12 imprescindibles que ver en un viaje a Jordania - El rincón de Sele

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12 imprescindibles que ver en un viaje a Jordania

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Cuando era pequeño soñaba con ser algún día Indiana Jones. Aspiraba a convertirme en un reputado arqueólogo, vivir numerosas aventuras para descubrir objetos extraordinarios o tumbas importantes y, quien sabe si entrar en un templo oculto tras un desfiladero donde me aguardara el Santo Grial, pongamos que fuera en Petra. Por supuesto no llegué a ser arqueólogo y los hallazgos los sigo haciendo en mi propia casa, pero sí que cumplí uno de esos sueños. Tuve la suerte de viajar a Jordania en distintas ocasiones y caminar por el desfiladero de Petra buscando el Tesoro. También sentí la velocidad y la belleza en el desierto de Wadi Rum, floté en el Mar Muerto como manda la tradición (y la física), aluciné con los pececillos de colores en la claridad de las aguas del Golfo de Aqaba y me enseñaron, como a Moisés, la Tierra Prometida en la cima del Monte Nebo. Obviamente eso no significa ser Indiana Jones, pero tengo que decir que Jordania me ofreció la posibilidad de intentarlo y, sobre todo, de no dejar nunca de soñar.

El Deir o Monasterio de Petra (Jordania)

Jordania sigue siendo ese remanso de paz en Oriente Medio que incita a vivir aventuras únicas, a sentirse un niño de nuevo. Es uno de esos destinos donde siempre recomiendo guardarnos una primera vez. Precisamente para saber cuáles son esos imprescindibles que ver y hacer en Jordania, he preparado una selección y un itinerario que nunca fallan. ¿Me acompañáis, Indianas?

Lugares que ver en Jordania para ser Indiana Jones

Jordania es parte de la Tierra Santa que aparece mencionada en la Biblia, tránsito de Moises y refugio que horadaron con maestría asirios, persas, nabateos, griegos y romanos. Hogar de comerciantes y mercadería de especias que iban y venían desde los confines más remotos del continente asiático. Última morada nómada de los beduinos que hicieron suyo el desierto de Arabia, esa orilla del río Jordán que se desvanece para ahogarse y flotar en el Mar Muerto… Eso es Jordania.

Ruta de imprescindibles que ver en Jordania

Jordania, con todo lo que tiene para ofrecer, es uno de los países más preparados para el turismo. No tiene un visado farragoso (se adquiere en el mismo aeropuerto/frontera terrestre por 40 dinares jordanos, algo más de 50 euros). Las distancias raramente se hacen insalvables. Su desarrollada infraestructura (de carreteras y parafernalia turística) hace que necesitemos pocas horas para ir de un lugar a otro, que haya tantas camas que reservar hotel sea sencillo (incluso sobre la marcha) y que los sobresaltos que tengamos se deban a razones “emocionales” al contemplar rincones históricos y geológicos de gran belleza. Una vez nos hemos decantado por Jordania como nuestro destino de viaje, sólo falta decidir un itinerario factible y aquellos lugares que ver y que queremos formen parte de una experiencia inolvidable.

Ruinas de Petra (Jordania)

He aquí doce imprescindibles para un viaje a Jordania de entre una semana y diez días duración en el que nos haremos bien a la idea de lo mucho que tiene que ofrecer este país:

Ammán, puerta de entrada al universo jordano

No pretendo engañar a nadie. Ammán no está entre las cien ciudades más bellas del mundo. Ni tan siquiera entre las quinientas. De hecho muchos turistas sólo la ven de pasada cuando llegan (o se marchan) al Aeropuerto Internacional Queen Alia. Desordenada rozando el caos, ruidosa, calurosa y con un tráfico que podríamos calificar de infernal. Esos son sólo algunos de los calificativos que me vienen a la cabeza de la capital del Reino Hachemita de Jordania. Pero aún siempre recomiendo visitarla. ¿Y por qué? Porque se trata de una de las ciudades habitadas de forma continuada más antiguas del planeta, porque permite tomar el pulso a un país entero, porque entre una shisha y un buen té podemos convertir lo caótico en encantador… Y, por supuesto, porque tiene una ciudadela romana fantástica en mitad del embrollo urbano sobre los cimientos de la vieja Rabbath-Ammon.

Teatro romano de Ammán (Jordania)

Es perfecta para hacer compras en Souk Jara, el gran zoco de la ciudad, subirnos a lo alto de alguna de sus colinas a admirar un atardecer prodigioso y, por tanto, aclimatarnos al carácter jordano que, aunque pretende ser urbanita, aún no ha cambiado su hospitalaria manera de ver la vida y a quienes llegamos de fuera.

También se utiliza de base para llevar a cabo no pocas visitas por el país ya sea por libre o en excursión privada y en castellano con ida y vuelta en el día.

Monte Nebo y la visión de Moisés

“A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá” (Deuteronomio 34.1-12). La Biblia cuenta como Moisés llega hasta la cima del Monte Nebo y entonces Dios le muestra la Tierra Prometida, aunque no le permite ir al otro lado. De hecho las Santas Escrituras sitúan el Monte Nebo como la última morada del profeta (además de ser uno de los escondites donde estuvo el Arca de la Alianza). La tradición popular hizo que éste monte de más de 800 metros de altura desde en el que se llega a ver incluso Jerusalén durante días claros, fuese el bíblico Nebo, la tumba geográfica y espiritual de Moisés. Un rincón perfecto para disfrutar de uno de los mejores atardeceres del país.

Atardecer en el Monte Nebo (Jordania)

En el lugar fue levantada una iglesia bizantina allá por el siglo IV, que sería reedificada sobre sus ruinas por los franciscanos a principios del siglo XX. Por suerte conserva los primeros mosaicos que allí se realizaron, y los cuales se pueden admirar en una visita bastante recomendable. Es una parada de carácter religioso, pura Tierra Santa, pero también tiene un enorme poso de Historia. Y quien sabe si veremos brillar al otro lado la cúpula de la Roca de Jerusalén….

Mosaico bizantino en el Monte Nebo (Jordania)

Mádaba y su gran mapa de Tierra Santa

Apenas una decena de kilómetros separan el Monte Nebo de la vieja capital del Reino de Moab. Mádaba hoy día es una parada obligada de visitantes y peregrinos que llegan a Jordania para admirar algunos de los mejores mosaicos bizantinos de Oriente Medio, sobre todo uno en especial. Y es que el suelo de la iglesia cristiana-ortodoxa de San Jorge conserva un gigantesco mosaico-mapa que refleja cómo era Tierra Santa allá por el siglo VI d.C, la cual no debía ser demasiado distinta a la época en la que sucedieron los principales capítulos narrados en los Evangelios en los que aparece Jesús de Nazaret. Jerusalén al detalle, las tierras de Palestina, la península egipcia del Sinaí, el curso del río Jordán, el Mar Muerto… todos aparecen en mayor o menor detalle. Este curioso mapa ha proporcionado información a los arqueólogos e historiadores sobre ciudades perdidas y escenarios bíblicos. Y eso que sólo ha sobrevivido una décima parte del mosaico original.

Mapa de Mádaba (Jordania)

Por supuesto, ir a la iglesia de San Jorge a contemplar el inmenso mapa bajo una luz tenue de velas es uno de los objetivos de los viajeros que llegan hasta aquí. La ciudad es tranquila e interesante, muy cerca de Ammán, el Monte Nebo y, por supuesto, el Mar Muerto. Suele combinarse con éstos en visitas de un día.

Iglesia de San Jorge (Mádaba, Jordania)

Petra, el lugar que supera a tus propios sueños

La joya de la corona, el motivo que paga por sí solo el billete de avión a Jordania, es poder disfrutar de uno de los mejores complejos arqueológicos de todo el mundo. Petra fue una ciudad nabatea con más de dos mil años de historia que guardaba importantes templos funerarios en el interior de unas montañas accesibles a través de un desfiladero. Este capricho de la erosión utilizado por nabateos y romanos permaneció durante muchos siglos abandonado y perdido en los mapas hasta convertirse en una Leyenda de beduinos que aparecía en las historias de fantasía que se narraban junto al calor de una hoguera en el desierto. En el año 1812 el suizo Johann Ludwig Burckhardt, el mismo que hallaría Abu Simbel en Egipto, haciéndose pasar por un jeque árabe en busca de la Tumba de Aarón, redescubrió para el mundo el centro del reino nabateo y aquellos templos de los que hablaban los contadores de historias. Templos y tumbas que habían sido moldeados en la misma roca de las montañas, cañones y desfiladeros.

Petra (Jordania)

Para ver Petra, una de las siete nuevas maravillas del mundo, es necesario como mínimo un día completo y así hacerse a la idea del lugar (hay incluso excursiones de un día desde Ammán). Pero serían necesarias muchas más etapas para hacer distintas rutas por aquellas montañas que amanecen naranjas y se tiñen de rosa cada amanecer. Un estrecho desfiladero (el Siq) deja a la vista un templo que ya vimos en Indiana Jones y la última Cruzada, el Khasné ó Tesoro. Si cabe, el mejor regalo que podíamos esperar, la postal que todos venimos buscando. Después de él surge una retahíla de tumbas de reyes, una ciudadela en la que intervinieron los romanos (tiene incluso un anfiteatro) y un sendero ascendente con más de un millar de escalones que lleva hasta El Deir (El Monasterio), el edificio más hermoso que los nabateos fueron capaces de construir.

Tumbas de Petra (Jordania)

NOTA PRÁCTICA: La base para hacer Petra es la ciudad de Wadi Musa (a 1 hora de Wadi Rum, más de 2 de Aqaba y 3 de Ammán), con alojamientos de todas las categorías. El precio de las entradas es elevado, y se va compensando en función de los días que queramos utilizarlas. Así en 2015 el precio estipulado es de 50 Dinares jordanos (aprox 63€) la entrada de un día, 55 dinares (69€) la de dos días y 60 dinares (75€) la de tres días (ojo, piden pasaporte para evitar reventas, así que mejor no intentar líos innecesarios). Es recomendable madrugar y estar de los primeros en la puerta cuando abran (a las 6:00 am) y así llegar al Khasné (El tesoro) sin demasiada gente ni calor. Cierran a las 18:00 en verano y a las 16:00 en invierno, pero no son demasiado estrictos. Junto a la mañana, las últimas horas de luz de la tarde son los mejores momentos del día para disfrutar y hacer fotografías de Petra. Es al final de la jornada cuando el calificativo de “ciudad rosada” encuentra explicación.

Sele ante el monasterio de Petra (Jordania)

Se organizan visitas nocturnas hasta el tesoro en el que se colocan velas por el suelo y suena música tradicional junto a una historia contada por un lugareño. El intento es mágico pero a veces acude tanta gente que se llega a perder la esencia de lo que se pretende. Tuve la suerte de entrar de noche una vez y no me arrepiento, pero no lo volvería a repetir.

Wadi Rum, quizás uno de los desiertos más hermosos del planeta

Desiertos, paraísos de la insignificancia, pedacitos inertes de sol y silencio donde nuestro mayor reto es reconocernos a nosotros mismos que somos diminutos, inapreciables, tanto como los granos de arena que sólo el viento es capaz de esparcir. Soy un apasionado de los desiertos y de lo que me hacen sentir. Saliendo a buscar los desiertos más asombrosos del planeta tengo la suerte de haber podido guiñarle un ojo a Wadi Rum, el valle de la luna jordano que, en realidad parece Marte, y que guarda unos paisajes sobrenaturales. A mitad de camino entre Petra y Aqaba, el desierto arábigo penetra en Jordania con una alfombra de tierra rojiza y un universo de colinas de piedra, los jebels, que dibujan un escenario de película. Y tanto que de película, ya que todavía queda el lugar donde se escondía junto a sus hombres el mismísimo Lawrence de Arabia (y no Peter O’Toole, el que lo encarna en la película de los años sesenta).

Desierto de Wadi Rum (Jordania)

Wadi Rum es un desierto para recorrerlo en 4×4, e incluso en camello (si el tiempo lo permite hasta en globo). Un clásico es dormir en una jaima en un campamento beduino, aunque de un tiempo a esta parte algunos de estos campos se han turistizado tanto hasta volverse circos andantes que pueden llegar a resultar molestos. La experiencia merece la pena en uno que no se exceda en excentricidades y respete los silencios y momentos que ofrece el desierto.

Campamento de Jaimas en el Desierto de Wadi Rum (Jordania)

La vida marina bajo el Golfo de Aqaba

Nunca olvidaré que mi primera experiencia de snorkeling fue el Mar Rojo. No en Jordania precisamente sino en Dahab (Egipto), pero años más tarde regresé al lado jordano para mirar bajo el agua. Del Mar Rojo en días calmados destaca su inmensa luminosidad, la claridad de unas aguas en las a los pecedillos de colores de todos los tipos se les escucha incluso morder el coral. Aqaba (también escrito Akaba) es una base excelente para hacer playa, snorkeling, recorridos en barco con fondo transparente desde no sólo se puede ver la vida marina sino también algún que otro pecio hundido.

Aqaba (Jordania)

Aqaba es una ciudad turística basada en el sol y playa, la parte más ociosa y banal de un viaje a Jordania. Dado que es la única salida al mar del país y hace frontera nada menos que con Israel, Egipto y Arabia Saudí, no está de más pasarse por allí y relajarse en el agua junto a la fauna marina que se puede observar con gafas y tubo.

El Mar Muerto y la sensación de salir a flote

Una etapa básica cuando viajamos a Jordania es la del Mar Muerto. O saliendo desde Ammán, que lo tiene apenas a una hora, o regresando de Petra, Wadi Rum y compañía. Pero sea como sea vivir una “Dead Sea Experience” en semejante emplazamiento es algo obligado. En realidad el Mar Muerto no es un mar sino un lago interior alimentado por el cauce del río Jordán y con un índice de salinidad nueve veces superior a la de cualquier océano del planeta. A una orilla queda Jordania, mientras que la otra deja a la vista Israel y los Territorios Palestinos. Este lugar aglutina tres facetas que lo convierten en algo muy especial: la primera ser el punto geográfico más bajo del planeta (416 metros debajo del nivel del mar), la segunda ser un punto mencionado en la Biblia y otros textos religiosos en diversas ocasiones y la tercera, ser uno de los balnearios al aire libre más grandes y antiguos que existen, ya que hasta Herodes vino a tratarse de una enfermedad cutánea.

Sele en el Mar Muerto (Jordania)

Bañarse en el Mar Muerto y flotar como si fuésemos un corcho es una sensación bastante curiosa que merece la pena experimentar. Luego ya si nos apetece nos damos unos barros y, si el presupuesto lo permite, podemos probar las piscinas infinity del Zara Spa (dicen que el mejor spa de Oriente Medio) o almorzar en una terraza con vistas al desierto de Judea, Jericó y en días claros hasta Jerusalén. Me han preguntado muchas veces si es mejor la experiencia del Mar Muerto desde Israel o desde Jordania. Quizás me quede con la segunda opción, Jordania, donde todavía no ha llegado a turistizarse tanto como para crear un monstruo de edificios de hoteles como Ein Bokek. Da la sensación de que el lado jordano aún guarda algo más de pureza.

Sele en el Mar Muerto (Jordania)

Betania, el tramo del Jordán donde fue bautizado Jesucristo

La tradición y la llegada de peregrinos a lo largo de los siglos establecen que en el río Jordán a su paso por Betania fue bautizado Jesús por su primo Juan. Existen restos que atestiguan que el cauce del río (mucho mayor que el actual) se desviaba a una especie de piscina donde quienes iban a recibir el bautismo se sumergían en el agua para cumplir con el primer sacramento cristiano. De hecho muchos creyentes que peregrinan a Tierra Santa acuden a tocar las aguas del Jordán en este enclave religioso.

El río Jordán a su paso por Betania.

Dada su situación fronteriza con los territorios palestinos, línea controlada por soldados israelíes justo al otro lado, es un lugar que cuenta con una vigilancia especial. Eso sólo significa que no podemos salirnos de los senderos marcados y poco más. Betania es un símbolo que se aprecia por la religiosidad, por saberse un punto marcado para siempre en la Historia de la humanidad. Si uno es creyente, lo vivirá con bastante emoción…

Aquí se bautizaba en el río Jordán

Jerash, la Roma de Jordania

De vuelta hacia Ammán no hay que perderse a menos de una hora al norte de ésta una de las grandes ciudades de la decápolis romana (así se denominaban a las ciudades de esta parte de Oriente Medio en las actuales Israel, Palestina, Siria y Jordania). Jerash (Gerasa) es una de las que mejor han llegado a nuestros días a pesar de padecer un fuerte terremoto y no pocas guerras, pero la arena que la cubrió la mantuvo en buen estado hasta ser descubierta en el siglo XIX por el explorador alemán Ulrich Jasper Seetzen. Es, junto a Petra, la visita preferida de los viajeros que acuden a Jordania buscando pura arqueología.

Jerash (Jordania)

Las dimensiones de la Gerasa romana son abrumadores, tan sólo comparables en Oriente Próximo con las de la ciudad de Palmira (uno de los lugares de Siria que estamos perdiendo con la guerra). Algunos de los elementos imprescindibles de Jerash son el Arco del Triunfo, la avenida de columnas de 800 metros que dibujan el Cardo Máximo, la famosa plaza oval donde se siguen celebrando además festivales, el teatro sur (con capacidad para 5000 espectadores), el Macellum o ágora, así como los templos de Zeus y Artemisa.

Los castillos del desierto de Jordania

Al oriente de Jordania, en pleno desierto, sorprende la presencia de hasta un total de veinte castillos. Este tipo de fortalezas son muy diferentes entre sí, ya que las hay destinadas a defender un territorio o para servir de residencia a personas acaudaladas que deseaban escapar del bullicio de la vieja Ammán (más común). Si hubiera que elegir los castillos del desierto más importantes serían:

  • Qasr Al-Azraq: Levantado para proteger el oasis de Azraq, es el más famoso de todos puesto que el mismísimo Lawrecen de Arabia lo habitó durante la revolución árabe.
  • Qasr Kharana: Un pintoresco cubo levantado hace más de diez siglos por los omeyas sorprende a los viajeros por encontrarse en una zona absolutamente desértica. Sin fuentes de agua cercanas y sin documentación que explique su historia.

Qasr Kharana en Jordania

  • Qasr Amra: Sin duda el más original de todos los castillos del desierto que ver en Jordania. De éste si se conoce mejor su historia. Fue mandado erigir por Walid Ibn Yazid, quien sería el Califa omeya Walid II, en el siglo VIII, período que corresponde a la gran expansión del Islam en el Medio Oriente, norte de África y la Península Ibérica. Debió ser una residencia de verano para el esparcimiento del Califa y, posteriormente, de sus vástagos. Lo más curioso del mismo está en los frescos que tiene en techos y paredes donde aparecen escenas de caza, un oso tocando la guitarra y… mujeres desnudas. Algo no demasiado habitual en el arte islámico.

Reserva de los Humedales de Azraq (destino ornitológico)

El oasis de Al-Azraq, custodiado por uno de los famosos castillos del desierto (Qasr Al-Azraq), es paso obligado de algunas aves acuáticas, que lo utilizan como parada y fonda en sus largas rutas migratorias entre el continente asiático y el africano. Desde finales del otoño hasta la primavera se pueden apreciar pequeñas lagunas en esta reserva a la que se acercan los aficionados a los pájaros, quienes caminan por pasarelas de madera (estilo Tablas de Daimiel) para observar más de un centenar de especies diferentes.

Humedales de Araq en Jordania

Este lugar es perfecto para combinarlo con algunos de los castillos del desierto como Qasr Al-Azraq porque está completamente a desmano de todo.

En la zona se encuentra la Reserva Natural de Shaumari, la primera declarada en Jordania en el año por 1975, cuyo objetivo entonces era la cría y reintroducción del orix árabe (de pelaje blanco) en estado crítico próximo a la extinción. También hay avestruces, asnos salvajes y gacelas. Se pueden observar en un entorno protegido y a salvo de los cazadores.

El castillo cruzado de Karak

Lo que Crac de los caballeros fue a Siria durante las Cruzadas, el castillo de Karak lo es a Jordania. Gruesas murallas protegen laberínticas galerías (para algunas incluso hace falta linterna) que parecen no terminarse nunca. Fue primero de los Cruzados, después lo conquistó Saladino y hasta fue una importantísima base de los mamelucos. Hoy día es uno de los más grandes de su especie en todo Oriente Medio y, quizás, si hubiese que elegir un solo castillo/fortificación por importancia histórica en Jordania, sería este.

Viaja seguro…y con seguro

Cuando viajamos al extranjero nos conviene estar protegidos contra todo lo que nos pueda pasar. Aunque Jordania es un país bastante seguro, nunca está de más llevar una buena póliza que nos cubra en el destino ante posibles accidentes, enfermedades o contratiempos (robos, pérdida de equipaje,etc..) que puedan suponernos un sobrecoste a posteriori. En mi caso para viajar siempre utilizo el Seguro de viajes de IATI porque me parece que cuenta con una cobertura superior a la media, te adelantan el dinero si sucede algún problema y ofrecen un trato personalizado e inmediato en tu idioma. Los lectores de este blog pueden contratar el Seguro de viajes de IATI que mejor se adecué a lo que están buscando con un 5% de descuento (que se aplica de forma directa entrando por este enlace).

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¿Jordania conduciendo tú mism@?

Mucha gente desconoce que Jordania se ha destapado como un gran destino para hacer la ruta por tu cuenta y en tu propio coche. Cada vez existen más oficinas de alquiler que ofrecen un buen servicio a los turistas extranjeros (puedes comparar precios y reservar con antelación a través de la web Rentalcars.com, que es un megacomparador de coches de alquiler y que suelen tener mejores precios que buscándolo específicamente por compañías).

Jordania con visitas organizadas desde la capital

Para quien no se atreve a hacerlo todo enteramente por su cuenta o desea hacer las visitas de manera guiada y en castellano, existe la posibilidad de contratar múltiples excursiones privadas en Jordania. Algunas de las más recomendables son:

En Jordania con Sele: el vídeo

¿Qué os han parecido estas nueve maravillas de Jordania? ¿Verdad que dan ganas de visitar el país? Si queréis conocer más sobre estos rincones os recomiendo le echéis un ojo a este vídeo-reportaje que recoge en profundidad mi último viaje a Jordania. Es un pequeño documental de aproximadamente media hora por el que os narro todos aquellos lugares de Jordania que son imprescindibles.

Gracias, Steven Spielberg por llevar la tercera de Indiana Jones a Jordania y mostrarme Petra por primera vez. Esa imagen a caballo por el Siq hasta el templo del tesoro me hizo desear con todas mis fuerzas viajar a este país de Oriente Medio. No sólo lo hice una vez sino que tuve el placer de repetir.

Sele

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