Qué ver y hacer en una escapada a la bella Bérgamo - El rincón de Sele

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Qué ver y hacer en una escapada a la bella Bérgamo

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Con los últimos recodos de los Alpes a sus espaldas, la italiana Bérgamo renace una y otra vez desde su colina fortificada. La città alta, uno de los conjuntos medievales mejor preservados y más sorprendentes de la Lombardía, observa bajo sus poblados hombros cómo la città bassa ha cometido el pecado de evolucionar en el tiempo. Dentro de las murallas venecianas surge en la cúspide de la colina un entramado de calles encantadoras que, con las Vías Gombito y Colleoni a la cabeza, transfieren sangre y alma a Piazza Vecchia, el corazón de todos los bergamascos de semblante alegre y amantes de la buena vida.

Reflejo de Bérgamo

Durante una escapada de fin de semana en pleno invierno tuvimos la suerte y el placer de recorrer Bérgamo en profundidad y empaparnos de sus historias y maneras medievales que nos regalaron una vivencia sublime. Para que no quede todo en este viaje ni en el fondo de una maleta de mano, me gustaría compartir una serie de ideas y consejos sobre qué ver y hacer en una escapada a esa Bérgamo que enamora a primera vista. 

Bérgamo, una historia de idas y venidas

Mientras las tímidas estribaciones alpinas llaman a su puertas, a tan sólo 40 kilómetros de Milán y muy cerca de la zona de los grandes lagos, Bérgamo se explica desde lo alto de una colina repleta de vida e historia. Fue celta antes que romana, aunque las huellas del imperio fueran aplastadas sin contemplaciones por las huestes de Atila. Siglos después renació para formar parte de la República de Venecia y ser una brillante urbe medieval tanto en el interior como por fuera de sus murallas. Napoleón la conquistó, los austriacos la anexionaron a su imperio y Garibaldi la recuperó para una Italia por fin unificada.

Mapa de situación de Bérgamo (Lombardía, Italia)

Fue un ejemplo práctico de la historia de Lombaría que actualmente se erige como uno de los destinos turísticos mejor considerados de Italia por contar con un aeropuerto low cost como Orio al Serio (con una muy destacable presencia de Ryanair) junto a la ciudad. Mucha gente viaja hasta aquí para visitar Milán y recorrer sus alrededores, pero por sí sola justifica una escapada de forma específica. No cabe duda que a Bérgamo hay que conocerla porque mucho antes de que te des cuenta te habrá conquistado para siempre como hizo con nosotros.

Si tienes pensado combinar Milán con tu escapada a Bérgamo (o viceversa) no te pierdas esta guía sobre qué ver y hacer en un día en Milán. Y si también vas a Venecia, ya tienes a tu disposición 50 consejos prácticos para viajar a la ciudad de los canales.

La ciudad alta, corazón medieval

La conocida como città alta es el centro de todas las miradas. Expuesta en la cima de una cerro arañado por los siglos, vive rodeada de gruesas murallas de los tiempos en que fue sometida por el poder del león de San Marco. La Serenisíma República de Venecia fue dueña y señora de un emplazamiento estratégico esencial en territorio lombardo. Un dominio convertido en alianza beneficiosa para el pueblo bergamasco, que vio crecer su poder y su economía tal y como atestiguan las grandes construcciones realizadas en la ciudad, con imponentes torres medievales, señal de prestigio de los señores, iglesias profusamente decoradas y majestuosos palacetes. Incluso fuera de los muros fueron creciendo los burgos, como por ejemplo el de Via Pignolo, que dio cobijo a familias acaudaladas que por primera vez no tenían que ver con la aristocracia o el alto clero.

Foto de Bérgamo (Italia)

Para acceder a la ciudad alta siempre fue necesario entrar a pie (o a caballo) por alguna de las grandes puertas que se abrían en sus muros. Hasta que a finales del Siglo XIX el progreso industrial trajo el funicular a la actual Viale Vittorio Emanuele II, el cual se sigue ocupando de salvar las distancias y las cuestas hasta dejar al viajero que viene de la ciudad baja en plena Piazza Mercato delle scarpe (Plaza del mercado de calzado). Es un traslado agradecido, con mucha tradición y  tan barato como un billete de autobús urbano (poco más de 2€ ida y vuelta), que te lleva a intramuros. Nosotros, dado que estábamos hospedados muy cerca de las murallas en Porta San Agostino, no necesitábamos siquiera utilizarlo, ya que nos bastaban 10 minutos a pie desde nuestro apartamento alquilado para el fin de semana (Casa Laura, www.mazzolenihouse.com) para situarnos también en el Mercato delle scarpe y allí iniciar el recorrido por la ciudad alta.

Qué ver en la città alta de Bérgamo

El casco histórico bergamesco es algo así como una almendra amurallada con vías empedradas casi siempre en cuesta donde es difícil perderse. Siguiendo el modelo romano cuenta con su propio cardo y decumano, calles principales que se juntan perpendicularmente en la torre del Gombito, levantada en el siglo XII y con 52 metros considerada la más alta de la ciudad (precisamente es ahí donde actualmente se encuentra la oficina de turismo, aunque en primavera, verano y otoño se puede subir a la parte superior).

El eje Gombito – Colleoni

Mientras que el cardo máximo (eje norte-sur) correspondería a Via San Lorenzo con Vía Mario Lupo, el decumano máximo (eje este-oeste) estaría constituido por las Vías Gombito y Colleoni, ambas separadas por Piazza Vecchia (Plaza vieja) y consideradas las arterias más importantes de la ciudad alta. Teniendo claro este sencillo esquema nos habremos tatuado en la mente un mapa que nos servirá mucho para orientarnos por la vieja Bérgamo.

Del Mercato delle Scarpe nace Via Gombito con sus pastelerías, cafés y buenos restaurantes. Es un recorrido de apenas cinco minutos que pueden convertirse en horas si nos detenemos en la pastelería Nessi para probar los deliciosos polenta e osei, los dulces más típicos de Bérgamo que son algo así como bizcochos rellenos con pasta de avellanas, mantequilla, chocolate blanco y ron.

Rebeca en la pastelería Nessi de Bérgamo

Aunque de Nessi no sólo vive Gombito, ya que son muchos los escaparates que muestran lo mejor de la gastronomía local como, por ejemplo, la pastelería Cavour, con mucha influencia veneciana por los muchos años en que Bérgamo estuvo a las órdenes del león de San Marcos. En Al Donizzetti, situada en el número 17º, podemos sentarnos tranquilamente (si es que hay mesas libres) para probar no sólo los polenta sino más tipos de pasteles, acompañados de sus famosas tazas de chocolate caliente que son todo un reclamo en la ciudad (sobre todo en sus fríos inviernos).

Para comer o cenar en esta calle se lleva la palma el restaurante Agnello d´oro, bien conocido en Bérgamo por su cuidado de la gastronomía local más tradicional y la maestría con la que preparan los risottos, aunque el precio de los platos sea un tanto elevado.

Agnello d´oro (Bérgamo)

La ya citada torre del Gombito, que da nombre a la calle, nos sirve de referencia para no confundir esta vía con su hermana al otro lado de Piazza Vecchia (adonde nos trasladaremos en un instante), la grandilocuente Vía Colleoni, que se refiere a Bartolomeo Colleoni, el señor o condotieri que en pleno siglo XV dominó Bérgamo durante su alianza con la ciudad-estado de Venecia. Y quién ordenó levantar junto a la basílica la capilla que lleva su nombre y a la que se la considera la gran joya arquitectónica de Bérgamo.

Via Gombito (Bérgamo)

Vía Bartolomeo Colleoni tiene menor longitud que su hermana Gombito, pero no pierde un ápice de elegancia. Si subimos por ella nos encontraremos en primer lugar a mano izquierda con la entrada al conocido como Teatro Social, inaugurado en 1808 que se adentra en el Palazzo del Podestà y cuenta con nada menos que 1300 butacas. Si seguimos más adelante, esta vez a mano derecha se halla la que para muchos es el restaurante más bueno y exclusivo de la ciudad alta “Pizzeria da Mimmo”. Se pone hasta los topes en los fines de semana pero el cubierto no suele bajar de los 35-40€.

Al igual que con Vía Gombito nos despistamos con los escaparates, no sólo de dulces sino también los pertenecientes a las tiendas de regalos (hay múltiples comercios gastronómicos tipo gourmet). Son establecimientos muy coquetos y sencillos, decorados con muy buen gusto y a los que merece la pena pasar, aunque no se termine comprando nada.

Polenta e osei de Bérgamo

Avanzamos y nos encontramos con una iglesia cuya modesta fachada no parece decir nada  pero en el que destaca un interior que no desentona en absoluto con los principales templos religiosos de la ciudad medieval. Su bóveda pintada con predominio de tonos verdes es magnífica y es curioso cómo tan poca gente llega a entrar a verla.

Piazza Lorenzo Mascheroni y la ciudadela

Al final de Vía Colleoni llegamos a la pequeña plaza Lorenzo Mascheroni, desde la cual siguiendo en línea recta y entrando por una antigua puerta bajo un torreón con reloj accederíamos a la antigua ciudadela medieval. En esta plaza hay varios sitios para comer que están bien, donde destaca la Trattoria Bernabò (menú a 23€) y el Ristobar Campanello (algo más económico con pizzas grandes a 8€ y terraza abierta todo el año).

Piazza Lorenzo Mascheroni (Bérgamo)

Pasando bajo la torre del reloj nos situaríamos exactamente en la ciudadela, con varios portones medievales y la maravillosa galería abovedada del actual Museo arqueológico de Bérgamo. Estaríamos a punto de abandonar la ciudad alta en la Puerta de San Adalberto y ver de cara los buses que nos nos llevarían a la ciudad baja y al aeropuerto. Si avanzáramos más por otro portón medieval bien señalizado (San Alessandro) terminaríamos encontrando el funicular que sube al Castelo de S. Vigilio. Realmente la città alta se puede hacer de punta a punta en muy poco tiempo, aunque siempre recomiendo detenerse e incluso recorrerlo en distintas ocasiones.

Piazza Vecchia, una de las plazas más bellas de Italia

Comentaba anteriormente que entre Vía Gombito y Vía Colleoni existe un punto intermedio que las separa y que se trata, sin duda, de la mejor parte de la ciudad. Diría de ella el arquitecto suizo Le Corbusier que no debía tocarse jamás una sola piedra de la misma puesto que se trataba para él de la plaza más hermosa de toda Italia. Esta afirmación podría tildarse de exagerada, porque eso es mucho decir, pero no andaba desencaminado porque en cierto modo, sin ser tan conocida como otras lindas piazzas en territorio italiano, se trata de un lugar con un embrujo y una atmósfera fabulosamente real que huye del lado más turístico.

Piazza Vecchia de Bérgamo (Italia)

Difícilmente veremos aquí circos y o guías de altavoz y paraguas amarillo arrastrando a cientos de turistas a los mismos rincones de siempre. Piazza Vecchia, así como todo Bérgamo, ha sido tocada por la varita de la naturalidad. Es curioso cómo un alto porcentaje de la gente que llega a su aeropuerto lo hace con miras de ir a Milán y muchas veces se desecha la idea de subir siquiera a la ciudad alta. Pero en cierto modo, quienes adoramos esta ciudad, no nos parece mal que así sea. Egoístamente a Bérgamo nos gusta conocerla tal y como es, como la sorpresa lombarda con mayúsculas.

Piazza Vecchia es el corazón renacentista de la ciudad medieval. Tras las calles estrechas por fin aparece un espacio abierto. Nos acercamos a la fuente de los leones y esfinges de piedra de los que mana agua casi congelada y desde ahí hacemos un recorrido visual 360 grados de la plaza que encandiló a Le Corbusier y me atrevería a decir que al 100% de los viajeros que se aproximan a ella. Ni las mejores expectativas que pusiéramos en ella nos hubiesen hecho capaces de imaginarla tan hermosa, tan de verdad.

Piazza Vecchia (Bérgamo)

Frente a nosotros el león de San Marco en el palacio municipal se sumerge sobre un pórtico que nos describe la Venecia política y civil. La figura, que es una copia dado que el original fue destruido por las tropas napoleónicas en 1797, nos recuerda su glorioso pasado antes de dirigir nuestra mirada a la Torre cívica, el símbolo de la ciudad. Recortando el cielo desde el Palazzo del podestà (alcalde) alberga un entramado de grandes campanas que repican con fuerza cada vez que dan las diez de la noche para recordar el antiguo toque de queda cuando las puertas de la ciudad amurallada se cerraban hasta la mañana siguiente. De hecho el conocido como campanone provoca nada menos que 100 toques de campana.

Sele y Rebeca en Piazza Vecchia (Bérgamo)

Frente al palacio municipal la fachada blanquecina del Palazzo nuovo diseñado por Vincenzo Scamozzi revela maneras arquitectónicas posteriores. Hoy día se puede acceder a su interior entre arcos para visitar una antigua biblioteca que abre de lunes a sábado por la mañana. En cambio los domingos bajo la galería se abre un pequeño e interesante mercadillo de antigüedades y libros de viejo o de ocasión.

Mercadillo de antigüedades en Piazza Vecchia (Bérgamo)

Las opciones para disfrutar de Piazza Vecchia son múltiples. Desde sentarse a contemplar toda la composición a tomarse un capuccino mañanero en Café Tasso. Pero mi favorita, sin duda, es la de subir al campanone (3€) bien por escaleras o utilizando el ascensor, para disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad alta con la preciosa plaza a nuestros pies. Si hay que salir a buscar una buena panorámica, el campanone merece la pena, aunque cada media hora repiquen las campanas sobre nuestra cabeza.

Bérgamo desde la Torre Cívica o campanone

Piazza del Duomo

Los pórticos del palacio municipal (presididos por el león de San Marco) fusionan el poder político con el poder religioso cuando nos adentramos a la Piazza del duomo o plaza de la catedral. Bérgamo, como las más importantes ciudades italianas, cuenta con catedral, basílica y baptisterio en un mismo espacio. Y para más inri hay que añadir la Capilla Colleoni, mandada erigir por el condotieri Bartolomeo para que él y su hija descansaran hasta la eternidad en una adorable extensión de mármol policromado fusionada con la basílica.

Sele en la Piazza Duomo de Bérgamo (Italia)

Si bien la catedral de Sant´Alessandro es lo bastante hermosa como para no perdérsela, el protagonismo se lo lleva la basílica de Santa Maria Maggiore. Es el templo religioso más destacado de toda la ciudad, con una obra iniciada en el siglo XII y rematada en el XVI. La estructura románica de la fachada no permite adivinar la majestuosidad de un interior donde el horror vacui está presente para no permitir bajo ningún concepto un solo espacio libre. Las bóvedas pintadas y su luminosa cúpula le ponen el color a una de las mayores obras arquitectónicas en tierras lombardas. El compositor bergamesco Gaetano Donizzetti, hijo ilustre de la ciudad, está enterrado precisamente en la basílica, de la que es recomendable percatarse en los finos detalles de cualquier elemento, pasando desde el coro hasta el confesionario.

Interior de la Basílica Santa María Maggiore de Bérgamo (Italia)

Hay que salir fuera nuevamente para internarse a la Cappella Colleoni y sentir la fuerza del condotieri, quien no tuvo problemas en derribar un ábside de la basílica para construir tu propia tumba. El artista Giovanni Antonio Amadeo aceptó el encargo del hombre más poderoso en aquel momento para en 1472 componer un espacio religioso que rivalizara con cualquier otro elemento de la ciudad. Esta capilla de mármol policromado y su fuerza decorativa justifica por sí sola una visita a Bérgamo.

Capilla Colleoni de Bérgamo (Italia)

Separada de basílica y catedral surge un pequeño baptisterio (su lugar original no era el actual) erigido en 1340 en el que destaca su mármol rojo y las pequeñas columnas que cierran un interior octogonal sólo a la vista por una puerta siempre abierta.

Piazza Duomo (Bérgamo, Italia)

A la Piazza del Duomo, con todos sus elementos religiosos, conviene también mirarla desde lo alto del campanone. Como veis, el premio de ascender por la torre cívica es doble por este motivo.

Piazza del Duomo de Bérgamo desde la Torre Cívica o Campanone

Otras visitas ineludibles en la città alta

A pesar del tamaño reducido del casco viejo empujado por las limitaciones de la propia colina, hay muchas más visitas imprescindibles en la città alta de Bérgamo. Como por ejemplo:

+ La rocca: Antigua fortificación convertida en polvorín desde la cual es posible obtener una vista maravillosa con la silueta bergamesca. En el interior del edificio medieval hay varias salas que forman parte del museo histórico de la ciudad, aunque resulta más interesante pasear por el parque que rodea este viejo castillo en el que hay expuesto armamento de la II Guerra Mundial (incluyendo un tanque) y placas conmemorativas de distintas batallas de la resistencia antifascista.

Vistas de Bérgamo desde La Rocca

Sele y Rebeca en Bérgamo (vistas desde La Rocca)

+ Castillo de San Vigilio: Desde Porta de S. Alessandro surge otro funicular (1´30€ viaje, válido 75 minutos) con el que se sube a otra colina más elevada que contiene los restos de una antigua fortificación militar. Los bergamescos suelen ir a pasear y a comer allí (hay dos buenos restaurantes arriba), pero un buen motivo para tomar el funicular es poder fotografiar en la distancia a la ciudad alta. Por detrás además se advierte una cada vez más creciente cordillera alpina que en invierno puede mostrarse completamente nevada.

Vista de Bérgamo desde el Castillo de San Vigilio

+ Ex convento de San Francesco: Se llega desde la Piazza Mercato del fieno al que fuera uno de los complejos religiosos de mayor importancia en la ciudad. En un estado casi ruinoso conserva dos de sus claustros, aunque cuando fuimos ambos estaban en pleno proceso de restauración. Es la sede del Museo histórico de la ciudad y se organizan en él también diversas exposiciones artísticas y fotográficas.

Ex convento de San Francisco (Bérgamo)

La città bassa de Bérgamo

La ciudad baja es el contrapunto perfecto a la ciudad que se esconde tras las murallas. Es ahí donde aparecen las amplias avenidas y surgen los edificios institucionales de una ciudad moderna que tiene mucho de lo que es el avanzado norte de Italia. La ciudad baja no es la modernidad en el sentido de rascacielos que uno pueda tener sino que se trata de una modernidad más decimonónica, con cuadrícula, museos, grandes fuentes y amplias galerías comerciales. Si bien uno halla monumentalidad y elegancia en Piazza Dante con las sedes de la Banca italiana, la Cámara de Comercio y el Palacio de Justicia, basta con seguir los pasos de Viale Roma hasta convertirse en Viale Vittorio Emmanuele II. Ya entonces nos encandilará la posibilidad de subir en funicular hacia el corazón de la ciudad alta.

Via Pignolo de Bérgamo

La estación de tren y autobuses se encuentra en la ciudad baja, así como la mayoría de cadenas hoteleras en las que mucha gente decide hospedarse, ya que en la colina la cantidad de habitaciones es menor de forma significativa. Por tanto, la vida de los bergamascos se desarrolla sobre todo en esta parte. Muchos de los grandes restaurantes y locales de moda donde salir de noche están aquí.

Imprescindibles para visitar no tiene muchos, pero sí que hay alguno del que conviene tomar nota. Como por ejemplo la Academia Carrara (Piazza Giacomo Carrara, 82), que se trata de uno de los mejores museos de arte de toda Italia con una enorme colección pictórica de incalculable valor.

Información práctica de Bérgamo

Funicular del Castillo de San Vigilio (Bérgamo)

He aquí algunos consejos a tener en cuenta a la hora de viajar a Bérgamo:

– Ryanair tiene una base en el aeropuerto de Bérgamo-Orio al Serio, por lo que la ciudad está muy bien comunicada con otros destinos europeos.

– Cada 20 minutos aproximadamente pasa un autobús que comunica el aeropuerto de Bérgamo-Orio al Serio con la ciudad (y al revés). Se trata del número 1, cuyo ticket cuesta 2`20€ el trayecto y te deja en los principales lugares de Bérgamo como la estación de trenes, Porta Nuova, Porta San Agostino y partes de la ciudad alta (ojo, a partir de medianoche su trayecto termina en Porta Nuova y no sube hasta arriba del todo). Hay varios buses que hacen esta línea pero que el que llega al aeropuerto se distingue con el símbolo grande de un avión, aunque lo mejor es preguntar al conductor para asegurarnos. El viaje entre el aeropuerto y el centro de la ciudad no debería llevarnos más de 15 ó 20 minutos.

Muy importante, el ticket del airport bus se compra bien en uno de los stands del aeropuerto o en una máquina que hay fuera y que no devuelve cambio. Si se va de la ciudad al aeropuerto el billete de bus se obtiene fácilmente en kioskos y estancos.

– De la estación central de Bérgamo salen trenes a Milán (Milano centrale) prácticamente cada 60 minutos. Es un viaje de apenas tres cuartos de hora que también se puede hacer en autobús, pero suele haber más tráfico y no viene a compensar demasiado. En los vuelos Ryanair, así como en los stands del aeropuerto, venden billete directo a Milán desde Orio al Serio y sin paradas intermedias. También se puede reservar un traslado a/desde el propio aeropuerto en un vehículo privado que te recoja o te vaya a buscar.

– Si vas a visitar más lugares además de Bérgamo (Milán, Lago Como, Lago Garda, pueblos lombardos, Verona, Venecia…) durante varios días y éste (o Milán) es un punto de partida es buena idea reservar un coche (puedes comparar precios y reservar con antelación a través de la web Rentalcars.com, que es un megacomparador de coches de alquiler y que suelen tener mejores precios que buscándolo específicamente por compañías). Hay rutas en coche preciosas desde Bérgamo y desde Milán para pasarse un tiempo recorriendo el norte de Italia.

Aquí tenéis un cajón de búsqueda donde suelen aparecer descuentos de hasta el 15% respecto a las webs específicas de las compañías y que, ya os digo, que funciona bastante bien.

– Existe una tarjeta conocida como la Bergamo Card que incluye medios de transporte locales (bus o funicular), entradas a museos, tarifas reducidas en exposiciones temporales y descuentos en muchos comercios. Se vende en toda la ciudad (y en la oficina de turismo del aeropuerto de 8:00 a 21:00) y viene a costar 10€ la de 24 horas y 15€ la de 48 horas. En mi caso no me hice con ella, ya que por dónde estaba alojado y la no necesidad de utilizar el funicular principal (aunque sí el de S. Vigilio) no me merecía demasiado la pena. Los principales monumentos son de carácter gratuito, además. Depende de si tenemos pensado visitar varios museos o exposiciones con coste y existe la necesidad de moverse bastante en transporte público.

Imagen de la Bergamo Card

– Cuando viajamos al extranjero nos conviene estar protegidos contra todo lo que nos pueda pasar. Aunque Italia es un país bastante seguro, nunca está de más llevar una buena póliza que nos cubra en el destino ante posibles accidentes, enfermedades o contratiempos (robos, pérdida de equipaje,etc..) que puedan suponernos un sobrecoste a posteriori. En mi caso para viajar siempre utilizo el Seguro de viajes de IATI porque me parece que cuenta con una cobertura superior a la media, te adelantan el dinero si sucede algún problema y ofrecen un trato personalizado e inmediato en tu idioma. Los lectores de este blog pueden contratar el Seguro de viajes de IATI que mejor se adecué a lo que están buscando con un 5% de descuento (que se aplica de forma directa entrando por este enlace).

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Más información en el portal oficial de turismo de Bérgamo: www.turismo.bergamo.it/turismobergamo/index.php?lang=es

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