Crónicas de Tierra Santa (6): Campanas de Belén

10 de diciembre: CAMPANAS DE BELÉN

Desde los ventanales traseros del comedor del hotel que se asomaban al este de la ciudad era claramente apreciable el muro que divide Israel de los Territorios palestinos. Cisjordania está separada brutalmente de suelo israelí por una brecha de hormigón y alambre. El polémico «muro de la vergüenza», considerado ilegal por el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, es en Jerusalén Oriental una larga serpiente de piedra que corta de raíz los límites «relativos» de dos jurisdicciones. Justo detrás, prácticamente unida al muro se encuentra una de las ciudades más célebres y visitadas de Tierra Santa. Y la más mencionada durante la Navidad en villancicos, cantos y felicitaciones. Belén, campanas de Belén, que los ángeles toquen, qué nueva nos traéis… Precisamente nuestro siguiente objetivo, la ciudad «del portal» en el que Jesús nació en un humilde pesebre. A tan sólo diez kilómetros de donde nos encontrábamos amanecía un nuevo día en Belén. Más allá del muro…

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Crónicas de Tierra Santa (5): Qumrán y Jericó

9 de diciembre: PALESTINA DE IMPROVISO

¡El primer autobús a Jerusalén sale a las ocho y media! exclamé a Rebeca después de mirar en el tablón de recepción los horarios de los buses Egged a la capital de Israel. En la información que me descargué en internet venía claramente que era a las ocho. Que son sólo treinta minutos de nada, pero suponía que no podíamos enlazar el siguiente autobús que se dirigía desde Jerusalén a la ciudad palestina de Hebrón, lo que suponía que como pronto llegaríamos a nuestro destino a las dos menos cuarto de la tarde. Contando que anochece pasadas las cuatro se nos reducía considerablemente el tiempo a pasar allí. Y particularmente Hebrón era un lugar en el que había volcado bastante interés. Era una gran oportunidad de observar en primera persona la crudeza del conflicto palestino-israelí.

Nos subimos al autobús sin saber que hacer. Si ir a Hebrón previo paso por la Estación Central de Jerusalén (con un paréntesis de dos horas) con tan poco tiempo o si dejarlo para otro día y volver sin más a Jerusalén, donde podíamos complementar nuestra visita a otros sitios a los que no habíamos ido ni el domingo ni el lunes. Realmente ninguna de las opciones me gustaba, sobre todo la primera, pero es que no habíamos pensado otra alternativa.Cuando ya llevábamos un rato bordeando el Mar Muerto le sugerí a Rebeca que hiciéramos algo improvisado… Leer artículo completo ➜

Crónicas de Tierra Santa (4): Masada y el Mar Muerto

8 de diciembre: EN EL MAR MUERTO SALIMOS A FLOTE

Había dejado de llover e incluso el cielo estaba prácticamente despejado a primeras horas de la mañana. Esa era una noticia estupenda para nuestras pretensiones en el Mar Muerto. El autobús a Masada salía a las nueve, por lo que a las ocho ya habíamos dejado nuestra habitación. El equipaje se quedó guardado en recepción a la espera del retorno a la noche siguiente ya que dejamos reservado el cuarto número 514, que se había convertido en nuestra más especial base de operaciones durante el viaje. Nos fuimos caminando a Jaffa Gate, a la primera parada del bus de línea nº 20, atravesando las resbaladizas callejuelas de la ciudad vieja, en las que aún había agua de la noche anterior. Éste tardó no más de veinte minutos en hacer el trayecto a la Estación Central porque no había demasiado tráfico a esas horas. Con nosotros viajaban varias niñas que iban leyendo la Torá, que bien parecía que se aprendían de memoria. Algunas de ellas cubrían su pelo con pañuelos bien ajustados a la cabeza, que mecían suavemente como acompasando su lectura. La religión en Jerusalén es una constante que nunca falta.

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Crónicas de Tierra Santa (3): Del Monte del Templo al de los Olivos

7 de diciembre: DEL MONTE DEL TEMPLO AL MONTE DE LOS OLIVOS

La oscuridad de una larga noche se vió interrumpida con el correr de cortinas al que le sucedió una inyección de luz proveniente de la gran Cúpula de la Roca. Ese instante añadió una hoja más al calendario, puso cuerda a los relojes y en marcha nuestros espíritus ante una segunda incursión a Jerusalén. Esta vez la ruta consistiría en visitar el Monte del Templo, también conocido como la Explanada de las Mezquitas, y fuera de las murallas algunas zonas de gran interés como son el Monte de los Olivos y el Valle del Cedrón. Lugares emblemáticos y esenciales en todo viaje que se realice a Jerusalén. Un paseo a través de la Historia, el Arte, las Profecías y los espacios mencionados tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.

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Crónicas de Tierra Santa (2): Jerusalén, Santa e inmortal

6 de diciembre: PRIMERA INCURSIÓN A LA CIUDAD VIEJA DE JERUSALÉN

Lo primero que hicimos al despertar fue correr la cortina y tener de frente la panorámica de la ciudad antigua. Dicho acto fue secundado con un «ohhhhh» prolongado ante semejante imagen. Las murallas abrazaban una colmena de viejas casas de piedra que parecen superpuestas las unas sobre las otras. De ellas emergían espigados campanarios y minaretes a la par que cúpulas que clausuran iglesias, mezquitas y sinagogas, lugares de culto y oración de las tres religiones que cincelan la estructura física y psíquica de esta ciudad.

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Crónicas de Tierra Santa (1): Esto empieza…a pesar de los controladores

4 de diciembre: RAZONES POR LAS QUE ODIAR A LOS CONTROLADORES AÉREOS

Un titular duro, seco y al pié. Esta vez el balón lo pongo en el tejado de a quienes juzgo como responsables de que el viaje a Tierra Santa no comenzara de la mejor manera. Los Controladores aéreos españoles que se ocupan de torre de control barajas«controlar», valga la redundancia, los movimientos de los aviones en tierra y aire que pasan por nuestro territorio, son esos privilegiados seres de los que todo el mundo habla pero que nadie conoce. Yo diría que son entes escondidos en búnkeres a cien metros bajo tierra, con carnets de identidad falsos, que cuando salen a la calle cuentan a sus amigos que son camareros, oficinistas, electricistas o fontaneros. Todo menos controladores aéreos. El único momento en el que se quitan el disfraz es cuando miran cómo su cuenta bancaria se incrementa 350.000 euros cada año. Estamos hablando de 75 millones de las antiguas pesetas. Los españoles son con diferencia los que más cobran de todo el mundo por ejercer la profesión de controlador. Mucho más que un inglés, un estadounidense, un japonés, un francés. Ninguna nacionalidad es tan dichosa con ellos como la nuestra.

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Crónicas de Tierra Santa: Introducción y Guía Práctica

¡Dios lo quiere! gritaban los miles de caballeros cruzados que en 1096, animados por el Papa Urbano II, acudían a defender los lugares santos del cristianismo, en poder de los musulmanes, los selyúcidas, que se habían hecho con el dominio de la llamada Tierra Santa, donde se habían desarrollado las escenas bíblicas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. El Santo Sepulcro así como las iglesias donde los peregrinos iban a rezar a Jesús se encontraban en peligro por las afrentas diarias que «los infieles islamistas» ejercían en su contra. Varios estados europeos, alentados por el interés del Papado, se unieron para llevar a sus soldados hasta Palestina con la garantía papal de que la Guerra Santa serviría para redimir los pecados de quienes participasen en ella. Lo conseguirían un 29 de junio de 1099 cuando las tropas cristianas tomaron Jerusalén y se establecieron durante largo tiempo. Las Cruzadas no habían hecho más que comenzar. Durante los dos siglos posteriores aún cabrían siete más. La Defensa de los Territorios Santos fue la salvación de muchos que vieron en ella una oportunidad divina de ganarse su estancia en el Paraíso. «Dios lo quiere» fue el eslogan de la Guerra Santa, de las incontables batallas y desastres que arrastraron hasta la desgracia a la que no sólo fue el hogar de Cristo, sino también la añorada Tierra Prometida del Judaísmo o el último viaje a los cielos de Mahoma, el profeta del Islam.

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India 2009: Crónica de un viaje iniciático (Capítulo 3)

Cabecera Viaje India por ti.

12 DE ABRIL: LÁGRIMAS DE MÁRMOL

TAJ MAHAL: OTRO SUEÑO CUMPLIDO

Se ha escrito y hablado tanto del Taj Mahal que es muy difícil quedarse con una definición, con un comentario o con una metáfora. Quizás fueron Rabindranath Tagore y Rudyard Kipling los que mejor absorbieron las sensaciones que emana aquel lugar para poder trasladarlas al lenguaje humano. El primero diría del Taj Mahal que es «una lágrima en la mejilla del tiempo» mientras que Kipling, el célebre autor del Libro de la Selva, apostillaría que «parece la encarnación de todas las cosas puras, de todas las cosas santas y de todas las cosas infelices».

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India 2009: Crónica de un viaje iniciático (Capítulo 2)

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11 DE ABRIL: AMBER A LOMOS DE UN ELEFANTE, LOS CENOTAFIOS REALES Y EL TEMPLO DE LOS MONOS

P1050357 por ti.

Leyendo el titular de este día uno puede pensar que estoy hablando de una de esas muchas novelas de aventura que narran las hazañas de intrépidos exploradores, de Willy Fogg o del Indiana Jones de turno. Nada más «próximo» a la realidad. En India no es complicado sentirse un «Héroe de Leyenda» (HdS dixit) si se exprimen las posibilidades casi ilimitadas que ofrece al viajero y que, por muy peliculeras que parezcan, son verdaderas y exóticas a partes iguales.

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India 2009: Crónica de un viaje iniciático (Capítulo 1)

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9 DE ABRIL: UN DÍA EN LAS NUBES (Esto parece que empieza)

Se terminaron las conjeturas, las dudas, los temores, las gestiones de última hora. La fase siempre enriquecedora del pre-viaje puso su final durante la madrugada del 8 al 9 de abril donde sólo debía esperar que llegara la hora para marchar. Mi primer vuelo del día, Madrid-Ámsterdam (KLM) estaba previsto para las seis de la mañana, por lo que debía estar en el Aeropuerto aproximadamente dos horas antes para facturar. Eso nos lleva a las cuatro. Las calles aún sin poner y yo con un sueño que no me tenía en pie.

Barajas estaba realmente solitario, irreconocible. Aburrida espera, impaciencia por subirme al avión y poder dormir al menos un rato antes de llegar a Schiphol, el Aeropuerto Internacional de Ámsterdam, mi escala.

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