De tortugas marinas y otros milagros

Deseo con todas mis fuerzas que algún día nos demos cuenta de que la mera existencia de una sola tortuga marina es un milagro. Para haber nacido han tenido que darse una serie de patrones que, todos juntos, hacen de su vida una extraña casualidad o, más bien, una bendita excepción. Por lo pronto su madre rompió el cascarón y se dirigió al océano con cierto éxito. Y ojo, no resulta tan fácil como parece. El instinto le llevó a tomar una sola dirección, el mar. Además sin tiempo alguno que perder. Ni importando el oleaje convirtiendo la orilla en un barullo. De hecho no todos sus hermanos pudieron lograr llegar a la meta (la primera de muchas), dado que por la playa suelen merodear aves y alimañas a las que les encanta el sabor de la tortuga y, de tan pequeñas que son, resultan presa fácil para depredadores de cualquier tamaño. Pero lo consiguió, pasó la primera prueba.

Cría de tortuga marina en Praia Grande (Isla de Príncipe, Santo Tomé y Príncipe)
Tortuga marina recién salida del cascarón en una playa de Santo Tomé y Príncipe.

Después aprendió ella sola a transitar por los océanos, haciendo miles de kilómetros, volviéndose cada vez más fuerte y más grande. Salvaguardándose de sus enemigos. El fondo marino, así como la superficie, está repleto de ellos. Aunque, sobre todo, fue el rastro del ser humano el que se lo puso más difícil. Que si redes de arrastre que se llevan todo lo que pillan y las atrapan o mutilan, bolsas del supermercado que las pobres tortugas confunden con medusas y con las que se envenenan, microplásticos que las asfixian, las pajitas de los refrescos convertidas en auténticas armas de destrucción masiva en los océanos. Y todo durante una larga travesía que durante años le llevó a crecer y crecer desplazándose mucho más allá de los siete mares de los que hablan las leyendas de piratas, porque son bastantes más en realidad.  Leer artículo completo ➜

30 preguntas y respuestas para viajar a Santo Tomé y Príncipe (Consejos prácticos)

Antes de emprender un viaje a un destino del que apenas has oído hablar, tu cuaderno de bitácora no deja de ser un mero cuaderno en blanco, más bien un propósito de intenciones. En mi caso en Santo Tomé y Príncipe tenía todo por anotar, sobre todo siendo uno de los países menos visitados del mundo y con muy poco escrito hasta la fecha. Pero primero con sus playas vírgenes sin otra mácula que la de las tortugas recién nacidas llevando a cabo su primera travesía hacia el océano. Seguido de los paisajes más increíbles a este lado de la línea ecuatorial, con reminiscencias variopintas de películas como Parque Jurásico, King Kong así como otras en las que la selva haga de escenario. Para rematar con un mercado de frutas tropicales, canoas con pescado recién capturado, la sonrisa de la gente alegre de las islas y un auténtico enjambre de niños tirándose al río para jugar como si no hubiera un mañana. De esa forma pude ir aprendiendo y recopilando notas sobre Santo Tomé y Príncipe y poder rellenar muchos folios en blanco.

Niño en Praia Pesqueira (Viajar a Santo Tomé y Príncipe)

Tras publicar una guía de lugares increíbles que ver en Santo Tomé y Príncipe y, con objeto de que pueda resultarle útil a quienes estén interesados en realizar un viaje de este tipo, me gustaría compartir una lista de 30 preguntas y sus 30 respuestas con las que poder desempolvar un montón de ideas. En ella aparecen numerosos consejos prácticos para viajar a Santo Tomé y Príncipe y disfrutar de uno de los rincones más privilegiados (y menos trillados) de África. Leer artículo completo ➜

Guía de lugares increíbles que ver en un viaje a Santo Tomé y Príncipe

Entre palmeras, baobabs y otros árboles inmensos haciéndole cosquillas al cielo se entremezclan las nubes de un pedacito verde y florido que permanece varado en el Golfo de Guinea. Su nombre, Santo Tomé y Príncipe, un paraíso insular de cacao, vainilla y café donde antes hubiera territorio portugués y que vuela libre desde el año 1975. Un país tan insólito que cuesta ubicar en el mapa y del que muy pocos han hablado. De hecho suele aparecer en las listas de los lugares menos visitados del planeta. Una hermosa y apreciada rareza que guarda entre sus dones el haber salvaguardado sus parajes naturales de los millones de pisadas del turismo masivo y, por tanto, ser capaz de regalar al visitante la oportunidad de volver a sorprenderse.

Vistas del Cao Grande en Santo Tomé y Príncipe

Durante mi último viaje he recopilado una buena cantidad de lugares maravillosos e increíbles que ver en Santo Tomé y Príncipe. Auténticos alardes de naturaleza virgen, de experiencias culturales y, sobre todo, humanas. Porque este paraíso no sólo lo es de selvas primarias o playas de postal, sino también de esa gente amable que forma parte de tu recorrido. Pocas maneras más gratificantes se me ocurren de llamar a la puerta de África.  Leer artículo completo ➜

Santo Tomé y Príncipe, viaje al último paraíso

Cada vez resulta más difícil encontrar rincones en nuestro planeta que hagan sentir a sus visitantes que son pioneros en un territorio casi inalterable, que hayan sabido mantener su espíritu así como sus emblemas naturales y humanos y, lo más importante, que deparen una sorpresa mayúscula nada más llegar. Desconocía qué me iba a encontrar cuando pisé por primera vez el suelo de Santo Tomé y Príncipe, un país isleño anclado en el Golfo de Guinea, sin apenas haber leído nada sobre él salvo algunos fragmentos dispersos sobre su posición como antigua colonia portuguesa en África, el valor de sus plantaciones de cacao y sus peculiaridades medioambientales con la supervivencia de buena parte de su selva primigenia y la presencia de múltiples especies endémicas tanto en su flora como en su fauna.

Sele en la isla de Príncipe (Viaje a Santo Tomé y Príncipe)

En realidad no sabía nada de Santo Tomé y Príncipe. Y quizás eso me llevó a recuperar sensaciones perdidas. Porque no todos los días se puede decir que uno está convencido de haber hallado su lugar en el mundo, de haber podido vivir un formidable viaje al último paraísoLeer artículo completo ➜

Rumbo a Santo Tomé y Príncipe, las islas desconocidas del Golfo de Guinea

Hoy comienza un viaje a uno de esos países que aparecen en las listas de los menos visitados del mundo cada año. Incluso por debajo en cifras de turistas que la hermética Corea del Norte. Un rincón del continente africano del que no se habla casi nada (apenas hay guías o reportajes) y que mucha gente no sólo no sabría situarlo en el mapa sino que incluso ignora su existencia. Ese es el envite de Santo Tomé y Príncipe, un diminuto país compuesto por dos islas mayores y otras muy pequeñas (casi todas deshabitadas) que se encuentra en pleno Golfo de Guinea, acariciando línea del Ecuador y bastante cerca del meridiano cero, por lo que podríamos decir que está en el centro de nuestro planeta. Siento un cierto hormigueo en el estómago, como si mi ansia de viajar se hubiera multiplicado por mil y no pudiera esperar un minuto más para conocer este territorio apodado por los biólogos como “las Galápagos del Atlántico” por la cantidad de especies endémicas de fauna y flora.

Cascada y flores

Salgo rumbo a Santo Tomé y Príncipe con el objetivo de comprobar si es verdad que aún quedan paraísos escondidos. Y no sé por qué, pero algo me dice que habrá un antes y un después de esta experiencia única.  Leer artículo completo ➜