El instante viajero XIII: Niños afganos en una calle de Shiraz

Niños afganos en un callejón de Shiraz (Irán)

Un viernes en Shiraz, así como en todo Irán, es un viernes de puertas abiertas en mezquitas, santuarios y salas de oración, mientra que los candados echan el cierre a los comercios del bazar. Es el único día de la semana en que un zoco es un laberinto de silencio y oscuridad. Los pájaros se dejan oír mientras los vientos de Persépolis trazan su vuelo hasta que son interrumpidos por las cinco llamadas al rezo a todos los musulmanes del país persa. En Shiraz se apaga la normalidad de un trasiego infinito mientras se viste con el traje oscuro de un día enmudecido e incluso aburrido. En este caso son tan sólo los niños quienes llenan de color las calles. Sin escuela ni sus padres reclamando su ayuda en el negocio, salen a la calle a jugar a los juegos que son universales y para los que no hacen falta maquinitas, ni siquiera juguetes. Juegan a ser niños por un día, a correr detrás de los callejones del bazar en que no hay nadie más que ellos, y a llenarse de recuerdos de un día soleado que dentro de muchos años mirarán con nostalgia.  Leer artículo completo ➜

El instante viajero (XII): Caminando con raquetas por la nieve hacia ningún lugar

Caminando con raquetas de nieve en Saint-Lary (Francia)

Mientras arañas la nieve y el hielo con tus pies metálicos piensas si realmente caminas hacia algún lugar en concreto o te dejas llevar sin más. Extasiado por el paisaje y el ruido blanco, considerando al viento una caricia y al frío una parte más del juego, tiendes a no pensar en nada en particular y centrarte en el desierto congelado por el que estás divagando sin otro motivo que el de tocar la naturaleza en el corazón del invierno. Las rocas de las montañas que muestran algunas muecas de su desnudez, el orgullo pétreo de no ser tapadas en su plenitud por el grueso manto blanco, son señales inequívocas dentro de un camino inexistente. Coincidir con un día tan despejado permite además admirar el cielo que se rompe de tan azul que es, que refleja la bondad de un día cualquiera en un rincón perdido y maravilloso de los Pirineos. Leer artículo completo ➜

El instante viajero (XI): Un pasadizo de puertas rojas en Japón

Templo de Fushimi Inari en Japón

Un instante también puede llegar a ser un lugar. Como si de un escenario posible únicamente en el anime o el manga se tratara aparece Fushimi Inari alejada lo suficiente del bullicio de Kyoto, apenas a cinco minutos en tren y en una zona de colinas boscosas donde gobierna el silencio. En realidad en este templo sintoísta, la religión ancestral japonesa presente en la vida de sus ciudadanos mucho antes de la llegada del budismo a las islas niponas, lo mundano se queda atrás. Una vez atraviesas la primera de sus puertas rojas sólo permanece el interior de uno mismo. Leer artículo completo ➜

El genio que convertía Niza en pompas de jabón

En el reciente viaje a la Costa Azul uno de nuestros destinos visitados fue la ciudad de Niza. Había estado una década antes pero apenas recordaba vagamente sus playas de piedra y los hoteles blancos del Promenade des anglais, el suculento y animado paseo marítimo. En esta ocasión nos dejamos llevar también por la Vieille ville, el casco viejo de la ciudad en el que el encanto acaricia cada plaza y cada calle. Navegar por los callejones de piedra con contraventanas pintadas de Mediterráneo es algo así como tomar un atajo a mundos de fantasía e imaginación. En uno de ellos un joven ataviado con gorra y camisa a cuadros divertía a los paseantes fabricando gigantescas pompas de jabón. Todos, absolutamente todos los que pasábamos junto a él, volvíamos a ser niños y a mirar las cosas con otro prisma, el de las burbujas que distorsionaban la realidad y dibujaban tiernas sonrisas.

Pompa de jabón en Niza

A este maestro anónimo, al creador de las pompas de jabón que aquel día convertía a Niza una ciudad si cabe más amable, van dedicadas estas fotografías con las que detener para siempre y compartir con los demás un momento que para mí fue especial. Leer artículo completo ➜

El instante viajero (X): El niño sirio y la sonrisa de la incertidumbre

Niño de Siria

No se me quitan de la cabeza muchas imágenes de la Siria que conocí y que estamos perdiendo día a día. No puedo olvidar la mirada limpia de aquella gente, la risa incontrolable de los pequeños que se nos acercaban para que jugáramos con ellos y les contásemos cosas de nuestro país. No puedo obviar la sonrisa alegre de oreja a oreja de aquel niño sirio que revoloteaba cada mañana y cada tarde por las ruinas de la ciudad de Palmira. Una guerra fraticida en la que jamás habrá un vencedor sino una derrota infinita no es hoy más que una breve y amarga noticia en el telediario a la hora de comer. Ya prácticamente ni eso. Y mientras tanto me surgen demasiadas preguntas cuyas respuestas se pierden en la nebulosa de un desgraciado destino. Leer artículo completo ➜

El instante viajero (IX): Foco de luz en el Lago Petén Itzá

Lago Petén Itzá (Guatemala) al atardecer

Una fortísima tormenta tropical había descargado durante horas en la pequeña isla de Flores, habitada por los itzáes en tiempos prehispánicos y regada de preciosas casas coloniales construídas tiempo después de la conquista. Las aguas de espejo del lago Petén Itzá, el tercero más grande de Guatemala, recogía las tonalidades más gruesas del gris de las nubes que se se enfurecían y contenían la respiración para detener los rayos de un Sol que ardía sin iluminar. Pero como se suele decir, después de la tempestad llega la calma e incluso cuando parecía imposible, las nubes rugosas abrieron repentinamente un agujero desde el que destapar la última luz de la tarde. Leer artículo completo ➜

El instante viajero (VIII): Tiburón en el mercado central de Valencia

Tiburón en el Mercado Central de Valencia

El Mercado Central de Valencia, el mítico mercat, es uno de mis rincones preferidos de la ciudad levantina. No sólo porque este espacio ha tenido la misma función durante los últimos mil años, sino también por cómo su envoltura modernista actual siempre es capaz de sumergirme en un laberinto de aromas y sabores en los que podría estar vagabundeando durante horas. La última vez que tuve la oportunidad de pasearme por aquí me llamó la atención en una pescadería en concreto la figura grotesca de un tiburón disecado bajo un cartel en alfabeto kanji, es decir, en japonés. El escualo inerte parecía retorcerse para dar su último bocado en un instante que me llevó fulminantemente al Tsuji Market de Tokyo o, mejor aún, a toda la imaginería manga y la fantasía de los anime creados en el país del sol naciente. Pero era Valencia, era un secreto más de los muchos que se pasean por pasillos teñidos de naranja, el rojo de los deliciosos tomates del Perelló o el color plata de la piel de las anguilas recién traídas de La Albufera. Leer artículo completo ➜

El instante viajero (VII): La rana roja de Bastimentos

Rana roja de flecha de Isla Bastimentos (Boca del Toro, Panamá)

Realmente la rana roja de Bastimentos, también llamada ranita de flecha roja, es poco más grande que la uña de un dedo pulgar. Es tan minúscula que debes poner mucha atención para encontrártela, algo que tan sólo lograrás en áreas ciertamente salvajes del caribe centroamericano y en algunas zonas del sudamericano. Forma parte de la especie Oophaga pumilio y es un Dendrobátido, lo que quiere decir que es venenosa a morir. Su color es llamativo precisamente para comunicar a otras especies animales que es intocable, que su veneno podría matarlas si se la intentaran comer. Esto era algo que conocían muy bien numerosos pueblos indígenas, que utilizaron distintas dendrobates pumilio para impregnar las neurotoxinas de las ranas en las puntas de flecha o en los dardos que lanzaban con cerbatanas a la hora de cazar o hacer la guerra a sus enemigos. La cantidad justa de veneno podría provocar una parada cardiorespiratoria y una muerte segura.

Leer artículo completo ➜

El instante viajero (VI): Nadadores y bestias en el desierto

Detalle de la cueva de las bestias (Wadi Sura 2, Desierto Líbico)

Desvelado porque el horario del desierto aún está en mi cabeza he querido dejar una instante viajero reciente y muy curioso el cual he podido disfrutar en persona hace muy pocos días. Se trata de una escena, un pequeño fragmento, en la cueva de Wadi Sura 2, más conocida como «La cueva de las bestias», que fuera encontrada en 2012 y que se compone de los nadadores en el desierto que ya descubriera en los años 30 László Almásy en Wadi Sura 1 y que aparecen en la película El Paciente inglés. Podemos ver perfectamente numerosas figuras humanas pintadas en la prehistoria del Sáhara oriental, en el corazón del denominado Desierto Líbico, que están nadando y se acercan o interrelacionan con una bestia descabezada que se repite como icono en numerosos yacimientos de la época. ¿Qué hacen nadadores un desierto? ¿Qué significado tiene la bestia? Junto a prestigiosos arqueólogos tuve la ocasión de compartir hipótesis del que será uno de los grandes misterios de la prehistoria. Leer artículo completo ➜

El instante viajero (V): Puesto de churros de Alcalá de Henares

Foto en blanco y negro de un puesto de churros en Alcalá de Henares

No hace falta irse muy lejos para encontrar hermosas escenas que retratar. Y es que en la cotidianeidad está muchas veces lo que necesitamos para captar una imagen que sea capaz de transmitirnos algo. Durante las pasadas navidades hice una breve escapada a la población madrileña de Alcalá de Henares, ciudad natal de Miguel de Cervantes y designada ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1998. Voy una vez cada dos o tres años y siempre pienso que debería hacerlo más porque tiene muchísimos lugares que merecen la pena. Pero en la última ocasión quería verla engalanada de Navidad, sentirla con el frío del invierno, las luces y ojear mercadillos navideños. El que ponen cada año en la Plaza de Cervantes no tiene que envidiar al de otros rincones del mundo en que sus navidades gozan de mayor fama. Allí precisamente, en un puesto itinerante de churros, obtuve la imagen que estáis viendo en estos momentos. Leer artículo completo ➜

El instante viajero (IV): La espera de cada día en la playa de Tanji

Mujeres esperando en el mercado de la playa de Tanji (Gambia)

Un día tras otro a partir de las cuatro de la tarde una auténtica multitud se acerca al Mercado de pescado de Tanji para esperar que llegue el género en los botes de madera que se han pasado horas faenando en aguas del Atlántico. Lo que allí se vive es digno de ver, con un ir y venir incesante de personas, sobre todo mujeres, a la busca y captura del mejor pescado (porque fresco ya se da por hecho) que llevarse a casa.  No pasa una tarde en que la que Tanji siga siendo el lugar más asombroso y colorido de Gambia, lo que muchos andamos buscando y por lo que la confortabilidad de un sofá bien mullido tiende a quedársenos escaso. Viajar es salir a observar (y compartir) la realidad del otro, a buscar las 7 diferencias en todos y cada uno de los rincones del mundo. Y también es llamar hogar a esos instantes de África cargados de tanta verdad como podamos imaginar. Leer artículo completo ➜