Tembleque y su fabulosa Plaza Mayor porticada

Cuando viajo por carretera me gusta imaginar qué hay detrás de todos esos cartelones vestidos con nombres de lugares y números sucesivos donde es probable que nunca me detenga. En el caso de Tembleque debo reconocer que pasé en incontables ocasiones viajando de Madrid a Andalucía o a Castilla-La Mancha, pero sin detenerme en este pueblo manchego, como con otros muchos. Como curiosidad, siempre viví cerca de la calle Tembleque en el barrio madrileño de Aluche, repleto de topónimos toledanos en su callejero, pero jamás me planteé cómo era ni qué guardaba el municipio. No sería hasta que, viajando en busca de los lugares más emblemáticos de la ruta de Don Quijote de La Mancha, por fin tomara la decisión de comprobar con mis propios ojos cómo era el pueblo, si había mucho o poco que ver en Tembleque y así solventar todas mis dudas. Una persona, de hecho, regresando de ese viaje me habló de este lugar.  Qué sorpresa la mía cuando de repente me vi caminando por una de las plazas porticadas más hermosas y, a la vez, desconocidas de España.

Plaza Mayor de Tembleque (Castilla-La Mancha, Toledo)

Con suelo de arena como en los cosos taurinos, columnas de granito sosteniendo dos filas de corredores de madera y el símbolo de la Orden de San Juan de Jerusalén se da una suma en positivo que no hace sino aportar galones a la Plaza Mayor de Tembleque, un escenario que entusiasma y sorprende al que la visita, pues en ella se posan los reflejos del mejor barroco popular del siglo XVII.

¡Si pasas por Tembleque, toma el desvío y no te lo pierdas!

Tembleque no posee monumentos grandilocuentes ni suele aparecer en guías de viaje o reportajes sobre escapadas de interior. Por supuesto que no se la puede comparar, tampoco en tamaño, a lugares más conocidos y turísticos como Almagro, Villanueva de los Infantes, Alcaraz o Belmonte. No tiene castillo ni hoteles de relumbrón. Pero la armonía de sus calles, con un blanco predominante e inmaculado, lo cuidada que está, la presencia de algunos palacetes como el de la torres (que sí deberían gozar de un mayor esfuerzo para conservarlo) y, por supuesto, su gran Plaza Mayor, convierten a este pequeño rinconcito toledado a un costado de la autovía de Andalucía (A-4), de manera merecida, en uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha. A mitad de camino entre Ocaña y Consuegra, la de los molinos de viento, vive con calma y resignación su largo anonimato. Pero a los temblequeños y temblequeñas no les importa en absoluto. Saben que su tesoro sigue intacto y que no parece fácil que se profane la autenticidad de uno de los rincones manchegos más entrañables que se conservan.

Mapa de situación de Tembleque (¿Dónde está Tembleque?)

¿Qué ver en Tembleque?

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Una vez tomado el desvío (salida 92 viniendo desde Madrid por la A-4 o salida 93 si se viene de Andalucía) dejé el coche junto a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la cual está en una posición suficientemente céntrica para ir caminando a cualquier parte del pueblo. El edificio religioso resulta imponente, un viaje al final del gótico y a los comienzos del renacimiento, el cual además guarda una gran historia bajo su nacimiento. Y es que allá por el año 1509 miles de soldados liderados por el Cardenal Cisneros, bajo el apoyo de Fernando el Católico, llegaron a la ciudad argelina de Orán para conquistar esta importante plaza del norte de África y mantener esta zona lejos del alcance del enemigo turco. Los fondos de esta expedición militar que, según los cronistas de la época, contó con 80 naos y 10 galeones, así como un gran número de hombres armados, fueron sufragados por el propio Cisneros, aunque bajo la condición de que Orán permaneciera bajo la jurisdicción de la Archidiócesis de Toledo.

Interior de la iglesia de la Asunción de Tembleque (Toledo)

En agradecimiento al pueblo temblequeño, que aportó una importante suma de maravedíes y soldados para la toma de esta ciudad (a partir de entonces «toledana» en suelo argelino), el propio Cisneros se ocupó de que llegara una cantidad importante de dinero para el levantamiento de un templo religioso digno de semejante hazaña. A esto le fueron sumadas donaciones de los priores de la Orden de San Juan, así como de muchos temblequeños que hicieron suya esta causa. Destacan las arterias de su gran nave gótica así como el pórtico isabelino cerrado por las arquivoltas y engalanado con motivos vegetales entrelazados.

Plaza Mayor de Tembleque, un corazón sostenido por columnas

Más adelante, dejando a un costado una pequeña plazoleta y una escultura de Don Quijote a la entrada de una taberna, me encontré con la primera de las tres puertas que permiten el acceso a la Plaza Mayor de Tembleque. Y el motivo que por sí solo justifica incluir a este municipio toledano en la lista de los pueblos más hermosos que ver en Castilla-La Mancha. Porque esta plaza porticada de planta cuadrangular se abre a la arena flanqueada por soportales sostenidos gracias a una eficaz disposición de columnas toscanas de granito. Sobre ellas viajan dos plantas más de corredores abiertos y pilares de madera con paredes encaladas y la cruz de Malta como recuerdo de la Orden de San Juan de Jerusalén, a quien perteneció esta villa durante siglos. Sólo una parte cuenta con una planta más, el torreón, destinado a las autoridades.

Plaza Mayor de Tembleque (Toledo)

Y es que el origen de esta plaza se remonta a las vetustas fiestas taurinas, muy diferentes al toreo actual, tal como sucedió con tantas otras preparadas para esta función de coso, aunque sin olvidar una funcionalidad urbanística esencial que se ocupa de vertebrar el callejero de Tembleque. Fue inaugurada por el rey Felipe IV a principios de 1624, por supuesto con una corrida de toros (a la que también asistió Francisco de Quevedo, quien dio cuenta de la misma en una carta, así como del arcabuzazo disparado por el propio monarca) y un dispendio de fuegos de artificio. Se la considera uno de los emblemas más característicos del barroco popular de la época. Sufrió severos daños en la guerra contra los franceses durante el año 1809 pero hoy día aún se la ve impoluta y sorprendentemente solitaria, con tan sólo un mesón, Venta de Tiembles, que aunque antes estaba siempre concurrido, siendo todo un clásico temblequeño, actualmente se encuentra cerrado sin previsión o noticias de su reapertura. Una imagen opuesta a otras plazas bien concurridas como las de Almagro (Ciudad Real) o Chinchón (Madrid), llenos de sitios para comer. En eso Tembleque anda algo falto.

Plaza Mayor de Tembleque (Castilla-La Mancha, Toledo)

La plaza también custodia el edificio del ayuntamiento y un pequeño pero agradable (y gratuito) museo etnográfico con patio típico manchego que muestra cómo era la sociedad de Tembleque antaño a través de instrumentos agrícolas, vestimenta, objetos y múltiples documentos que explican el pueblo. Sirve, además, como oficina de turismo donde obtener información sobre qué ver y hacer en Tembleque, así como recomendaciones relativas a pueblos muy próximos e interesantes como Mora y Orgaz (con buenos castillos), Ocaña (con otra Plaza Mayor estupenda del siglo XVIII), así como El Romeral, que es parte de la ruta de los molinos de viento de La Mancha (cuenta con cuatro de ellos) y se encuentra a tan sólo siete kilómetros por la CM3000.

Plaza Mayor de Tembleque (Toledo)

La ermita de la Vera Cruz (y biblioteca)

Utilizando la salida opuesta de la plaza por donde se entra, se adivina una ermita octogonal coronada por una cúpula. Se trata de la ermita de la Vera Cruz (también dicha de la Veracruz), levantada en 1792 y que sigue supuestamente la estructura original de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Aunque lo curioso de esta edificación es que fue rehabilitada para su uso como biblioteca y archivo municipal, lo que le confiere el rango de agradable rareza dada semejante conversión de funciones.

Ermita de la Veracruz de Tembleque (Toledo)

Cierto es que existen más ermitas en la localidad, como la de San Antón, la dedicada a la Virgen de Loreto (ambas del siglo XVIII) o, la más destacable, que es la de la Purísima Concepción, en el extremo el sur del pueblo y junto a un antiguo convento franciscano fundado en 1598. Conviene no perdérsela, pues además frente a la misma destaca una picota o rollo judicial de la misma época, aunque esta columna con graderío donde se daba escarmiento público a los reos y que, sobre todo, simbolizaba el poder de la villa para administrar justicia, tuvo otros emplazamientos anteriores.

Muy recomendable es la ermita del Cristo del Valle, conocida también como del Cristo de la Palma; junto al embalse de Finisterre a 15 km al sur del pueblo.

Casa de postas

Al final de la calle Gracia, continuando con nuestro paseo buscando el norte de Tembleque, conviene observar la conocida como Casa de Postas. Algo deteriorada, nos retrotrae al tiempo en que estos lugares servían para custodiar a las caballerías y, de ese modo, poder llevar a cabo un servicio de correos relativamente eficaz.

Casa de las torres

A escasos 400 metros al sur de la iglesia de la Asunción destaca uno de los palacios tardobarrocos más destacados de Castilla-La Mancha. Se trata de la conocida como casa de las torres, la cual fue mandada edificar por Don Antonio Fernández-Alejo, miembro de una acaudalada familia de Tembleque, quien partió a las Américas a mediados del siglo XVIII a hacer fortuna y logrando allí una cuantía suficiente para levantar esta casona.

Casa de las torres en Tembleque (Castilla-La Mancha, Toledo)

Esta casa se levanta alrededor de un amplio patio cuadrado con doble galería de columnas toscanas de granito unidas por tres arcos a cada lado. Lamentablente se encuentra en cierto estado de abandono y pide a gritos que alguien se ocupe de su conservación (menudo hotel o museo se podría hacer allí). En su sobria fachada conviene fijarse en el escudo de armas de Fernández-Alejo, con dos carabelas que recuerdan el origen de los fondos de semejante construcción.

Portada de la Casa de las Torres de Tembleque (Castilla-La Mancha, Toledo)

Lo dicho, ojalá alguien se percate de la existencia de este lugar y volver a recuperar el esplendor de esta casa-palacio. Porque, si bien, Tembleque cuenta con numerosas casas típicas encaladas, con teja árabe en su superficie y un sofisticado enrejado en ventanas y balconadas, ninguna puede compararse lo más mínimo a la casa-palacio de las torres. No mantenerla sería un error demasiado grave. Más bien imperdonable. 

Molinos de viento de Tembleque

Tembleque es parte de la ruta de Don Quijote de La Mancha. De hecho es de las pocas localidades mencionadas específicamente en la obra. Aparece citada en el capítulo XXXI de la segunda parte, cuando Sancho Panza cuenta una anécdota en la que dice no haber estado presente en la muerte y funeral de un paisano por haber estado segando en Tembleque. Miguel de Cervantes, como recaudador de impuestos, conocía bien esta zona y está claro que no se le escapan a propósito ciertos topónimos.

Molinos de viento de Tembleque (Toledo)

Nada más cervantino en los llanos paisajes manchegos que las esbeltas figuras de los molinos de viento. Pues Tembleque, aunque reconstruidos, cuenta con dos molinos (y otro sin restaurar) de viento. Para llegar a los mismos hay que abandonar el pueblo por la conocida como Avenida Andalucía, atravesando la autovía por un puente y entrando a una pista de tierra que te acerca a los molinos.

Tembleque forma parte de la conocida como Ruta de los molinos de viento de La Mancha, de la que ya escribí tiempo atrás en este cuaderno de bitácora.

¿Qué ver en los alrededores de Tembleque?

Tembleque tiene a tiro numerosas localidades de interés. A media hora al oeste por la CM-410 quedaría Orgaz y su gran castillo (visitable), previo paso por Mora y la fortaleza árabe de Peñas Negras, que aunque se encuentra en estado de ruina resulta especialmente fotogénica. Al oriente diez minutos bastan para llegar a El Romeral y visitar sus molinos, cuatro nada menos.

Aunque el que quiera molinos tiene a 40 km al sur Consuegra que es, junto a Campo de Criptana, el paisaje molinero más fascinante en tierras manchegas. Con un castillo también de origen árabe y excelentes opciones para comer y pasar el día.

Molinos en Sierra Calderico de Consuegra (Toledo)

Tembleque, parada obligatoria en la A-4

Cierto es que tardé demasiado en tomar ese desvío, pero nunca agradeceré lo suficiente haberlo podido hacer. Ahora tengo claro que es una parada obligatoria en la A-4 (a sólo 95 km de Madrid) y que todavía quedan muchos rincones en Castilla-La Mancha, que dejan con la boca abierta y no son demasiado conocidos. Como, por ejemplo, San Carlos del Valle en Ciudad Real, con otra plaza mayor porticada de una belleza inaguantable. De ella hablaré otro día, que también lo vale.

Con Tembleque, por hoy, es suficiente. Y creo que no se queda pequeño, ¿verdad?.

Sele y Rebeca en la Plaza Mayor de Tembleque (Toledo)

Sele

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PD: No te pierdas la sección RINCONES DE ESPAÑA, así como todos los relatos sobre Castilla-La Mancha publicados en este blog.

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5 comentarios en “Tembleque y su fabulosa Plaza Mayor porticada

  1. Precioso relato este que haces de Tembleque y su bellísima y desconocida Plaza Mayor. Hace 5 o 6 años terminó cayéndose una vivienda de la Plaza por el abandono de su propietario ya que no le dejaban hacer una reforma que iba en contra de la ley de patrimonio de la región. Para alegría nuestra en noviembre paramos en el pueblo y encontramos la Plaza restaurada e impecable.
    Me alegra que te decidas a hablar de otra de nuestras joyas desconocidas como es San Carlos del Valle. De este sorprendente lugar si tenemos un relato escrito.
    Saludos y a seguir recorriendo la Mancha

    1. Gracias por vuestro comentario!!

      Sí, supe de lo de la casa de la plaza pero afortunadamente ya se reformó por completo.

      Lo de San Carlos del Valle es una locura. Lo dicho, tengo que hablar de este lugar algún día.

      Un abrazo fuerte!!

      Sele

  2. Es una verdadera pena , que en estos días están cambiando el adoquinado de la plaza de Tembleque, por un solado , que a mi humilde entender, no le va con la antigüedad a de la plaza. Y no comprendo cómo han consentido bellas artes, o a quien corresponda, dar permiso para ejecutar estas obras. Creo que se van a cargar nuestra historia y la belleza de nuestra plaza.

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