El castillo de Karlštejn, una joya fortificada a un paso de Praga

Si me preguntaran por una excursión corta desde Praga, de medio día apenas, no dudaría en recomendar hacer una visita al castillo de Karlštejn. El que para muchos es el castillo más hermoso y fotogénico de la República Checa fue una opción que no dudé en aprovechar en mi último día de viaje al país centroeuropeo. Me vuelven loco los castillos y después de consultar guías y leer distintas experiencias en internet tenidas lugar en Chequia me decanté por viajar hasta el castillo de Karlštejn, que fue uno de los sueños del Emperador Carlos IV, rey de los bohemios, quien ordenó su construcción en 1348. De estilo gótico y añadidos renacentistas esta imponente fortaleza utilizada durante muchos años para custodiar los tesoros reales se alza sobre una colina rodeada de bosques. El ascenso al castillo desde un camino que va atravesando un pequeño pueblo lleno de restaurantes y casitas color pastel desemboca en un verdadero prodigio de torreones y murallas.

Castillo de Karlštejn (República Checa)

La de Karlštejn es una de las postales checas que más me mereció la pena recolectar en forma de experiencia. Sin duda es un castillo de esos que dejan con la boca abierta.

Durante mi último viaje a República Checa en el que me adentré en Moravia y Moravia-Silesia para ver lugares muy a la sombre de Praga como pueden ser Ostrava, Olomouc o Nový Jičín, tuve tiempo de hacer una de las excursiones más recomendables que puede haber en la región de Bohemia. Apenas a 30 kilómetros al suroeste de Praga por carretera que no llevan más de tres cuartos de hora (un poco más si se va en tren) se llega a la población de Karlštejn, a muy poca distancia de la casa natal de la famosa tenista checa Martina Navratilova. Cuando uno viene en el tren o en el bus, como era mi caso, no se da cuenta de la presencia del castillo puesto que está taponado por un enjambre de montañas bastante tupidas.

Karlštejn (República Checa)

Para ver al castillo hace falta caminar por una hilera de casas que serpentean hacia el interior de dos colinas, como si el camino se tratase de un río. Son casas bajas en las que abundan, más que nada, tiendas de souvenirs, restaurantes, pequeños museos o incluso anticuarios. Dado que la del castillo de Karlštejn es una de las visitas más aconsejables para hacer desde Praga en media jornada, el camino está concurrido en los meses de verano puesto que la zona se ha turistizado bastante. No estamos hablando de la densidad del Puente de Carlos en cualquiera de las noches azules de Praga, pero sí de no ir precisamente solo en temporada alta. Tanto haya gente como si no, vaya si merece la pena. Es tomar una ligera curva a los pocos trazos del sendero y aparecer la rotundidad de un monumento que impone, que esculpe con maestría un paisaje ya descrito en esos cuentos de caballeros y princesas que nos leían antes de dormir.

Castillo de Karlštejn (República Checa)

Con el castillo de Karlštejn como referencia y una cuestas empinadas que sólo añaden esfuerzos en los tramos finales la caminata es más que agradable. Realmente llego a pensar que lo más hermoso incluso de visitar el castillo no es entrar a sus dependencias sino marchar teniéndolo entre ceja y ceja, como el centro de una diana. El paseo es gozoso y da para detenerse a tomar algo, comprar unos recuerdos y tomar fotografías del castillo desde todos los ángulos posibles.

Castillo de Karlštejn (República Checa)

Recuerdo que el cómodo ascenso a este legado fortificado de Carlos IV lo hice en compañía de un viajero de Ciudad de México que conocí en el autobús que iba pasando por varios hoteles de Praga recogiendo gente como a nosotros. Nunca falla, tengo la manía heredada de mi padre de querer hablar con todo el mundo. Siempre me gusta charlar con otras personas que me encuentro viajando porque creo que es algo bastante enriquecedor. Es una de las ventajas de viajar solo, que o te sales de la burbuja o te quedas sin hablar hasta que regreses a casa (y ni eso).

Las murallas del castillo fueron serpentando a la izquierda del camino para por fín decir que ya estábamos en él. Al abrigo de la montaña un complejo sistema de muros y torretas invadían el verdor de unos bosques cerrados. No era para menos si debía servir a la función primordial de guardar los tesoros reales, aunque no por los siglos de los siglos como estaba ideado por el arquitecto y escultor Mathieu d’Arras, el “Miguel Ángel” francés que estuvo a las órdenes del Emperador Carlos IV para embellecer su reino con obras como el Puente de Carlos o la Catedral de San Vito, ambos en Praga.

Castillo de Karlštejn (República Checa)

Sin duda buscar los ángulos más idóneos para retratar el castillo de Karlštejn es una de las mejores cosas que se pueden hacer durante la visita. Salir a respirar los detalles, rodear barbacanas y torreones o admirar la gran torre del homenaje de más de sesenta metros de altura es hacerse la mejor composición de lugar posible. En realidad lo mejor de castillos como este es verlo encajar dentro del paisaje, palpar su incorruptibilidad y recrear escenas venidas de tiempos pasados.  La imaginación en estos casos es el mayor tesoro con el que debemos contar los viajeros para echarle salsa a una escapada a cualquier lugar del mundo.

Castillo de Karlštejn (República Checa)

Obviamente pude visitar su interior, de forma guiada en inglés. Hay dos rutas, una básica que recorre distintas dependencias y otra más compleja y que requiere de reservar con antelación que incluye la capilla de la Santa Cruz ubicada en la torre Vysoká věž. Salvo esta última, que como digo no pude entrar a verla, las distintas salas del castillo no cuentan con el mobiliario original. Tras distintos periodos de conflicto Karlštejn fue practicamente vaciado y se ha ido recuperando parte de lo que debió albergar en otros tiempos. Y aunque es muy interesante conocerlo por dentro lo impresionante sigue estando en admirar su silueta al completo bien desde el pueblo o desde uno de los extremos de la fortificación.

Castillo de Karlštejn (República Checa)

Tengo locura por los castillos y aseguro que el erigido por órdenes de Carlos IV, el gran rey de los bohemios, es uno de los más bellos que me encontrado viajando por Europa. Tenía muchas alternativas para hacer desde Praga en media jornada y creo que ésta es una de las más agradables.

Karlštejn bien vale un viaje…

INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VISITAR EL CASTILLO DE KARLŠTEJN

Cómo llegar

Aunque hay muchos buses de empresas turísticas que incluyen traslado + entradas por entre 20€-30€ según los casos, una buena opción utilizando el transporte público es el tren. Desde la Estación Central de Praga (Hlavni Nadrazi) o incluso desde la Smichov hay que pedir en taquillas un billete a Karlštejn dirección Beroun (he encontrado por ahí que en checo se escribe “Ticket do Karlštejna, směr Beroun”). Salen trenes cada media hora y tardan aproximadamente 45 minutos. El precio es económico, de unos 3€ el trayecto. Después hay que caminar unos 20 minutos hasta llegar al castillo.

Otra de las maneras de llegar al castillo es utilizando un coche de alquiler (por ejemplo, Pepe Car), que es como mejor se recorre el país y la manera en la que me gustaría regresar a República Checa. Y es que se tarda poco más de media hora y te permite no tener demasiadas limitaciones de tiempo o combinar otras visitas en el día.

Precios de las entradas

Como he comentado antes hay dos tipos de rutas, la primera es la básica que recorre distintas dependencias y habitaciones del castillo. La segunda añade otras plantas y la célebre capilla de la Santa Cruz. Ambas requieren de guía.

El precio 2013 de la ruta normal es de 270 coronas (unos 11 euros) en inglés y 170 con un guía checo (casi 4€ menos). Mientras que para la ruta que incluye la capilla hay que abonar un ticket de 300 coronas checas (apenas 1 euro más que la primera), pero esta visita sólo se hace desde mayo a octubre y al ser más restringida conviene reservar con antelación. Es posible comprar las entradas de forma online en la página web oficial del castillo de Karlštejn. Allí también aparecerán los precios actualizados).

Castillo de Karlštejn (República Checa)

Se alquilan audioguías para visitar las zonas exteriores, pero no es una opción que parece que valga demasiado la pena, ya que gran parte de los mismos se pueden ver por cuenta propia.

Para todo tipo de entradas hay descuento de estudiantes mostrando el carnet ISIC, para menores de 6 años y mayores de 65.

Y por último conviene saber que no se permiten las fotografías/vídeos en el interior del castillo.

Ya sólo queda lo mejor… ir a ver el castillo de Karlštejn y tener la convicción de que uno se encuentra en uno de los lugares más legendarios de la República Checa.

Sele

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PD: Otro castillo de cuento en República Checa es el de Loket, en Bohemia occidental. No os perdáis todos los artículos de República Checa que hay en este blog, que son unos cuantos.

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13 comentarios en “El castillo de Karlštejn, una joya fortificada a un paso de Praga

  1. Estupendo relato, hace dos años estuve 15 dias con un coche recorriendo la República Checa, espectacular, me encantó, pero no sólo Praga que también. En Praga hay demasiado turismo, el resto de la República Checa es otra cosa en cuanto a visitantes. Sin embargo, me acabas de descubrir este Castillo que no conozco y que me servirá de excusa para volver.
    Me encanta tus posts acompañados de fotos, me hacen pasar un rato muy entretenido
    Muchas gracias

  2. Totalmente de acuerdo contigo. Es un lugar que merece la pena visitar si uno viaja a Praga. Su fácil acceso en tren es ideal para olvidarse de las multitudes de la capital checa. Y no sólo el castillo, el pueblo es encantador.

    Un abrazo

  3. Muchas gracias por el relato, me trae muchos y muy buenos recuerdos. Estuve allí en septiembre de 2012 y me encantó. El castillo es precioso, y el pueblecito encantador. Es un lugar perfecto para escapar del bullicio de Praga y relajarse tomándose una cerveza con los lugareños.

  4. También tuve la suerte de visitar Chequia y Polonia en una ruta en coche de 20 días en julio pasado…Por si alguien viaja en coche…tiene facil acceso desde Praga así como facilidad de aparcamiento en los parkings señalizados. Nosotros los dejamos en el más próximo al pueblo, allí un hombre te da un ticket, que cuando quieres marcharte, debes entregar o pagar en maquinas automáticas en una pequeña caseta a la entrada del parking.
    Este mismo hombre es un conductor de una de las opciones de subida al castillo:
    1) andando, en un paseo agradable, cuesta arriba no demasiado empinada salvo, tal vez, el último tramo, 10-15minutos más o menos….la vista según vas subiendo,,espectacular!
    2) en coche de caballos, creo que eran unas 220 coronas…por la mismo camino por donde irias caminando
    3)en coche-furgoneta, sobre unas 200 coronas,,,,el hombre te da un paseo en coche por los alrededores, sobre unos 35min, donde te va explicando los sitios que va recorriendo, historia del castillo, anécdotas….te deja en la puerta al recinto del castillo, te da un número de teléfono al que debes llamar cuando acabas la visita y viene a recogerte… ésta fue la opción que elegimos, más que nada por comodidas por el dolor de pies que teíamos, jejej…el conductor, Pavel,,,de lo más majete…

    Las opciones de la visita ya las ha explicado Sele super bien, jejeje, también optamos por la visita en inglés del Tour básico…y a nosotros si nos permitieron hacer fotos de su interior,,eso si, previo pago de 50 coronas por ello.

    Las fotos mas espectaculares son desde el sendero que sube al castillo y desde el interior del recinto, en las murallas, creo que al lado de la Torre del Reloj, donde se venden cerámicas.

    Una preciosidad, de sitio y de gente!

  5. Hola viajeros!!!

    Nosotros visitamos el castillo de Karlstejn en septiembre de 2014; llegamos allí desde la estación central de Praga en tren, muy cómodo y bastante rápido. El paseíto desde la estación al castillo se puede hacer duro si el calor aprieta, hay bastante desnivel.
    En nuestro caso madrugamos para llegar prontito y tuvimos suerte: en nuestra visita, en inglés, éramos tres, un chico brasileño, mi mujer y yo. En toda regla fue una visita privada. El resto de grupos que nos precedían o seguían, en alemán, checo o ruso, rondaban las 60 personas, así que fue un auténtico lujazo recorrer las estancias prácticamente vacías a nuestro aire, eso sí, con la guía con nosotros en todo momento.
    Intentamos conseguir audioguías en castellano pero no tenían disponibles, desconozco si era porque no están traducidas o porque no les quedaban.
    No permiten hacer fotos en el interior, algo que respetamos a rajatabla.
    Una visita 100% recomendable, de los mejorcitos recuerdos de nuestro viaje.

  6. Que conste que el castillo por dentro es de una gran austeridad y después de ver la fachada, uno se siente algo decepcionado, cosa que suele ocurrir en los castillos más atractivos desde lejos.

    Como excursión es bastante entretenida pero no imprescindible.

    1. El interior es algo flojito, pero sólo por verlo por fuera no dejaría de ir a verlo. A mí también es que me vuelven loco los castillos. Y Karlstejn reconozco que es precioso!

      Saludos!

      Sele

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