en frases y estas tengan un sentido mucho mas que literario.

    Felicidades

  8. Sele, querido amigo, se ve que sigues disfrutando america y mas alla….3700 km mas alla !!! Ya te debe parecer lejana la avenida de Mayo, la plaza Dorrego en San Telmo y la libreria el Ateneo de la avenida Santa Fe. Me alegro que la estes pasando tan bien.

    abrazo

    Martin

  9. HOLA JOSE:
    EXCELENTE REPORTAJE DE LA ISLA DE PASCUA, ESTABA DESEOSO DE LEERLO.
    DE ESTE VIAJE VAS A SALIR «BORRACHO» DE EXPERIENCIAS, VIVENCIAS Y SOBRE TODO CON UN ENRIQUICIMIENTO ENORME. EMPAPATE, COMO VEO QUE HACES, DE LA CERCANIA CON LA GENTE, PUES TIENES EXCELENTES CUALIDADES PARA ELLO.
    RECIBE UN ABRAZO.
    CELE.

    1. Muy buenas a todos desde San Pedro de Atacama,

      Lentamente se va terminando la fase chilena del viaje, aunque lo hace a lo grande, en Atacama. Desierto, valles pedregosos, lagunas y salares de una belleza que no parece de este mundo. Atrás quedan los moáis de Isla de Pascua o las casas que llenan de color Valparaíso. Todo avanza y las experiencias acumuladas se suman unas detrás de las otras. Estaré por Atacama 4 días más, y ya después pasaré al Altiplano boliviano…

      Contesto los comentarios que habéis ido dejando por ahí. Espero que los de twitter y facebook quedaran ya resueltos también.

      + Cele: Gracias amigo. Es un lugar realmente especial, con una magia que pocos lugares en el mundo son capaces de igualar. Lo de la borrachera de experiencias es seguro. Lo que más miedo me da es «la resaca» que vendrá después 😉 Un abrazo muy fuerte, y me alegra mucho que me vayas siguiendo.

      + Darliz: Las fotos vienen solas. Lo difícil es encontrar un marco similar… Muchas gracias, aquí seguiremos al pie del cañón.

      + Martín G: jeje parece que hace un siglo de ese bife de chorizo en el bodegón al que me llevaste en la Calle Chacabuco… pero te aseguro que mi experiencia en Buenos Aires la tengo bien presente. Me hicistéis sentir en mi casa. Da recuerdos a Ro! Un abrazo!!

      + Marcos: Muchas gracias por el cumplido. Yo únicamente trato que lo que diga exprese el sentimiento real que se traduce de estas vivencias.

      + Dany Lega: Ya me dí cuenta de lo del «renté» en vez de alquilé… jeje Rebeca me lo dijo nada más leerlo. Quieras que no son dos meses y pico escuchando ciertas palabras y alguna se pega sin que te des cuenta. Al menos puse un 4×4 y no un auto todoterreno jeje Lo estoy pasando de lujo, amigo, tendremos mucho que contarnos a mi vuelta..

      + Yadnakis: Hola viajero!! Me alegra que te gustara. Para mí ha sido realmente grande poder llegar a Rapa Nui y, sobre todo, poder vivirlo. Aunque sabes? Te está esperando. Ya sabes que en cuestión de viajes «lo mejor está por llegar». Un abrazo crack!

      + De ilusión a recuerdo: Uno se siente feliz cumpliendo sueños. Lo mejor es que sigo inmerso en él. Y espero tardar en despertar. Muchas gracias por seguir esta aventura!

      + José Carlos: No había mucha gente en la isla. Hubo momentos de soledad absoluta.. y te aseguro me cargaban de energía. Ese sitio tiene algo. No sé, pero tiene algo..

      + Christian: Por supuesto es especial. Aunque también especial es para mí no sentirme solo en este viaje y saber que tengo algunos ojos tras mi mochila. Un fuerte abrazo!

      + Purkinje: Es que los atardeceres con los moáis de fondo son realmente alucinantes. Si alguna vez vas a Rapa Nui, Ahu Tahai es el lugar elegido para ello…

      + Isaac Chavetas: Ya sabía yo que esta aventura no te la perdías e ibas a dejar huella. Así me gusta, amigo! Antes, durante y después de estar allí te preguntas muchas cosas… muchísimas. Es un lugar tan pequeño y pensar que estuvo tan poblado y, en cierto modo, tuvieran una cultura tan desarrollada.. Debes ir algún día. Chavetas no puede faltar a su cita en Pascua. Sé que lo harás algún día. Un abrazo!!

      Se ha hecho de noche en San Pedro de Atacama. Y hace un frío tremendo.. pero antes de acostarme voy a ir a tomar algo con gente de aquí que he conocido hoy. Sólo llevo visitado el Valle de la Luna y es absolutamente brutal. Ya lo veréis en las fotos que suba.

      Muchas gracias por estar ahí, de verdad.

      Sele

  10. Pingback: Bitacoras.com
  11. Lo único que puedo decirte al leer tu fantástico reportaje es que no veo el momento en que me lo puedas contar en persona. De verdad, yo necesito oir esto de tu boca!

    Sigue disfrutando amigo, que pese a hacerlo en la sombra, te sigo todo lo que puedo!!

    Un abrazo desde la otra punta del mundo,

    tu amigo Blai.

  12. Hola Sele. Perdona que no haya pasado antes por aquí; he estado con un lío monumental y lo fui dejando, dejando… Pero hoy he vuelto a visitar Pascua con tus fotos y tus relatos. ¡Cuantos buenos recuerdos me han traído tus imágenes! A mi también me impresionó ese único moai con ojos (¡cómo debía ser toda la isla llena de esos ojos impersonales y fríos mirándote desde todos lados!). Orongo también me causó un impacto especial. Me alegro de que disfrutaras la experiencia. Para mi fue también memorable. Un abrazo, pedazo de viajero.

  13. Aayayayayayayayiii entre tu blog y el de Blai, no sabeis la envidia q me estais dando, bandidos!! (esto no puede ser bueno! jajajjaaj)
    Pues nada compañero, sólo saludarte y decirte que nos sigas contando todo tal y como estás haciendo, con tus magníficos y útiles datos prácticos, pero siempre con la pinzelada de sensibilidad y sentimiento que te caracteriza…
    Parafraseando a un GRAN viajero yo digo… «ESTO TENGO Q VIVIRLO»!!! (¿te suena???? jajajaj)
    Un fuerte abrazo!

  14. HOLA SELE, VIAJE A PRINCIPIO DE MES A ISLA DE PASCUA. FUE UNA EXPERIENCIA EMOCIONANTE, HASTA LAGRIMEE LEYENDO TU RELATO PORQUE FUE REVIVIR LO VIVIDO, CARO Y TODO, ES UN LUGAR AL QUE DEBO VOLVER PORQUE ME QUEDARON VARIAS COSAS EN EL TINTERO Y COSAS POR HACER, ME ENAMORO LA ISLA, SU GENTE, LO MISTICO Y SU AIRE, SENTADA MIRANDO EL MAR Y LAS LAGRIMAS BROTABAN SOLAS. BUEN SITIO EL TUYO. SI VAS UNA PROXIMA AVISA ASI ME PRENDO Y TENGO UN FIEL COMPAÑERO DE VIAJE. SALUDOS! LUCIANA

  15. Hola! desde que era chica sueño con ir a Isla de Pascua y ahora es una posible opción para nuestro viaje! alguien me podría indicar si dos semanas es mucho tiempo para estar en la isla? gracias, saludos!

  16. Hermosas las fotos! gracias por subirlas! para los que no podemos viajar todavía a estos hermosos lugares, el lindo poder conocerlos a través de tus fotos! saludos desde Argentina! 😉 🙂

  17. Hola Sele, gracias por tu crónica, la estamos utilizando para organizar nuestro próximo viaje.
    Los alojamientos son un poco caros, están todos en Hanga -Roa? Porque elegiste esos dos? y si están en la misma ciudad por qué cambiaste?
    Gracias por tus recomendaciones

  18. Hola, me gustó tu artículo sobre Rapa Nui.
    Único apunte es que actualmente son 2 los moai con ojos: se ha realizado una hermosa ceremonia en diciembre 2012, y se colocaron ojos a un moai del Ahu Nau Nau en Anakena.

  19. Hola Sele,
    me encantó tu frase «llorado atardeceres» porqué me imagino las puestas de sol desde Tahai, cerca del último moai.
    Para viajar ahorrando se pueden encontrar pasajes más baratos ( 250 euro) saliendo desde Santiago de Chile con las ofertas de baja temporada, desde abril. También Lan Chile lanza promociones para las compras on-line.
    Saludos y Iorana!

  20. Sele: que hermoso tu relató.. me encantaría ir y vía a comenzar a leer más y dime cual sería la mejor fecha para viajar? Gracias gracias y si me puedes enviar más información sobre San Pedro de Atacama te agradecería… gracias

    1. Hola Susana,

      La verdad que casi todo el año es bueno para viajar a Pascua. Yo lo hice en abril y el tiempo fue buenísimo. Casi donde suele ser más complicado encontrar sitio es en febrero por la fiesta de Tapati, pero la verdad que es un destino para todo el año. Y ojo, allí la temporada baja es mayo, junio, julio y agosto, porque no es época festiva para los chilenos (es invierno en Sudamérica), lo que te puede hacer encontrar buenos vuelos a la isla.

      Ya nos contarás. Mucha suerte!!!

      Sele

  21. La explicación más lógica de porqué los Moais están desperdigados, unos de pie, otros tumbados, otros inclinados, otros con tierra hasta la cabeza, otros hasta el cuello, otros apenas enterrados, etc….es un tsunami que arrasó la isla.
    Eso explica la repentina desaparición de los lugareños, y la consistencia blanda y arcillosa del terreno.

    Como datos curiosos que nos debieran hacer pensar , y que a mi juicio demuestran que la historia en general tiene muchas cosas por explicar, son:

    -El muro megalítico o ciclópeo que hay en la isla. Está construido por bloques de varias toneladas unidos con tal perfección que no cabe un alfiler entre ellos, y sin ningún material de unión como argamasa, mortero, etc.
    Esta forma constructiva es realmente rara ya que es complicadísima de realizar (hoy en día necesitaríamos herramientas guiadas por control numérico), y la encontramos exactamente igual en Perú (Cuzco, Sacsahuaman, Ollantaytambo, etc), en Egipto, en Camboya (Angkor Wat), etc.

    -La escritura que se encuentra en los moais es muy parecida, por no decir igual, al sistema pictográfico proto-índico del valle del Indo.

    Fijaos cuando vayáis, creo que hay todavía mucha historia por descubrir…

    1. Hola Carlos,

      En primer lugar mil gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo en los datos curiosos que ofreces. Lo del tipo de ensamblaje de los sillares en ciertas construcciones tienen una similitud demasiado parecida a la de Machu Picchu y otras construcciones incas.

      Lo mejor de todo es que se sabe muy poco que cualquier hallazgo suscitará mil y una hipótesis. Ya sólo el mero traslado de los moáis es un misterio.

      Un saludo y gracias por compartir tan valioso comentario.

      Sele

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