52 escapadas a menos de dos horas de Madrid - El rincón de Sele

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52 escapadas a menos de dos horas de Madrid (Rutas de un día)

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Es cierto, en Madrid no hay playa. Y, aunque no lo parezca, los propios madrileños lo llevamos mejor de lo que cabría imaginar. Pero, si de algo presume la capital de España, es de tener sitios fantásticos a su alrededor, tanto en la propia Comunidad de Madrid, donde hay para entretenerse un rato, sino también en las provincias limítrofes, con las cuales existen excelentes comunicaciones. Por tanto, las posibilidades en cuanto a excursiones y escapadas, de un día o un fin de semana, son enormes. Viajes de ida y vuelta casi siempre en el día, experiencias fugaces, con las que dejar atrás el ajetreo de una gran ciudad cuya posición central en el mapa puede considerarse como una ventaja y, de ese modo, poner paréntesis en la rutina. Con ciudades Patrimonio de la Humanidad muy cerca, monumentos esplendorosos reflejo de otros tiempos, rutas de naturaleza o pueblos con encanto.

Acueducto de Segovia

He recopilado una selección de 52 propuestas de escapadas o excursiones de un día o de fin de semana a menos de dos horas de Madrid en coche. El del tiempo (y el kilometraje) es, por tanto, la única limitación de un listado con el que pretendo dar ideas para para viajar una vez por semana durante un año completo. 

ESCAPADAS A MENOS DE DOS HORAS DE MADRID (UN VIAJE POR SEMANA DURANTE UN AÑO COMPLETO)

Como algunos saben por aquí, soy madrileño de nacimiento y llevo desde niño conociendo muchos lugares de los alrededores de Madrid que merecen bastante la pena. Escapadas o rutas, casi siempre de un día, que comencé realizando con mis padres y que ahora soy yo quien las planifico para mi propia familia. Por lo que  a lo largo de este tiempo determinadas cuestiones surgen de manera irremediable en mi vida:  ¿Y hoy qué hacemos? ¿Qué ver cerca de Madrid? ¿Algún plan original para hacer? ¿Nos vamos a pasar el sábado a algún sitio? ¿Nos hacemos una escapada de fin de semana? Pero hoy la cosa trata no de inquirir sino de aportar múltiples respuestas. Para ello he seleccionado mis favoritos. Lugares o rutas que dan para medio día, otros a volver antes de la cena y algunos que quizás necesiten hotel para pasar una noche y sacarle más partido al destino.

Paisaje de el puerto de La Hiruela (Sierra Norte de Madrid)

Hace algún tiempo estuvimos hablando sobre las maravillas del extrarradio de Madrid, esos tesoros ocultos en los barrios de la ciudad que no están precisamente en el centro. También sobre los pueblos más bonitos de la Comunidad de Madrid o algunos planes diferentes para llevar a cabo en la Sierra Norte.

Tal como comenté al comienzo, los únicos condicionantes de estas propuestas es el tiempo y los kilómetros. De máximo dos horas para llegar. Pero, al tratarse todas de excursiones en coche (aunque muchas se pueden llevar a cabo en transporte público), he decidido separarlas en cuatro categorías en función de los kilómetros que hacen falta para alcanzar el destino: Hasta 50, 100, 150 y 200 kilómetros respectivamente tomando como referencia la Puerta del Sol, que es el punto donde nacen muchas carreteras. Luego, de cada destino en concreto, dejaré unas brevísimas pinceladas para que después, si te interesa, continúes tirando del hilo por tu cuenta. Y disfrutes de la mejor escapada posible cerca de Madrid en función de tus gustos, apetencias o, simplemente, cómo amanezca el día. Quién sabe, quizás esta pueda convertirse en una guía de ideas a la que tengas que recurrir en algunas ocasiones. Nada me haría más feliz que así fuera.

Globo sobre los campos de Brihuega (Guadalajara)

Escapadas de un día a menos de 50 kilómetros de Madrid

Palacio del Infante Don Luis en Boadilla del Monte (Distancia: 23 kilómetros)

En la localidad madrileña de Boadilla del Monte, en el entorno del Curso Medio del río Guadarrama, se encuentra un precioso palacio neoclásico del siglo XVIII el cual durante mucho tiempo estuvo abandonado pero al que, por fin, se le está dando mejor trato a tenor de su relevancia histórica. Este edificio con espléndidos jardines fue diseñado por Ventura Rodríguez (uno de los mejores arquitectos que tuvo Madrid) para el Infante Don Luis Antonio de Borbón, hermano de Carlos III. Y aquí vivió acompañado de una pléyade de artistas como Francisco de Goya, visitante ocasional del palacio, o el músico Luigi Boccherini, autor italiano de “Música nocturna de las calles de Madrid” magnífico tema que aparece, entre otros, en la Banda Sonora de la película Master and Comander.

Palacio del infante Don Luis en Boadilla del Monte (Madrid)

Se organizan visitas al interior del palacio (palaciodeboadilla.es), pero además están abiertos al público todo el año las antiguas huertas así como los jardines estilo italiano restaurados con las especies vegetales que tuvo en los tiempos en que aquí residió el Infante Don Luis, uno de los mecenas de mayor importancia en la última mitad del siglo XVIII. El Palacio de Boadilla es un tesoro recuperado de gran valor, el cual además aparece de manera casi constante en la serie de televisión “La cocinera de Castamar”.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Si bien el palacio y su entorno puede llevar pocas horas, merece la pena echar un vistazo a la parroquia cercana de San Cristóbal, de evidente origen mudéjar, y aprovechar a tomar alguno de los senderos donde seguir el curso medio del río Guadarrama entre encinares y disfrutar de una caminata tranquila o de una ruta para bicicleta de montaña.

Catedral de Justo en Mejorada del Campo (Distancia: 24 kilómetros)

Catedral de Justo Gallego en Mejorada del Campo (Madrid)

Un solo hombre, Justo Gallego, tras realizar una promesa a la Virgen inició la construcción en 1961 de una catedral con sus propias manos. Y lo hizo (o, mejor dicho, está haciendo) sin estudios o conocimiento de arquitectura alguno, utilizando y reutilizando material de todo tipo y aceptando donativos para llevar a cabo un obstinado empeño. Su labor en unos viejos terrenos de labranza de la localidad madrileña de Mejorada del Campo le llevó a protagonizar un anuncio de televisión de una famosa marca de refrescos. Y, desde entonces, se conoce en todo el mundo la historia de Justo y su catedral. Él, a pesar de sus 95 años y no haber contado nunca con el respaldo de la iglesia católica, continúa con los trabajos, ya muy avanzados, y resulta gratificante rendir una visita a este lugar y, sobre todo, a su valedor. No todos los días se puede ver cómo se construye una catedral. Y que nadie lo dude, Justo Gallego va a pasar a la Historia, por lo que estoy convencido de que es el mejor momento para escaparse a Mejorada, que está muy cerca de Madrid, y presenciar esta gran obra. Contada, además, por su autor.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Si bien visitar la catedral de Justo no requiere de mucho tiempo, es posible hacer una caminata o picnic en parque fluvial de Las Islillas, el cual forma parte del Parque Nacional del Sureste. En Mejorada del Campo confluyen dos ríos como el Henares y el Jarama, por lo que este área recreativa está bien, sobre todo, si se piensa hacer la escapada con niños.

Alcalá de Henares (Distancia: 34 kilómetros)

Fachada del Colegio de San Idelfonso (Universidad de Alcalá de Henares)

Una ciudad Patrimonio de la Humanidad (desde 1998) a escasa media hora de la capital y a la que se puede llegar no sólo en coche sino también en tren de cercanías. La cuna de Don Miguel de Cervantes da para quedarse todo un día (y no se visitará todo) porque el casco viejo de Alcalá de Henares tiene suficiente enjundia como para no pensar en sumarle más lugares a la causa. Desde la Plaza de Cervantes, donde no dejan de suceder cosas (hay un mercado medieval maravilloso a comienzos de cada mes de octubre y en Navidad se viste de gala) se puede tomar la calle Mayor, vertebradora de la localidad desde la época romana y con soportales en ambos lados donde caben tabernas y escaparates con encanto. Es la más larga de este tipo en toda Europa. En la misma se puede visitar la casa natal del autor de Don Quijote de La Mancha y terminar en la catedral de los santos Justo y Pastor.

Otro esencial es, desde la misma Plaza de Cervantes, subir por Pedro Gumiel hasta la Plaza de San Diego y, junto a la estatua del Cardenal Cisneros, admirar la fachada principal del Colegio Mayor de San Ildefonso, lugar central de la histórica Universidad de Alcalá. Una de las obras más emblemáticas del Renacimiento por obra y gracia Rodrigo Gil de Hontañón. Lugar que no sólo se puede ver por fuera sino visitar en su interior. La universidad cisneriana y la capilla de San Ildefonso son realmente impresionantes.

Visitas guiadas en Alcalá de Henares

 

Navalcarnero (Distancia: 36 kilómetros)

Plaza de Segovia en Navalcarnero

Entre los ríos Guadarrama y Alberche, en los límites de la Comunidad de Madrid con la provincia de Toledo por la A-5 (Autovía de Extremadura), nace Navalcarnero, agradable e histórica localidad en la que el rey Felipe IV contrajo nupcias con Mariana de Austria en 1649, lo que le valió el título de “Vila Real”. Ligada históricamente a la ciudad de Segovia cuenta con una fabulosa Plaza Mayor porticada por tres de sus cuatro lados (llamada Plaza de Segovia precisamente) y con casas de distintos colores. Una muestra excelente de la arquitectura popular castellana de la que Navalcarnero presume tanto o más que de sus deliciosos vinos con Denominación de Origen. Junto a ella la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es Bien de Interés Cultural.

Ciudad animada a cualquier hora, con terrazas y asadores que dejan en el municipio cierto aroma a chimenea de media mañana. Ideal para pasearla sin prisas, tomarse un buen vino y, si se puede, bajar a alguna de sus galerías subterráneas, bien en el Museo del Vino de Navalcarnero o en el Centro de Interpretación Turística de la villa.

¿Con qué puedo combinar esta visita? A menos de 20 kilómetros al oeste por la M-207 en Aldea del Fresno hay una playa fluvial donde darse un buen baño, si el tiempo lo permite, en el río Alberche. Si se desea tomar la dirección contraria por la M-404 pasado El Álamo se encuentra el castillo de Batres (sólo a 14 km de Navalcarnero) que, a pesar de no ser visitable en su interior (se celebran bodas y otros eventos) merece la pena contemplar por fuera el lugar donde residiera el poeta Garcilaso de la Vega.

Chinchón (Distancia: 48 kilómetros)

Plaza Mayor de Chinchón, uno de los pueblos más bonitos de Madrid

Una de las mejores escapadas de un día desde Madrid. Aparcar en las proximidades del castillo de los condes, respirar con las vistas formidables alrededor y olvidarse de las cuatro ruedas para caminar hasta la extraordinaria Plaza Mayor de Chinchón, un ejemplo soberbio de arquitectura popular castellana entre pórticos y balcones de color verde que asoman a un coso siempre apetecible. Por cuenta propia o con una visita guiada que le ponga nombre e historia a los lugares.

Chinchón atesora tanto asadores, tabernas y bodegas que da para no pocos homenajes. El Mesón Quiñones, más conocido como “las cuevas del murciélago” se trata, probablemente del mejor, aunque la cocina del ex convento agustino, ahora Parador Nacional de Turismo, no se anda a la zaga en exquisiteces. Y probar las tetas de novicia (sic), las pelotas de fraile y un buen licor Chinchón se ha convertido en un clásico.

Detalle de la Plaza Mayor de Chinchón en Madrid

¿Con qué puedo combinar esta visita? A tan sólo 5 kilómetros al norte se encuentra otro de los pueblos más encantadores de Madrid como es Colmenar de Oreja, con una también interesante plaza mayor porticada y un buen lugar para rendir visita a algunas bodegas de uno de los núcleos más importantes de la comarca de las Vegas, con una importante tradición vitivinícola. Merece la pena pasarse por Villarejo de Salvanés, a escasos 15 kilómetros al este de Chinchón, y admirar (por fuera y por dentro) la imponente torre del homenaje de un castillo con mucha historia.

Nuevo Baztán (Distancia: 49 kilómetros)

Nuevo Baztán, un pueblo creado de cero por Juan de Goyeneche en el siglo XVIII

En el año 1710 el político navarro Juan de Goyeneche se convierte en uno de los mayores impulsores de la industria española. Para ello funda no sólo su fábrica (vidrio y tejidos) sino todo un pueblo desde cero para que fuera habitado tanto por él como por sus trabajadores. Este personaje adelantado a su época y oriundo del Valle del Baztán en Navarra, bautiza este destino como Nuevo Baztán (no podía ser menos). Apoyado por las ideas y el diseño de José de Churriguera hizo posible un fabuloso conjunto arquitectónico donde el visitante percibe el modelo de villa ilustrada con elementos de un peculiar barroco calificado de “castizo”.

Este enclave del sureste madrileño se articula en cuadrícula desde la iglesia y el palacio de Goyeneche. De ese modo podía irse ampliando en caso de necesidad de expansión.  Por lo que las partes de esta villa quedan divididas en tres conjuntos diferenciados: Palacio-iglesia-plaza cuadrangular ; Viviendas ; Fábricas y almacenes. En las bodegas palaciegas se halla un interesante Centro de Interpretación gestionado por la Comunidad de Madrid donde se puede conocer más sobre Nuevo Baztán y su benefactor, Juan de Goyeneche.

Real Sitio y Villa de Aranjuez (Distancia: 49 kilómetros)

Palacio Real de Aranjuez

Un Real Sitio de la Corona española a la vera del río Tajo y del Jarama. Aranjuez es profundamente ribereño, como sus habitantes. Y se trata, de largo, de uno de las escapadas cercanas a Madrid con mayor dosis de encanto y romanticismo. El Palacio Real y los jardines (De la isla o, más grande aún, los del Príncipe), poblados de fuentes y estatuas, son el imán más poderoso de los turistas quienes acuden, normalmente en el día, a un lugar proclamado Patrimonio de la Humanidad en el año 2001 de fecunda belleza. El paisaje cultural de la villa, testigo de motines y leyendas, merece la pena para cualquier época del año pero, sin duda, es durante el otoño cuando Aranjuez muestra un esplendor inaudito.

¿Aranjuez en un tren histórico?: Desde el Museo del Ferrocarril de Delicias se puede hacer el viaje a Aranjuez en el conocido como Tren de la fresa. Un tren antiguo que recrea recorrido del primer ferrocarril que hubo en Madrid, construido en 1851 durante el reinado de Isabel II quien deseaba unir la capital con el Palacio Real de Aranjuez. Hay distintas rutas posibles (e incluso aderezado con fresas con nata y música clásica). Se organizan salidas en abril, mayo, junio, septiembre y octubre. Más información sobre fechas de salida y el tipo de excursiones ofrecidas en www.ffe.es/patrimonio/Tren_Fresa.htm

Algunas excursiones/visitas guiadas interesantes en Aranjuez:

Escapadas de un día entre 50 y 100 kilómetros de Madrid

Castillo de Manzanares El Real (Distancia: 53 kilómetros) y senderismo en La Pedriza

Castillo de Manzanares el Real (Madrid)

El castillo de Manzanares El Real y La Pedriza son dos de las visitas preferidas por los madrileños durante los fines de semana. Dentro del Parque Regional Cuenca Alta del Manzanares tenemos, en primer lugar, un acercamiento a la historia de una de las familias más poderosas de España, los Mendoza, en un fascinante castillo del siglo XV en estilo gótico tardío situado en un espléndido emplazamiento serrano entre montaña y el embalse de Santillana. Manzanares El Real permite dar pasos hacia atrás en el tiempo para hacer el camino de ronda por las murallas almenadas de esta fotogénica fortaleza o acceder a las regias estancias con mobiliario de la época. Ocasionalmente se celebran combates medievales en el entorno del castillo y en verano hay conciertos de música clásica en el patio interior (Reserva de visita guiada + entrada al castillo)

Pero, para quienes les guste caminar y perderse en la naturaleza, nada mejor que una jornada de senderismo en La Pedriza, un extraordinario compendio de rocas graníticas de la cara sur de la Sierra de Guadarrama. Sin, duda, uno de los parajes más bellos de la Comunidad de Madrid. Para caminar sin prisas o para escaladores natos que tienen a los riscos de este gran berrocal como una de sus mayores satisfacciones para evadirse de la rutina del día a día. Y mucho más cerca, en el embalse de Santillana, hay paseos para todos los públicos y la posibilidad de avistar aves acuáticas. Entre marzo y abril loss somormujos llevan a cabo un ritual de cortejo en el que macho y hembra realizan uno de los bailes más peculiares del mundo natural. .

Consejo: Sólo se permiten 270 vehículos en el parking de Canto Cochino (la carretera asfaltada hacia el mismo sale de la M-608 desde el propio pueblo de Manzanares El Real), por lo que cuando se completa se coloca una barrera que impide la entrada de más vehículos, aunque sí a pie. En ese caso no hay restricciones. Por lo que la mejor recomendación, si se lleva coche, es madrugar. Aquí tienes información sobre los horarios de la barrera abierta o cerrada de La Pedriza.

Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Distancia: 62 kilómetros)

Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid)

Allá va otro Patrimonio de la Humanidad de los grandes. Y, confieso, que uno de mis monumentos preferidos de Madrid (y de todo el mundo). Rodeado de un bello paisaje de montañas, el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial fue mandado erigir por Felipe II en el siglo XVI para servir de residencia a los reyes de España. Inmenso y multifuncional, cuenta con dependencias palaciegas y monásticas, basílica, panteón de la realeza y una de las bibliotecas históricas más hermosas que existen en todo el mundo. Su construcción entre el renacimiento y un clasicismo excesivo dio nombre incluso a un estilo arquitectónico como es el herreriano o escurialense.

Se trata, sin lugar a dudas, de una de las visitas más extraordinarias que se pueden llevar a cabo en la Comunidad de Madrid.

¿Con qué puedo combinar esta visita? El monasterio, de por sí, nos llevará fácilmente un par de horas entre el interior (sea sin o con visita guiada) y los exteriores (eso como mínimo). Es posible después dar un paseo por el pueblo subiendo por la emblemática Calle Capilla y entrar a alguno de los muchos restaurantes con terraza con los que cuenta San Lorenzo de El Escorial.

Calle de la Capilla en San Lorenzo de El Escorial (Madrid)

 

También se puede visitar la cercana Casita del Príncipe (también la del Infante) alzada en granito siguiendo el diseño de Juan de Villanueva (siglo XVIII). O acender a la conocida como Silla de Felipe II, un lugar modelado en granito donde se cuenta que el monarca subía a comprobar el estado de las obras del monasterio. Lo que es seguro que las vistas del monumento con el Monte Abantos de fondo son realmente formidables. Por otro lado conviene decir que el famosísimo Valle de los Caídos se encuentra a tan sólo 13 kilómetros de El Escorial y que mucha gente realiza ambas visitas en un mismo día.

Sierra de La Cabrera (Distancia: 63 km)

Cancho del Águila en Sierra de La Cabrera (Sierra Norte de Madrid)

De granito, dentada, profundamente erosionada y bella. Así es la Sierra de la Cabrera, cuyos riscos muchos admiran sin saber de qué se trata cuando van por la A1 (carretera de Burgos, salida 57). Pero donde son bastantes quienes han descubierto en este rincón uno de los parajes montañosos más excepcionales donde practicar senderismo o pasar una buena mañana de campo. Es algo así como una versión más pequeña y manejable de lo que ya hemos visto en La Pedriza, pero con bastante menos público y unas vistas impresionantes desde las cimas de este macizo (las principales son el Cancho Gordo, de 1563 metros de altitud y el Pico de la Miel, con 1392). Además, en su término municipal se guarda un preciado tesoro, el convento de San Antonio, uno de los pocos ejemplos del románico serrano en un lugar donde estuvo el célebre Cardenal Cisneros. Se dice que fue construido por monjes catalanes que vieron en este lugar un paraje a pequeña escala de su admirada Montserrat.

Convento de San Antonio en la Sierra de la Cabrera (Sierra Norte de Madrid)

¿Con qué puedo combinar esta visita? Estando en la zona de la Sierra Norte de Madrid hay cantidad de planes de que se pueden sumar a la visita a La Cabrera. Si no se decide hacer una buena ruta de senderismo a la cúspide de la montaña o no estamos muy cansados, me acercaría a comer a Torrelaguna, la cuna de Cisneros y con una iglesia que bien podría ser catedral, o al pueblo de Patones de Arriba. Este último también forma parte de la lista de propuestas para hacer cerca de Madrid, por lo que me referiré a él más adelante.

Senderismo desde el Puerto de Navacerrada (Distancia: 65 kilómetros)

Árboles en el Camino Schmidt

Pocas cosas más madrileñas que subir a lo alto del Puerto de Navacerrada en cuanto caen cuatro copos de nieve. Y pedir un caldo caliente o un chocolate en la Venta Arias, el santuario de excursionistas y domingueros (todos lo somos en cierta medida) que tienen a bien establecer este el punto de encuentro para salir a descubrir por medio de una caminata el entorno del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Para ello no importa que sea invierno o verano, puesto que cualquier época parece buena para acercarse a este lugar. La ruta más habitual (y de dificultad) es la conocida como Camino Schmidt (7 km) desde el puerto de montaña hasta el Valle de la Fuenfría y que permite contemplar la majestuosidad del macizo de los siete picos. Otras opciones que requieren más tiempo consisten en subir a la Bola del Mundo o también a La Maliciosa, una montaña tan emblemática de Madrid que incluso aparece en el cuadro de Velázquez “El príncipe Baltasar Carlos a caballo”.

Especialmente interesantes son las rutas guiadas con raquetas de nieve durante el invierno.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Si no se desea realizar una caminata exigente y sólo se está de pasada, basta bajar la carretera CL-601 para estar después de 18 kilómetros en el Real Sitio de San Idelfonso y poder visitar, de ese modo, el Palacio y los Jardines de la Granja. Mucho antes, en la misma carretera, hay dos áreas recreativas como La Boca el Asno y Los Asientos, donde pasar un día en familia, hacer pic-nic o darse un baño en alguna de las pozas que se encuentran en la ruta.

Ocaña (Distancia: 65 kilómetros) y Tembleque (95 km), plazas mayores de La Mancha toledana

Plaza Mayor de Tembleque (Castilla-La Mancha, Toledo)

A poco más de una hora de Madrid, camino a tierras andaluzas (por la A4), se encuentran dos de las plazas mayores más espléndidas de La Mancha toledana. En primer lugar Ocaña, con un extensísimo escenario barroco mandado levantar por el rey Carlos III en 1777 donde los arcos de medio punto ilustran las galerías que circulan en una de las plazas de mayor tamaño ende toda España. Kilómetros después, apenas a veinte minutos por la misma carretera, aparece Tembleque con otra espléndida plaza porticada señal de la arquitectura popular usual en tierras manchegas a comienzos del siglo XVII, con suelo de arena como en los cosos taurinos. Recias columnas de granito soportan dos hileras de corredores de madera donde destaca pintado el símbolo de la Orden de San Juan de Jerusalén. Su pequeño tamaño le redime como uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Por su ubicación, a 30 km al sur de Tembleque el lugar ideal para culminar un gran día es Consuegra y sus molinos de viento (lugar que también aparece en este listado de propuestas). Asímismo El Romeral (a 7 km al oeste por la CM-3000), mucho más modesto, cuenta con cuatro molinos (es parte de la ruta de los molinos de La Mancha). A 37 km al este por la CM-410 se encuentra la villa monumental de Orgaz, con un castillo medieval muy bien preservado. Ya desde Orgaz a 20 km las ruinas del castillo de Almonacid de Toledo dan para romántico atardecer.

Abedular de Canencia (Distancia: 67 kilómetros)

Paisaje otoñal

A los pies de la Sierra de la Morcuera los abedules funden sus ramas caducas en un coqueto y sugerente bosque situado en la ladera norte del puerto de Canencia. Los troncos blanquecinos anuncian uno de los mejores paisajes otoñales de la Comunidad de Madrid junto al Hayedo de Montejo. Sólo hay que tomar la senda ecológica en el Puerto de Canencia para dejarse llevar por este paraje donde también hay tejos, robles, acebos, pinos silvestres y otras muchas especies que arropan un entorno magnífico. Llegar hasta la chorrera de Mojonavalle es uno de los hitos de un circuito muy apreciado por los senderistas, aunque la dificultad de recorrido es baja.

Patones de Arriba, el pueblo con Rey que nunca encontró Napoleón (Distancia: 68 kilómetros)

Patones de Arriba (Madrid)

Probablemente la mejor muestra de la arquitectura negra en la Comunidad de Madrid. Este nombre procede de la pizarra como principal elemento para la construcción de viviendas y otros edificios de carácter civil y religioso. Su compleja ubicación lo sitúa como un lugar donde viejos cristianos escaparon de los musulmanes para fundar un nuevo pueblo donde incluso tenían su propio Rey, cuyo título se transmitiría por herencia familiar. Al parecer tampoco fue hallado nunca por las tropas francesas durante la invasión napoleónica de 1808. Al término de la Guerra Civil española sus vecinos se marcharon a un nuevo pueblo, Patones de Abajo, y entonces el “de arriba” quedó prácticamente abandonado. Con los años se fueron recuperando las viejas construcciones y pasa por ser una de las excursiones predilectas de un día para los madrileños, que siempre quedan encandilados con este enclave extraordinario de la Sierra Norte de Madrid.

¿Con qué puedo combinar esta visita? A 8 km al oeste por la M-102 se encuentra Torrelaguna, el lugar de nacimiento del Cardenal Cisneros con una magnífica iglesia gótica que poco tiene que envidiar a algunas catedrales. Y con infinitas opciones para disfrutar de la buena gastronomía serrana. En la dirección contraria, a escasos 5 km Pontón de la Oliva y el camino de la presa ofrece una interesante ruta de senderismo ideal para familias, dada su baja dificultad. Aunque el paisaje de Las Cárcavas, ya dentro de Guadalajara, nos trae un paisaje espectacular que recuerda a Las Médulas en versión reducida. Y de muy fácil acceso a pie. Cerca también quedaría Talamanca del Jarama, una con murallas árabes y un gran patrimonio histórico donde además se han rodado más de cien películas y series de televisión aprovechando sus “escenarios reales” de época. Varios de los pueblos más bonitos de Madrid separados por pocos minutos.

Torrelaguna (Sierra Norte de Madrid)

Excursión de senderismo a la Laguna Grande de Peñalara (Distancia: 70 kilómetros)

Imagen de Peñalara (Madrid)

Desde el Puerto de Cotos (1800 metros de altitud) se inicia una fantástica ruta de senderismo hacia uno de los tesoros de la Sierra de Guadarrama. La Laguna Grande es sólo una de las distintas lagunas de origen glaciar situadas en el macizo de Peñalara. Llegar hasta ella se ha convertido en un clásico que comienza y/o termina en la famosa Venta Marcelino (donde preparan unos judiones de La Granja deliciosos) y que continúa por una pista forestal para esta ruta “nivel fácil” con espléndidos resultados desde el momento de la partida.

Laguna de Peñalara (Sierra de Guadarrama, Madrid)

Con suerte se pueden admirar a las cabras montesas bajando a beber a las frías aguas de la laguna, aunque los fines de semana hay una densidad importante de visitantes, por lo que se recomienda madrugar y, de ese modo, disfrutar de este paisaje sin multitudes que perturben la magia de este lugar.

¿Con qué puedo combinar esta visita? El pueblo serrano de Rascafría se encuentra apenas a una docena de kilómetros. Antes de llegar hasta él, si el clima acompaña, es posible darse un baño en Las Presillas, piscinas naturales con una gran área recreativa, para después rendirle una merecida visita al  Monasterio de Santa María de El Paular (s. XIV).

Monasterio de El Paular (Rascafría)

Toledo, la ciudad de las tres culturas (Distancia: 72 kilómetros)

Ciudad Imperial de Toledo, una de las escapadas preferidas para hacer desde Madrid

Sobre un promontorio, con el río Tajo como fiel escudero, se sucede la imperial Toledo, una ciudad con tantos rincones históricos que resulta imposible conocerlos todos. Cada escapada a Toledo permite descubrir lugares nuevos más allá de monumentos inconmensurables como los que aguarda su catedral o el monasterio de San Juan de los Reyes con el gótico isabelino escudriñado en un claustro primoroso. Los rincones de la judería, con cierto perfume a sinagoga y candelabro, o la figura de El Greco (con su casa y el cuadro de El entierro del Conde Orgaz dejando pequeño a la iglesia de Santo Tomé) no impiden que alcemos la mirada al viejo Alcázar, contenedor de viejas historias bélicas con dos pueblos enfrentados. Pero nada mejor en Toledo que dejarnos llevar por las callejas más estrechas e insólitas puesto que no hay mejor mapa que el de nuestros propios pies siguiendo su senda empedrada.

No existen palabras para describir Toledo, aunque Benito Pérez Galdós Toledo se acerca bastante a la hora de definirla como “una historia de España completa. Todo lo que aquí ha habido de caballeresco en las costumbres, de noble y ejemplar en la vida, de osado en las empresas, de original y picante en la literatura y de delicado en las artes, ha tenido por teatro esta ciudad”. 

El entierro del Conde Orgaz (El Greco) expuesto en Toledo

Toledo no es una mera excursión de un día. ¡Pero si no basta una vida! Esta ciudad pide acudir una y otra vez, no importa el tiempo en cada visita. Lo que sea, da igual si unas horas se las dedicamos al Greco, otras al pasado islámico y dejamos para cuando caiga el sol una de sus misteriosas rutas nocturnas (hay tantas historias tenebrosas en Toledo como callejones estrechos). También conviene tener en cuenta el nuevo parque temático sobre la Historia de España inaugurado recientemente en la ciudad, el Puy de Fou, un espectáculo para todas las edades.

Puedes echar un vistazo a todas estas visitas guiadas y otras excursiones por la ciudad (incluyendo paseos en globo sobre Toledo).

Pantano de San Juan, la playa de la Comunidad de Madrid (Distancia: 76 kilómetros)

Vista aérea del Pantano de San Juan

¿Cómo que en Madrid no hay playa? Que se lo digan, entonces, a los bañistas quienes, en cuanto el clima empieza a volverse apetecible, se dejan caer por el pantano de San Juan. Lo hacen para ir en busca las bondades de sus aguas frescas en esta retención artificial del río Alberche, causante de que exista un auténtico oasis agazapado en las estribaciones de la Sierra de Gredos. Se trata del único embalse de la Comunidad de Madrid donde se permite no sólo el baño sino la realización de deportes y actividades náuticas.

En cuanto a playas cuenta con, nada menos, que catorce kilómetros, siendo la “Playa Virgen de la Nueva” la más preparada. Tanto que incluso tiene bandera azul como las que ondean en el Mediterráneo (y esto no me lo estoy inventando). Incluso dispone de playa nudista para quienes el bañador les supone un estorbo. Entre San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa hay merenderos y chiringuitos que le confieren ese aspecto playero. Pero sin salitre sino agua dulce y pura de esta maravilla limítrofe entre Madrid y la provincia de Ávila.

¿Con qué puedo combinar esta visita?: El pueblo madrileño de San Martín de Valdeiglesias posee uno de los castillos más interesantes de Madrid. En el castillo de la Coracera, mandado erigir en roca granítica por el noble Álvaro de Luna en el siglo XV, llego a residir incluso Isabel la Católica. Se encuentra en un estado de conservación más que aceptable y compensa rendirle una visita. A sólo 6 kilómetros del mismo se halla expuesto al aire libre el conjunto escultórico vetón (con más de 2000 años de historia) de los Toros de Guisando. Este lugar situado en El Tiemblo fue donde se firmó un famoso tratado en 1468 donde el rey Enrique IV de Castilla se comprometía a reconocer a su hermana Isabel como justa heredera al trono. Y, aunque el monarca no tardaría mucho en traicionarla desde entonces, ésta lograría su propósito para convertirse en Isabel I de Castilla.

Toros de Guisando

También, dentro del término municipal de San Martín de Valdeiglesias, el Bosque encantado constituye un jardín botánico con más de quinientas especies naturales único en toda Europa puesto que se ha aprovechado la vegetación existente para crear colección de figuras de distintas temáticas. Una visita ideal para hacer en familia.

Un consejo si se viaja desde Madrid: En M-501, la conocida como carretera de los pantanos, a la altura de Chapinería en la salida 37º, si nos desviamos hacia Colmenar del Arroyo nos encontraremos antes de entrar al pueblo (a mano izquierda) un enorme búnker de la Guerra Civil española (Blockhaus nº13) para cuya construcción el ejército sublevado se basó en un modelo alemán de la I Guerra Mundial. Para el que le gusten este tipo de construcciones bélicas, realmente es único en su especie en toda España.

Blockhaus 13, el búnker de Comenar del Arroyo (Madrid)

Buitrago del Lozoya (Distancia: 78 kilómetros)

Buitrago del Lozoya (Madrid)

Volvemos al área Sierra Norte de Madrid, concretamente a uno de sus pueblos mayúsculos. A la vista desde la autovía de Burgos (A1) destaca la silueta de una villa amurallada de gran importancia histórica como es Buitrago del Lozoya. Territorio predilecto de los Mendoza, grandes de España, quienes crearon a su gusto una el recinto fortificado que mejor ha llegado a nuestros días en Madrid. La vieja Buitrago, castillo, iglesia y pueblo se expande en un promontorio o península inundado por un meandro donde el río Lozoya, en el curso medio de este gran valle madrileño, se la juega entre los embalses de Riosequillo y Puentes Viejas. El emplazamiento ya denota singularidad, pero es todo el conjunto histórico que, incluyendo un paseo de ronda por las murallas almenadas, el que le confiere a esta villa poder ser una de las escapadas más interesantes que hacer en la Comunidad de Madrid. Que por tener tiene incluso un museo con obras de Picasso, pues de Buitrago del Lozoya era su barbero, Eugenio Arias, entrañable amistad que legó a su pueblo cuadros, cerámicas y otros artilugios regalados por el genio malagueño.

Buitrago del Lozoya (Madrid)

+ INFORMACIÓN SOBRE VISITA GUIADA CON GUÍA EXPERTO.

¿Con qué puedo combinar esta visita?: A sólo 2 kilómetros las Piscinas Naturales de Riosequillo son un auténtico éxito veraniego. En Paredes de Buitrago (a 11 km) se puede realizar la ruta del Frente del Agua, una recopilación extraordinaria de búnkeres de la Guerra Civil española, o navegar en kayak el embalse de Puentes Viejas. Con refugios bélicos y trincheras diseñadas por nacionales y republicanos, quienes situaron aquí la línea del frente durante tres años, convirtiendo este paraje en una frontera entre dos mundos. Leer más en planes diferentes para redescubrir la Sierra Norte de Madrid. A tan sólo 17 km se sitúa el Hayedo de Montejo, bosque otoñal en la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón, y localidades con encanto como Montejo de la Sierra, Horcajuelo de la Sierra o La Hiruela. Sin duda es un punto base muy importante para explorar una comarca repleta de bondades. (Post sobre qué ver y hacer en una escapada a Buitrago del Lozoya)

Sele en un búnker del Frente del Agua (Guerra Civil en Sierra Norte de Madrid)

Real Sitio de San Idelfonso (Distancia: 81 kilómetros)

La Granja de San Idelfonso (Segovia)

Población segoviana ligada a la monarquía española desde tiempos de Enrique IV (mediados s. XV) cuando se levantó el ahora inexistente (salvo unos pocos muros que sobrevivieron a un gran incendio en 1607) Palacio de Valsaín. Aprovechando los extensos terrenos de un coto de caza nació el actual Palacio Real de La Granja de San Idelfonso, cuyos jardines y el propio bosque donde se abatían animales, conviven en un mismo espacio. La Real Fábrica de cristales aportó enjundia a esta localidad, que no sólo fue la corte durante largas temporadas en los tiempos de Felipe V sino también residencia de verano de otros reyes de la dinastía Borbón, máximos valedores de este palacio barroco con jardines “estilo francés” basados en los del Palacio de Versalles. Y es en este inmenso jardín arropado por la Sierra de Guadarrama donde se encuentra el mejor reclamo para muchos turistas que se pierden durante horas en los corredores naturales de este laberíntico recinto plagado de fuentes monumentales (quienes no quieren perderse, existe la opción de hacer la visita guiada).

Fuente en los jardines del Palacio de La Granja de San Idelfonso (Madrid)

Al Real Sitio de San Idelfonso también corresponde el Palacio Real de Riofrío, a sólo 17 km, construido para alejar de la corte a la reina madre Isabel de Farnesio tras el fallecimiento de Felipe V (le gustaba medrar demasiado en las decisiones de sus hijos) y convertido en Museo Nacional de Caza.

¿Con qué puedo combinar esta visita? El Real Sitio de San Idelfonso tiene para todo un día si sumamos los dos palacios y los jardines de La Granja. Es una escapada intensa tanto si uno se encuentra en Madrid como si está en Segovia (a 11 km). Así que estoy convencido de que la mejor combinación para esta ruta será tomárselo con calma y darse un homenaje por medio de unos judiones (de La Granja, de dónde si no) y un buen cochinillo en el Restaurante Casa Zaca situado en una antigua casa de postas en el número 6 de la Calle Embajadores en La Granja de San Idelfonso que se ha convertido en un adalid y un aliado de los amantes de la comida tradicional.

Pastrana, la última morada de la Princesa de Éboli (Distancia: 85 kilómetros)

Palacio ducal de Pastrana (Guadalajara)

Pastrana es, probablemente, la más monumental y aristocrática de cuantas villas pose la comarca de La Alcarria en la provincia de Guadalajara. No obstante en el Palacio Ducal pasó sus últimos años de encierro un personaje relevante de la España de la última mitad del siglo XVI, la Princesa de Éboli. Una hora al día se asomaba la noble cautiva por la ira de Felipe II (y aquí entran todo tipo de elucubraciones) en una ventana enrejada en la fachada principal del palacio. Razón por la cual la gran plaza de Pastrana recibe el nombre de Plaza de la hora, en honor a su afamada prisionera.

Pastrana guarda, además, en su casco urbano bien preservado importantes conventos carmelitas como San José o San Pedro, fundados por Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz respectivamente. Fuera del recinto histórico la Colegiata de la Asunción, de un tamaño considerable, exhibe en su interior una prodigiosa colección de tapices flamencos. Conviene no perderse la  calle de La Palma, donde se antiguamente hubo una sinagoga, un edificio de la Inquisición y el palacio de la Orden de Calatrava. En la villa residió Moratín mientras escribía “El sí de las niñas” por lo que nada le falta a Pastrana, bien retratada también por Camilo José Cela en su “Viaje a La Alcarria”.

Pastrana (Guadalajara)

¿Con qué puedo combinar esta visita? Se puede hacer esta visita por libre o de manera guiada. Pero esta protagonista inconfundible con cualquier ruta a La Alcarria que se precie tiene a la localidad de Zorita de los Canes a tan sólo a 10 kilómetros al sur por la CM-200. diminuto municipio con un fabuloso castillo medieval que se levanta sobre una de las curvas más pronunciadas del río Tajo. A las afueras del mismo está Recópolis, el yacimiento arqueológico de la ciudad visigoda más completa que ha llegado a nuestros días.

Brihuega, la villa con aroma a lavanda (Distancia: 91 kilómetros)

Campos de lavanda de Brihuega (Guadalajara)

El calificativo de Jardín de La Alcarria le va que ni pintado a Brihuega. Se lo ha ganado a pulso. Incluso mucho antes de que la lavanda tiñera de morado sus campos trayendo a la provincia de Guadalajara un pedacito de ese pastel de flores deliciosamente provenzal. Cada verano, alrededor del mes de julio, la visita a los campos de lavanda de Brihuega se ha convertido en una especie de tradición donde, sin importar el número de generaciones o la condición, muchos nos sentimos un poco más alcarreños, aunque hayamos nacido en Carabanchel y la pradera de San Isidro sea nuestro mantel familiar. Y espero nadie se confunda con la idea equivocada de que Brihuega es sólo para el tiempo de la lavanda, que dura unas pocas semanas al comienzo de verano. ¡Nada de eso! Fuertes murallas abrazan una villa medieval con su propio castillo, templos cristianos protogóticos y una plaza con cárcel real que recuerda la figura de Carlos III. También tiene el subsuelo horadado por las galerías que en su día excavaron los árabes y fuentes… muchísimas fuentes.

Casona de los Gómez en Brihuega (Guadalajara)

Ni Cela, quien la supo elogiar por escrito y hablado, ni Manu Leguineche, maestro de periodistas y uno de los mejores narradores de viajes del siglo XX, quien la escogió para su retiro después de incontables periplos por el mundo, pueden estar equivocados al respecto. Brihuega es, no sólo uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha, sino que por cercanía puede considerarse una acertada escapada desde Madrid. Y para cualquier época del año, con lavanda o sin ella.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Para llegar a Brihuega en vehículo particular es obligado desviarse en la salida nº73 de la A2 (autovía de Barcelona) a la altura de Torija. Pues bien, esta fue la puerta de entrada a La Alcarria de Cela y merece una parada dejando el coche cerca de la picota de justicia y caminando hasta un castillo bien fotogénico. Su interior, completamente restaurado, guarda bajo llave un museo dedicado precisamente a “Viaje a La Alcarria” del Premio Nobel, quien aún en edad joven, llevó a cabo esta espléndida e inspiradoras ruta narrativa.

Torija (La Alcarria, Guadalajara)

Otro lugar que se suele combinar a la perfección con la villa de Brihuega es Cívica, una rareza de grutas excavadas en un risco tan “Tolkien” que  llena de preguntas a sus alucinados visitantes (aunque conviene prestar atención a la cascada que tiene justo a un costado, que a veces la tapa la vegetación).

Hayedo de Montejo y los pueblos con encanto de la Sierra del Rincón (Distancia: 94 kilómetros)

Hayedo de Montejo, el bosque más bonito que ver cerca de Madrid

Es el bosque de hayas más meridional de Europa en las faldas de la Sierra de Ayllón, por lo que toca una amplia zona de la Comunidad de Madrid. Sus límites con Segovia serían denominados La Pedrosa y con Guadalajara la famosa Tejera negra. En realidad todos ellos son parte de un mismo conjunto cuyas particularidades y situación geográfica permiten que sea realidad un bosque tan especial, diría que casi de cuento de hadas, que alcanza su cima visual durante el otoño con la caída de las hojas (si bien es recomendable para todo el año). Además de hayas hay robles, acebos, rebollos y un número inmenso de vegetación por la que pululas los corzos y se advierte el vuelo, casi constante, del águila real. Todo ello dentro, además, de la Sierra del Rincón, Reserva de la Biosfera por la UNESCO. De hecho el propio hayedo está incluído en la lista del Patrimonio de la Humanidad desde 2017 junto a otros hayedos europeos.

Dado el alto valor ecológico del Hayedo de Montejo hay un control del número de personas que lo visitan, siempre de manera guiada por educadores ambientales (y completamente gratuita). Sale un cupo de entradas al día. La mitad se venden online a través de la web www.sierradelrincon.org y el otro 50% de manera presencial (durante el mismo día en el que se piense acudir) en el Centro de Información Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón, que se encuentra en el pueblo de Montejo de la Sierra. Se consiguen por orden de llegada hasta que se agota el cupo. Durante el otoño, que es cuando más demanda existe, conviene llegar temprano. Y si no llegas a tiempo para que queden plazas, te recomiendan distintas rutas balizadas que sí puedes hacer por cuenta propia (la mayoría rodean el hayedo propiamente dicho, y son muy interesantes).

Datos del Centro de Información Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón

Teléfono de contacto: 91 869 70 58; Horario de atención al público: de 9:30 a 15:00 horas.
Dirección: Calle Real 64, Montejo de la Sierra, Madrid
Correo electrónico: info.reservasbiosfera@sierradelrincon.org

La Hiruela (Sierra Norte de Madrid)

En la zona los pueblos más interesantes son, además del propio Montejo de la Sierra, la localidad de La Hiruela o La Puebla de la Sierra (estos dos últimos probablemente los más aislados de la Comunidad de Madrid) para completar la ruta de los pueblos negros de Madrid (el otro sería Patones). No dejaría de recomendar la posibilidad de hacer una ruta de búnkeres de la Guerra Civil (Frente del Agua) partiendo de Paredes de Buitrago o pasando una jornada de kayak por las aguas del Embalse de Puentes Viejas (ambas actividades ofrecidas por la compañía local Paredes Paradise, de la que doy fe de sus buenas propuestas y profesionalidad).

Kayak en el embalse de Puentes Viejas (Paredes de Buitrago, Sierra Norte de Madrid)

Segovia, la ciudad del acueducto y el buen cochinillo asado (Distancia: 91 kilómetros)

Acueducto de Segovia

Un prodigioso acueducto romano de casi 2000 años con piedra granítica acoplada sin ningún tipo de argamasa atravesando la ciudad, un alcázar que parece sacado de una película de Disney (o más bien, un castillo de Disney basado en las hechuras de esta impresionante construcción), su propia judería, una maravillosa catedral gótica, infinidad de monasterios, conventos, palacetes. El mejor cochinillo asado que uno se pueda imaginar cortado a pulso con el filo de un plato de cerámica (y no sólo se hace en el mítico Casa Cándido). Paseos vespertinos en la Alameda de la Fuencisla, huellas templarias en la iglesia de la Vera Cruz, en extramuros, recuerdos de personajes legendarios de la Historia de España en el monasterio de Santa María del Parral (alberga la sepultura de Juan Pacheco, Marqués de Villena). ¿Cómo no va a ser Segovia, ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1985, la mejor escapada de un día (o los que se quieran) cerca de Madrid? Bien comunicada (a una hora en coche y con estación de RENFE) con la seguridad de tratarse de un cuento de hadas hecho realidad.

Alcázar de Segovia

Segovia, mejor no combinarla con nada. Debe beberse a palo seco y sabrá mucho mejor. Si eso a tener muy en cuenta es homenajearse con un increíble vuelo en globo sobre la ciudad (puedes leer mi experiencia). Aunque si alguien sucumbe a la tentación de quedarse a dormir en uno de sus muchos hoteles con encanto, cosa que no sólo sucede muy a menudo sino que recomiendo, la cercanía de el Palacio de La Granja de San Idelfonso (11 km) resulta bastante tentadora.

Las mejores excursiones y visitas guiadas en Segovia 

Barrancas de Burujón (Distancia: 99 kilómetros)

Barrancas de Burujón (Toledo)

Un paisaje de cárcavas en la provincia de Toledo (apenas a veinte minutos de la ciudad imperial) digno de una secuencia muy Far West de un filme de Sergio Leone. De hecho aparece en multitud de películas, series y anuncios de televisión. Nadie repararía que aquello no es Arizona sino las conocidas como Barrancas de Burujón, uno de los escenarios más hermosos y sorprendentes de Castilla-La Mancha con el que se logra una extraordinaria pirueta paisajística. Que, además, es apta para toda clase de visitantes y estados de forma. Lo mejor resulta que llegar hasta este magnífico lugar resulta extremadamente sencillo. Hay senderos convenientemente señalizados y la buena foto está asegurada. Este paraje de cárcavas con el embalse de Castrejón al fondo roza la excelencia cuando llega la tarde y los últimos rayos de sol inciden en su abrupto relieve hasta volverlo completamente naranja.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Junto a las Barrancas de Burujón queda la localidad natal del autor de La Celestina, Fernando de Rojas, en La Puebla de Montalbán. Pero quizás el pueblo con más patrimonio de la zona, con diferencia, se trata de Torrijos, el cual llegó a albergar un palacio real que fuera uno de los lugares preferidos de Pedro I de Castilla (s. XIV) que después de convirtió en convento y ahora es sede del consistorio municipal. Dentro de la villa, la Colegiata del Santísimo Sacramento reclama la mayor de las atenciones. Basta con observar su portada plateresca concebida como si fuera un retablo para justificar, por sí solo, esta escapada por la capital de la comarca que lleva su nombre, Torrijos. A las afueras, además, el castillo de Barcience (es privado pero permite el acceso libre) sorprende con un inmenso león rampante con el que demostrar los galones de sus antiguos dueños, los Condes de Cifuentes.

Detalle de la fachada plateresca de la Colegiata de Torrijos (Toledo)

A 25 kilómetros al sur de las Barrancas, tomando la carretera CM-4009 que parte de La Puebla de Montalbán, aparece la ermita de Santa María de Melque, un singular templo de origen visigodo (de los mejor conservados) vinculada durante siglos a los caballeros templarios. A cierta distancia, pero no mucho, a 25 km al este de Burujón, bien cerca de la ciudad de Toledo, el castillo de Guadamur clama la mayor de las atenciones a tenor de las influencias italianas que ornamentan esta fortaleza de carácter residencial.

Rascafría y el Monasterio de Santa María de El Paular (Distancia: 99 kilómetros)

Rebeca en Rascafría

Rascafría es el último pueblo del valle del Lozoya. Su proximidad con el Puerto de Cotos, en plena Sierra de Guadarrama, le confiere la capacidad de ser uno de los centros madrileños más aptos del senderismo, pues de él salen múltiples rutas. La proximidad con el Puerto de Cotos, del que ya hemos hablado anteriormente refiriéndonos a las lagunas de Peñalara, es un punto a su favor. Aunque sin salir de este pueblo recogido y elegante, hay buena muestra de asadores y mesones para subir la comida después de bajar la marcha. Y una fábrica de chocolates (San Lázaro en Avenida de El Paular nº35) de cuyos influjos resulta imposible escapar.

Realmente Rascafría da para pasar una buena jornada, normalmente de ida y vuelta en el día. Porque si a sus encantos ya mencionados y sus alrededores le sumas la posibilidad de:

  • Visitar el Monasterio de El Paular (cartujo desde el siglo XIV y benedictino bien entrado el siglo XX) y disfrutar de su ambiente relajado y sus muchos estilos arquitectónicos en un solo lugar destinado a ser iglesia, convento y residencia de la realeza. Guarda un gran retablo policromado de alabastro que es una auténtica joya.
  • Darse un baño en Las Presillas, piscinas naturales ideales para relajarse o acudir en familia (el agua está bien fría, eso sí, que para eso estamos en plena sierra).
  • Pasear por el bosque finlandés (se llega caminando tomando un liviano sendero durante apenas unos minutos desde el Puente del Perdón, muy próximo al monasterio), cuyos abetos, álamos y abedules (así como una antigua cabaña tipo sauna finlandesa junto a un lago, de ahí el nombre del lugar) permiten digerir un espacio más nórdico de lo que pudiéramos imaginar. Ideal para cualquier época del año pero en otoño…. mejor no dejar en casa la cámara de fotos.

Bosque finlandés en Rascafría (Madrid)

  • Admirar las cascadas del purgatorio después de seguir el curso del Arroyo del Aguilón, sobre todo cuando éste lleva mayor caudal (en función de donde se comience puede conllevar más tiempo, desde El Paular serían tres horas ida y tres horas vuelta).

Sin duda da para una escapada no para uno sino para varios fines de semana. Porque además son muchos los senderos que parten o terminan en Rascafría.

Castañar de Casillas, otoño en el valle del Tiétar (Distancia: 99 kilómetros)

Castañar de Casillas (Valle del Tiétar, Ávila)

Casillas, además del apellido de un portero antológico, se trata de un pequeño y apartado pueblo de montaña dentro del valle del Tiétar (Ávila) plagado de castaños centenarios que conforman una de las mejores postales otoñales que se puede concebir. Tan aislado que hay que ir a propósito, pero con un resultado que salta a la vista en cuanto desde mediados de noviembre a primeros de diciembre, el famoso castañar de Casillas constituye en silencio, puesto que no se habla mucho de este lugar (sí del Hayedo de Montejo), una oda a la hoja caduca como alfombra adornada por el despelleje de un laberinto de ramas y troncos gruesos que se pierden en el tiempo.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Para llegar desde Madrid se atraviesa la famosa carretera de los pantanos (M-501) y el desvío surge unos 14 kilómetros pasado San Martín de Valdeiglesias, por lo que el castillo de la Coracera, los toros de Guisando y el Pantano de San Juan (que cuentan con su apartado especial en este artículo) le confieren entidad y horas a esta perfecta escapada de un día desde Madrid. El paso de la carretera M-501 a la M-549 que lleva hacia Casillas tiene lugar a la altura de Rozas de Puerto Real (que cuenta con su propio castañar). Justo en ese instante nace el Embalse de los Morales, aún dentro de la Comunidad de Madrid, donde se propone una asequible y señalizada ruta circular (que no lleva más de una hora), también recomendable en el periodo otoñal.

Embalse de Los Morales (Madrid)

Escapadas de un día entre 100 y 150 kilómetros de Madrid

Ruta de los pueblos negros de Guadalajara (Distancia: 107 kilómetros)

Casa de piedra en Majaelrayo
Imagen de Majaelrayo (Créditos: Guías Viajar)

En la cara de la Sierra de Ayllón que da hacia la provincia de Guadalajara también abundan, aún más si cabe que en Madrid y Segovia, los pueblos de pizarra que tienen como denominador común su arquitectura negra. La puerta hacia los mismos es, según algunos, Cogolludo (con el palacete renacentista más temprano y puro de la región) pero probablemente se es más certero si se subraya a Tamajón. A partir de allí se bifurca la carretera para ir hacia Valverde de los Arroyos o Majaelrayo, dejando atrás localidades como Almiruete, Palancares, Retiendas, Campillo de Ranas, Robleluengo o Roblelacasa desde donde se admiran las formas del Pico Ocejón, se mantienen a duras penas abadías abandonadas como Bonaval y surgen incontables itinerarios para practicar senderismo. La ruta de los pueblos negros es otro de los resultados que más agradecen quienes buscan una escapada exitosa desde Madrid. No se llega a dos horas conduciendo cuando comienza otro mundo, un paréntesis brutal al día a día de las gran ciudad.

Una idea perfecta, sobre todo, para un fin de semana. En una sola jornada no se puede hacer todo y el viaje resultaría algo apresurado. Además las opciones para pernoctar en una casa u hotel rural son múltiples. Y, para colmo, resulta ideal para cualquier época del año a la que quedamos acudir. Nada puede salir mal cuando los pueblos negros de Guadalajara son los protagonistas de una huida hacia adelante.

Parque arqueológico de Segóbriga (Distancia: 109 kilómetros)

Parque arqueológico de Segóbriga (Cuenca)

En el cerro de Cabeza de Griego situado la localidad conquense de Saelices brotan las ruinas de una gran ciudad del pasado. Segóbriga nació como castro celta, pero los restos que florecieron del olvido de los milenios reflejan el esplendor del Imperio Romano en este punto estratégico entre Toledo y Cartagena. Permite pasear entre los graderíos de su viejo teatro e imaginar el funcionamiento de las antiguas termas. El foro como centro de la “ciudad victoriosa” (que es lo que significa Segóbriga) con basílica, necrópolis, anfiteatro y una poderosa muralla. No le falta, ni tan siquiera, los restos de una basílica visigoda levantada a posteriori aprovechando lo ya construido en este tesoro arqueológico que vivió su fulgor gracias a la minería (para obtener el lapis specularis, un tipo de yeso traslúcido que se utilizaba para fabricar ventanas y multitud de objetos).

¿Con qué puedo combinar esta visita? Apenas a una veintena kilómetros (dirección oeste) separan a Segóbriga del monasterio de Uclés, proclamado como “El Escorial de La Mancha” por sus espectaculares dimensiones. La que fuera la casa madre durante siglos de la Orden de Santiago difuminó sus formas desde un castillo amarrado  lo más alto de un cerro para ser un enorme edificio religioso de gran importancia que, a partir del siglo XVI fue agrandándose con el añadido constante de estilos arquitectónicos para jugar entre lo plateresco, lo renacentista, lo herreriano, lo barroco e incluso lo churrigueresco y adaptarse al paso de los tiempos.

En cambio, si continuamos por la A3 y nos desviamos hacia El Hito, nos encontramos con una laguna de agua salada donde suelen venir a parar algunas aves invernantes, sobre todo las grullas en su viaje al suroeste de la Península Ibérica, aunque muchas ya se quedan desde noviembre hasta finales de noviembre. Sería una versión minúscula de la aragonesa Gallocanta, pero de una gran importancia medioambiental. Razón por la cual fue incluida en 1981 como parte de la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda y Zona Especial para la Protección de Aves (ZEPA) siendo, además, uno de los últimos humedales supervivientes en la región. Alrededor las que abundan son las aves esteparias como la avutarda. Existe un sendero interpretativo (con paneles y un observatorio) desde Montalbo que se extiende algo menos de 3 kilómetros.

Grullas sobrevolando la Laguna de El Hito (Cuenca)

Ávila, la ciudad de las murallas (Distancia: 114 kilómetros)

Murallas de Ávila

Otro de los lugares Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO a tiro de piedra de Madrid. ¡Y van unos cuantos! ¿Por qué este prestigioso nombramiento? Muy fácil. Entre otras cosas pasa por ser el recinto amurallado de la Edad Media en mejores condiciones tanto de España como, casi con toda seguridad, del continente europeo. Sus murallas del siglo XII dibujan una maravillosa excepción. Porque encontrar una construcción de semejante antigüedad con más de 2 kilómetros y medio ininterrumpidos entre puertas, torreones y almenas no es algo fácil. La ciudad histórica es pequeña, asequible a pie, pero repleta de lugares monumentales más allá de su catedral gótica, la primera del país. Son decenas los palacios, las casonas nobles con el escudo heráldico contando quiénes fueron sus moradores, los conventos y las iglesias donde diversos estilos arquitectónicos estrechan sus manso. Por lo que, aunque siempre es un placer caminarla libremente, se recomienda hacer, al menos una vez, una visita guiada de la mano de un experto que ayude a interpretar todos esos lugares.

El empedrado fluye por calles estrechas las cuales, de repente, se topan con la Plaza Grande (si obviamos el horrendo edificio de Moneo y nos quedamos con todo lo demás, mucho mejor), la Plaza Chica o la Basílica de San Vicente, muestra de la ideología arquitectónica de un románico puro que adquiere aquí todo su valor. Perseguir las huellas de Santa Teresa de Ávila, irse de tapas o endulzarse la vida con unas yemas es tan abulense como las patatas revolconas. O el frío legendario, pues se dice que aquí hasta los pingüinos llevarían bufanda.

Un consejo, el mejor comienzo, o final, de todo viaje a Ávila (eso ya depende de cada uno), nos tiene que llevar de manera obligada hasta el humilladero de los cuatro postes para obtener una magistral panorámica de una de las ciudades más pequeñas y también, por qué no decirlo, más bonitas de España.

Navaluenga, la piscina del río Alberche en las estribaciones de la Sierra de Gredos (Distancia: 115 kilómetros)

Puente románico de Navaluenga, una de las mejores piscinas naturales de la provincia de Ávila

Rodeado de los montes predecesores de la Sierra de Gredos vive Navaluenga, pueblo que, sin destacar por su  monumentalidad o patrimonio, ha sabido buscarse un hueco para ser uno de los destinos preferidos de turismo rural en toda España. Su puente viejo, también llamado románico, aunque se construyera enteramente en granito en el siglo XVI, observa pacientemente con sus cuatro ojos el desliz de las aguas del río Alberche en una de las mejores piscinas naturales de la provincia de Ávila. La mullida hierba invita a colocar la toalla. Y cuando no es tiempo de baños, el otoño dora la chopera que guarece el cauce del río, aparecen las setas por todas partes. El invierno, en cambio, pide chimenea y sofá en una casa rural (entra, por ejemplo, a navaluenga.net, que las encontrarás de todos los tamaños y posibilidades) para deleitarte con el mero hecho de ver la nieve caer o teñir las montañas. Los niños pueden echar el día entero, si les dejan, en el parque de cuerdas pasando pruebas entre los árboles como auténticos aspirantes al Indiana Jones del día.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Kayak en el Embalse del Burguillo, hacer senderismo en el Valle de Iruelas y, con suerte, admirar el planeo de un buitre negro en una de las colonias más importantes de toda España, montar a caballo o visitar los pueblos de alrededor. Y, si la temporada es la correcta, salir a por setas (aunque lo mejor es que nos las preparen bien en algunos de los restaurantes del pueblo).

Así es el entorno paisajístico de Navaluenga en Ávila

Ruta de los pueblos rojos y negros de Segovia entre Riaza y Ayllón (Distancia: 118 kilómetros)

Madriguera, uno de los pueblos rojos de Segovia

Si anteriormente hablaba que la Sierra de Ayllón daba cobijo a los pueblos negros de Guadalajara (Valverde de los Arroyos, Majaelrayo, Campillo de Ranas, etc.) por un costado, y a los de Madrid (La Hiruela, Patones de Arriba, Montejo de la Sierra, etc.) por el otro, pues por la vertiente segoviana no iba a ser menos. Porque no sólo en esa zona capitaneada por Riaza (menuda Plaza tiene, parece un coso taurino aunque allí lo que se torean son los asados) y la propia Ayllón, que da nombre a una prolífica serranía, hay pueblos negros, que los hay, sino que también los hay rojos. Estos últimos tienen de base el suelo ferruginoso (rico en hierro) que colorea la pizarra y la cuarcita, por lo que el material de construcción de las casas tiene esta tonalidad. Madriguera y Villacorta explican, de sólo un vistazo, lo de que se hable de los pueblos rojos de Segovia. En el caso de pueblos negros tendríamos que acudir a El Muyo, El Negredo o Serracín.

Plaza Mayor de Riaza (Segovia)

¿Con qué puedo combinar esta visita? La ruta de los pueblos rojos y negros de Segovia no es nada sin Riaza o Ayllón como testigos. Riaza por su peculiar Plaza Mayor porticada y de carácter circular para la celebración de los espectáculos taurinos (también por sus buenos asadores). Ayllón por su carácter medieval que se aprecia tan sólo atravesar el arco de la villa y caminar entre fachadas solariegas hasta la Plaza Mayor. A sólo 11 kilómetros de Riaza subiendo al Puerto de la Quesera por las carreteras SG-111 y SG-112 (a partir de Riofrío de Riaza) tenemos el Hayedo de la Pedrosa (hermano del Hayedo de Montejo o de la Tejera Negra), bastante menos concurrido que los otros y que muestra la faz de un bosque de hayas espectacular (y que, al contrario que el de Montejo en Madrid, se puede hacer completamente por libre).

Talavera de la Reina (Distancia: 121 kilómetros)

Plaza del Pan en Talavera de la Reina

Si alguna vez has pasado con el coche por Talavera de la Reina yendo hacia Extremadura por la A5 pero no has decidido parar, plantéatelo la próxima vez. Sólo te pido que no caigas en la trampa de los edificios impersonales que empiezas a ver desde lejos, y que son mayoría en esta ciudad. Deja el coche en la Plaza del pan, contempla el rosetón de la Colegiata (es muy similar al del Monasterio de Guadalupe) y, a partir de ahí, ponte a caminar. Talavera es mudéjar (con El Salvador o Santiago el Nuevo como emblemas), también el adalid de la cerámica que se aprecia en calles, monumentos (Sobre todo en la Basílica de Nuestra Señora del Prado) y, por supuesto, en el Museo dedicado a Ruíz de Luna, el Miguel Ángel de los azulejos talaveranos. Junto al río, donde se vierte un paréntesis de naturaleza, las torres albarranas nos recuerdan su pasado árabe cuando Talavera fue capitana de su propio Reino de Taifas (con Toledo como rival desde bien antiguo). Y, si  la Plaza de San Pedro o la calle San Agustín el Viejo no te han terminado de convencer, acude cuanto antes a la Taberna Mingote (Plaza de Federico García Lorca, 5) y quítate las penas con cocina casera y el humor de las viñetas sarcásticas de Antonio Mingote en un salón del que no te querrás marchar por nada del mundo.

NOTA: Información sobre visitas guiadas a la ciudad.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Antes de llegar a Talavera de la Reina se pasa por Cazalegas. No se aprecia desde la carretera pero tiene un gran embalse con playa de interior para pasarse el día entre sol y ricos baños. Incluso, para quedarse practicando algún deporte náutico como navegar en canoa, hacer windsurf o atreverse con la vela. Si, en cambio, se decide continuar por la A5 dirección Extremadura a poco más de 30 km (salida: 148) merece la pena detenerse en la villa de Oropesa con el impresionante castillo/palacio de los Álvarez de Toledo convertido en Parador con vistas a la cara sur de la Sierra de Gredos.

Villa medieval de Pedraza (Distancia: 126 kilómetros)

Calle Real de Pedraza (Segovia)

La villa medieval segoviana de Pedraza es un lugar de visita obligada. Perfecto como excursión de un día desde Madrid. Entre la Puerta de la Villa, que guarda unas mazmorras, y el castillo donde Carlos V encerró a conciencia a los vástagos de su archienemigo francés Francisco I, hay un mundo de piedra y ventanas enrejadas ornamentadas con flores de todos los colores. Este pueblo castellano que supo recoger los frutos de los buenos tiempos de la venta de lana con los países del norte de Europa presume de ser uno de los supervivientes más genuinos de la Edad Media en toda la provincia. Pedraza es la reverencia al culto al tiempo. A los paseos a mediodía en la Calle Mayor o en la noche de verano en que se llena por completo de velas. Al mero arte de refugiarse sine die en los soportales de columnas de granito de la Plaza Mayor para acceder a algún mesón y enfrentarse a un batallón de platos de carne asada y judiones de La Granja cocinados a fuego lento.

Se recomienda una visita guiada de poco más de una hora para exprimir al máximo la experiencia.

¿Con qué puedo combinar esta visita? He aquí algunas ideas para alargar, aún más si cabe, la estancia en Pedraza:

  • Admirar los capiteles historiados de la iglesia románica de Sotosalbos, pueblo mencionado en el Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita. Se pasa por esta localidad cuando vamos a Pedraza desde Segovia por la N-110.
  • Iglesia románica de Sotosalbos (Segovia)
  • No perderse la otra joya románica de la zona, la ermita de Nuestra Señora de las Vegas en Requijada, a 8 km de la N-110 viniendo de Segovia y nada más desviarnos a la izquierda tras pasar La Salceda. Conserva incluso la policromía en la portada, por no hablar de sus magníficos capiteles.
  • Sepúlveda, a 25 km de Pedraza, se trata de una localidad segoviana de carácter medieval y fantástico emplazamiento, ya que se eleva sobre las Hoces del Duratón, un parque natural de gran belleza donde pasearse entre meandros y riscos donde la sombra de los buitres se vuelve cada vez más alargada (tiene su propio apartado más adelante).
  • A 30 km de Pedraza se encuentra está Turégano, con un castillo emblemático sobre un altozano en el cual estuvo encarcelado Antonio Pérez, el Secretario de Felipe II que fuera acusado por el asesinato de Rafael Escobedo y ser un traidor a la patria. Un pueblo con encanto que escapó del turismo masivo.

Las huellas de Isabel la Católica en Arévalo (Distancia: 131 kilómetros) y Madrigal de las Altas Torres

Madrigal de las Altas Torres (Ávila)

La ciudad de Arévalo es abulense, al igual que Madrigal de las Altas Torres. Ambas están separadas por 25 kilómetros de la carretera CL-605, pero permanecen unidas por la prevalencia del estilo mudéjar en sus construcciones y, sobre todo, por una mujer, Isabel la Católica. Y es que si la reina nacía en una de las alcobas del viejo Palacio de Juan II en Madrigal un 22 de abril de 1451, sería en el un viejo palacio de Arévalo, el cual ya no existe, donde se criaría y pasaría buena parte de su juventud junto su madre y damas de compañía, aún ajena al futuro que le aguardaba.

Arévalo, además de un coqueto castillo, dispone de una buena colección de palacios nobles e iglesias mudéjares (el ábside de Santa María la Mayor es extraordinario), amén de una Playa Mayor de cierta categoría. También tiene probablemente una de las mayores densidades de asadores por kilómetro cuadrado de toda España.

Madrigal de las Altas Torres, mucho más solitaria, se protege a sí misma con uno de los mejores conjuntos amurallados de España. En su origen sólo tenía 200 metros menos de muralla que la de Ávila, conservándose aún buena parte de la misma. Como atractivo principal cuenta con el Monasterio de Nuestra Señora de Gracia, antiguo palacio del rey Juan II donde naciera Isabel I de Castilla y que aún conserva parte de los aposentos civiles de los Trastámara. El patio porticado del Hospital de la Purísima Concepción, el interior de la iglesia mudéjar de San Nicolás de Bari y el Pantocrátor restaurado de Santa María del Castillo son elementos irreemplazables a la hora de planificar una escapada a esta villa rodeada de murallas donde, además, se elaboran buenos vinos DO Rueda (a pesar de no encontrarse en Valladolid). No te pierdas esta guía práctica para una escapada a Madrigal de las Altas Torres.

Madrigal de las Altas Torres (Ávila)

Sigüenza, la ciudad del doncel (Distancia: 131 kilómetros)

Castillo de Sigüenza (Guadalajara)

Probablemente el lugar más visitado de la provincia de Guadalajara. La ciudad de Sigüenza siempre ha estado considerada como una de las escapadas de fin de semana preferidas por las gentes de Madrid. Monumental y con un encanto que va más allá de su castillo (ahora Parador), su catedral almenada y la famosa tumba del Doncel Vázquez de Arce. Sigüenza tiene comprensibles delirios de grandeza. Sin necesidad de mirarse a ningún espejo es sabedora de sus muchos dones. De ahí que recientemente haya iniciado la carrera para que la UNESCO la declare algún día no muy lejano Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Razones, en realidad, no le faltan.

Pasar la noche en el castillo (sin pensar en el célebre fantasma de Doña Blanca paseándose entre sollozos por el pasillo) es tan sugerente como echar el resto por un cabrito asado, contar las columnas de la Plaza Mayor sin equivocarse y probar el fino seguntino (gaseosa, vermut y espuma de cerveza). No importa el orden. (Más información sobre recorrer Sigüenza por medio de una visita guiada).

¿Con qué puedo combinar esta visita? Sólo a 9 kilómetros de Sigüenza el castillo de Pelegrina, en ruinas, supone el comienzo de una ruta de senderismo por el Parque Natural Barranco del río Dulce, cuyas hoces sirvieron a Félix Rodríguez de la Fuente para rodar algunos capítulos de El hombre y la Tierra. Camino a Atienza, en el norte, conviene detenerse en Palazuelos, una espléndida villa fortificada muy poco visitada (de la misma además sale una carretera comarcal hacia Carabias que te lleva, en muy poco tiempo a una iglesia románica donde merece la pena detenerse.

Pelegrina es el punto de partida para hacer el Barranco del Río Dulce (Guadalajara)

Y ya que te pones, llega hasta Atienza, villa medieval y con castillo que se menciona en el Poema de Mío Cid. Es parte, asimismo, de la ruta de los castillos de Guadalajara.

Consuegra y la Ruta de los molinos de La Mancha (Distancia: 133 km)

Cerro Calderico de Consuegra (Toledo) - Ruta de Don Quijote de La Mancha en coche

Consuegra nos trae el idilio la La Mancha toledana con el Cerro Calderico, cuyo perfil crestado muestra nada menos que una docena de molinos de viento junto a un castillo de origen árabe que vio morir dentro de sus muros a uno de los hijos del Cid Campeador. Varios de los molinos de Consuegra son visitables, e incluso uno de ellos es todo un “gastromolino” donde se hace virtud el poder degustar productos de la tierra donde mucho tiempo atrás se convertía el trigo en harina. En el pueblo destaca su Plaza Mayor con el emblemático edificio balconado de “El Corredor” y la torre del reloj. Iglesias como San Juan Bautista, Santa María la Mayor o el templo del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, así como los restos de un antiguo acueducto romano atravesando los terrenos agrícolas, son parte de la gracia de esta maravilla de rasgos cervantinos. Tanto como comer en las cuevas de Casa La Tercia (C/ Plus Ultra).

La agraciada Consuegra es un punto destacado en la ruta de los molinos de Castilla-La Mancha. Diez nada menos posee Campo de Criptana, ya dentro de Ciudad Real (a 57 km) donde se sitúa el capítulo de la lucha infructuosa de Don Quijote contra los gigantes. Otros miembros de la lista son Mota del Cuervo, ya en Cuenca (a 75 km), aunque mucho más cerca tiene los de Alcázar de San Juan (38 km), El Romeral (46 km) o Tembleque (a 37 km) donde además de un par de molinos posee una estupenda plaza porticada, entre las mejores de La Mancha. Y la cual está de paso cuando se baja por la carretera de Andalucía (A4).

Consuegra forma parte de la ruta de Don Quijote de La Mancha, un viaje que puede ocuparnos varias jornadas entre los escenarios que inspiraron a Miguel de Cervantes a la hora de escribir la novela en castellano más leída de todos los tiempos.

Ruta de las caras y Embalse de Buendía (Distancia: 133 kilómetros)

Ruta de las caras (Buendía, Cuenca)

Próximo al municipio conquense de Buendía, más conocido por el pantano y los amantes de la pesca, dada la gran presencia de roca arenisca entre los pinares, de la cual se sabe es un material sencillo de moldear, surgió casi de la nada un sendero repleto de esculturas y bajorrelieves de distintos artistas. Conocida como la ruta de las caras, se encuentran obras de mínimo un metro y máximo ocho metros de altitud. Todo ello siguiendo un camino acondicionado y apto para todos los públicos. De hecho suele ser una visita muy del gusto de los niños que descubren los rostros de deidades de otras religiones, símbolos templarios, criaturas de fábula o incluso una gran calavera.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Con una jornada de piragüismo en el Pantano de Buendía, una caminata por las fotogénicas hoces del río Guadiela o una visita al propio pueblo de Buendía donde se puede visitar la Plaza Mayor, la iglesia de la Asunción, un museo dedicado a carros y carruajes o unas curiosas bodegas-cueva. También merece la pena destacar el impresionante emplazamiento de la ermita de los Desamparados (a la que se puede llegar a pie o en kayak).

Y sobre el pantano de Entrepeñas, ya en Guadalajara, hablaré largo y tendido muy pronto, pues estoy en proceso de redescubrimiento de esta maravilla de la Alcarria Baja.

Parque Natural Hoces del río Duratón y la villa de Sepúlveda (Distancia: 140 kilómetros)

Hoces del río Duratón (Segovia)

Cuando en la cuarta temporada aparecieron las Hoces del Duratón con la ermita de San Frutos haciendo de la base monacal de la banda de la serie “La casa de papel” no pude dejar de exclamar un… ¡Qué bueno! Tantos años, desde muy pequeño, paseándome por el meandro del río Duratón, alucinando con sus barrancos y el vuelo constante de decenas de buitres leonados y, de repente, aparecía en la serie española más vista en todo el mundo (y con mucha diferencia). Este paraíso diseñado por millones de años de erosión es una opción magnífica para quien adore los lugares de naturaleza. Además caminar por las hoces no tiene ningún misterio ni dificultad. Salvo decidir cuándo marcharse. Porque ganas, suelen ser pocas.

Al otro lado de las Hoces del río Duratón queda Sepúlveda, una de las villas medievales de mayor enjundia de Segovia junto a la ya mencionada Pedraza, con la cual forma un dueto imbatible de cara a la elección de una escapada propicia de fin de semana desde Madrid. El acierto está más que garantizado.

Villa de Sepúlveda (Segovia)

Atienza, emblema de la ruta de los castillos de Guadalajara (Distancia: 143 kilómetros)

Atienza

Si hubiese que diseñar una ruta de los castillos de Guadalajara no cabe duda de que Atienza tendría que ir en primer lugar. Su fantasmagórica figura elevada sobre un roquedo donde se aprovechó para levantar esta fortaleza aparece mencionado en uno de los primeros capítulos de El Poema de Mio Cid. La antigua Tithya de los celtas y habían dado a ese cerro muchos siglos antes incluso de la llegada de los romanos y las contiendas entre cristianos y musulmanes por ganar una gran plaza fuerte en el corazón de Castilla.

Atienza es uno de los pueblos más auténticos y hermosos de la provincia de Guadalajara (también está entre los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha). Su casco viejo se alza sobre el trazado medieval, discurriendo entre soportales y casas solariegas hasta dar con iglesias como San Gil o San Bartolomé donde el románico no sólo se intuye.

Calle porticada de Atienza en Guadalajara

¿Con qué puedo combinar esta visita? Evidentemente, con Sigüenza a 30 km y Palazuelos apenas a 20 km en la misma dirección, la posibilidad hacer esta trilogía de antiquísimas villas con castillo resulta, cuando menos, atrayente. La tentación de cruzar a la provincia de Soria también es comprensible y más, teniendo en cuenta, de que Rello, a tan sólo 26 kilómetros, representa otro de esos enclaves medievales de lo que durante mucho tiempo fue esa tierra de nadie que fuera frontera entre dos mundos muy diferentes.

Coca y la campiña segoviana (Distancia: 148 kilómetros)

Castillo de Coca (Segovia)

Coca fue una de las ciudades más prósperas en el extremo sur del valle del Duero durante los tiempos en que los romanos estuvieron en la Península Ibérica (su nombre era Cauca). Tanto que hasta vio nacer a todo un Emperador romano, Teodosio I el Grande, quien repartiría el Imperio en occidente y oriente antes de fallecer en Constantinopla (Estambul). Hoy día Coca, situado en la confluencia de los ríos Eresma y Voltoya, es conocido, sobre todo, por el castillo de la familia Fonseca. Considerado como la genial obra maestra de la arquitectura militar gótico-mudéjar, el castillo de Coca, se levanta por completo en ladrillo al otro lado de un profundo foso.

Coca está amurallada, siendo la Puerta de la Villa, con su característica galería de ventanas en arco, la más importante. Si nos fijamos bien hay una pareja de verracos vetones muy similares a los toros de Guisando. Si se bordea la muralla nos encontramos con más. La iglesia Santa María la Mayor, en el corazón de Coca, guarda los sepulcros de alabastro de los señores del castillo, los Fonseca. A las afueras la torre de San Nicolás languidece solitaria como una pura ruina mudéjar sin iglesia a la que repicar campanas pues queda en pie sólo ella (de hecho fue utilizada incluso como palomar).

¿Con qué puedo combinar esta visita? Olmedo, la tierra del Caballero, ya en la provincia de Valladolid (a 20 km al noroeste de Coca) es una interesante villa donde abunda también la arquitectura mudéjar en edificios civiles y religiosos. En el término municipal de Olmedo además hay un balneario dentro de un antiguo convento donde olvidarse del mundo por unos días. A 20 kilómetros al norte por una solitaria carretera comarcal llegaríamos a otro emplazamiento vallisoletano con castillo con una torre del homenaje inmensa como es Íscar. Al sur, en cambio, se puede escoger entre los grabados rupestres de la época paleolítica en el yacimiento al aire libre de Domingo García (a 18 km) y el claustro del monasterio Nuestra Señora de la Soterraña con capiteles profusamente decorados por sus cuatro caras donde no sólo se habla de religión sino de los modos de vida de la Castilla de comienzos del siglo XV. Aunque no sólo el monasterio, también la iglesia es un espectáculo gótico no muy transitado en esta parte de la campiña segoviana.

Petroglifos de Domingo García (Segovia)

Escapadas de un día entre 150 y 200 kilómetros de Madrid

Belmonte, algo más que un gran castillo (Distancia: 151 kilómetros)

Castillo de Belmonte (¿Qué ver y hacer en Belmonte?)

He aquí uno de los castillos más extraordinarios y con mayor historia de cuantos se levantan en Castilla-La Mancha. Pero en Belmonte, en la provincia de Cuenca, no sólo encontramos el espléndido fortín de Don Juan Pachecho, Marqués de Villena, uno de los mayores intrigadores del siglo XV y quien trajo a Isabel de Castilla por la calle de la amargura, sino además una villa alegre de calles blancas que desprenden su armonía arquitectónica con cierto tesón. Abierta al mundo por las puertas de la vieja muralla medieval permite callejear por su empedrado y encontrarse con un sinfín de edificios históricos reflejo de su gran pasado. La Colegiata de San Bartolomé sería uno de ellos, preparada para ser el mausoleo gótico del Marqués de Villena, aunque finalmente lo fuera únicamente para sus padres, donde el mero hecho de observar el coro de madera reemplaza cualquier expectativa que llevemos en la cabeza. Asímismo en Belmonte nacería en 1527 Fray Luis de León y, aunque cerrada, se conserva la que fue su casa familiar.

En Belmonte, además, todo lo que suena a medieval o a recreación histórica lleva premio. Ya lo supieron en Hollywood cuando plantaron un escenario en el palenque justo debajo del castillo para filmar El Cid con Charlton Heston en el papel de Rodrigo Díaz de Vivar. Hoy día se celebran torneos de combates medievales a nivel nacional e internacional y todo el pueblo se viste de gala para la ocasión. ¡Incluso ha llegado a recibir a los soldados de los Tercios de Flandes con todo su postín!

¿Con qué puedo combinar esta visita? Tan sólo un cuarto de hora en coche separan a Belmonte de Mota del Cuervo, uno de los pueblos con molinos de viento más característicos de la ruta de los molinos de La Mancha con nada menos que siete aparatos. Ya desde Mota se puede enlazar velozmente con El Toboso (15 minutos) y Campo de Criptana (30 minutos), dos escenarios esenciales de la Ruta de Don Quijote de La Mancha.

Mujeres ataviadas de molineras en Mota del Cuervo

La villa de Medinaceli (Distancia: 156 kilómetros)

Imagen de Medinaceli (Soria)

Esta villa soriana a escasos kilómetros de los límites con Guadalajara y Zaragoza es, probablemente, uno de los pueblos con más encanto de esta secuencia de destinos que ver cerca de Madrid (o, al menos, a un par de horas de carretera). Estoy convencido de que Medinaceli cumple con todos los requisitos más allá del kilometraje o el tiempo, pues en su casco viejo, donde se vislumbra un perfecto equilibrio y ciertos puntos en común en cuanto a modos arquitectónicos se refiere (no como en tantos pueblos, donde cada casa es diferente y se ha perdido todo rigor o armonía). En ellos, además, hay un poco de cada época histórica. Desde un arco del triunfo romano, uno de los mejor preservados de Hispania, puesto que esta localidad donde si se excava salen mosaicos, formó parte de la ruta entre Emerita Augusta (Mérida) y Caesaraugusta (Zaragoza). Pasando por una alcazaba de origen árabe donde hay quien sitúa uno de los misterios de la arqueología, la tumba del gran Almanzor (que en Calatañazor se dejó el tambor, pero que probablemente vino a morir herido de guerra a estas tierras). O por su colegiata o recintos conventuales.

Visitar Medinaceli es algo así como darse un paseo por la Historia en un paréntesis exquisito de silencios y calma. Pues, a pesar de sus muchas dotes (la Plaza Mayor, por ejemplo, es un tesoro porticado de gran tamaño) y sus propuestas de alojamiento rural así como gastronómicas, tiene turistas a cuentagotas los fines de semana. Más de los que merecería un lugar así. Aunque, bien pensado, quizás siendo egoístas, mejor que a Medinaceli no haya llegado el desenfreno del turismo masivo. Poder caminar por sus calles semejante tranquilidad me parece algo tan insólito como para agradecer.

Arco romano de Medinaceli

La Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción así como su hermosa plaza mayor porticada son algunos de los atractivos más interesantes de esta monumental villa desde la cual es posible llevar a cabo múltiples propuestas turísticas tanto a las conocidas como Tierras de Medinaceli, a la comarca de Arcos de Jalón e incluso a la de Almazán.

Puede resultar de interés: Medinaceli y el arco del tiempo en Soria. Reportaje sobre este pueblo donde se proponen lugares para visitar (e incluso dónde comer). E ideas para escapadas cercanas.

 

Mapa y castillo de Medinaceli (Soria)

 

  ¿Con qué puedo combinar esta visita?

  • Yacimiento museo de Ambrona (a 10 km de Medinaceli): Fósiles de animales que vivieron aquí hace millones de años (incluido un gran elefante).
  • Somaén (a 17 km de Medinaceli): Escondido entre las hoces que dibuja el río Jalón, un pueblo solitario donde es posible pernoctar en el viejo castillo.

Somaén (Soria)

  • Monasterio de Santa María de la Huerta (a 30 km de Medinaceli): Lindando con Aragón se encuentra uno de los monasterios cistercienses (de los siglos XII y XIII) más extraordinarios de Castilla y León.
  • Chaorna (a 34 km de Medinaceli): Pueblo pintoresco y cero turístico entre acantilados. La foto desde la vieja atalaya merece la pena.
  • Moron de Almazán (a 36 km de Medinaceli): Camino a Almazán se encuentra este pueblo minúsculo con una increíble plaza mayor donde la arquitectura plateresca se muestra por todos sus rincones. Huella de la poderosa familia Mendoza que aquí tuvo uno de sus emplazamientos predilectos.

Morón de Almazán (Soria)

No te pierdas esta completa lista de los pueblos más bonitos que ver en Soria.

Parque Nacional de Cabañeros (Distancia: 159 kilómetros)

Ciervo en Cabañeros

Dos Parques Nacionales tiene Castilla-La Mancha. Y el de Cabañeros es uno de ellos (el otro se trataría de las Tablas de Daimiel). Pero lo curioso es que, de los quince parques de España con este grado de protección el Parque Nacional de Cabañeros es, con diferencia, el menos visitado. A pesar de que su valor medioambiental se encuentre fuera de toda duda, siendo uno de los mejores ejemplos de bosque mediterráneo a nivel europeo. Geográficamente situado en el área de los Montes de Toledo, compartido por las provincias de Toledo y Ciudad Real, hay quien se atreve a llamarlo “el Serengueti español” por el parangón en ciertos tramos del paisaje (sobre todo en la raña o llanura) y por la gran cantidad de especies animales que lo habitan. Hay tres de los BIG Five españoles como son el lince ibérico, el águila imperial y el buitre negro, pero en mayor medida los ciervos, los corzos y los jabalíes son dueños de este paraje que de puede descubrir en rutas a pie o en itinerarios en 4×4 como si de un safari africano se tratara.

Cualquier época es buena para llegar a Cabañeros y dedicarle, a ser posible, más de una jornada de ruta. Pero, si hubiese que decantarse por un momento del año, las semanas inmediatamente posteriores al verano, permiten asistir al espectáculo de la berrea del ciervo en todo su esplendor. Y no sólo ver a los ciervos excitados por el celo y los machos iniciando un sonoro cortejo donde no esquivarán las peleas con sus astas con otros pretendientes. El mero hecho de escucharlos, sobre todo por la noche, nos devuelven a lo más profundo de los tiempos cuando los humanos éramos unos auténticos bonobos (aunque viendo el telediario cada día tengo relativas dudas acerca de que no sigamos estancados en ese proceso).

¿Con qué puedo combinar esta visita? Además de conocer los centros museísticos donde interpretar el PN Cabañeros en Retuerta del Bullaque u Horcajo de los Montes, los pueblos-base desde donde salir a explorar el parque, también resulta más que recomendable practicar enoturismo y visitar la Bodega Dehesa del Carrizal (en la propia Retuerta), donde deslizar paso a paso las fases de las elaboración de los vinos de Pago desde los propios viñedos, en un entorno magnífico además, hasta el punto donde se almacenan las barricas. Y, por supuesto, probar los caldos en unas catas seleccionadas con buen tino. Más información en www.dehesadelcarrizal.com

Aranda de Duero, buenos vinos y cordero (Distancia: 161 kilómetros)

Iglesia de Santa María la Real (Aranda de Duero, Burgos)

Tocamos la provincia de Burgos para acariciar el alma de una gran ciudad en territorio de la DO Ribera del Duero donde el vino es religión y el cordero asado un pecado fácil de perdonar. Aranda de Duero es tan grande (tiene más de 30.000 habitantes) que a veces su monumentalidad se la discute por lo que hablábamos antes de la armonía arquitectónica, pero que guarda algunos tesoros en su casco urbano dignos de una visita. El principal se trata de la iglesia de Santa María la Real, cuya portada en gótico isabelino diseñada por Simón de Bolonia es para ir y quedársela mirando durante horas. En la de San Juan, también gótica, se puede acceder también a un interesantísimo museo de arte sacro.

Pero, sin duda, lo más original de Aranda de Duero es conocer que en el subsuelo hay una red de kilómetros de galerías subterráneas de los siglos XII y XIII, sobre todo, que sirven para el buen hacer y reservar los mejores vinos de la Ribera del Duero. Lo mejor, además, es saber que muchas o casi todas estas bodegas de interior son visitables (hay rutas especializadas por las mejores). Si se accede a la web bodegas.arandadeduero.es/bodegas.html se puede llevar a cabo visitas virtuales para darse cuenta de las joyas bajo tierra que atesora esta ciudad. El todo en uno, comer y acceder a una bodega subterránea de este tipo, se encuentra, por ejemplo, en El Lagar de Isilla (C/ Isilla 18, tel 947 51 09 14), un espléndido mesón castellano con horno de leña que muestra a sus comensales su pintoresca galería medieval destinada a almacenar el vino que se producía. Justo al lado, en el número 1 de la misma calle, la Bodega Histórica Don Carlos hace no sólo catas sino visitas teatralizadas a esta gran galería subterránea.

Mapa de las bodegas subterráneas de Aranda de Duero
En color naranja las bodegas en galerías subterráneas dentro del casco histórico de Aranda de Duero

 

¿Con qué puedo combinar esta visita? A 19 km al este por la carretera BU-925 se encuentra uno de los pueblos más bonitos no sólo de Burgos sino también de Castilla y León. Se trata de Peñaranda de Duero, donde todavía abundan las casas con entramado de madera como las que se advierten en la Plaza Mayor. Con castillo en lo alto, la botica (visitable) que aseguran que puede ser de las más antiguas de España (s. XVII) y el magnífico Palacio de los Avellaneda, un claro ejemplo del primer Renacimiento español del cual su patio y los techos artesonados de algunas dependencias, así como su escalera monumental, alegran una visita imprescindible. Desde Peñaranda a 8 km al sur (BU-923) el Monasterio de Santa María de la Vid, de los primeros premostratenses que se levantaron en España (s. XII), me parece la combinación idónea para una formidable ruta. En cambio, si en vez de bajar desde Peñaranda de Duero hacemos lo contrario y tomamos la carretera BU-925 hacia el nordeste después de recorrer 17 kilómetros llegaríamos al yacimiento arqueológico de Clunia, una importante ciudad romana donde el sucesor de Nerón, Galba, fue proclamado emperador. Durante unos días se dice que Clunia se convirtió en la capital del Imperio Romano. Tuvo más de 30.000 habitantes y, aunque mucho está aún por salir a la luz, uno puede hacerse a la idea de cómo era una gran ciudad romana (tiene un teatro para más de 10.000 espectadores).

Medina del Campo y el gran castillo de La Mota (Distancia: 163 kilómetros)

Castillo de la Mota (Medina del Campo, Valladolid)

Uno de los castillos más impresionantes de España es el de La Mota, en la localidad vasilloletana de Medina del Campo. Se advierte por la A6 a la altura de la salida 157. Pero nada mejor que aproximarse a esta espléndida fortaleza resguardada por un profundísimo foso para percatarse de su grandiosidad. El emblema de la considerada “Escuela de Valladolid” (hablamos de la provincia española con más cantidad de castillos visitables, alrededor de una veintena), levantado sobre ladrillo, fue una de las mejores máquinas de artillería de los siglos XVI y XVII (aunque su construcción fue mucho anterior). Tras sus muros tuvieron lugar notables capítulos históricos, como la reclusión temporal de Juana de Castilla (alias Juana la Loca) debido a su amor considerado tóxico por sus madres hacia Felipe El Hermoso (aunque nada que ver con lo que viviría durante cuarenta años en Tordesillas, la cárcel conventual de toda una reina). También la guerra de los comuneros o el encarcelamientos de personajes como César Borgia o Hernando Colón, vástago del Almirante. Eso sí, por mucho que Isabel la Católica falleciera en Medina del Campo no lo haría en este castillo sino en el Palacio Real sito en la que fuera corte ocasional de los monarcas (ahora el Palacio Testamentario está reconstruido y musealizado en la Plaza Mayor de la Hispanidad).

¿Con qué puedo combinar esta visita? Medina del Campo tiene a un máximo de media hora varios lugares interesantes. Como Madrigal de las Altas Torres (27 km ) o Arévalo (38 km), ya mencionados en esta guía de escapadas desde Madrid, también relacionados directamente con Isabel la Católica. También con Tordesillas (27 km) con el Real Monasterio de Santa Clara como uno de los mejores exponentes del mudéjar en tierras castellanas. A 20 km sentido este tendría a Olmedo y a 15 km al norte Rueda, el centro de la Denominación de Origen Vinos de Rueda donde se puede practicar el enoturismo. Un buen ejemplo es el de las Bodegas Yllera, cuya experiencia enoturística “El hilo de Ariadna” permite recorrer las laberínticas galerías subterráneas que tiene esta gran bodega conocida por sus deliciosos vinos blancos siguiendo una hermosísima historia de la mitología griega (leer artículo sobre un viaje a Valladolid a través del vino).

Bodegas Yllera (Rueda, Valladolid)

Cuenca (Distancia: 168 kilómetros)

Vamos con otra ciudad Patrimonio de la Humanidad UNESCO valorada por ser un inusual ejemplo de urbe medieval excelentemente conservada e integrada como un guante en un emplazamiento fabuloso. Su casco histórico sirve como mirador a las Hoces las hoces del río Júcar y del Huécar, adalides de un entorno natural espectacular que explica que Cuenca esté entre las ciudades más hermosas de España. Su icono más reconocible corresponde a la figura de las Casas Colgadas, las cuales desde el puente de San Pablo se pueden retratar de manera sublime. Pero no es lo único sino un ápice de los lugares maravillosos que le esperan al visitante, quien se olvidará de las casas en cuanto observe la verticalidad mudéjar de la Torre Mangana, el prodigio protogótico de la Catedral de Santa María y San Julián, la fachada barroca del ayuntamiento en una amplia y colorida Plaza Mayor o, a las afueras de esta ciudad fundada por los musulmanes, el convento de San Pablo, quien también se guarda un emplazamiento, cuanto menos, peculiar.

NOTA: Información sobre visitas guiadas a la ciudad y alrededores.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Para mí Cuenca, personalmente, no es ciudad para un día. Y, como mínimo, exige una noche de pernocta. Pero si la escapada lo permite, está suficientemente cerca Serranía de Cuenca como para, al menos, no acercarse a descubrir esta zona natural. Lo más conocido sería la Ciudad encantada donde las formaciones kársticas juegan con la imaginación de los visitantes, quienes no dejan de sacarles parecidos (unos más razonables que otros). La erosión se empleó a fondo durante millones de años para decorar lo que antes había sido un fondo marino para tallar sorprendentes figuras en la roca calcárea. Existe un recorrido perfectamente señalizado (y de ínfima dificultad) con alrededor de tres kilómetros.

Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Distancia: 182 kilómetros)

Grullas en las Tablas de Daimiel (Ciudad Real)

El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real) representa uno de los humedales más importantes en el continente europeo. La fusión de los ríos Guadiana y Cigüela permite crear un ecosistema acuático que atrae a numerosas especies de aves, muchas de ellas migratorias como grullas o gansos (vienen durante el invierno) y otras residentes todo el año. Estas tablas fluviales, de ahí el nombre, surgen con los desbordamientos de sendos ríos, quienes empapan la llanura regando de vida todo a su alrededor.

La visita de las Tablas de Daimiel es perfecta para cualquier edad o estado de forma. Posee senderos señalizados, sobre todo pasarelas de madera (hay un largo recorrido para sillas de ruedas o carritos de bebé), lo que facilita el poder admirar este importante refugio de avifauna. Se puede hacer por libre, aunque merece la pena contratar algún guía experto que pueda hablarnos de cómo se formó el parque o a diferencias las muchas especies de aves, sobre todo, que se dejan ver por este extenso humedal.

Tablas de Daimiel (Ciudad Real)

¿Con qué puedo combinar esta visita? En el caso de aumentar el tiempo de esta excursión no dudaría en adentrarme a la comarca de Campo de Calatrava, uno de los grandes secretos de La Mancha. Visitaría, por supuesto, Almagro (40 km) y la inmensa y característica Plaza Mayor (modelo norte de Europa financiado por los banqueros alemanes Fugger). Más cerca aún quedaría la Motilla del Azuer (25 km), una antigua fortificación celtíbera con miles de años de antigüedad. Conocerla de la mano de los arqueólogos que han sacado a la luz el yacimiento es no sólo un lujo sino una gran sorpresa. La Venta Borondo (35 km) es la ruina de la que algunos historiadores creen que pudo ser “el castillo donde Don Quijote sería armado caballero”. Una venta con torreones del siglo XVI que con un arduo trabajo se está consiguiendo recuperar ante un inminente derrumbe si no se toman las medidas adecuadas.

El Burgo de Osma (Distancia: 176 kilómetros) y el castillo de Gormaz (189 kilómetros)

El Burgo de Osma

Una de las ciudades más interesantes de la provincia de Soria es El Burgo de Osma. Villa episcopal fundada a comienzos del siglo XII por Pedro de Bourges, San Pedro de Osma. Por entonces se erigiría una catedral y se desarrollaría una próspera urbe castellana que atraería a grandes artesanos que ayudarían al embellecimiento de esta ciudad amurallada a orillas del río Ucero. Extramuros sobreviviría el castillo medieval de Osma y las ruinas romanas de la antigua Uxama. También toda una universidad del renacimiento (hoy día es un formidable hotel balneario de la cadena Castilla Termal).

Pero dentro de las poderosas murallas de El Burgo de Osma se extiende un seductor centro urbano vertebrado por la calle Mayor. La parada de la Plaza Mayor, el antiguo hospital de San Agustín, sirve hoy día como centro cultural de la villa y oficina de turismo. Dentro de sus soportales hay mesones y tabernas donde huele constantemente a torrezno soriano. Aunque la madre de las visitas es la propia catedral, donde conviene no perderse la estancia tumular donde se halla la sepultura de San Pedro de Osma, fundador de la villa.

¿Con qué puedo combinar esta visita? El Burgo de Osma, además de ser interesante por sí misma, puede ser el vector esencial de no pocos atractivos en los alrededores. A bote pronto me viene a la cabeza el castillo de Gormaz, la fortaleza califal más grande jamás construida en Europa por los musulmanes, y que se puede visitar completamente por libre (se encuentra a 16 km por la SO-160).

Sele en el castillo de Gormaz (Soria)

Camino al Burgo de Osma desde Madrid (12 km) quedaría San Esteban de Gormaz, población a orillas del Duero con dos notabilísimas iglesias románicas (San Miguel y Nuestra Señora del Rivero). Hacia el oeste, por la N-122, llegaríamos a Calatañazor, uno de los pueblos medievales más auténticos de Castilla y León. Un auténtico viaje en el tiempo.

Casas típicas de Calatañazor (Soria)

A 24 km por la CL-116 Berlanga de Duero y la comarca Tierras de Berlanga nos mostraría una de las caras de Soria menos conocidas, la cual daría para una excelente ruta. No sólo por la propia Berlanga, que de por sí es estupenda, sino también por lugares como la ermita de San Baudelio de Berlanga, con un prodigioso interior mozárabe que da cuenta de esa “tierra de nadie” que fue esta prolongada y acentuada frontera entre cristianos y musulmanes. Según Pérez Reverte la zona se convirtió en un especie de Far West en plena Edad Media donde nada era lo que parecía y uno no se podía fiar de nada ni de nadie. Las atalayas y las murallas sobre riscos de Rello son privilegiados testigos de una época convulsa de la Historia de España.

San Baudelio de Berlanga (Soria)

¿Y al norte de El Burgo de Osma? Sólo a 15 kilómetros… el Cañón del río Lobos, de quien hablo más detenidamente en la siguiente excursión a menos de dos horas de Madrid y, la cual, merece tener entidad propia.

Parque Natural Cañón del río Lobos (194 km)

Cañón del Río Lobos (Soria)

No abandonamos Soria pero este es, muy claramente, un viaje aparte. Una escapada con un enfoque de naturaleza donde el hilo conductor es un cañón de piedra caliza horadado por el paso del río Lobos y una letanía de muchísimos años que ha hecho posible conformar un paisaje altamente apetecible para ser recorrido. Con su propia ermita a la que no le faltan historias de caballeros templarios y un halo de misterio en este barranco donde las rapaces y las carroñeras gustan disponer de sus propios nidos.

La erosión ha jugado un papel determinante en la formación de este parque natural con innumerables cuevas en la roca caliza. Plagado de sabinares, pinos, quejigos y encinas, así como de cuevas, permite varias rutas de senderismo. La más sencilla es la que parte de Ucero y tiene como objetivo alcanzar la ermita de San Bartolomé, permitiendo en una ruta fácil para cualquier edad y estado de forma donde admirar los rincones más fotogénicos del cañón. Aunque también hay otros recorridos más ambiciosos. La conocida como senda del río conlleva nada menos que 25 kilómetros para hacer el cañón de un extremo al otro, pero al no tener pendiente se vuelve asumible. Lo mejor, de todos modos, es ir a la Casa del Parque en Ucero y, desde ahí, diseñar una ruta para aprovechar la estancia en el Cañón del río Lobos.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Muchas personas se decantan por realizar una visita “panorámica” al Cañón del río Lobos. Y les basta con San Bartolomé y asomarse a un par de cuevas. Para ese caso a esta ruta se puede añadir, como es obvio, El Burgo de Osma (15 km) y las ruinas romanas de Uxama. Aunque en Ucero, el pueblo utilizado como base normalmente para visitar el parque, hay un evocador castillo en ruinas aparentemente vinculado a la Orden de los Templarios.

Peñafiel y la Ribera del Duero (195 km)

El castillo de Peñafiel visto desde la Plaza del Coso

Le llevan casi mil años diciendo “la peña más fiel de Castilla” mientras se recuerda que aquí se puso uno de los faros de la Reconquista. Peñafiel, en Valladolid, es un regalo del medievo a la Ribera del Duero. Llegar hasta él supone atravesar un horizonte de viñedos donde vamos reconociendo los nombres de bodegas que se suceden a un lado y otro del camino. De repente lo que parece un navío varado sobre un cerro, vigilando la llanura castellana, se alza sobre el casco antiguo y monumental de una ciudad con un coso cuadrado, el que fuera el castillo del Infante Don Juan Manuel. Anclado en un océano de vino, lechazo y lentos atardeceres con la humareda de las chimeneas terminando de ahumar los contornos de este noble escritorio vallisoletano. Un molino de agua jugando con el curso fluvial y los tiempos de un comedor que no cesa de repartir comandas.

Acceder al Museo Provincial del Vino, rendir tributo a la tumba del autor de El Conde Lucanor, Don Juan Manuel, en un apartado interior plateresco dentro del convento de San Pablo, cuyos muros exteriores son más bien mudéjares. O irse de bodegas. En Peñafiel se lleva bien eso de combinar el ocio que enriquece la mente con el que te la juega en el paladar.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Si bien no es poco todo lo que se puede ver y hacer en Peñafiel, esta escapada se puede diseñar con algunas opciones interesantes:

Molina de Aragón (Distancia: 196 kilómetros)

Molina de Aragón (Guadalajara)

Que el nombre no te lleve a equívoco. Molina de Aragón no está en la comunidad de Aragón sino tan sólo en su apellido y en algún periodo de su Historia donde formó parte de ésta. Molina se ubica en el extremo nororiental de la provincia de Guadalajara dentro de una especie de Siberia española donde la densidad de habitantes por kilómetro cuadrado es tan bajo como lo que marcan sus termómetros durante el invierno. Coronado por una de las mayores fortalezas de la Península Ibérica y de toda Europa. Con no sólo un imponente castillo y un torreón dominando todo lo que se le pone por delante sino también un casco histórico plagado de palacios renacentistas, viviendas de adobe abombadas por el tiempo que formaron parte de la vieja morería y una colección entramados de madera abiertos en muchas de las fachadas de este pueblo que se sabe monumental pero no centro de la diana del turismo de masas. También tiene románico, por supuesto, y un reguero de casas solariegas cuyas huellas sobreviven en los escudos de la fachada que delatan los apellidos y, en ocasiones, títulos nobiliarios de quienes fueron sus dueños.

¿Con qué puedo combinar esta visita? Dada la distancia y que no se llega por autovía de principio a fin, no considero la visita a Molina de Aragón como la idónea para un día. Sí para, al menos, un fin de semana o para quien esté de camino a las Tierras del Jiloca y Gallocanta. En definitiva, a la provincia de Teruel. Para ir desde Madrid es de paso obligado.

Dispone además de lugares muy interesantes a una corta distancia, por lo que puede ser un punto de partida excelente para explorar los alrededores de Molina de Aragón:

  • Barranco de la Hoz (11 km al suroeste): Emblema paisajístico del Parque Natural del Alto Tajo.
  • Castillo de Zafra (25 km al este): Un castillo roquero donde se grabaron importantes escenas de la sexta temporada de Juego de Tronos (representa la Torre de la alegría).
  • Embid (26 km al nordeste): Solitario pueblo con un bonito castillo medieval.
  • Laguna de Gallocanta (49 km al nordeste): Una laguna endorreica de agua salada que atrae a numerosas especies de aves. Destaca sobre todo por ser el punto más importante de la Península Ibérica para las grullas que llegan por decenas de miles a mediados de octubre y se marchan a primeros de marzo.

Almagro (Distancia: 200 kilómetros)

Los armaos de Almagro en Semana Santa

En el límite del kilometraje autoimpuesto en esta selección de escapadas y rutas desde Madrid se encontraría la entrañable ciudad de Almagro, en Ciudad Real. Sede de la Orden de Caballeros de Calatrava, con una de las Plazas Mayores más mayúsculas de toda España. Soportalada y con galerías acristaladas. Y en la cual hay, entre otras cosas, un antiguo corral de comedias del siglo XVII que ha sobrevivido intacto a nuestros días. Eso es mucho porque no hay otro igual. Razón por la que Almagro celebra un Festival Internacional de Teatro Clásico desde hace décadas. Al igual que los patios y casonas con carácter manchego, que bien le sirvieron a Pedro Almodóvar para la filmación de su película “Volver”.

Almagro es así de radiante gracias, entre otras cosas, a que se instalaron los Fugger (o Fúcares), banqueros alemanes allá en tiempos de Carlos V para explotar y gestionar las cercanas minas de Almadén. Fue prácticamente una Corte sin monarcas pero con la presencia de la familia más rica y poderosa de Europa. Hoy es una de las mejores ideas para empezar a conocer la provincia de Ciudad Real (no te pierdas esta guía práctica para visitar Almagro).

¿Con qué puedo combinar esta visita? Almagro es el corazón de la comarca Campo de Calatrava. Y tiene a su alrededor no pocos lugares dignos de una visita. Como, por ejemplo:

  • Venta de Borondo (17 km este): Próximo a la localidad de Bolaños de Calatrava. Una venta (en restauración) de los tiempos del Quijote. Sólo se puede visitar el exterior del lugar donde es posible la imaginación de Cervantes le llevara a armar caballero a su ingenioso hidalgo.
  • Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (35 km norte): Uno de los mejores humedales de Europa con presencia de numerosas especies de aves. Capítulo aparte en esta guía.
  • Motilla del Azuer (35 km nordeste): Asentamiento de la Edad del Bronce con murallas concéntricas protegiendo un pozo. Esta fortaleza de prehistórica está muy próxima a Daimiel.

Motilla del Azuer (Campo de Calatrava, Ciudad Real)

  • Castillo de Calatrava la Nueva (35 km sur): Uno de los mejores castillos medievales de toda España en cuyos muros se narra la historia de la Orden de Caballeros de Calatrava.

Castillo de Calatrava la Nueva (Campo de Calatrava, Ciudad Real)

  • Calatrava la Vieja (25 km norte): Primera sede de la Orden de Calatrava, los cuales recobraron a territorio cristiano este enclave fortificado por los omeyas en el valle medio del Guadiana.
  • Viso del Marqués (55 km sur): Pueblo muy alejado del mar, al borde de Despeñaperros, pero con el Archivo de la Marina española en un palacio más propio de Florencia que de La Mancha.

Viso del Marqués (Ciudad Real, Castilla-La Mancha)

Aquí termina el post más largo de la historia de El rincón de Sele. Sólo espero que tú, sí tú, si has cometido la heroicidad de llegar hasta aquí o de que pueda servirte en alguna ocasión como guía de ideas a la que recurrir de vez en cuando, no olvides dejar un mensaje con tus comentarios, críticas, notas de aliento o incluso desaliento. Lo que mejor te venga. Agradeceré que, al menos tú, hayas tenido a bien leer esta locura que se me ocurrió en pleno confinamiento durante la maldita crisis del coronavirus y que me ha llevado tantas horas poner orden.

Quién sabe, quizás te vuelvas a pasar por aquí para buscar tu próxima escapada.

Sele

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