Algunas curiosidades históricas que aprendí en Las Palmas de Gran Canaria

Cuando fue fundado El Real de Las Palmas en 1478 nacía así la primera de las ciudades fuera del continente europeo gobernada por el Reino de Castilla con Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, a la cabeza. Bajo las órdenes de un irreductible Juan Rejón surgía en el actual barrio de Vegueta una nueva urbe al costado del barranco Guiniguada. Así arranca la historia de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad a la que los siglos modelarían tanto sus formas como su carácter. Parada de avituallamiento para las naves de Cristóbal Colón antes del Descubrimiento de América en 1492, puerto esencial para las rutas hacia el Nuevo Mundo durante siglos, obsesión de piratas y corsarios, lugar estratégico ansiado por portugueses, holandeses y británicos, retiro de genios y figuras, cuna de novelistas y tenores. No es poca cosa, vaya.

Entrada del Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria

Tras viajar a Las Palmas de Gran Canaria tuve la ocasión de aprender un montón de curiosidades históricas sobre la ciudad, muchas de las cuales me parecen realmente interesantes y que me apetece compartir. ¿Os subís conmigo a la máquina del tiempo para conocer la ciudad de otra manera? 

CURIOSO ANECDOTARIO HISTÓRICO DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Juan Rejón, un fundador muy amigo de las fake news y de cortar cabezas

En la Corona de Castilla había miedo a que los portugueses se adelantaran en la conquista de las Canarias como ya lo habían hecho con las Azores, Madeira o Cabo Verde, por lo que decidieron no esperar más. Juan Rejón sería el fundador del Real de las Palmas en 1478. Pero a Rejón, al que pronto se le subieron los humos y creyéndose el Rey del lugar muy por encima de los monarcas Isabel y Fernando, le pusieron un Gobernador, Pedro de Algaba. Éste, sabedor de las ansias de poder de Rejón, le paró los pies y le envió de nuevo a la Península. Pero éste regresó a la isla en 1480 tras intoxicar de mentiras a la Corte diciendo que el único propósito de Algaba era vender el nuevo territorio colonizado a los portugueses. Sus intrigas le permitieron conseguir su propósito y entrando por sorpresa al Real de Las Palmas mandó prender a su enemigo. Poco después, Pedro de Algaba, tras un corto proceso, fue cruelmente decapitado. Todo sucede frente a la ermita de San Antonio Abad, el primer edificio religioso levantado en la ciudad (hoy la estructura y la fachada corresponden al siglo XVIII).

Ermita de San Antonio en el barrio de Vegueta (Las Palmas de Gran Canaria)

Juan Rejón no tendría mucho más recorrido. Apenas un año después, en la isla de La Gomera, enfrentado (cómo no) al Señor de la isla, Hernán Peraza, fue atravesado por una lanza cuando se resistía a ser apresado.

Pasaje de Algaba en Las Palmas de Gran Canaria

Última parada de Colón antes de navegar a América

Un 3 de agosto de 1492, las carabelas Santa María, La Pinta y La Niña partieron del puerto de Palos de la Frontera deteniéndose varias semanas en Las Palmas de Gran Canaria para aprovechar a terminar de acondicionar las naves y reclutar nuevos marineros, así como a arreglar el timón de La Pinta, el cual se rompió tras un accidente próximo a Lanzarote. Cristóbal Colón visitó al Gobernador Antonio de Torres en su palacio y se sabe que oró en la pequeña ermita de San Antonio Abad. Las Canarias fueron, en definitiva, su último puerto antes de emprender el gran viaje a las Indias.

Interior de la Casa de Colón en Las Palmas de Gran Canaria

Hoy día lo que queda de la casa del Gobernador forma parte junto a otras edificaciones antiguas de la conocida como Casa Colón, un apasionante museo pleno corazón de Vegueta que narra los viajes del Almirante así como la relación de la ciudad con el nuevo continente, que no es poca precisamente.

Casa Museo de Colón en Las Palmas de Gran Canaria

Información

La Casa Colón cuenta con los siguientes horarios y precios entrada:

 

+ Lunes a sábado de 10:00 a 18:00 horas.

+ Domingos y festivos de 10:00 a 15:00 horas.

+ Entrada general 4 euros. Entrada reducida 2 euros para mayores de 65 años o pensionistas y estudiantes entre los 18 y 23 años. Gratis para menores de 18 años, desempleados o personas con discapacidad (así como a sus acompañantes).

 

Detalle del interior de la Casa Colón en Las Palmas de Gran Canaria

 

Más información actualizada en www.casadecolon.com

Los lazos con el Nuevo Mundo

Las Palmas de Gran Canaria y su puerto fueron pasos casi obligados en la ruta a América. Y es que el archipiélago canario, en el centro de las corrientes de los vientos Alisios así como el último fuerte castellano en aguas del Atlántico, daba razones suficientes para que así aconteciese. Desde la partida de Colón resulta innegable la conexión de la ciudad y, por tanto, de las Islas Canarias con América. Igualmente con San Sebastián de La Gomera.

De aquí procederían las primeras semillas de caña de azúcar y platanera que se llevarían a las Indias. También fueron transportados en las embarcaciones ciertos animales como cerdos, ovejas y, sobre todo, cabras. También perros. Pero la conexión no sólo hacía el camino de ida. Por ejemplo, la patata encontraría rápida aclimatación en las islas antes de ser distribuida tanto en la península como en toda Europa.

Réplica de camarote de una de las tres carabelas de Cristóbal Colón

La presencia de canarios en la colonización de América ha sido más que evidente a lo largo de la Historia. Marineros, soldados, azucareros, aventureros y campesinos empiezan a llegar desde principios del siglo XVI. Fueron muchos isleños de Gran Canaria y otras islas del archipiélago quienes poblaron ciudades como Buenos Aires, La Habana, Santo Domingo, San Juan de Puerto Rico y Caracas. Probablemente fuese Venezuela la mayor receptora, no sólo durante los tiempos de conquista sino además en las olas migratorias en los siglos XIX y XX.

Cuando Las Palmas de Gran Canaria fue holandesa durante diez días

No fueron pocos  los que intentaron doblegar a Las Palmas de Gran Canaria debido a su privilegiada situación estratégica. Pero las flaquezas de su sistema defensivo eran tan evidentes que hasta el famoso pirata británico Francis Drake lo intentó, aunque sin éxito. Pero fue en el verano de 1599 cuando una flota holandesa dirigida por el Almirante Pieter Van der Does logró tomar la ciudad tras romper a cañonazos el débil Castillo de la Luz. Una defensa voraz de la población obligó a replegarse al ejército de Van der Does, aunque tras su rendición y huida buena parte de Las Palmas fue gravemente destruida. Se necesitaron décadas para su posterior reconstrucción y se replanteó por completo el sistema de fortificaciones de la ciudad para que no volviera a pasar. Desde entonces el Castillo de la Luz abandonó su función inicial y se quedó como mero testigo de lo sucedido en aquellos tiempos difíciles.

Ataque de la flota holandesa de Van der Does a la isla de Gran Canaria

InformaciónPara saber más sobre este período tan intenso, además de leer el estupendo y detallado artículo de Agustín Monzón Peña en la revista “Descubrir la Historia” (nº6, julio 2016), la mejor recomendación pasa por visitar el Castillo de Mata y su fabuloso museo histórico. Igualmente merece la pena acercarse al Castillo de la luz, conservado bien externamente, aunque en la actualidad su interior se utiliza para exponer las obras del escultor canario Martín Chirino.

 

Castillo de la luz en Las Palmas de Gran Canaria

Galdós y Kraus, dos palmenses VIP

Dos auténticas leyendas en lo suyo, dos hijos de Las Palmas de Gran Canaria de quienes resulta imposible no sentirse orgullosos. Benito Pérez Galdós y Alfredo Kraus vivieron en distintas épocas pero dejaron una impronta tan grande en la literatura y la música respectivamente que sus nombres están y estarán ligados a la ciudad para siempre.

Benito Pérez Galdós, autor de los “Episodios Nacionales”, “Marianela”, “Fortunata y Jacinta”, así como muchas otras novelas que forman parte de la mejor muestra realista de las letras castellanas, nació el 10 de mayo de 1843 en Triana, el corazón histórico de Las Palmas de Gran Canaria junto a al emblemático barrio de Vegueta. Salió de su casa de la calle Cano a los 19 años para irse a Madrid, ciudad en la que inició su carrera de escritor. Hoy esta casa que conserva un montón de recuerdos de flamante novelista se puede visitar de manera guiada. Posee el mobiliario de sus viviendas de Madrid y Santander, incluido el retrato de Sorolla que con posterioridad fue utilizado para ilustrar los billetes de 1000 pesetas (los míticos verdes que muchos ochenteros recordamos perfectamente). Hoy día, además de en su casa-museo (www.casamuseoperezgaldos.com), se pueden seguir las huellas del autor de Doña Perfecta en muchos rincones de la ciudad, como por ejemplo en el Palacio de Justicia de Canarias y Convento de San Agustín al que pertenecía el colegio en el que ya pudo desempeñar su talento literario y periodístico. O en la iglesia de San Francisco (Alameda de Colón) donde fue bautizado, en el muelle viejo donde partió en busca de un sueño o en el Gabinete Literario, lugar que le marcó y en el que frecuentó conciertos además de ser alumno de la escuela de Dibujo (otra de sus grandes pasiones). Aunque quizás el mayor símbolo galdosiano que ilustra la ciudad es el Teatro Benito Pérez Galdós, que aunque durante los primeros años no fue muy de su gusto, se ha convertido en todo un referente de la operística a nivel mundial.

Despacho de Benito Pérez Galdós en la casa museo de Las Palmas de Gran Canaria

Siete años después del fallecimiento de Galdós vino al mundo el que fuera uno de los mejores tenores que dio el siglo XX. Alfredo Kraus, a diferencia del literato, sí tuvo la fortuna de poder ver en vida todo el cariño que su gente le profesaba. Quien recibiera la distinción de Hijo predilecto de su ciudad natal sería testigo de la inauguración en 1997 del impresionante auditorio que lleva su nombre, al final de la Playa de Las Canteras. Hoy día ese faro que alumbra el santo y seña palmense, es el mejor homenaje posible al artista que llevó el bel canto a sus cotas más altas.

Agatha Christie, el Metropole y la playa

Las Palmas de Gran Canaria fue pronto un retiro vacacional (y de turismo de salud) muy deseado por foráneos, sobre todo llegados de Gran Bretaña. La propia Agatha Christie se hospedó durante largas temporadas en el antiguo Hotel Metropole (ahora no existe como tal, sino que se utiliza para albergar dependencias municipales) con el objeto de mejorar sus salud dado el clima benigno de la isla. Lo hizo junto a su hija y su secretaria. Y, por supuesto, la máquina de escribir de la que nunca se separaba en ningún viaje.

Agatha Christie

La propia Agatha Christie, poco después de su extraña desaparición y ser hallada “amnésica” en un lujoso hotel de Harrogate (Yorkshire), retomó su pasión por la escritura en la ciudad palmense. Y a su vez disfrutó todo lo que pudo del mar, así como del trasiego que había en el selecto British Club. Dejó escrito lo siguiente sobre Las Palmas en su autobiografía: “Tenía dos playas perfectas; la temperatura también lo era: la media era de unos 25 grados, que para mí es la temperatura ideal del verano. La mayor parte del día soplaba una brisa estupenda y las noches eran lo suficientemente cálidas para sentarse a cenar al aire libre”. Por supuesto se estaba refiriendo a la Playa de Las Canteras así como la conocida entonces como Playa de Santa Catalina, la cual se situaba frente a su hotel.

Antiguo Hotel Metropole de Las Palmas de Gran Canaria

Parte de la obra “El misterio del tren azul” fue escrita en Las Palmas de Gran Canaria. También existen referencias a la ciudad en “Una señorita de compañía”.

Moby Dick en Las Palmas de Gran Canaria

Mucha gente desconoce que una parte muy importnte del rodaje de Moby Dick (La versión de John Huston de 1956) se llevó a cabo en Las Palmas de Gran Canaria entre los últimos meses del 54 y comienzos del 55. La adaptación cinematográfica de la obra literaria de Herman Melville revolucionó por completo la ciudad. De hecho con el trabajo de carpinteros palmenses se construyó en tan sólo dos meses una ballena de más de 65 metros de longitud, así como los botes balleneros típicos del XIX que con tanta profusión de detalles había descrito el propio Melville en su obra maestra. Tras infructuosos intentos en Madeira a causa del oleaje, tanto Huston como su equipo escogieron definitivamente a la ciudad de Las Palmas donde en aquel invierno encontraron un clima extraordinario. Las principales escenas (tanto la caza como el epílogo) se rodaron en la misma Playa de Las Canteras, así como a las aguas frente al barrio de Vegueta. Todavía son muchos los lugareños que recuerdan las correrías del protagonista, Gregory Peck, y sus compañeros de rodaje.

Moby Dick no fue, ni mucho menos, la única película filmada en la ciudad. Aliados de Robert Zemeckys y protagonizada, entre otros por Brad Pitt, la española “El niño”, “Mararías” son algunas de una lista cinematográfica mucho más larga.

La habitación número 3

En la habitación número 3 del Hotel Madrid de Las Palmas de Gran Canarias (Plaza Cairasco, junto al Gabinete Literario) pasa la noche del 17 al 18 de julio de 1936 Francisco Franco Bahamonde. A punto de llegar la mañana, cuando aún no era todavía de día, comienza la sublevación contra la República. El mismo sábado 18 de julio, el General Franco abandonó el Hotel Madrid para ya en la Comandancia Militar de Las Palmas proclamar el estado de guerra en todo el archipiélago.

Hotel Madrid de Las Palmas de Gran Canaria

Dicho hotel y dicho cuarto se conservan como aquel día de julio del 36. La habitación número 3 sigue estando disponible para los huéspedes con el mismo mobiliario que vistió aquel cuarto la noche antes del comienzo de la Guerra Civil.

Cuando la Playa de Las Canteras fue realmente una cantera

Que la mítica playa palmense de Las Canteras reciba ese nombre no es baladí en absoluto. La larga barrera compuesta por roca sedimentaria de arenisca y deposiciones calcáreas que atraviesa la playa en paralelo a la orilla fue confundida durante mucho tiempo con un arrecife de coral, de ahí que durante un largo periodo se la conociera por Playa del arrecife. Su función protectora fue, de hecho, similar a si la tuviera. Es una de las razones por la que la Playa de Las Canteras conserve de forma excepcional su lecho marino y sea ideal para la práctica del snorkeling o el submarinismo.

Imagen de la Playa de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria)

Antiguamente la barra asomaba mucho más que lo hace ahora, y no sólo en marea baja. Esto se debe a que durante siglos se extrajo buena parte del rocaje para material de construcción. Fue, al fin y al cabo una cantera de la que los arqueólogos y geólogos creen que fueron arrancados en torno a 15.000 metros cúbicos de piedra, que se utilizaron, entre otras cosas, para los muros de la catedral. También para hacer filtros caseros con los que purificar el agua. Para hacerse a la idea, una equivalencia válida de lo extraído sería un cilindro con aproximadamente 21 metros de altura y 52 metros de diámetro.

El Club de Golf más antiguo de España

Los lazos entre Gran Bretaña y las Canarias siempre fueron estrechos. Fueron muchos los ingleses, por ejemplo, quienes venían a pasar largas temporadas a Las Palmas de Gran Canaria, como antes comentamos de Agatha Christie. Precisamente los foráneos británicos fueron los precursores en España implantando el que sería el primer club de golf del país. El conocido como Real Club de Golf de Las Palmas nada menos que en 1891. Lo mejor de todo es que la institución sigue al pie del cañón y en 2016 celebró en todo lo alto su 125º aniversario. El campo de golf de este club centenario se halla a las afueras de la ciudad, junto al borde del cráter Bandama. Un campo que permite jugar todos los meses del año dadas las extraordinarias condiciones climatológicas, algo que lo hizo famoso más allá de nuestras fronteras.

Viajar a Las Palmas de Gran Canaria me demostró que la ciudad tiene bastante para visitar, pero, sobre todo, me enseñó que ofrece mucho sobre lo que aprender. Y esto es sólo la punta del iceberg porque hay anecdotario histórico palmense para rato. Por supuesto si los lectores desean aportar algunas curiosidades más, bienvenidas sean.

Sele

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3 comentarios en “Algunas curiosidades históricas que aprendí en Las Palmas de Gran Canaria

  1. No somos “palmenses” , no existe un gentilicio para los habitantes de la ciudad. Se nos denomina, simplemente, canarios o canariones.

    1. A los habitantes de Gran Canaria, se nos denomina “grancanarios”, pero coloquialmente, nos llaman “canarios o canariones”; “palmenses” no existe, jamás nos habían llamado así.

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