Hoja de ruta de un gran viaje en barco por las islas del Caribe (Crucero en Islas del Caribe)

Asomado a cubierta, acompañado por un ejército de alcatraces y gaviotas, el Caribe se desplegaba ante mis ojos con un puzzle de islas en el horizonte. Se sucedían en mi cabeza algunos capítulos de “La isla del tesoro” de Robert Louis Stevenson así como esas muchas historias de galeones, piratas y polizones a bordo surcando fronteras invisibles en busca de libertad y aventuras. Siempre había querido viajar a las islas del Caribe y dejarme llevar por la imaginación que durante mi infancia me impulsó a jugar con viejos mapas y catalejos sin cristal. Y allí estaba, a escasos minutos de desembarcar en una de esas islas dispuestas en un recorrido marcado por pequeños paraísos con playas de palmeras, aguas turquesas, volcanes dormidos, destilerías de ron, sabor a chocolate y ritmos africanos de descendientes de esclavos que ahora enarbolan con orgullo las banderas de diminutas naciones sobre el mar. Pienso, ahora en la vuelta, con todas las emociones de aquella travesía marítima aún en caliente, que mi primer crucero por las islas del Caribe fue fantástico.

San Vicente y las Granadinas (Islas del Caribe en crucero)

Desde Santo Domingo, la ciudad primada de América, disfruté de una ruta cautivadora que me llevó a algunas de las maravillas de las Antillas Menores como Martinica, Barbados, Granada o San Vicente y las Granadinas. Si te apetece seguirme y conocer más sobre lo mucho que pude ver y hacer en las islas del Caribe durante este crucero te animo a que continúes leyendo. ¡Se admiten parches en el ojo y patas de palo!   Leer artículo completo ➜

Rumbo a las islas del Caribe en crucero

El último viaje a Groenlandia va quedando demasiado lejos. Y aparecen nuevos objetivos en el horizonte. De hecho ya está todo preparado para tomar un nuevo rumbo. Desde hoy y durante los próximos días estaré navegando por el mar Caribe para disfrutar de algunas de sus maravillosas islas como Barbados, Granada, Martinica o San Vicente, sin olvidarme del punto de partida y de llegada, la República Dominicana. De hecho Santo Domingo marcará pues los pasos de uno de los viajes en barco que más ganas e ilusión tenía de hacer, uno que tuviera como destino a las islas del Caribe.

Playa de postal típica como las que se ven en las islas del Caribe

Un poquito de playas de postal y snorkeling. Otro de ron al atardecer en cubierta. De arquitectura colonial, palmeras doblándose junto a la carretera, fruta tropical y cascadas nutriendo un bosque lluvioso. De historias de piratas y conquistadores. Próximo destino, islas del Caribe en crucero. ¡Allá vamos! Leer artículo completo ➜

El parque de las iguanas de Guayaquil

Iguana en el Parque de las Iguanas (Guayaquil, Ecuador)

En Guayaquil, la ciudad con mayor población del Ecuador, los mapas nos llevan al parque Seminario o incluso a veces a Plaza Bolívar, pero cierto es que muy pocos se refieren a dicho lugar con estos nombres. Para locales y turistas el recinto ajardinado que se sitúa frente a la fachada de la catedral metropolitana es y será por siempre el parque de las iguanas. Y no por una cuestión baladí o un capricho de cualquiera. Es la pura realidad que en en pleno centro histórico de Guayaquil el parque más conocido y frondoso sirve de residencia estable de enormes iguanas que conviven plácidamente con los viandantes de la ciudad y con una estatua ecuestre del libertador Simón Bolívar. Nadie sabe a ciencia cierta desde cuándo están allí pero es un hecho que se han convertido en las dueñas de la que durante el siglo XVII, en pleno período colonial, fuese la Plaza de Armas.
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60 consejos prácticos para viajar a Alaska en autocaravana

Por una carretera solitaria custodiada por paisajes imperiales vamos en busca de la verdadera Alaska, aquella a la que dicen que se trata de la última frontera. Por la ventanilla de la autocaravana contemplamos un reguero infinito montañas con la cúspide siempre blanca, el rigor de grandes glaciares modelando los valles del mañana y extremamos la precaución por si aparece de la nada un alce, un lobo o incluso un enorme oso. Para nosotros el sueño era ese, llevar a cabo un roadtrip al rincón más salvaje de los Estados Unidos donde los bosques, los lagos o los volcanes se ocuparan de dibujar una aventura donde podríamos ver más animales en libertad de lo que jamás hubiésemos imaginado. Y sin rumbo fijo con una casa de ruedas que cada noche se convertía en un hotel de mil estrellas. Tras regresar de un apasionante viaje a Alaska ponemos a vuestra disposición en este blog un escrito con múltiple información práctica que pueda resultarle útil a quienes estén interesados en realizar un viaje de este tipo. Por medio de anotaciones realizadas durante una intensa experiencia en tierras del norte nace esta lista documentada que agrupa nada menos que 60 consejos para viajar a Alaska en autocaravana con los que ayudar a planificar una ruta del todo inolvidable.

Oso en Alaska (Foto de nuestro viaje a Alaska en autocaravana)

¿Cuál es la mejor época para visitar Alaska? ¿Es fácil o difícil manejarse con la autocaravana? ¿Cuál es el mejor sitio para ver osos salvajes? ¿Cómo son los precios? ¿Compensaría ir con coche y de hotel en hotel? ¿Cuántos días se recomiendan? ¿Cuál es el estado de las carreteras? ¿Cómo llegar a Alaska? ¿Se ven auroras boreales? Como veis, son muchos temas los que conviene tener en cuenta a la hora de preparar un roadtrip de este tipo, por lo que os recomiendo que no os perdáis esta serie de consejos prácticos aplicables en un viaje a Alaska en autocaravanaLeer artículo completo ➜

Abecedario para viajar a Groenlandia: Una experiencia de la A a la Z

Hay viajes que merecen su propio abecedario. Y puedo asegurar que Groenlandia se trata de uno de ellos. Sin lugar a dudas viajar a Groenlandia supuso para mí vivir un recorrido de emociones claramente definidas con consonantes y vocales en las que los fiordos, los frentes glaciares y sus hijos los icebergs, marcaron su territorio de forma rotunda. En la tierra de los inuits, donde permanecen aún las huellas de Erik el Rojo y otros navegantes vikingos, tuve la suerte de retomar el sentido original de la aventura y toparme con un inabarcable planeta polar, confín de una y mil grandes historias.

Sele en Groenlandia

Os propongo realizar un viaje al sur de Groenlandia de la A a la Z con el que resumir los condimentos que endulzaron uno de esos episodios a los que nunca quise ponerle la rúbrica final. Una sucesión ordenada de letras y sus correspondientes palabras con las que definir y vestir una vivencia magnífica dentro de uno de los grandes santuarios de la naturaleza salvaje de los que nuestro mundo depende más de lo que muchos piensan.  Leer artículo completo ➜

Ruta con kayak entre icebergs en Groenlandia

Dicen los inuits que “uno no debe subirse a un kayak sin más sino ponérselo, lograr que la embarcación forme parte de tu propio cuerpo”. De hecho su significado viene a ser algo así como “hombre-barca”, un encaje perfecto a algo que va más allá de un mero objeto o medio de transporte. En eso precisamente se convertían sus inventores cuando miles de años atrás cruzaron el Estrecho de Bering o arribaron a las costas de Groenlandia para cazar focas, narvales o caribúes, tradición que se mantiene en los pueblos esquimales que habitan las regiones del Ártico en América. El uso del kayak se extendió, por supuesto, a una modalidad más deportiva y de ocio, y hoy día son muchos los aficionados a darle a la pala en todo el mundo y sentirse en plena comunión con el medio acuático. En mi caso, tuve la suerte de estrenarme con el kayak nada menos que en Groenlandia, al abrigo de una bahía inundada de icebergs y acompañado por las focas que asomaban su cabeza de manera fugaz para curiosear.

Sele y Álvaro haciendo kayak en Groenlandia (Bahía de los icebergs de Tasiusaq)

Practicar kayak en Groenlandia y hacer ruta entre los icebergs que flotaban en Tasiusaq fue una de las mejores experiencias que me llevé de aquel viaje por tierras polares. Creo que fue en ese preciso instante en el que me di cuenta de que no habría nunca marcha atrás. Ni con el kayak ni con Groenlandia. Aquel había sido un flechazo para toda la vida.  Leer artículo completo ➜

Sobrevolar el enigma: Las líneas de Nazca en avioneta

Hay hallazgos arqueológicos que dejan tantas dudas en el aire que acaban convirtiéndose en puros enigmas, traspasando incluso las fronteras de la razón y lo imposible. Uno de los lugares más increíbles en este sentido se encuentra al sur de Perú, en un terreno árido y caluroso que no queda muy lejos del océano Pacífico, pero del que no llega ni la más mínima brizna de brisa. Las Pampas de Nazca, Palpa y Socos son algo así como un enorme tapiz de tierra muerta que contiene “señales” que superan, en no pocas ocasiones, los dos mil años de antigüedad. Son las conocidas como Líneas de Nazca, una serie de dibujos y formas geométricas que, por raro que parezca, son apreciables únicamente desde el aire. Las hipótesis de los investigadores se mueven entre la posibilidad de que estos dibujos fueran meros centros ceremoniales del pueblo Nazca y las elucubraciones sobre representaciones hechas para honrar a los visitantes de otros mundos. Hay quien incluso piensa que se tratan de pistas de aterrizaje de objetos volantes no identificados. La arqueología aún no ha dado respuesta plena a tan extrañas formas, por lo que las especulaciones crecen en la literatura científica y más aún en la que trata sobre lo desconocido y el misterio. Pero por mucho que se hable lo mejor es verlas personalmente y, por ello, durante mi paso por Perú dentro de un gran viaje de siete meses por Sudamérica, no dudé en presentarme en la ciudad de Nazca (o Nasca) para tomar una avioneta y sobrevolar las líneas. Contemplar desde el aire semejantes señales consiguió que se multiplicaran las preguntas y el deseo de saber mucho más respecto a ellas.

Líneas de Nazca: la araña

Un recorrido aéreo por encima de los dibujos más sorprendentes e inexplicables del planeta. Un vuelo a lo enigmático y lo extraordinario. Las Líneas de Nazca en avioneta… Leer artículo completo ➜

Chile en 10 experiencias imprescindibles (Qué ver y hacer en Chile)

Pocos países en el mundo como Chile poseen una conexión semejante con la naturaleza que le rodea. En una larga y delgada franja de más de 4300 kilómetros, abrazada en ambos lados por la cordillera de Los Andes así como por la inmensa muralla líquida que forman olas del océano Pacífico, se deslizan paisajes tan diversos como categóricos. De los desiertos más áridos del planeta y vaporosos géiseres altiplánicos del norte pasamos a un territorio de picos nevados, glaciares que se quiebran en inmensos bloques de hielo y colas de ballena ocultándose en solitarias bahías. También surgen de la nada lagos que reflejan conos humeantes de volcanes aún activos, grandes extensiones de viñedos que se pierden en el horizonte y, por supuesto, islas que nos permiten volver a creer en la existencia de los imposibles. En la tierra del mapuche, el rapanui, el atacameño o el yagán viaja por todos los rincones la lengua castellana que Pablo Neruda convirtió en pura artesanía.

Moáis de Isla de Pascua (impresdincibles que ver en Chile)

Me gustaría hacer un recorrido juntos y contaros algunos de los lugares que ver en un viaje a Chile, los cuales me parecieron esenciales para una primera aventura en el país más largo del planeta. Una lista de 10 experiencias imprescindibles chilenas donde ser testigos de toda una colección de paisajes espectaculares y pueblos con carácter. Leer artículo completo ➜

Al encuentro de los osos en Alaska

Nunca me hubiera imaginado que algún día aterrizaría en avioneta en una playa desierta. Ni llevando unas botas de goma que cubriesen hasta los muslos, como esos pescadores tan entusiastas que se meten al río más allá de las rodillas. Ni mucho menos que, tras caminar por la arena con la marea baja, contemplaría la silueta a contraluz de una fila perfecta de osos pardos. Sin otra distancia que la brisa marina, sin objeto alguno que no fuera la cámara fotográfica. Delante de nuestras narices teníamos una de las escenas más impresionantes que podía regalar la naturaleza. Estábamos en Lake Clark, una zona salvaje de Alaska donde no existen ni pueblos, ni carreteras ni nada que huela a humano a cientos de kilómetros a la redonda. Aquel Edén al norte de Katmai, famoso por albergar una de las mayores poblaciones de osos pardos del planeta, nos estaba mostrando el significado de la vida, la suerte de mirar a la naturaleza directamente a los ojos.

Osos en Lake Clark (Alaska)

El gran objetivo marcado en la hoja de ruta de nuestro viaje a Alaska en autocaravana estaba justo a unos metros. En aquella playa de Lake Clark National Park los osos engañaban a su propio estómago desenterrando moluscos mientras esperaban la incipiente remontada de los salmones. Como cada verano desde hace millones de años. Nos disponíamos a ver osos en Alaska tan cerca que podíamos escuchar cómo sus garras se hundían en la arena mojada, incluso cómo nos olían en la distancia como seres extraños que éramos para ellos.  Leer artículo completo ➜

Un gran glaciar en Groenlandia a vista de helicóptero

Groenlandia es el Imperio del hielo. De la pared vertical y azulada de un glaciar entregándole a sus hijos, los icebergs, al vasto mar, nace la metáfora perfecta de un lugar así. Sujeta al poder omnipresente de estas enormes masas de hielo glaciar fluye una isla de suelos blancos que hace algún tiempo dejó de pensar si el sueño de ver sus ríos siempre helados sería para siempre. Con el calentamiento global cuesta abajo y sin frenos en un planeta enloquecido, con el consiguiente y catastrófico derretimiento de los glaciares, Groenlandia se ha convertido en un laboratorio al aire libre en el que medir el cambio climático. Durante mi último viaje a tierras groenlandesas tuve la oportunidad de perseguir en helicóptero un gigantesco glaciar como es el Qorqup, para comprender desde arriba cómo nace y cómo muere un río de hielo de grotescas magnitudes. Precisamente en un medio utilizado día tras día con el que se vigila cualquier variación de tamaño en éstos.

Glaciar Qorqup desde un helicóptero (Viaje al Sur de Groenlandia con Tierras Polares)

La experiencia de volar en helicóptero sobre un glaciar de Groenlandia representó uno de los momentos más extraordinarios vividos en el corazón polar de la tierra de los inuits. Leer artículo completo ➜

El sur de Groenlandia en 1 minuto

Un pequeño aeropuerto dándonos la bienvenida, un mar de montañas nevadas o un gran glaciar a vista de pájaro (o más bien de helicóptero). Huellas de un glorioso pasado vikingo, una yegua con su potrillo y un mar de flores en Qassiarsuk a orillas del fiordo de Tunulliarfik, el mismo por el que arribara Erik El Rojo más de mil años atrás. Un niño inuit haciendo una señal con sus manos en Narsaq, casas de colores y una máscara de madera colgada de una puerta. Una cascada solitaria, dos cabras blancas y una pequeña collalba gris antecediéndose al paso de una enorme manada de caribúes. Una zodiak acercándose a la pared de un glaciar imponente como el Qaleraliq. Una muralla de hielo de color azul y no pocas sonrisas. Un iceberg a la deriva convertido en una esporádica catedral de sí mismo y un campamento de domos blancos en mitad de la nada donde podíamos escuchar cómo se quebraba el hielo cada noche. Unos crampones y un equipo bajo la insignia de Tierras Polares caminando en fila por un inexistente sendero glaciar. Hielo derritiéndose, el reflejo de unas gafas de sol, un pajarillo y la bandera groenlandesa ondeando al viento. Un kayak entre icebergs así como una bandada de eideres volando al ras de la bahía de Tasiusaq. Y una misión cumplida. ¡Así es un minuto en el sur de Groenlandia!

Os presento un breve vídeo que resume un viaje a Groenlandia en apenas un minuto a través de una sucesión de imágenes y momentos únicos. El recuerdo de una aventura por las estribaciones más meridionales de un territorio formado por el hielo casi en su mayor parte pero al que los vikingos denominaron “Tierra verde” cuando entraron por mar.  Leer artículo completo ➜