Un paseo por Irlanda del Norte (8 imprescindibles que ver en Irlanda del Norte)

Cuánto me gusta y me inspira el aroma a hierba mojada. Qué sugerente me parece caminar por una calle a la que le ha golpeado la lluvia, con finura pero con insistencia, o admirar un castillo al que la niebla se ha empeñado en engullir sin, tan siquiera, pedir permiso. Y lo hermoso que resulta asomarse a un acantilado de cuya frontera el único responsable es el océano. Con un panorama de rocas pedregosas y oscuras osando perturbar un oleaje furibundo. Horizonte de islotes anónimos nacidos por un antiquísimo vertido de lava donde tan sólo las aves marinas son capaces de mediar. ¡Vaya, no me doy cuenta y ya estoy de nuevo viajando con los ojos cerrados! ¿Por qué será que la imaginación me ha traído algunas de esas estampas que pude disfrutar en una ocasión en Irlanda del Norte? ¿Quizás es porque estamos en la víspera de San Patricio y el color verde me ha cegado con tréboles de tres hojas? Me da que esto debe ser obra de un Leprechaun, ese duendecillo travieso con sombrero de copa alta que se ha sentado junto a mi mesa y me está recordando el paseo que dimos juntos en Irlanda del Norte buscando escenarios de la serie Juego de Tronos, los mejores ángulos para disfrutar de la Calzada del Gigante, las huellas del Titanic en Belfast y un sinfín de perspectivas de vértigo en uno de esos territorios que convierten una escapada en algo grande.

Paisaje de Irlanda del Norte (Qué ver en Irlanda del Norte)

¿Qué ver en Irlanda del Norte? ¿Cuáles son esos imprescindibles para hacer durante un viaje al plató real de Invernalia? Os propongo, en esta ocasión, dar un breve paseo conmigo (y con el Leprechaun) para contaros esos lugares que deberíais tener en cuenta si en algún momento tenéis pensado viajar a Irlanda del Norte. No importa cuándo porque cualquier época del año es buena para descubrir las esencias de la Irlanda más septentrional. Incluso aunque seáis como yo y no os guste la cerveza. Aunque, eso sí, no lo digáis muy alto. 

¿Qué ver en Irlanda del Norte? Lugares (y momentos) míticos que deben formar parte de la ruta

Belfast, algo más que un punto de partida

La ciudad de Belfast no puede considerarse únicamente como una mera base o punto de partida para recorrer Irlanda del Norte. Belfast es muchas cosas a la vez. Es el significante y significado de Irlanda del Norte en sí misma, la urbe que nutre de interrogantes e historias las particularidades de un territorio un tanto complejo para ser explicado en una breve guía de viajes. La segunda mitad del siglo XX hasta el Acuerdo del Viernes Santo firmado un 10 de abril de 1998 con esperanzadores compromisos de paz dejaron su huella en una ciudad que vive mirando al futuro, aunque sin olvidar su pasado. Por ello recorrer los barrios de Falls Road (católico y republicano) así como Shankill Road (protestante y unionista) supone, a su vez, aprender a través de sus murales pintados cómo hasta lo que parece imposible puede implicar un buen estrechón de manos. El muro de la paz (Peace Wall) es quizás uno de esos puntos de encuentro de instantes, ideas y recuerdos.

City Hall de Belfast (Uno de los imprescindibles que ver en Irlanda del Norte)

Pero Belfast ha cambiado tanto. ¡Y lo ha hecho muy bien! Se ha convertido en un ejemplo evidente de cómo la vanguardia artística y la ilusión de la gente pueden virar esa silueta industrial y gris al a todo color de una metrópoli que vive la cultura y el arte con pasión demostrable. Sin, por supuesto, olvidar sus orígenes, el estilo arquitectónico de su magnífico City Hall o la catedral de Santa Ana y las callejas siempre pobladas alrededor de este templo religioso. Sus tiendas y sus pubs esperan a los viajeros en Commercial Court para ese otro viaje que va de brindis en brindis, buena música en directo y ese ambiente que nunca defrauda. Cathedral Quarter es el corazón más reconocible para la fiesta en pubs que no pasan de moda. The Duke of York, The Dirty Onion, Crown Liquor Saloon, Kelly’s Cellar o Sunflower son algunos de los mejores, pero hasta los anónimos tienen su salsa, la esencia irlandesa en cada mesa, cada pinta y cada canción.

Zona de pubs en Belfast (Irlanda del Norte)

El mejor comienzo (e incluso final) para un viaje a Irlanda del Norte le debe a Belfast su momento en el Albert Memorial Clock, esa torre del reloj situada en Queen’s Square y que tanto recuerda al Big Ben londinense. Y, por supuesto, un lugar con entidad propia y que va a continuación.

El museo del Titanic (Titanic’s Quarter, Belfast)

Si tengo que recomendar un solo museo de los muchos que hay que ver en Irlanda del Norte, sin duda, me quedaría con el Titanic Belfast. Todo sucede en un edificio “muy Guggenheim” (entiéndase el ejemplo) inaugurado en 2012 en el cual el arquitecto Eric Kuhne quiso hacer recordar con formas angulares las proas de los barcos, aunque hay quienes sugieren que más bien lo que parece es un iceberg. Revestido con 3000 fragrentos de aluminio de plata parece contar con vida propia. Cada movimiento de luz consigue que el edificio parezca que se desliza en los viejos astilleros Harland & Wolff generando un efecto maravilloso, no sólo visual sino de cara a lo que es la nueva Belfast representada en su museo barrio dedicado a la embarcación más famosa del siglo XX, y probablemente de la Historia, el Titanic.

Titanic Belfast (Museo del Titanic en Belfast, Irlanda del Norte)

El interior da para pasar el tiempo que el visitante desee. Porque no invita a las prisas. Es una narración visual, 360º e incluso tangible del nacimiento del Titanic en la propia Belfast, a pocos metros del lugar que el museo ocupa. Utiliza las nuevas tecnologías como técnica narrativa sin olvidar acercar los camarotes, los salones e incluso las horas de trabajo y sudor en los astilleros donde sacaron a flote una enorme ciudad flotante que se hundió en su primer viaje la noche del 14 al 15 de abril de 1912.

No hace falta haber visto la película Titanic cincuenta veces ni haber seguido hasta la extenuación el naufragio más y mejor descrito de cuantos han existido en nuestro mares. Titanic Belfast es una obra de arte en sí misma, contenedora de una historia de la que se puede tirar del hilo de principio a fin. Me declaro fan absoluto de este museo y no me iría ni loco de Irlanda del Norte sin haberle dedicado, al menos, un par de horas. Aunque da, así como sus alrededores, para lo que uno desee.

Titanic Belfast Experience

Horarios y precios del Titanic Belfast

La experiencia Titanic Belfast se puede vivir todos los días del año salvo del 24 al 26 de diciembre. Los horarios varían en función de la época del año:

  • Enero – Marzo/Octubre – Diciembre: 10:00 a 17:00.
  • Abril – Mayo: 09:00 a 18:00.
  • Junio y septiembre: 08:30 a 18:00.
  • Julio – Agosto (domingo a jueves): 08:30 a 19:00.
  • Julio – Agosto (viernes y sábados): 08:30 a 20:00.

Recreación de las escaleras del Titanic (Belfast, Irlanda del Norte)

El precio general de la entrada es de 18.50 libras esterlinas (aceptan euros para el pago, pero la devolución es en libras). Menores de 5 a 16 años pagan 8 liubras, mientras que menores de 5 años pueden acceder al museo de manera gratuita. Existe una oferta especial de entradas a 10 libras para entrar a un museo una hora antes del cierre. Se puede reservar con antelación.

La Calzada del Gigante, la atracción natural más famosa de Irlanda del Norte

Érase un sendero de grandes piedras hexagonales de basalto. Érase la conocida como “Calzada del gigante” o Giant’s Causeway. Este monumento natural, el más visitado y fotografiado de Irlanda del Norte, nació por el efecto del enfriamiento de lava volcánica al tocar el agua del mar. Aunque cuenta con su propia leyenda (y resulta mucho más emocionante). Y es que, al parecer, habitaba la zona un gigante llamado Finn McCool que quiso enfrentarse a otro gigante como él que había en la costa escocesa y que se llamaba Bernadonner. Con el objeto de ponerse frente a él y poder luchar arrojó grandes rocas al mar para hacer una calzada con la que poder salvar la distancia que les ponía el océano. Pero, iluso de él, cuando lo consiguió se dio cuenta de que su enemigo Bernadonner era mucho más grande y más fuerte, por lo que salió huyendo despavorida. Así que el escocés, enfadadísimo, hizo el camino a la costa norirlandesa, pero McCool, a sabiendas de una derrota segura, se escondió en casa de su esposa, quien urdió un plan a la desesperada. ¡Disfrazó de bebé a su marido! Así que cuando Bernadonner llegó, le dijo que estaba sola y que sólo se encontraba con su pequeño hijito. Éste, al ver un bebé con semejantes proporciones, pensó que su padre sería muchísimo más grande, así que retornó a Escocia destruyendo la calzada. Y lo que queda, sería lo que se puede visitar en la actualidad.

Calzada del Gigante (Irlanda del Norte)

Hoy día el paisaje que compone la Calzada del Gigante es Patrimonio de la Humanidad. A nadie le deja indiferente esa colección de nada menos que 40.000 columnas de basalto nacidas hace la friolera de 60 millones de años. Y merece que nos tomemos todo el tiempo del mundo para caminar por él o hincharnos tomando fotografías de semejante monumento natural.

Sele en la Calzada del Gigante (Irlanda del Norte)

Conviene aclarar un concepto. La mayoría de la gente accede a la Calzada del Gigante a través de su centro de visitantes (que es de pago), pero se puede llegar a ésta pasando olímpicamente de éste y no teniendo que pagar nada en absoluto. El mejor consejo es ir lo más temprano posible (porque en las horas centrales del día llega muchísima gente y le resta cierto encanto), a ser posible hospedándose en las cercanías (yo me alojé en el encantador Causeway Hotel, a escasos metros del sendero que lleva a la calzada) y, si la niebla no lo impide (que todo puede ser), disfrutar del que para muchos es el mayor atractivo de Irlanda del Norte. Que no para mí, que conste en acta.

Paisaje próximo a la Calzada del Gigante en Irlanda del Norte

La ruta costera de la Calzada, un roadtrip de categoría

Lo digo siempre. Dame carreteras, a ser posible secundarias. Y si son de las que permiten que te acompañe el océano, mucho mejor. La Calzada del gigante da nombre a una de las mejores rutas por carretera que se pueden llevar a cabo por las costas EuropaGiant`s Causeway Coastal Route (Ruta costera de la Calzada) que une Belfast con Derry, las dos principales ciudades norirlandesas. A través de 190 kilómetros va mucho más allá de lo que supone llegar a la Calzada del Gigante puesto que toca castillos tipo Carrickfergus (al poco de salir de Belfast) o Dunluce o paisajes imponentes como los que se advierten en el Puerto de Ballintoy, los cuales nos llevan de nuevo a las localizaciones de Juego de Tronos que discurren en multitud por esta carretera.

Castillo de Dunluce (Irlanda del Norte)

¡El puente de cuerdas de Carrick-a-Reede es alucinante! Aunque de todos estos rincones yo me quedo con el que os voy a contar a continuación.

El sendero de los Gobbins

Un aparte en este recorrido costero es The Gobbins. Situado en la abrupta y escarpada península de Islandmagee (en pleno condado de Antrim), en un paisaje formado por acantilados y formaciones rocosas, se creó hace un siglo un  sendero turístico (de los primeros que se llevaron a cabo para tal fin) con pasarelas, túneles y puentes colgantes que terminó siendo la mayor atracción de Irlanda del Norte, por encima incluso de la famosísima Calzada del Gigante. Se trataba de una vertiginosa ruta pedestre para quienes viajaban en tren de vapor desde Belfast a al norte que sería tristemente abadonada en los años cincuenta. Pero en 2015 el sendero fue restaurado y se abrió de nuevo a los visitantes, que se aproximan a él no con tren sino en sus propios vehículos. En The Gobbins posible dar un delicioso paseo de tres kilómetros al filo de los acantilados y disfrutar de uno de los paisajes más radiantes de las costas norirlandesas.

El sendero de los Gobbins en Irlanda del Norte

Si queréis leer más sobre esta experiencia os recomiendo: El sendero de los Gobbins o el arte de caminar por los acantilados en Irlanda del Norte.

The Gobbins funciona de marzo a noviembre y se hacen salidas (siempre guiadas) cada media hora. La duración de la ruta estriba entre las dos y las tres horas y sólo se admite un máximo de 15 personas por turno, por lo que conviene reservar con antelación. Se puede hacer contactando por teléfono 028 9337 2318, a través del email info@thegobbinscliffpath.com o, mucho más fácil, de manera online en la web oficial. El precio de la entrada general es de 15 libras (12 menores de 16 años o pensionistas).

Sele en el sendero de los Gobbins (Irlanda del Norte)

En busca de los escenarios de Juego de Tronos que ver en Irlanda del Norte

Irlanda del Norte ha servido como escenario real para multitud capítulos de la serie Juego de Tronos. Ha influido, por supuesto, que se grabe en los Titanic Studios de Belfast (de los más importantes de Europa), pero más aún los paisajes y monumentos del territorio que resultan idóneos para ubicar Poniente. Por supuesto se ha aprovechado este filón para marcar las localizaciones utilizadas en el rodaje de las distintas temporadas de Juego de Tronos (sobre todo las tres primeras) , y son muchos los miles de visitantes que acuden en cualquier época del año tras las huellas de los Stark o los Lannister. De hecho se puede afirmar sin equivocarse que existe la ruta de Juego de Tronos en Irlanda del Norte y que, junto a la Calzada del Gigante, el Museo del Titanic y la carretera de la costa, se ha convertido en un increíble reclamo turístico. De hecho parten excursiones de un día tanto desde Belfast como desde Dublín.

Mapa con la ruta de Juego de Tronos en Irlanda del Norte

La localización más importante y reconocible es, sin duda, Castle Ward, en el extremo sudeste, donde se ubica Invernalia. En uno de los patios de la finca (es enorme y se puede recorrer en coche, en bici o a pie) se grabaron los exteriores del Fuerte de los Stark y se puede practicar in situ el tiro con arco utilizando la vestimenta invernal del mismísimo Jon Nieve. Muy cerca quedaría la abadía abandonada de Inch así como el bosque de Tollymore, también utilizados durante el rodaje.

Castle Ward (Invernalia en Juego de Tronos, Irlanda del Norte)

Quienes busque otro escenario espectacular, inspirador y extremadamente fotogénico de Juego de Tronos les recomiendo que acudan raudos a los conocidos como setos oscuros (The Dark Hedges), un sendero maravilloso flanqueado por hayas que se abrazan formando un túnel de árboles muy propio de universos fantasiosos como los de la serie. Por él escapa Arya Stark tras la muerte de su padre, siendo parte de lo que en la ficción sería “El camino Real”.

The Dark Hedges (Escenario de la Ruta de Juego de Tronos en Irlanda del Norte)

Las cuevas de Cushendun (en plena ruta costera) sirvieron para que Melisandre, la mujer roja, engendrara la criatura demoníaca que acabara con la vida de Renly Baratheon, postulante fallido al trono de hierro. Sin salir de la carretera de la Calzada, en el Puerto de Ballintoy se puede admirar un horizonte rocoso que en Juego de Tronos serían las islas del Hierro. También comunicado con la ruta costera de la Calzada estaría el castillo Dunluce o de los Greyjoy, del que quedan ruinas pero cuyo emplazamiento aconseja una sosegada visita.

Islas del Hierro de Juego de Tronos (Ballintoy, Irlanda del Norte)

Os cuento mi experiencia en solitario (y en coche) haciendo la Ruta de Juego de Tronos en Irlanda del Norte, donde podréis tomar nota de algunas de las mejores localizaciones de la serie.

 

Cartel señalando Invernalia (Winterfell) de Juego de Tronos en Castle Ward (Irlanda del Norte)

Derry y el camino de ronda por las murallas

Derry – Londonderry es la segunda ciudad del Ulster y cuarta en número de habitantes de la isla de Irlanda. Situada en la parte noroccidental, queda realmente cerca de la frontera física entre el Reino Unido e Irlanda. Para mí se trata, sin temor a equivocarme, de la ciudad más hermosa y acogedora del territorio, así como el final para muchos de la ruta costera de la Calzada que se suele iniciar en Belfast (aunque hay quien lo suele realizar al revés). A orillas del río Foley, tiene muchas historias que contar, algunas amargas (como el Bloody Sunday ocurrido el 30 de enero de 1972 en que 14 manifestantes fueron abatidos por el ejército británico) y otras muchas que tienen que ver con las murallas que protegen el casco viejo. Son del siglo XVII y se pueden hacer por completo a pie.

Derry (La ciudad más bonita que ver en Irlanda del Norte)

Derry es sencilla y coqueta, con un centro histórico hermosísimo, de los de puertas de colores y una gran cantidad de pubs típicos. Que ahora vive tranquila y que invita a pasar al Guildhall (ayuntamiento con una peculiar torre del reloj), a la Catedral de San Columbano, al Tower Museum o a pasear por el Peace Bridge a última hora de la tarde. Para quienes deseen indagar en los capítulos más problemáticos en esta parte del Ulster, lo mejor es acercarse al barrio católigo de Bogside y visitar el Free Derry Corner y los murales que cuentan mil historias en las paredes.

Torre del reloj de Derry (Irlanda del Norte)

Los montes de Mourne (El universo Narnia)

“He visto paisajes que, en una luz precisa, me hicieron sentir que en cualquier momento pudiera levantarse la cabeza de un gigante sobre la siguiente cima”

Los montes de Mourne (Mournes), en el condado de Down, están considerados como “Área de Belleza Natural Excepcional”. Los parajes imponente cordillera de montañas de granito en el interior de Irlanda del Norte sirvieron para inspirar a CS Lewis, quien tiró de esta parte de la isla para crear el universo de Narnia (El león, la bruja y el armario).

Más frecuentado por los locales que por el turismo extranjero, está considerado como uno de los mejores lugares de Irlanda del Norte para practicar senderismo entre picos y valles donde reina el silencio y la soledad y, por supuesto, hacen despertar la imaginación.

La isla de Rathlin, hogar de frailecillos

En un territorio tan proclive a los acantilados es imposible que no sea un reclamo para ornitólogos (ya sean profesionales o meros aficionados a los pájaros como un servidor). En cuanto a aves marinas se considera muy TOP, aunque existe un lugar al norte (visible desde The Gobbins) que se lleve todas las calificaciones. Me estoy refiriendo a la isla de Rathlin, considerada como la isla habitada (no llega a un centenar de personas) más al norte de cuantas existen en la costa irlandesa. Tiene un pequeño tamaño (apenas 6 km de una punta a otra) y sus rocas volcánicas forman una especie de “L”.  Se puede acceder a ella en ferry desde Ballycastle y es famosa por albergar una gran cantidad de aves marinas. Destacan los araos, las alcas y, por supuesto, los simpáticos frailecillos (el ave nacional de Islandia), muy propios de aguas septentrionales y que llegan a la isla a finales de abril para marcharse cuando está a punto de terminarse agosto.

Frailecillo en los acantilados de Látrabjarg (Islandia)

Mucho más que ver en Irlanda del Norte. ¿Os lo vais a perder?

La visita a Irlanda del Norte tiene mucho más enjundia. Y da para los días que queráis. El Leprechaun que sigue contándome cosas sobre esta parte de la isla me pide que recalque que no os perdáis los magníficos castilllos que salpican todo el territorio, muchos de ellos en ruinas y que se pierden en los días de niebla. Ni la región de los lagos de Fermanagh donde no parece existir el tiempo. Me dice también que sigáis el camino de San Patricio, cuya festividad se celebra a lo grande no sólo el 17 de marzo sino durante toda una semana en color verde.

Guinness y Dalí

En definitiva, no os perdáis Irlanda del Norte. O, para ser más exactos, perdeos en Irlanda del Norte todo lo que podáis. Porque no querréis decirle adiós.

Más información sobre Irlanda del Norte en la web oficial de turismo. A mí en su momento me vino muy bien para recopilar información y planificar el día a día de una ruta en coche de alquiler desde Dublín.

 

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