¿Qué ver en Brihuega? Guía de viaje - El rincón de Sele

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Un paseo por Brihuega, el pueblo amurallado que huele a lavanda (Guía práctica)

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Le dicen el jardín de La Alcarria. Desde su atalaya medieval donde se advierte el veloz fluir de las aguas del río Tajuña acompañan en un horizonte de colores los robustos paisajes descritos por Camilo José Cela en una de sus obras más célebres. Cierto es que durante el viaje del flamante Premio Nobel la bella Brihuega no disponía aún de los espléndidos campos de lavanda que cada verano la convierten en una postal de la Provenza francesa. Nadie duda, de todos modos, que la localidad alcarreña representa mucho más que un extenso vergel de flores perfumadas durante un estío que se celebra con pasión y delgados ropajes de color blanco. Su casco viejo fue declarado Bien de Interés Cultural, dado que es rico en edificios de gran valor. Las calles estrechas y laberínticas, que siguen un estricto trazado medieval, contienen huellas de los avatares sufridos siglo a siglo, como el paso de los árabes, la Guerra de Sucesión del XVIII o incluso de la Guerra Civil española. El maestro de maestros del periodismo, Manu Leguineche, después de recorrer medio mundo, halló precisamente aquí el retiro perfecto donde soltar amarras y gozar de la vida.

Prado de Santa María en Brihuega (Se aprecia el castillo de la Peña Bermeja)

Te propongo conocer más a fondo uno de los pueblos más hermosos de La Alcarria en Guadalajara a través de una breve guía práctica. ¿Qué ver en Brihuega? La respuesta a continuación, cuando mostraré paso a paso todos esos lugares que no podemos perdernos durante una escapada a este enclave fortificado a poco más de una hora de Madrid. Accederemos a unas cuevas subterráneas con más de mil años, a una cárcel de los tiempos de Carlos III, beberemos agua de sus fuentes, visitaremos el interior de un bonito castillo o caminaremos por los jardines de la Real Fábrica de Paños. También, como no podía ser menos, nos embriagaremos con el aroma de la lavanda

«Desde el atajo, Brihuega tiene muy buen aire, con sus murallas y la vieja fábrica de paños, grande y redonda como una plaza de toros. Por detrás del pueblo corre el Tajuña, con sus orillas frondosas y su vega verde. Brihuega tiene un color gris azulado, como de humo de cigarro puro. Parece una ciudad antigua, con mucha piedra, con casas bien construidas y árboles corpulentos. La decoración ha cambiado de repente, parece como si se hubiera descorrido un telón”. Camilo José Cela (Viaje a La Alcarria)»
 Casco viejo de Brihuega

Brihuega, se abre el telón de un bello lugar…

Me temo que me va a resultar imposible no parafrasear a Don Camilo en este texto. La prosa de su viaje a pie en plena posguerra española resulta inspiradora, un imán al que nos agarramos quienes adoramos viajar por estas tierras. El gallego definiría La Alcarria como “un hermoso país al que a la gente no le da la gana ir”. Pero eran los años cuarenta y todo ha cambiado demasiado. Son cada vez más los visitantes quienes se acercan a probar con cierto gozo las mieles de un territorio tan heterogéneo e indefinible. Buena parte del gran entramado alcarreño, así como la provincia de Guadalajara, muestra una suma extraordinaria de parajes diversos y pueblos muy separados entre sí. Tanto que entre ellos se suceden los paisajes asolados por el silencio y la soledad a las cuales, ocasionalmente, interrumpe la presurosa carrera de un grupo de corzos o el zumbido penetrante de las abejas, partícipes en la fecunda floración que colorea los campos de lavanda hectárea a hectárea.

Abejas sobre la lavanda en Brihuega (Guadalajara)

Por la estrecha carretera que va desde Torija (con un espléndido castillo, por cierto) la villa de Brihuega aguarda agazapada antes de hacer su flamante aparición. Casi no se la ve venir hasta que, de repente, uno se halla junto a la Puerta de la cadena, recio acceso coronado por almenas, las cuales anticipan toda una declaración de intenciones. Más vale buscar entonces lugar para aparcar el vehículo, porque para este paseo no hacen falta motores sino pies. Al menos hasta que nos dirijamos más tarde a los campos de lavanda y lavandines o a alguna de las destilerías destinadas a capturar las esencias de estas vistosas plantas aromáticas. O a otros enclaves alcarreños próximos, que no son pocos.

Puerta de la Cadena en Brihuega

Historia de Brihuega

Brihuega es reflejo de muchos de los capítulos de la Historia de España. Desde que fuera un castro celta hasta que el rey de la Taifa de Toledo Al-Mamún utilizara las dependencias de su alcázar de verano para hospedar al futuro rey cristiano Alfonso VI, huido tras desavenencias con su hermano en el año 1072. Aunque su periodo de esplendor en el siglo XIII bajo el abrigo del Arzobispo de Toledo Don Rodrigo Ximénez de Rada con la consecución de su propio fuero (1242), el refuerzo del sistema de murallas y el levantamiento de la iglesia de Santa María o la capilla gótica del Castillo de la Peña Bermeja. Entonces esta villa gozaría de la importancia de otras ciudades castellanas importantes en esta época de la Edad Media.

Castillo de la Peña Bermeja en Brihuega (Guadalajara)

También su núcleo histórico formaría parte de una esencial batalla durante la Guerra de Sucesión Española (1710), cuando vio rotos varios tramos de muralla, e incluso de la Guerra Civil española en la conocida como Batalla de Guadalajara (1937). Aunque sería Cela quien diera luz en su escrito “Viaje a La Alcarria” cuando visitó la villa. El siglo XXI trajo consigo el cultivo de la lavanda, que no sólo es un motor económico para todo el pueblo sino el motivo de que durante la floración de los inmensos campos de lavanda (algo que sucede en el mes de julio) sean muchos quien se pasen a conocer el auténtico jardín de La Alcarria.

Villa de Brihuega (Guadalajara)

Para quien le interese, explico de una manera más extensa la historia de Brihuega al final del artículo.

¿Qué ver en Brihuega? ¿Qué hacer en Brihuega? Pistas para descubrir y disfrutar la villa alcarreña

Mapa con ruta a pie propuesta en Brihuega

A continuación me propongo desgranar los lugares imprescindibles para una visita a Brihuega de medio día o un día de duración. Tiempo más que suficiente para conocer lo mejor que es capaz de ofrecer esta villa que, si bien tiene su punto álgido de visitas durante el verano, sobre todo cuando florecen los campos de lavanda, merece la pena acercarse a descubrir uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha en cualquier estación del año. ¡Vamos allá!

1. Accede a la villa por la Puerta de la cadena.

Cinco eran las puertas por las que se podía acceder a la villa amurallada de Brihuega. Por el norte la Puerta de la cadena es una de las postales más emblemáticas de la localidad, aunque antes fuera conocida como Puerta de Valdeatienza, ya que desde aquí partía un largo camino a la medieval Atienza (a 66 km), la cual aparece en el Poema de Mío Cid refiriéndose a su castillo sobre la roca. Este pintoresco portón recuerda en una placa el momento de 1710 en que las tropas borbónicas entraron empleando la fuerza para atacar a los aliados austracistas, quienes se habían atrincherado en el pueblo. Ahora quienes lo hacen, aunque de manera pacífica, son los visitantes venidos de Madrid y otros lugares de España con el objetivo de adentrarse en las calles del casco viejo atravesando un arco de medio punto y almenas con un torreón semircircular a un costado. La otra opción recomendable para entrar a Brihuega es haciéndolo en sentido completamente opuesto por el Arco de Cozagón, mucho más próximo al castillo y a la Brihuega más monumental. Pero cierto es que lo más usual es dejar el coche o la moto en las proximidades del Parque Maria Cristina e iniciar la ruta por aquí.

Puerta de la Cadena en Brihuega (Guadalajara)

La picota de Brihuega

Justo antes de hacer entrada al casco viejo por la Puerta de la Cadena conviene fijarse en una columna cilíndrica tallada en granito y carente de cualquier ornamento. Se trata de la picota o rollo jurisdiccional que otorgaba la capacidad a Brihuega de ajusticiar, lo que habla de su importancia siglos atrás. De hecho solía ser el lugar donde los reos eran expuestos en escarnio público.

2. Desciende por las estrechas callejuelas briocenses rumbo a la Plaza del Coso.

Los comercios de la calle de la Cadena

Callejear es un placer, sobre todo cuando las calles de Brihuega durante el verano se visten con los colores de la lavanda. La propia calle de la Cadena ofrece agradable compañía a los paseantes que se entretienen en los pequeños comercios que se van abriendo paso. Muchos de ellos, y en mayor medida durante los tiempos de los campos de lavanda en flor, venden recuerdos relacionados con este hecho. Así como productos típicos con los que saborear esta tierra una vez se regresa a casa. Como, por ejemplo, la rica miel de La Alcarria nacida en los panales de los campos aledaños. Así como las legumbres de la vega del Tajuña o dulces característicos como los bizcochos borrachos, tortas de la Virgen, melindres, rosquillas o galletas.

Calle Cadena en Brihuega

La fuente de los doce caños

Pasada la Plaza Herradores, unos metros más adelante (justo entre la calle Atienza y Portales del Césped), nos espera la fuente blanquina o de los doce caños, uno de los símbolos de una villa poblada precisamente por elementos arquitectónicos surtidores agua. Esta es probablemente la más llamativa de las existentes en el municipio. Aunque su nombre puede llevar a equívoco, ya que no posee una docena de caños sino el doble, dado que la mitad de los mismos actúan en la parte frontal mientras que la otra arroja su agua al viejo lavadero municipal. A pesar de los daños sufridos por el mismo durante la Guerra Civil española, fue reconstruido en los años cuarenta. Y, aunque es un vestigio de tiempos pasados, conviene no olvidar que fue un lugar al que acudía mucha gente antes de que el agua corriente llegara a las casas del pueblo hace tan sólo unas décadas. Si resulta posible acceder al recinto (abre diariamente) se pueden apreciar tres pilas de forma rectangular. Cuentan los lugareños que la primera servía para enjabonar la ropa, la segunda para aclarar y la última, con un tamaño significativamente inferior, se utilizaba para fregar los utensilios de cocina.

Fuente de los doce caños en Brihuega (Guadalajara)

La Casona de los Gómez y la porticada calle Mayor

Podemos seguir bajando por donde vamos o desviarnos un ápice para hacerlo por la calle Las Armas y así no perdernos la deliciosa fachada renacentista plagada de escudos blasonados de la conocida como la Casona de los Gómez. Y, de ese modo, alcanzar los pórticos que dan sombra en ambos lados de la calle Mayor. En el número 9 conviene hacer una parada en la Panificadora Cepero, un clásico briocense donde son muy apreciados sus croissants, tortas rellenas y rosquillas. Así como los cada vez más demandados mantecados de lavanda.

Casona de los Gómez en Brihuega (Guadalajara)

3. Entra en la cárcel y “pide hora” en la carnicería de la Plaza del Coso.

Las calle Mayor desemboca en la Plaza del Coso, corazón abierto de Brihuega. Antes de la construcción de la plaza de toros, muy próxima al castillo, se celebraron aquí corridas de toros. Ahora su suelo empedrado sirve para otros menesteres en este punto de encuentro centrado por una farola de cinco focos. El consistorio municipal tiene sitio en esta plaza. Fue levantado en 1975 sobre un edificio anterior proyectado, al parecer, por el arquitecto Ventura Rodríguez en el siglo XVIII. La balconada y el reloj lo delatan.

Plaza del Coso en Brihuega (¿Qué ver en Brihuega?)

Las fuentes y la Cárcel Real de Carlos III

Nada más acceder desde la calle Mayor cabe percatarse de que unas fuentes arropan el paso de los transeúntes. Se trata de las conocidas como las Fuentes del Coso las cuales, al parecer, fueron mandadas levantar por el rey de España Carlos III como agradecimiento a los briocenses por su papel durante la Guerra de Sucesión. Junto las mismas destaca un edificio de alzado noble donde el letrero de “Oficina de información turística” oculta la función para la que fue creado en realidad. Desde el siglo XVIII se trató nada menos que de la Cárcel Real con la que en tiempos de Carlos III fue sustuida una anterior para el mismo uso. Ahora, además de centro de información para visitantes ( sirve para alojar el Centro de Documentación Histórica del Archivo Municipal de Brihuega (2ª planta).

Carcel Real de Carlos III en la Plaza del Coso de Brihuega

Horarios de la oficina de turismo de Brihuega

La oficina de turismo abre de miércoles a domingo (lunes y martes cierran, aunque se puede solicitar información en las oficinas del ayuntamiento de 9:00 a 14:00). Los miércoles y jueves tienen un horario de 11:00 a 14:30 horas, mientras que los viernes y sábados atienden de 11:00 a 14:30 y de 16:00 a 18:30 horas. Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 horas.

Tanto los sábados como domingos y festivos la propia Oficina de Turismo organiza visitas guiadas a las 12:00 (en ocasiones también por la tarde, aunque conviene preguntar) donde se acceden a algunos de los lugares principales que ver en Brihuega. El precio es de 6€. Más información en el teléfono 949 280 442 o en el correo electrónico turismo@aytobrihuega.com.

Las cuevas árabes

A un costado de la carnicería se ve una bocanada de piedra por la que se desciende hacia la oscuridad de las denominadas “cuevas árabes”. Es el acceso a una red de laberínticas galerías subterráneas con más de mil años de antigüedad. Se calcula que hay en torno a ocho kilómetros de túneles en los cuales era posible refugiarse en épocas de asedio e incluso escapar al otro lado de las murallas. Aunque acondicionados para las visitas son alrededor de setecientos metros, en los que se guardan tinajas, dada que su temperatura constante de 12 grados lo convierten en la nevera ideal para almacenar toda clase de productos de alimentación.

Cuevas árabes de Brihuega (¿Qué ver y hacer en Brihuega?)

Abren sus puertas normalmente de martes a sábados de 10:00 a 14:00 y de 16:30 a 19:30 horas (los domingos de 10:00 a 14:00). Y para ello hay que contactar con la Carnicería Hermanos Gutiérrez, que hay junto a la entrada, pues son ellos los propietarios de las cuevas árabes y quienes se encargan de cobrar los 2€ de la que para muchos es la visita más fascinante y curiosa que se puede hacer en Brihuega. Suele haber alguien siempre cerca de la puerta, de todos modos, que se ocupa de controlar los accesos. Pero, por si acaso, no cortarse en “pedir hora en la carnicería”.

Cuevas árabes de Brihuega (Uno de los lugares esenciales que ver en Brihuega)

4. Accede al Prado de Santa María por el Arco de la Guía.

Bajando la calle desde la Plaza del Coso bastarán apenas un par de minutos para llegar al Arco de la Guía, una de las puertas monumentales de la villa. A través de la misma se accede al corazón del conjunto amurallado y más antiguo de Brihuega, que no es otro que el Prado de Santa María. Cabe destacar que para buscar el origen de este singular y hermoso portón no hay que dirigirse a la Edad Media, como sí sucede en el resto de tramos amurallados. Sino que esta apertura en arco de medio punto en un torreón (donde además hay una hornacina de madera que guarda una Virgen María) se debe al empeño del General francés Joseph Léopold Sigisbert Hugo, quien en plena Guerra de la Independencia, decidió abrir hueco en esta parte de la muralla para la posterior conquista del castillo de la Peña Bermeja. Y si te suena de algo el apellido, ya te lo respondo yo. En efecto, era el padre del famoso autor de “Los Miserables”, el escritor Víctor Hugo.

Arco de Guía (Brihuega)

El Prado de Santa María, el cual fuera Plaza de armas en los tiempos que allí hubo una alcazaba árabe, se trata de uno de los núcleos briocenses dotados con mayor encanto. Escenario cargado de monumentalidad que permite observar los muros del castillo de la Peña Bermeja, acceder a lo que sobrevive del mismo (casi todo es el cementerio municipal) y, por supuesto, descubrir el interior de la iglesia de Santa María. Sería algo así como una ciudadela fortificada separada el entramado urbano de la propia villa.

Prado de Santa María en Brihuega (Se aprecia el castillo de la Peña Bermeja)

5. Visita el castillo (y camposanto) de la Peña Bermeja.

El Prado de Santa María se arropa bajo las ruinas y la sombra alargada de un castillo levantado sobre lo que sería la alcazaba de Al-Mamún y donde permanecería refugiado el futuro rey castellano Alfonso VI. Pero los vanos góticos abiertos en las paredes (ventanas triples con columnas) nos anticipan su próxima función, que no fue otra de servir como palacio arzobispal. Ya desde los tiempos de Don Rodrigo Ximénez de Rada, el Arzobispo de Toledo, quien a mediados del siglo XIII dio un impulso inmenso a Brihuega, la labor residencial de este emplazamiento se volvió permanente. Quizás bajo la seductora idea de un buen clima y, sobre todo, el valor como cazadero del entorno, factor no exento de aprecio ya en la época árabe.

Castillo de la Peña Bermeja, uno de los lugares imprescindibles que ver en Brihuega (Guadalajara)

Con el paso de los siglos, volvió a ser fortín en distintas batallas en la Guerra de Sucesión, la Guerra de Independencia y la Guerra Civil española. Razón por la cual buena parte del castillo, sobre todo el interior, quedó en estado de ruina. Y alojando el cementerio del municipio. Un cementerio desde el cual, por cierto, es posible obtener excelentes vistas de los alrededores ya que no hay que olvidar que este edificio se alza sobre un barranco vertical sobre el río Tajuña.

Valle del Tajuña desde el castillo de la Peña Bermeja en Brihuega

Lo más relevante o notorio del castillo de la Peña Bermeja es el salón noble donde los arzobispos recibían a sus invitados en audiencia. Grandes arcos se abren al exterior sobre los elevados muros, con el objeto de permitir la entrada de luz esta ilustre dependencia con cubierta a dos aguas que terminó de restaurarse en 2017. Al final de la misma sobrevive la antigua capilla gótica de la Vera Cruz, en la cual se conservan extraordinarias pinturas geométricas de origen mudéjar, una de las singularidades más valiosas que ver en Brihuega durante una visita.

Salón de audiencias del castillo de Peña Bermeja (Brihuega, Guadalajara)

Pinturas mudéjares de la sala de audiencias del castillo de Peña Bermeja en Brihuega (Guadalajara)

6. Presenta tus respetos a la Virgen de la Peña en la iglesia tardorrománica de Santa María.

Adosado al castillo se alza el templo cristiano de Santa María de la Peña, un notable ejemplo del tardorrománico cisterciense (con elementos protogóticos) propulsado por el empeño del Primado de Toledo, Don Rodrigo Ximénez de Rada, a quien Brihuega le debe su espectacular crecimiento a mediados del siglo XIII. La puerta septentrional, protegida por un atrio añadido a posteriori, merece contemplarse con cierto detenimiento. Sus cuatro arquivoltas apuntadas y tímpano con dos arcos apuntados y motivos florales ven cómo se abre un pequeño rosetón que imita la forma de una estrella. Los capiteles recogen distintos motivos relacionados con la Navidad, si bien se aprecia una restauración profunda en el lado derecho si comparamos la piedra desgastada del izquierdo.

Iglesia de Santa María de la Peña en Brihuega (Guía de Brihuega)

Si la puerta está abierta, entra y aproxímate a la Virgen de la Peña. La devoción que despierta tiene que ver con una leyenda medieval que nos lleva a los tiempos de Al-Mamún y su hija, la princesa Elima, quien durante una noche de verano se le apareció la Virgen junto a una luz resplandeciente. Cuando esta hizo llamar a su séquito, con quienes volvió al lugar de la aparición, encontraron una imagen de María con el Niño Jesús en sus brazos. De ahí que haya una larga tradición de la Virgen de la Peña como sea señora y patrona de Brihuega y se festeje este hecho durante varios días alrededor del 15 de agosto cuando la villa se viste de gala.

Interior de la iglesia de Santa María de la Peña (Brihuega, Guadalajara)

7. Visita los dos museos situados en el antiguo convento de San José (Miniaturas del Profesor Max y Museo de Historia).

Sin salir del doble recinto amurallado te encontrarás con el edificio que fuera convento franciscano (San José) desde el siglo XV. Pero desde las desamortizaciones perdió su función original, llegando a ser hospital, escuela e incluso prisión en sus dependencias subterráneas. Hoy día acoge a dos museos realmente interesantes. El más afamado y que supera las expectativas de pequeños y mayores es el Museo Mundial de Miniaturas del Profesor Max, el cual exhibe multitud de obras de arte minísculas y visibles con lupa (e incluso microscopio). Como, por ejemplo, el cuadro de “La última cena” pintado en un grano de arroz, la casita de muñecas más pequeña del mundo (es Record Guinnes, ya que tiene el tamaño de un dedal), una corrida de toros en la cabeza de un alfiler o dos pulgas portando sendos vestidos. Sin duda una visita que merece la pena hacer en familia, aunque realmente resulta recomendable para cualquier edad. Aunque el precio de su entrada no esté demasiado ajustada (7€ la general).

A un costado del convento de San José hay otra puerta por la que se accede a un museo dedicado a la gran historia de Brihuega. Se exponen múltiples restos arqueológicos de la antigüedad, así como objetos pertenecientes a distintas épocas, acompañados de lienzos, fotografías y paneles informativos con los que conocer más sobre esta villa de Guadalajara. Muy interesante para conocer el papel de Brihuega durante la Guerra de Sucesión así como en la Guerra Civil.

Museo de Historia de Brihuega en Guadalajara

Horarios y precios de apertura de los museos de Brihuega en el Convento de San José

  • Museo mundial de miniaturas del Profesor Max: Abre sus puertas de martes a viernes de 12:30 a 14:00 y de 16:30 a 18:00 horas. Los sábados cierra a las 19:30 y los domingos a las 18:30 horas. El precio es de 7€ (menores de 3 años no pagan entrada).

Museo Mundial de miniaturas del Profesor Max (Uno de los museos que ver en Brihuega)

  • Museo de Historia: Abierto Sábados de 11:30 a 14:30 y de 17:00 a 20:00 horas así como domingos de 11:30 a 14:30 horas. El precio de la entrada general es de 2 euros.

A pocos metros de la puerta al museo de Historia se ve una casona de paredes anaranjadas. La anteriormente conocida como “Casa de los gramáticos” es el hogar donde el periodista y viajero Manu Leguineche encontró paz y retiro desde finales de los ochenta hasta su fallecimiento en enero de 2014. “La felicidad de la tierra” o “El club de los faltos de cariño”, entre otros, fueron escritos tras estos muros que recuerdan a su huésped más ilustre, el auténtico y genuino “Jefe de la tribu”.

Casa de los gramáticos, que fuera la última residencia de Manu Leguineche en Brihuega

8. Acércate al Arco de Cozagón y bordea las murallas medievales.

Desde donde nos encontramos recomiendo voltear la plaza de toros y llegar hasta la Puerta de Cozagón, que durante buena parte de su historia fue el acceso más importante de la villa, pues comunicaba con el Tajuña, el río Tajo y la ciudad de Toledo (a cuyo arzobispado perteneció durante siglos). Este doble arco de toba abrió el paso a distintos monarcas (entre ellos Alfonso X el Sabio), a los arzobispos de Toledo o al mismísimo Cardenal Cisneros, quien visitó la localidad.

Los restos de las murallas de Brihuega

Entre el Arco de Cozagón y la Puerta de la Cadena por el flanco noroeste de Brihuega se conserva buena parte de la antigua muralla (se conservan alrededor de un par de kilómetros). La cual se puede ir siguiendo para ir a la sombra de sus sillares y, en ocasiones, con almenas coronando la estructura defensiva que durante el siglo XIII se terminó de perfeccionar. Aunque posee fragmentos en la misma que corresponden a distintos periodos históricos.

 

Arco de Brihuega (Guadalajara)

Otra opción es subir por San Miguel hasta San Felipe

Si bien me parece más sugerente bordear la muralla, otra opción, también, interesante, es devolver nuestros paso al Arco de Guía, y bajar hasta la iglesia (desacralizada) de San Miguel, de estilo románico y cargada de elementos mudéjares. Está casi pegada a la carretera (CM-2011) que se dirige hacia Masegoso de Tajuña (y por donde se va al Festival de la lavanda) y, aunque buena parte del año permanece cerrada, ya que funciona como auditorio municipal y sólo lo hace si hay un acto programado, conviene acercarse para advertir otro de los templos de los tiempos del Arzobispo Ximénez de Rada.

Cerraría el círculo, ya en el extremo nordeste haciendo esquina con el Parque Maria Cristina, la iglesia de San Felipe, de la misma época y donde todavía se celebra el culto católico (abre sus puertas a diario). Muestra, como Santa María de la Peña y San Miguel, los otros templos mandados erigir en el siglo XIII, un estilo románico en transición al gótico. Su campanario octogonal está ligeramente separado de la iglesia, ya que al parecer se aprovechó uno de los torreones de la muralla medieval. Sufrío severos daños durante la batalla de Brihuega en 1710 así como durante los años de la II República y la Guerra Civil española, cuando fue utilizada como almacén de piensos. Aún así se puede decir que los trabajos de restauración alcanzaron la excelencia para devolver a la villa uno de sus templos más hermosos.

Iglesia de San Felipe en Brihuega (Guadalajara)

9. Recorre los jardines románticos de la Real Fábrica de Paños.

La tradición textil de Brihuega se remonta a la Edad Media. De hecho, en el entorno de Brihuega se ha constatado la existencia histórica de numerosos batanes los cuales, con la fuerza del agua, se aprovechaban de la fuerza hidráulica para compactar los tejidos (y eliminar pelo sobrante), normalmente de lana. Muchos de los cuales estuvieron funcionando desde la Edad Media hasta bien entrado el siglo XIX. Pero si algo supuso un empujón para esta industria fue la creación, bajo el reinado de Fernando VI, de la Real Fábrica de Paños, la cual comenzara a edificarse en el año 1751 en el entorno donde se hallaría la antigua ermita de Santa Lucía. Al igual que el castillo, aunque en el nordeste de la villa, este lugar cuelga literalmente de un barranco pedregoso que permite contemplar la espléndida silueta de los campos aledaños.

Plano de la Real Fábrica de Paños de Brihuega (Museo de Historia de Brihuega)

La construcción de la Real Fábrica de Paños en Brihuega no sólo supuso una revolución en la villa sino también en otras localidades alcarreñas próximas. De hecho se sabe que una tercera parte de los briceños a finales del siglo XVIII trabajaban para este lugar donde hubo en torno a un centenar de telares. Y cuentan que se alzó en esta localidad, quizás en parte como agradecimiento de la Casa Real por su apoyo al Borbón durante la Guerra de Sucesión. Se compone de un edificio circular que recuerda a un anfiteatro o, sobre todo, a un coso taurino. Pero dotado con múltiples detalles barrocos aportados por los arquitectos Manuel de Villegas y Ventura Padierne, partícipes en el diseño y reforma de otras reales fábricas como la de San Fernando. El XIX no fue su siglo. En plena Guerra de Independencia sirvió como Cuartel General francés. Después funcionó hasta el primer tercio del siglo XIX con apenas diez telares, aunque malvendida por la Hacienda Real en 1840. Cierto es que con otros dueños en su interior siguieron fabricándose paños y mantas para el ejército hasta 1936. Después cayó en el olvido, llegando a utilizarse como bloque de viviendas.

Real Fábrica de Paños en Brihuega (Guadalajara)

Hasta hace poco esta construcción de gran valor para el Patrimonio industrial español, estaba sumida en un estado lamentable de abandono, pero los trabajos de restauración parecen haber salvado, de momento, a la Real Fábrica de Paños, la cual se visita por fuera siguiendo el intrincado laberinto de sus cuidados jardines versallescos (precio 2€). Componen, además, uno de los mejores miradores de Brihuga a la vega del Tajuña.

10. Asiste a la floración de los campos de lavanda en Brihuega.

El mes de julio se ha convertido en el mes de la lavanda en Brihuega. Porque es entonces cuando los campos de los alrededores de la villa ven florecer las vastas plantaciones de lavanda y, sobre todo, lavandines los cuales se ocupan de teñir de color violeta el evocador horizonte alcarreño. Todo comenzó no hace muchos años cuando un maestro del pueblo quien venía de pasar el verano en Francia, Álvaro Mayoral, trajo consigo en la maleta varios esquejes de lavandín (híbrido de espliego, muy presente en La Alcarria desde siempre, y lavanda). Y los plantó a sabiendas de su potencial. La entrada en escena de un importante cargo de Loewe, Emilio Valeros, aportó los conocimientos técnicos para la extracción de la esencia de esta planta. El resultado es espectacular. Hoy día más de mil hectáreas (las cuales crecen en extensión año tras año) conforman aproximadamente el 10% de la producción mundial. Sólo la destilería de la familia Corral trabaja con dos toneladas diarias de esencia.

Rebeca paseando por los campos de lavanda de Brihuega

Cada verano, sobre todo las tres últimas semanas de julio, Brihuega muestra orgullosa extraordinarios e insinuantes parajes “provenzales”. El jardín de La Alcarria se convierte en un estímulo tal que atrae a numerosos visitantes quienes llegan a la zona, sobre todo, durante las últimas horas de las tardes estivales, para pasearse (y fotografiar) los maravillosos campos de lavanda de Brihuega. O para asistir al exitoso festival de la lavanda que se celebra durante todo un fin de semana a finales de julio (salvo en 2020 por la última crisis sanitaria).

Campos de lavanda en Brihuega (Guadalajara)

El festival de la lavanda en Brihuega

Lo que en 2015 comenzó siendo casi una fiesta familiar y con amigos para celebrar la cosecha de la lavanda ha pasado a convertirse en uno de los eventos más importantes del verano en Castilla-La Mancha. Durante dos días (viernes y sábado) de julio se celebran conciertos al aire libre ofrecidos por artistas reconocidos en el corazón de los campos de lavanda, concretamente en el que se llega por la carretera GU-925 ya pasado Malacuera (Coordenadas GPS: GPS: 40º45’27”n 2º47’9”w. Punto kilométrico 7’7 de la carretera GU 925 en dirección a Olmeda del Extremo). Los asistentes van vestidos completamente de blanco y se sientan en sillas perfectamente dispuestas para la ocasión.

Para informarse de próximos festivales y comprar las entradas, la web oficia del festival es la siguiente:  www.festivaldelalavanda.com. *

*NOTA: Se ha pospuesto a julio de 2021 el Festival de la lavanda. Pero la apertura de los campos a los visitantes continúa igual que otros años,

Sele y Rebeca en los campos de lavanda de Brihuega (Guadalajara)

Hay dos áreas diferenciadas donde apreciar los campos:

  • Para llegar a los cultivos de lavanda que quizás pueden resultar más fotogénicos para el visitante debido la ondulación del terreno, lugar elegido además para celebrar el Festival de la lavanda, hay que dejar atrás Brihuega y tomar la carretera GU-925 en dirección Malacuera/Solanillos del Extremo. Hay que recorrer una distancia de alrededor de nueve kilómetros desde que se abandona la villa. Y aparcar en uno de los apartaderos habilitados (o donde se pueda).

Campos de lavanda de Brihuega (GU-925)

Campos de lavanda en Brihuega (Guadalajara)

  • Los campos de lavanda más próximos a Brihuega, así como los extensos, quedan al norte del pueblo, a algo menos de cinco kilómetros, tomando la carretera CM-2005 en dirección Sigüenza/Almadrones (y la propia A2). Se ven al poco de abandonar el pueblo. Hay más terreno para aparcar que en la zona anterior de Malacuera.

Mapa de los campos de lavanda de Brihuega en la carretera CM-2005

Campos de lavanda de Brihuega

¿Cómo llegar a Brihuega?

Desde el centro de Madrid a la localidad de Brihuega hay unos noventa kilómetros de distancia. Llegar en un vehículo particular resulta sencillo, ya que casi todo el camino es por la A2 (autovía de Barcelona). Se debe tomar el desvío nº73 en Torija (que puede decir que tiene uno de los castillos más bonitos de Guadalajara) para, a los pocos metros (sin necesidad de entrar al pueblo), acceder a la carretera comarcal CM-2011. A escasos catorce kilómetros  se llega a Brihuega pueblo. Eso sí, las plantaciones de lavanda, como es lógico, se encuentran no en el pueblo sino en pleno campo y será necesario avanzar bien por la GU-924 en dirección Malacuera/Solanillos o por la CM-2005 dirección Sigüenza/Almadrones.

Campos de lavanda de Brihuega en Guadalajara

Existe otra posibilidad, que tuve la inmensa suerte de probar, de ver los campos de lavanda de Brihuega desde un globo. A día de hoy la empresa Aerotours (www.aerotours.com) propone salidas en esta época para sobrevolar la zona, pero las plazas que salen se agotan enseguida. Y, obviamente, dependen de las condiciones climáticas para su poder volar.

Globo sobre los campos de lavanda de Brihuega (Guía de viaje de Brihuega)

Información detallada sobre la floración de la lavanda en Brihuega

Si tienes mucho interés en venir a Brihuega coincidiendo con la floración de la lavanda te recomiendo le eches un vistazo a este reportaje con un montón de información detallada para sacarle el máximo partido a esta magnífica experiencia. Además con información actualizada sobre la floración de julio de 2020 (que ya se ha iniciado).

Campos de lavanda de Brihuega

¿Dónde comer en Brihuega?

Aquí van algunas recomendaciones para darse un feliz homenaje gastronómico en Brihuega (*).

  • Restaurante Princesa Elima (Paseo de la Fábrica, 15. Teléfono de reservas  949 34 00 05). Un clásico briocense donde los haya cuya especialidad son las buenas carnes. Probablemente el mejor sitio para comer y cenar en la zona.

Restaurante y Hotel Princesa Elima (Brihuega)

  • Restaurante La Peña Bermeja (Calle Molinillo. Teléfono de reservas 670 44 42 27): A un paso del castillo en la zona más monumental de Brihuega. Destaca, sobre todo, su espléndida terraza de verano, aunque dispone igualmente de salón climatizado.

*NOTA: Para la temporada de la lavanda así como en las Fiestas de la Virgen de la Peña que tienen lugar en agosto, conviene reservar con antelación. 

En el caso de querer sentarse un rato agradable, escogiendo entre cafés de distintas partes del mundo y zumos tropicales, recomiendo pasarse por el encantador Café Boutique La Celestina (Plaza San Felipe nº 10). Sirven unas tartas deliciosas que son la perdición de los amantes del buen dulce. Excepcionalmente durante el mes de julio preparan tarta de lavanda así como limonada también de lavanda.

¿Dónde dormir en Brihuega?

  • Hotel Spa Niwa (Paseo Jesús Ruiz Pastor, 16. www.hotelspaniwa.com): Probablemente el mejor alojamiento de Brihuega, con unas instalaciones idóneas para la desconexión, el descanso y el relax merecidos tras poder visitar los campos de lavanda o el casco histórico briocense. Además de un reconfortante spa dispone de carta de masajes orientales.

Hotel Spa Niwa en Brihuega

  • Princesa Elima (Paseo de la Fábrica, 15. www.hotelbrihuega.com): Además de un buen restaurante también tiene espacio para alojar huéspedes. De capricho es la Suite Princesa Elima, que se asemeja a los cuartos ofrecidos en los riads marroquíes.
  • Hostal Villa de Brihuega (Paseo Maria Cristina, 7. www.hostalvilladebrihuega.com): Ha sido el último en llegar, ya que se inauguró a comienzos de 2020, pero se ha convertido en una de las mejores opciones calidad/precio de Brihuega. Situado junto a la Puerta de la Cadena, ideal para iniciar cualquier ruta por la villa, cuenta con treinta habitaciones (cinco de ellas abuhardilladas) y un buen restaurante. Este alojamiento aún huele a nuevo y se le augura un buen futuro.
  • Casa el buen doctor (Paseo del Cronista Antonio Pareja Serrada, 5. www.casaelbuendoctor.es ): Mucho más que una casa rural. Aproximadamente 450 metros cuadrados construidos, jardín y piscina en una casa de capricho. Situada a los pies de la Real Fábrica de Paños con vistas al valle del Tajuña, posee amplias habitaciones, salón con chimenea, biblioteca, solarium en una casona decorada con un gusto exquisito.

Casa del buen doctor (Casa rural donde dormir en Brihuega, Guadalajara)

En las proximidades:

  • Lar de Melitona (Plaza Mayor 3, Masegoso de Tajuña. lardemelitona.com): Una antigua casa de labranza a la que no le falta detalle. Esta casa rural, que se alquila completa, está situada en el centro de Masegoso de Tajuña, a escasos veinte kilómetros de la villa de Brihuega y bastante próxima a los campos de lavanda. Fue renovada recientemente y es de las mejores opciones para quedarse unos días para hacer turismo rural por la zona. Por su ubicación es ideal para explorar otros enclaves alcarreños como Cívica (10 km), la monumental Cifuentes (8 km) así como esos lugares narrados por Cela en su “Viaje a La Alcarria”. Asesoran de actividades por la zona (piragüismo, observación de aves, rutas gastronómicas) puesto que conocen al dedillo esta comarca de Guadalajara.

BREVE HISTORIA DE BRIHUEGA

Esta altiplanicie por la que pasa el curso del Tajuña lleva habitada miles de años. Se sabe que aquí hubo un castro íbero aprovechando su estupendo emplazamiento, con vistas de los campos a muchas leguas a la redonda. De hecho hay documentos muy antiguos que se utilizan el nombre de Castrum Briga para referirse a Brihuega. Y precisamente “Briga” es un término que los íberos empleaban para designar a los lugares amurallados. Numerosos restos de esta época prerromana fueron hallados en distintas excavaciones.

Pero no se vuelve a saber mucho más de esta localidad hasta la Edad Media. Un palacete situado en esta población y que pertenecía al rey de la Taifa de Toledo, Al-Mamún, sirvió para hospedar de manera temporal (circa 1072) a un defenestrado Alfonso VI cuando fue expulsado de su reino por parte de su hermano Sancho II. Ambos se volvieron aliados y muy buenos amigos. Alfonso poco después no sólo recuperaría su reinado con la ayuda del líder musulmán sino que además hizo suyo este lugar antes de entregarlo a los dominios de un cada vez más importante Arzobispado de Toledo. Sería el siglo XIII su periodo de mayor esplendor, bajo la figura del Arzobispo Don Rodrigo Ximénez de Rada, artífice del crecimiento de Brihuega bajo la concesión de su fuero en 1242. E impulsor de la construcción de las iglesias de San Felipe y Santa María, así como de la espléndida capilla gótica del castillo de la Piedra Bermeja o el remate de la muralla medieval.

Retrato del Arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada
Arzobispo Don Rodrigo Ximénez de Rada.

Otro de los capítulos más importantes de la agitada historia briceña nos lleva hasta el 9 de diciembre 1710 cuando tuvo lugar las batalla de Brihuega en el marco de la Guerra de Sucesión española. Felipe de Borbón, el futuro Felipe V, bajo la astucia militar del Duque de Vendôme contra los austracistas o partidarios del Archiduque Carlos de la Casa de Habsburgo como dueño de la corona asaltó la villa. En ella se refugiaban las tropas inglesas, advenedizas a las pretensiones de poder del archiduque y lideradas por el Comandante Stanhope. El fuego de artillería derribó distintos tramos de las murallas, reventando incluso la puerta principal de la villa. La victoria sería para las tropas que defendían la legitimidad del rey Borbón, pero no en Brihuega sino en Villaviciosa de Tajuña tan sólo un día más tarde.

Batalla de Villaviciosa (1710)
Grabado de la Batalla de Villaviciosa que tuvo lugar en 1710.

La Guerra de Independencia contra los franceses iniciada en 1808 también hizo mella en la localidad. Y en el siglo XX, por supuesto, la Guerra Civil también escribió aquí no pocos capítulos. En Brihuega se puso en práctica el comunismo libertario alentado por la CNT (no circulaba dinero sino trabajo en cambio de trabajo) y en la batalla de Guadalajara durante dos semanas de marzo del 37 el Frente Popular detuvo las embestidas de los sublevados, sobre todo de los aliados italianos, aunque con un número de bajas demasiado elevado.

 

Imagen de la Guerra Civil española en Brihuega, concretamente la iglesia de San Felipe
Dos milicianos republicanos durante la Guerra Civil conversan frente a la fachada de San Felipe (Brihuega).

Luego vendrían las letras de Cela en su “Viaje a La Alcarria” y su fama reciente cuando en los últimos años una de las actividades más rentables de la localidad pasa por el cultivo de la lavanda, lo que ha supuesto un impulso económico importantísimo así como un escaparate turístico que ha convertido a Brihuega en un destino cada vez más visitado y admirado.

Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela
Ejemplar del “Viaje a la Alcarria” de Camilo José Cela.

Sin duda Brihuega es un pequeño espejo en territorio alcarreño partícipe en numerosísimos avatares de la Historia de España. Y un buen motivo para no perdérselo.

Espero que esta guía de viaje a Brihuega pueda serte de utilidad en tu camino. No cabe duda de que se trata de una escapada apasionante e intensa. Un soplo de aire fresco y aroma a lavanda. Asequible para acercarse desde Madrid o alrededores en un día o un fin de semana. Una visita que permite complementarse con extraordinarios pueblos como Torija, Cifuentes, Cívica, Trillo, Zorita de los Canes o, incluso, con Hita, Sigüenza o Atienza, donde se alzan imponentes castillos medievales que hacen que Guadalajara mantenga intacta su capacidad de sorprender cuando se le presta la atención que merece. De hecho se le considera uno de los pueblos más bonitos que visitar en Castilla-La Mancha.

Balcón de Brihuega (Guadalajara)

Voy a confesarte algo que no se lo he comentado a demasiada gente. Siempre he sentido cierta frustración por no tener pueblo, un lugar al que regresar y soltar amarras cuando tenga la necesidad de hacerlo. Es algo que me persigue desde muy pequeño. Y creo que si por algo me llenan tanto estas escapadas es porque ando en constante búsqueda de “pueblo de adopción”. ¿Y sabes qué? Que no me importaría en absoluto, que este fuera Brihuega.

Sele en los campos de lavanda de Brihuega

Saludos de un ciudadano sin pueblo,

Sele

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2 Respuestas a “Un paseo por Brihuega, el pueblo amurallado que huele a lavanda (Guía práctica)”

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