Ronda de propuestas para hacer en Valonia

Valonia es una región europea cuyo corazón late a un ritmo lento, que vive agazapada entre bosques, castillos medievales y una ronda interminable de cervezas. Es esa parte de Bélgica más tímida que no siempre sale en las fotos y se siente tan orgullosa de ser el último bastión del Imperio romano al norte de la Galia como de haber escuchado por primera vez el sonido del saxofón. La región valona se descubre como una de las mejores y más sorprendentes escapadas europeas con la ciudades de Bruselas o Charleroi como puntos desde los que partir.

Dinant (Valonia, Bélgica)

Para quien esté pensando en realizar un viaje a esa Bélgica que habla francés y es heredera del Primer Cruzado, Don Godofredo de Bouillon, a continuación va un decálogo de propuestas para hacer en Valonia y regresar con muy buenas sensaciones. Leer artículo completo ➜

Guía de un viaje en coche por Valonia (Bélgica)

Soy consciente de que en la literatura viajera está muy manido ya ese concepto de “la gran desconocida”. Por eso prometo no escribir ni una sola vez que la región valona lo es. Prefiero de largo resaltar que Valonia se trata de una bonita sorpresa, de un punto en el corazón de Europa con coraje medieval, frondosos bosques y un encantador acento francés con espuma de cerveza. Pero tan tímida que nunca ha pretendido ir de protagonista, que no copa portadas y que prefiere que quien llegue a ella lo haga no sabiendo del todo lo que se va a encontrar. De ese modo, en mi enésimo retorno a Bélgica tuve el firme propósito de llevar a cabo una ruta en coche por Valonia que me mostrara ciudades cargadas de historia, pueblos encantadores, castillos medievales, paisajes de relumbrón, así como lugares para pedalearlos en bicicleta y, en definitiva, dejarme sorprender.

Puente sobre el río Semois en Bouillon (Valonia, Bélgica)

Tras regresar de mi periplo belga me gustaría compartir con vosotros los detalles de este viaje en coche por Valonia a través de una breve guía práctica. En ella aparecen los lugares de recomendable visita, así como los pasos para seguir y repetir una ruta maravillosa en una región de Bélgica en la que hay muchas cosas que ver y que hacer. Un recorrido que es capaz de devolver al viajero la sensación de una Europa no demasiado trillada y de la que aún no se ha contado todo.  Leer artículo completo ➜

A pedales en Valonia por las tierras del gran Godofredo

Hace unos días regresaba una vez más a Bélgica para realizar un intenso viaje en coche por Valonia, esa entrañable mitad sur con acento francés y más castillos de los que uno si quiera puede asimilar. Y aprovechando que 2016 es el año del cicloturismo en la región me apunté a eso de visitar determinados lugares yendo a en bicicleta para no faltar a la cita. Pedaleé por los bosques de Bouillon, la tierra del gran Godofredo, protagonista en las primeras Cruzadas a Tierra Santa y nombrado protector del Santo Sepulcro, e hice lo propio igualmente en la ciudad de Namur, la vibrante y sorprendente capital valona.

Sele en bicicleta en la Tumba del Gigante (Valonia, Bélgica)

Subido a una bici me dejé llevar por caminos empedrados, miradores de vértigo, una sucesión de meandros, castillos y paisajes de una de las regiones con mayor densidad de bosques que hay en Europa. En el campo o en ciudad, pero en la mirada la bella Valonia en bicicleta…  Leer artículo completo ➜

Una ruta en bicicleta entre Brujas y Damme

Que Brujas se sitúa en entre las ciudades más “de cuento” de toda Europa es una obviedad. El corazón de Flandes emerge de forma sugerente de sus canales para proporcionar al viajero un entramado urbano delicado, hermosísimo, casi perfecto. Brujas no sólo se pasea a través de su afombra rugosa de adoquín o la hierba que recorre una inexistente muralla. También se navega desde uno de los botes que se toman en el embarcadero, a un paso de la plaza Markt. Y, por supuesto, pide a gritos un recorrido sobre dos ruedas sentados en un sillín y guiándonos por las calles mientras pedaleamos. Sobre esta tercera y entretenida opción de recorrer Brujas en bicicleta trata la experiencia de hoy después de rascar bien profundo para encontrar mis genes ciclistas que, aunque bien escondidos, los tengo. Sacamos la bici de paseo, afinamos el timbre para no atropellar a nadie, y salimos con cierta parsimonia de esta Venecia del norte rumbo a un pueblecito encantador de la campiña flamenca cuyo nombre es Damme.

Sele en bicicleta en Damme (Flandes, Bélgica)

Érase una preciosa ruta en bicicleta entre Brujas y Damme en la que hay que pasar por canales, beaterios, molinos de viento y campos de patatas. Érase una de las formas más divertidas y “flamencas” que se me ocurren de moverse por una región en la que no nos esperan cuestas sino planicies absolutas y paisajes bucólicos. ¿Me acompañáis?  Leer artículo completo ➜

12 cosas que ver y hacer de viaje por Gante

Tengo grabada en la mente la primera vez que miré a los ojos a Gante. Acababa de venir de Brujas y me hallaba en el Puente de San Miguel (Sint-Michielsbrug) al poco de bajarme de un tranvía proveniente de la estación. En ese punto concreto puedo asegurar que comenzó mi idilio con Gante y el que a la postre sería una especie de amor platónico. Frente a mí se disponía de forma casi milagrosa un paisaje urbano lleno de monumentalidad y armonía. Y no sólo eso, disfrutaba de una de las postales más hermosas que jamás vería en Europa. A posteriori descubriría sus rincones más bellos como Graslei y Korenlei, los muelles principales de la ciudad, o el imponente castillo de los Condes de Flandes. Pero no tuve más remedio que provocar aposta que no fuera aquel mi único viaje a Gante y poder regresar a la ciudad flamenca, mi preferida en la región, cuantas veces fuera necesario. De ese modo, seguiría indagando por sus calles y canales, incluso utilizando la bicicleta para moverme. Con esta última van ya tres escapadas a Gante, todas muy diferentes entre sí.

Graslei en Gante (Flandes, Bélgica)

Para quienes no conozcan aún Gante o quieran retomar su idilio con la capital de Flandes Oriental que vio nacer a Carlos V, he dispuesto una serie de ideas y consejos rescatados de mi cuaderno de notas con los que aprovechar al máximo la estancia en la ciudad. Me gustaría mostraros a continuación 12 cosas que ver y hacer en Gante, la que para mi es la más incomparable de las ciudades flamencas.  Leer artículo completo ➜

Mons, una nueva luz que deslumbra a Europa

Siempre he sostenido que Valonia, la parte francófona de Bélgica, es un diamante en bruto al que bastaría frotar un poco para vislumbrar en su reflejo esa Europa todavía intacta, auténtica y hermosa la cual no ha sido demasiado frecuentada por los focos del turismo. Recientemente tuve la ocasión (y la suerte) de viajar a Mons, en pleno corazón de la región valona, para asistir a los festejos de inauguración de la ciudad como Capital europea de la cultura en 2015 (galardón compartido con la checa Pilsen). Sería muy probable que sin este prestigioso título jamás me hubiese detenido alguna vez en su gran plaza o seguido las huellas de un jovencísimo Van Gogh en su etapa como predicador en el Borinage. Incluso veo complicado que me hubiese percatado ni siquiera de su nombre salvo por la casualidad en una de esas escapadas express y económicas con el aeropuerto belga de Charleroi como punto de partida. Pero vestir con las mejores galas de esta capitalidad cultural trae cosas como estas, que salen a la luz ciudades que abren su puerta para descubrirse al mundo y mostrar las maravillas que han mantenido en voz baja durante siglos. Y de ese modo Mons, cuyo lema de este año es la luz, el deslumbramiento, se convierte en un firme motivo para escaparse a conocerla en un viaje a esa Bélgica que te susurra en francés al oído y mide la alegría en onzas de chocolate.

Rue des clercs de Mons (Valonia, Bélgica)

Viajar a Mons supone conocer de lleno una ciudad de apenas 100.000 habitantes que te arrastra a una continua sorpresa. Un lugar que deja seas tú seas quien construya in situ las expectativas para darte cuenta que hay mucho que ver y hacer en Mons para terminar haciéndote la pregunta de cómo demonios no habías venido antes.  Leer artículo completo ➜

Charleroi connection

Charleroi es una ciudad de la región belga de Valonia ubicada a tan sólo 46 kilómetros al sur de Bruselas. Por habitantes (205.000) ocupa el cuarto lugar sólo por detrás de la propia Bruselas y de las flamencas Gante y Amberes. Antiguamente era un pequeño pueblo llamado Charnoy, pero a finales del Siglo XVII, cuando pertenecía a los españoles, se construyó una fortaleza a la que se le puso el nombre de Charleroy, en honor a Carlos II, último Rey de la Dinastía de los Austrias, y por extensión pasó a ser conocido de esa manera.

Su actividad, eminentemente relacionada con la metalurgia, hace que esta ciudad tenga un carácter demasiado industrial. Si a eso le sumamos un casco histórico discreto, escasos atractivos turísticos y una oferta de ocio que se encuentra bajo mínimos, se podría decir sin tapujos que Charleroi no es un lugar demasiado interesante para visitar. Pero cuenta con un factor muy importante a su favor, que le confiere rango de un destino importante de cara a los viajeros de corto o largo recorrido, de fin de semana o de tiempo indefinido, que quieran moverse por el Benelux e incluso más allá de este área. Es un factor llamado Aeropuerto Bruselas Sur Charleroi, también conocido como Aeropuerto de Gosselies.

La particularidad de este pequeño Aeropuerto es que se ha convertido en el acogedor hogar de las Low Cost. Aerolíneas de bajo coste como Ryanair, Wizzair, Jet4you y otras más pequeñas han establecido aquí sus bases, provocando que Charleroi esté perfectamente comunicado con numerosas ciudades europeas. En España la compañía Ryanair tiene vuelos directos a Charleroi desde Madrid, Alicante, Valencia, Reus, Gerona, Zaragoza, Málaga o Valladolid.

Eso significa que seleccionando fechas con antelación es posible adquirir billetes de ida y vuelta por precios bajísimos, en ocasiones ridículos. Y eso es lo que hice yo, nada menos que en tres ocasiones en apenas tres meses, compré vuelos a Charleroi para cortas estancias de fin de semana por apenas 35 euros (i/v) cada uno, impuestos incluidos. Fue entonces cuando me puse a indagar y a preguntarme qué opciones tenía para moverme desde Charleroi. Las respuestas me llevaron a planificar tres rutas muy diferentes para cada uno de los períodos que tenía seleccionados. Leer artículo completo ➜

Interrail 2001: Misión 71º 10´21´´

El Interrail no es sólo un billete que permite moverse en tren por Europa durante un tiempo determinado. Para mí, al igual que para mucha gente, es una forma de viajar e incluso una forma de ser. Y posiblemente sea uno de los mejores cimientos sobre los que debe construir todo aquel que se precie viajero libre e independiente. Bajo presupuesto, improvisación y aventura son conceptos que van indisolublemente unidos a este término. Qué mejor forma entonces de constituir la base idónea de futuros trotamundos. Y es que en un Interrail se aprende viajar…

Barco a DinamarcaBergen

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