Guía del viaje a Vietnam y Luang Prabang I: La ruta - El rincón de Sele

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Guía del viaje a Vietnam y Luang Prabang I: La ruta

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Rechinan las bicicletas en una calle cualquiera de Vietnam. No importa si es la tumultuosa Saigón o el puente de madera que parte Hoi An en dos. La silueta de una mujer con el típico gorro de paja asiático se pierde tras un mar de motocicletas que cronometran el caos con precisión a la vez que esquivan peatones que parecen invisibles. Son las cinco de la mañana y ya brota en el ambiente el perfume vaporoso de las varillas de incienso que nacen en una pagoda encajonada entre una tienda de souvenirs y una agencia de viajes clandestina. Alguien me habla de la Bahía de Halong mientras pone a calentar un café delicioso y sorbe un cuenco de pho con vehemencia. Me siento en el corazón de Vietnam sea en el norte o en el sur, en las montañas o en el mar. Y pienso que haber escogido este destino como viaje de novios junto a ese pedacito de Laos tan tranquilo llamado Luang Prabang ha sido una decisión acertada por parte de los dos. Esa mezcla de sabores que pasan del agridulce al picante nos ha acompañado durante tres largas y frenéticas semanas por un Sudeste asiático incapaz de dejar indiferente y mucho menos de decepcionar. Y tengo tantas ganas de narrar los entresijos de esta luna de miel en Vietnam y Luang Prabang que lo más complejo es precisamente comenzar.

Atardecer en Hoi An (Vietnam)

Quizás lo mejor sea arrancar con una guía práctica del viaje a Vietnam y la fabulosa Luang Prabang para poner orden a las cosas. Os detallaré nuestra ruta con la mayor precisión posible con objeto de que le sea útil a otros viajeros que se adentren a esta parte del continente asiático. Profundizaré en lo que uno puede ver y hacer tanto en Vietnam como en la región más popular y brillante de Laos, además de repasar cómo obtener los visados para vivir esta aventura tan especial. Un viaje apasionante en el que os pido os subáis cuanto antes a una alocada motocicleta, nos acompañéis a revivir nuestras andanzas y las hagáis también vuestras.

Puede ser de vuestro interés: 50 consejos prácticos para viajar a Vietnam.

VIETNAM Y LUANG PRABANG: PROTAGONISTAS DE UNA LUNA DE MIEL

Mucha gente me ha preguntado que el por qué Vietnam como protagonista de un viaje de novios. Y mi respuesta respuesta es siempre… ¿Y por qué no? Tanto el país vietnamita como la región de Luang Prabang cuentan con suficientes atractivos como para tenerlos en cuenta de cara a una bonita luna de miel. Vietnam posee una historia tanto antigua como reciente digna de seguir sus huellas, así como ciudades absolutamente locas en las que perder voluntariamente la cordura. Sin hablar de algunos de los mejores paisajes del Sudeste asiático, con la imagen fascinante de la Bahía de Halong como ese gran objetivo al que ansiar viajar al menos una vez en la vida. Por otro lado combinarlo con Luang Prabang (aunque es cierto que la opción más frecuente es la de ir a los Templos de Angkor en Camboya) ha sido una forma de encajar las piezas de un puzzle con múltiples posibilidades. Y tengo que reconocer que le ha dado un aire nuevo al viaje con cosas del todo diferentes. De hecho ya comenté en una postal enviada desde Luang Prabang que había encontrado un retiro soñado para quién sabe cuándo. Ya sólo pienso en regresar y revivir una atmósfera que muy pocas veces he encontrado en toda mi vida.

Rebeca y yo en Hoi An (Vietnam)

Este viaje tiene un condicionante que varía otras aventuras anteriores. Y es que se trataba de nuestra luna de miel. Eso quiere decir que nos hemos mimado mucho más que en otras ocasiones, que hemos invertido un mayor presupuesto en comodidades, lo que supone no escatimar demasiado en alojamiento, el precio de las comidas o en los regalos que nos hemos traído con nosotros. ¡El viaje de novios es un momento muy especial! Por tanto hemos adaptado al máximo el contexto de este viaje para hacer algo a medida para los gustos de los dos y darnos algún que otro capricho. Aún así no nos hemos pasado en exceso en el presupuesto puesto que tanto Vietnam como Laos continúan siendo hoy día destinos baratos, en la tónica de muchos de los países del sudeste asiático. Encontramos hoteles de categoría con lujosísimas habitaciones dobles (y suites) entre los 25€ y los 50€ la noche que en Europa costarían cinco veces más (ver apartado del blog Alojamiento en Vietnam). Por supuesto eso no quita que sigan existiendo posibilidades de pernoctar por 5 o 10 euros por persona en lugares limpios con cuarto privado y wifi gratis.

El presupuesto total para este viaje, con billetes de avión y gastos de alojamientos, visados, comidas, regalos, etc… ha sido de algo más de 2000€ por cabeza. Creo que para tres semanas y los lugares que hemos disfrutado no está nada mal, ¿verdad?

RUTA REALIZADA EN VIETNAM

Los billetes de avión nos ponían las cosas sencillas para decidir un itinerario concreto. La ida la hicimos por Hanoi (vía Frankfurt con Vietnam Airlines y Air Europa) y la vuelta por Ho Chi Mihn City (vía París con Vietnam Airlines y Air France), lo que suponía que arrancaríamos por el norte de Vietnam y terminaríamos por el sur. Encontramos una combinación de vuelos a 620 euros y la aprovechamos para seguir siempre una dirección. Entre medias incluiríamos Luang Prabang y destinos en el centro del país a los que llegaríamos aprovechando los precios económicos de los vuelos internos con la compañía local Vietnam Airlines, que reservaríamos sobre la marcha por 30-40 euros.

Una vez sabíamos que iniciábamos el viaje por el norte y lo rematábamos en la irreductible Saigón lo único que quisimos dejar cerrado es el crucero de 3 días y 2 noches en la Bahía de Halong, que era uno de los highlights de nuestra luna de miel. Eso nos hizo guardar días para Hanoi y alrededores y saber cuándo nos marcharíamos a la ciudad imperial de Hué.

A continuación podéis ver el mapa de la ruta de este viaje a Vietnam y Luang Prabang:

Mapa de la ruta del viaje a Vietnam y Luang Prabang

El recorrido que hicimos en Vietnam y Laos fue (por este orden): Hanoi – Templos de Hoa Lu – Tam Coc – Hanoi – Bahía de Halong (crucero) – Hanoi – Luang Prabang (Laos) – Hanoi – Hué – Dan Ang (Montañas de mármol) – Hoi An – My Son – Dan Ang – Ho Chi Minh City – Templo Cao Dai en Tay Ninh – Túneles de Cu Chi – Ho Chi Minh City – My Tho (Delta del Mekong) – Ho Chi Minh City.

Hemos contado exactamente veinte días para este viaje en unos destinos que dan mucho más de sí. Obviamente no se puede hacer todo cuando dependes del tiempo y si algo echo en falta es no haber podido visitar la zona de las montañas de Sapa, con unos trekkings magníficos entre arrozales en los que viven distintos grupos indígenas. Esa otra Vietnam es la mejor excusa que nos queda para regresar a un país que nos ha dejado muy buen sabor de boca. Por otro lado hemos podido estar cuatro días completos en Luang Prabang, a orillas del río Mekong, madrugando con los monjes budistas, visitando templos o cuevas de gran antigüedad y conociendo de primera mano valiosos proyectos de rehabilitación y ayuda a elefantes rescatados como el de Elephant Village.

Rebeca y Sele bebiendo agua de un coco en la Bahía de Halong (Vietnam)

Hanoi o Ho Chi Mihn City han sido nuestras bases en norte y sur respectivamente para visitar áreas próximas de interés. De una a otra hay más de 1500 kilómetros de distancia, lo que en Vietnam supone unos dos días seguidos de tren o autobús y un poco menos de dos horas en avión. Entre medias, en el centro del país, Hué, Dan Ang o Hoi An son magníficas razones para detenerse.

Los lugares visitados en este viaje a Vietnam y Laos y de los que podréis leer una reseña (y profundizaré en posteriores artículos) son los siguientes:

+ HANOI: La capital de Vietnam fue nuestro punto de entrada al país y en enlace desde el cual hemos conocido diversos puntos del norte. Nos recibió con su desenfreno, un tifón que la cruzó por completo durante la noche, y a medida fueron pasando las horas esta ciudad caótica la empezamos a ver más amable. El choque de los mercados del barrio viejo, las calles estrechas en las que debes sortear motocicletas para pasar y su ruido constante nos mostró la primera piel de una ciudad que tiene mucho que ofrecer y el alma más sosegada de lo que parece. Basta con buscar rincones como el templo Bach Ma, remanso de paz entre correcalles de auténtica locura, o el fabuloso Templo de la literatura, probablemente el más bello de Hanoi, para darse cuenta que no hay que rebuscar mucho para acariciar la otra piel de la ciudad. Con el lago Hoan Kiem desde el puente escarlata que lleva al templo de Ngoc Son, que venera a la tortuga gigante que ayudó a un antiguo rey a vencer a las huestes extranjeras, hasta la Pagoda de Tran Quoc, en el Lago del Oeste, hay avenidas que nos llevan a la historia reciente de un país en la que la guerra y el líder Ho Chi Minh, momificado en su propio mausoleo, son siempre protagonistas.

Templo en Hanoi (Vietnam)

El Museo de la Historia del Ejército nos mostró aviones, tanques y helicópteros de Vietnam del norte, Vietnam del sur, Estados Unidos e incluso la URSS, así como un compendio de carteles propagandísticos comunistas todavía presentes en la vida diaria de los vietnamitas. Con Lenin como testigo fuimos a ver el último descanso de Ho Chi Minh, aunque sin suerte puesto que estaban retocando su cuerpo embalsamado en Moscú. Muy cerca la Pagoda del Pilar Único, la cual reventaron completamente los franceses en sus últimos coletazos en la Indochina colonial, vuelve a su esplendor original.

Museo del Ejército en Hanoi (Vietnam)

Además de hacer compras (la artesanía del barrio viejo vale la pena)… y comer muy bien (los mejores rollitos de mi vida los probamos precisamente en Hanoi) asistimos a una función en el Teatro de marionetas de agua que hay junto al Lago Hoan Kiem y el monumento a los mártires. Un espectáculo muy meritorio que se practicaba desde antiguo en los arrozales y humedales en los cuales se buscaba de divertir a los niños con divertidas historias de pescadores, reyes, princesas y dragones. El de Hanoi es el que más solera tiene, aunque también se hace en Saigón, y gracias al turismo se ha revivido una tradición que estaba destinada a perderse.

Desde Hanoi marchamos a la Bahía de Halong (4 horas en bus), a Tam Coc o los templos de Hoa Lu (2 horas en bus) y tomamos dos  vuelos a Luang Prabang y Hué respectivamente.

+ TEMPLOS DE HOA LU: Apenas a 90 km de Hanoi y a 12 de Ninh Binh sobreviven dos templos que recuerdan el momento en que Hoa Lu fue la capital imperial de la Vietnam del siglo X. Como parte de una excursión de un día a Tam Coc, visitamos los templos que honran la figura de la dinastía Dinh y el Emperador Le Dai Hanh (de la primera dinastía Le). Estos monumentos conmemorativos son bastante recomendables (sobre todo el Dinh) y uno ya se empieza a dar cuenta de los paisajes sobrecogedores que tiene alrededor. Son auténticas joyas desde las cuales saltar a la inconmensurable Tam Coc.

Templo de Hoa Lu (Vietnam)

+ TAM COC: Dicen de Tam Coc que se trata de una especie de Bahía de Halong en su versión de interior (Halong Bay in land venden las agencias de todo Hanoi). Quizás porque fue nuestro primer paisaje vietnamita pero reconozco que el de Tam Coc fue de los mejores paisajes que disfrutamos en nuestro viaje a Vietnam. Puede ser que no tuviéramos antes demasiadas referencias de este recomendable destino y que el factor sorpresa actuara, pero la verdad que es un lugar que nos dejó con la boca bien abierta. Muy cerca de Ninh Binh tomamos unas delgadísimas canoas de madera en un embarcadero preparado para absober a mucha gente pero que, por unas causas u otras, estaba semivacío. A partir de ahí iniciamos una tranquila navegación durante un tiempo que no alcanzó por poco las dos horas.

Tam Coc (Vietnam)

El color verde predomina en un horizonte salpicado por grandes torres kársticas muy similares a las que se ven en Halong, aunque en vez de verse en el mar se hace desde el río. El trayecto en barca pasa por tres cuevas de techos bajos que precisamente dan nombre a este lugar (Tam Coc significa “tres cuevas”). Ofrece instantes maravillosos en los que uno sólo puede emocionarse al contemplar semejante monumento de la naturaleza. Cierto es que nuestra “barquera” nos intentó vender hasta su madre (literal, porque al regresar fue su madre la que subió al barco) y que nos alcanzó un aguacero a dos minutos de llegar a buen puerto. Afortunadamente hicimos caso de los consejos y nos habíamos llevado chubasquero por si acaso. Eso sí, por la mañana el sol suele ser muy fuerte y conviene traer gorra para el sol (un gorro cónico asiático típico también sirve) y echarse crema protectora (y una botella de litro y medio en la mochila para la sed).

Tam Coc (Vietnam)

En el caso de querer ir de manera organizada, privada y con guía en castellano desde Hanoi a Tam Coc junto a los templos de Hoa Lu se puede reservar online desde aquí. Incluye traslados, comidas y ruta en canoa.

+ BAHÍA DE HALONG: No existe mejor escaparate de Vietnam, y probablemente del Sudeste asiático, que esas fotografías del paisaje extraterrestre de la Bahía de Halong. Este mayúsculo reclamo hacía que llevara muchos años queriendo ir a Vietnam y, no lo voy a negar, fue para nosotros el highlight del viaje. Cientos… ¡qué digo!.. miles de colinas kársticas emergen en un mar en calma que se puede recorrer en barco. Suficiente motivo para ser el centro de un viaje y sentirse en un lugar realmente único. Además tuvimos la suerte de que el clima nos acompañara (un tifón pasó por delante tres días antes) y de ese modo poder ver Halong Bay en todo su esplendor. Todavía se me pone la piel de gallina cuando recuerdo el tiempo pasado en la cubierta de nuestro barco admirando una maravilla capaz de seducir en 360º y no decepcionar.

Bahía de Halong (Vietnam)

Si bien hay excursiones de un día (ida y vuelta desde Hanoi) en Halong Bay decidimos no escatimar en absoluto y nos embarcamos en un crucero de tres días y dos noches con el que tener tiempo suficiente para asimilar esta maravilla. Habíamos leído experiencias de personas que se quejaban de las excursiones cortas y baratas de una jornada en la que habían pasado el día entre embarques y desembarques saliendo bien poco del transitado puerto  junto a decenas de navíos, por lo que con sinceridad recomiendo pasar una noche como mínimo (aunque dos es mejor) y hacerse más a la idea. La Bahía de Halong es demasiado imponente como para restarle tiempo o ahorrar un dinero que acabas perdiendo en insatisfacciones y cabreos.

Bahía de Halong (Vietnam)

Escoger barco (ojo, hay algunos que se caen a cachos con ratas a bordo) fue una de las pocas cosas que dejamos cerradas antes de irnos a Vietnam. Escogimos la opción de tres días y dos noches de Signature Cruise en su barco color blanco “Signature” (precio 250€ por persona, transporte desde Hanoi incluido). De todo lo que consultamos en internet (y vaya si lo hicimos) nos pareció que tenía de las habitaciones más bonitas y amplias. Particularmente creo que fue todo un acierto. Además el barco es nuevo y sólo cuenta con 12 camarotes suficientemente espaciosos (de unos 20 metros cuadrados y una apetecible bañera redonda). La comida nos pareció deliciosa, aunque quizás las bebidas eran un poco caras (que es lo único que no suele venir incluido). (Consejo: las habitaciones 8 y 9 son algo ruidosas al quedar cerca del motor. Es conveniente evitarlas).

Barco de Signature Cruises con el que hicimos el crucero en la Bahía de Halong (Vietnam)

+ HUÉ: Capital imperial de la Dinastía Nguyen entre 1802 y 1945. El primer emperador de esta familia, Gia Long, estableció la capitalidad de Vietnam en un punto intermedio para no enfocarse ni al norte ni al sur y apostar por la unidad a este lado del Sudeste asiático. Prácticamente de la nada levantó la que a la postre sería la ciudad más monumental y suntuosa de todo el país. Además de crear una vastísima ciudadela con palacio siguiendo la tónica de la Ciudad Prohibida de Pekín, Hué se convirtió en el lugar de entierro y homenaje de todos y cada uno de los emperadores que residieron en ella. Se conservan, por tanto, siete tumbas imperiales a cada cual más hermosa que no se limitan precisamente a una lápida. Todas ellas supusieron una obra faraónica en hectáreas de jardines, templos, estanques artificiales y lindos puentes siguiendo los principios del feng shui y diversos métodos de adivinación geománticos. Por ello el conjunto monumental de Hué forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO a pesar que durante la guerra de Vietnam la ciudadela fue devastada a bombardeos y regada con el dañino napalm. Las tumbas no fueron tan afectadas al encontrarse en los alrededores y la ciudadela ha seguido desde el fin de la guerra un constante proceso de reconstrucción que le está acercando paso a paso al esplendor de la época Nguyen.

Ciudadela de Hué (Ciudad prohibida)

Dado que son siete gigantescas tumbas imperiales las que posee la ciudad nos decantamos por tres de ellas por ser diferentes entre sí, estar excepcionalmente conservadas y tratarse de probablemente las obras maestras del arte funerario en Vietnam. Con un coche con conductor hicimos en una mañana (y por este orden) la tumba del Emperador Minh Mang, la del temible Tu Duc (la más completa e imponente) y la del penúltimo miembro de la dinastía Nguyen, Khai Dinh, acusado de “afrancesado” y títere colonialista, quien buscó mezclar diversos conceptos artísticos de oriente y occidente. Esta última casualmente, sin ser de las más populares, fue la que más nos impactó. Pero las tres nos parecieron muy recomendables para rendirlas una merecida visita.

Tumbas reales de Hué (Vietnam)

La ciudadela, en cambio, nos dio para una tarde entera. Y nos dejamos pabellones por visitar puesto que la magnitud de ésta la convierte en inabarcable, sobre todo cuando golpea el calor como lo hizo con nosotros. Deja sin palabras y más cuando los mayores golpes de la guerra de Vietnam se los llevó ella. Entre medias estuvimos en la fabulosa Pagoda Thien Mu, a orillas del río Perfume, levantada en el siglo XVII, y que sirve de nexo religioso entre las tumbas y una ciudadela no demasiada lejana de ésta.

Pagoda de Thien Mu (Hué, Vietnam)

+ DAN ANG Y LA MONTAÑA DE MÁRMOL THUY SON: Dan Ang, la ciudad más importante y poblada del centro del país, nos sirvió de transición en un viaje por carretera ente Hué y Hoi An. Conocida por ser “el casino vietnamita” y estar llena de luces, cuenta con diversos atractivos turísticos como las afamadas montañas de mármol dedicadas por completo a la religión. Son cinco en total, relacionadas con los elementos (agua, fuego, viento, madera y metal). La de agua, de nombre Thuy Son, es no sólo la más grande sino también la más completa y profusa en templos, pagodas, cuevas budistas y probablemente las mejores vistas de las tierras centrales que van a parar a un mar que dentro de poco estará repleto de lujosos resorts a pie de playa tal como van de avanzadas las obras (en Vietnam más que burbuja inmobiliaria hay una pompa de jabón).

Montaña de mármol (Dan Ang, Vietnam)

Dado que no contábamos con demasiado tiempo nos decantamos por Thuy Son, que da para varias horas, aunque sólo pudimos hacer una parte de ella. A pesar de que había mucha gente nos gustó, sobre todo acceder al interior de algunas cuevas que conservan todavía una energía muy especial. Sin apenas adornos, salvo los ojos de grandes budas, son un resquicio de la Vietnam de siglos atrás que fusionó saberes y religiones para utilizarlas como concepto vital.

Estatua de Buda en las montañas de mármol de Dan Ang (Vietnam)

+ HOI AN: Sin discusión alguna, Hoi An nos pareció la ciudad más bella de Vietnam. El que fuera un importante puerto comercial se convirtió en un punto estratégico en el que llegaban navíos de China, Japón, Filipinas, Holanda, Portugal e incluso España. El estilo arquitectónico de las casas-almacén de los acaudalados mercaderes vistió de uniformidad a Hoi An, y las relaciones de distintas ciudadanías hizo el resto para convertirla en ese hogar común a este lado del continente asiático. La fortuna se alió con Hoi An incluso durante la Guerra entre el norte y el sur y esquivó milagrosamente los bombardeos indiscriminados de los B-52 estadounidenses. Gracias a eso y también en parte a la publicidad de la película “El americano impasible” (The quiet american) en la que hace de Saigón en la Indochina colonial con un excepcional Michael Caine, Hoi An es uno de los destinos preferidos de quienes hemos viajado a Vietnam alguna vez.

Hoi An (Vietnam)

Nos quedamos tres noches en un pequeño hotel que había sido la casa de un mercader chino de hace dos siglos (Vinh Hung Heritage). Toda de madera y con sólo seis habitaciones era nuestro remanso de paz antes de salir a descubrir una ciudad pequeña, repleta de atractivos y, sobre todo, que daba ganas de quedarse allí a pasar una temporada. Entre paseos, bicicletas, mercadillos y cenas en terrazas con lo mejor de la cocina vietnamita sobre el plato aprendimos a amar a Hoi An. Sus casas viejas pintadas entre ocre y amarillo, el puente japonés (el más bello del país) y los diversos puntos de reunión de la comunidad china, así como templos y casonas dignas de visitar, forman parte de una experiencia que sólo se comprende en cuanto se ponen los pies en esta ciudad acogedora en la que por primera vez el peatón es el protagonista de la película.

Rebeca y Sele en Hoi An (Vietnam)

Desde allí haríamos una excursión de una mañana a las ruinas Cham de My Son.

+ MY SON: El reino Champa convivió y rivalizó seriamente con Angkor, concretamente con el poderío del Imperio Jemer que terminó engullendo gran parte de Indochina. Múltiples ciudades y templos cham acabaron escondiéndose en la selva por la decadencia y el abandono, esperando quién sabe si un nuevo esplendor. Hasta que fueron redescubiertos por exploradores y arqueólogos en el Siglo XIX lugares ceremoniales como My Son permanecieron ocultos. Y mejor que hubiese sido así porque este conjunto de templos hinduístas levantados en ladrillo y ornamentados con ricas esculuturas, sirvieron de base a soldados del Viet Cong, lo que hizo que fuera una diana perfecta para los bombarderos americanos que reventaron literalmente gran parte de estas ruinas cham. Aún así hubo parte que se salvó (complejos B, C y D) y que merecen por sí solos una escapada necesaria desde Hoi An, la cual está e menos de una hora de carretera.

Ciudad de My Son (Vietnam)

Si bien no son Angkor Wat, ni mucho menos, estas estructuras ceremoniales levantadas entre los siglos IV y XIII destacan por su singularidad y dejan un buen sabor de boca al viajero amante de la arqueología y las grandes civilizaciones. También sirve para darse cuenta de los descalabros que las guerras suponen a la historia de nuestro planeta. Pero no existen B-52 suficientes para eliminar el recuerdo de un reino que ha dejado expandido su aroma en muchos de los rincones de Vietnam. (Consejo: Abren a las 6:30, por lo que para verlos prácticamente en solitario y evitar las hordas de turistas de tours organizados, hay que salir de Hoi An a las 5:30 y estar allí los primeros. Merece la pena no sólo por evitar multitudes sino también por el calor que allí hace en las horas centrales del día). A mí personalmente me aportó mucho la visita a My Son y reconozco disfruté de aquellas ruinas milenarias que de milagro se salvaron de convertirse en arena. Basta con ver los cráteres de las bombas para darse cuenta de ello.

My Son (Vietnam)

Es una de las excursiones más típicas desde Hoi An. Aquí tienes más información para reservar una visita guiada (con transporte).

+ HO CHI MINH CITY (SAIGÓN): Quede claro por mi parte que aunque oficialmente se llame Ho Chi Minh City siempre me referiré a la ciudad survietnamita como Saigón. Así lo fue siempre y contar con el nombre más hermoso que puede poseer una ciudad no puede quedar en nada. Pocas veces incluso escuché a sus habitantes referirse a ella como HCMC. ¿Qué decir de Saigón entonces? La capital survietnamita multiplica el caos de Hanoi y hace aún más complicado cruzar de un lado al otro de la calle pero cuando llegamos a ella ya nos sabíamos de memoria los preceptos para pasar de una acera a otra y no morir en el intento (con valentía, decisión y nunca volviendo atrás). Así que todo fue más sencillo. Aunque lo que sí encontramos fue más lluvias y tormentas fuertes diarias, y es que el sur vietnamita ve prolongar su etapa monzónica hasta bien entrado noviembre. Pero nada que nos impidiera hacer cualquier cosa que quisiésemos.

Templo en Saigón (Vietnam)

Tengo que reconocer que, sobre todo al principio, Saigón no se me quedó demasiado clavada en el corazón. Quizás las comparativas con Hanoi resulten odiosas por lo que hay que limpiar la mente de prejuicios y salir a la calle. Esta ciudad es esencial para comprender la historia reciente de Vietnam, puesto que fue el último punto (y más esperado) de la victoria de los comunistas norvietnamitas. Se conserva el Palacio de la Independencia (ahora llamado de la Reunificación) tal cual quedó en abril de 1975 cuando entraron los tanques por la verja y un soldado izó la bandera del Viet Cong como señal del fin de la guerra una vez el presidente survietnamita había dimitido y huído. Las salas de reuniones en las que se planteaban los ataques y defensas con los norteamericanos y todos los despachos se encuentran intactos. Lo más interesante, quizás, son los bunkers antibombarderos que hay en el sótano. Por otro lado está el Museo de los recuerdos de la guerra, que complementa a la perfección al del Ejército de Hanoi, pero que resulta terriblemente duro, ya que está compuesto sobre todo de horripilantes fotografías de la barbarie, haciendo énfasis a los efectos que hoy en día sigue teniendo haber esparcido gases tóxicos (el famoso agente naranja) por doquier.

Sele en el Palacio de Reuificación (Hanoi, Vietnam)

Después está el Saigón de templos escondidos en calles estrechas y tumultuosas en las que uno no se esperaría encontrar nada. Especialmente recomendable salir a perderse por Cholon District, el barrio chino cuyo corazón está en el Mercado de Binh Thay. Deambulando por callejuelas uno se topa con pagodas maravillosas y totalmente inesperadas como la de Quan Am, Thien Hau o la de Nghia An Hoi Quan. E incluso una de las pocas mezquitas en uso que tiene la ciudad. Por supuesto que la actividad comercial sigue siendo el centro, con una manzana entera dedicada a las herboristerías en las que se mezclan toda clase de olores.

Templo en Saigón (Vietnam)

Cierto es que el lugar religioso más espectacular y recomendable de Saigón es la Pagoda del Emperador de Jade donde sobresalen gigantescas estatuas de madera excepcionalmente conservadas. Su interior da para quedarse observando lo que sucede todo el tiempo del mundo. Merece la pena llueva, truene o vengan tifones.

Saigón también fue base para hacer algunas excursiones de un día por los alrededores. Como por ejemplo los túneles de Cu Chi, el templo madre de una extraña religión denominada Cao Dai o los canales del Delta del Mekong.

+ TEMPLO CAO DAI EN TAY NINH: La ciudad de Tay Ninh se encuentra a 96 km noroeste de Saigón, no demasiado lejos de la frontera con Camboya. No se caracteriza por su monumentalidad pero sí por albergar la Santa Sede del Cao Dai, el corazón de una religión nueva nacida en Vietnam en los años veinte que fusiona creencias orientales y occidentales. Esa mezcla de cristianismo, islamismo, judaísmo, budismo, taoísmo, confucionismo o hinduísmo recibe además revelaciones bastante sorprendentes de personajes como Shakespeare, Lenin o el mismo Victor Hugo, uno de los líderes del Cao Dai. Semejante batiburrillo se puede comprobar en la grandiosidad y colorido de las cuatro misas diarias que se  realizan en el templo principal del caodaísmo en Tay Ninh. Es algo digno de ver, aunque lo más complejo es comprender semejante mezcla (y más aún entender por qué la imagen del Cao Dai es una tetera con fregona que guarda un enorme parecido con la Señora Potts de La Bella y la Bestia).

Templo Cao Dai (Vietnam)

Fuimos a este templo en una excursión de un día desde Saigón, dejando los túneles de Cu Chi por la tarde, ya que se va desde la misma carretera y uno se ahorra las multitudes de este parque de guerra, que de mañana son tremendas.

+ TÚNELES DE CU CHI: Los vietnamitas se salvaban de los bombarderos americanos escondiéndose en un sistema de túneles estrechísimos donde eran capaces de hacer su vida y esquivar los combates. Crearon una red de corredores perfectamente diseñados y dejaron toda clase de trampas artesanales (pero no por ello menos sangrientas) por el camino. Los túneles de Cu Chi se pueden visitar en parte para conocer algo más de la Guerra de Vietnam. De hecho es la excursión más recurrente desde Saigón, ya que se puede hacer de sobra en una mañana o una tarde (incluyendo trayectos de aproximadamente una hora). En plena selva uno puede ver cómo era la vida, las armas que utilizaban, las trampas mortíferas situadas por doquier y, por supuesto, saber lo que se sentía entrando a unos túneles claustrofóbicos y hechos para gente pequeña y muy delgada. En mitad del sendero te ofrecen disparar distintas armas (como por ejemplo el A-47), algo que se escucha con estruendo y que particularmente no quise hacer.

Sele en los Túneles de Cu Chi (Vietnam)

Si quieres hacer esta excursión organizada con guía en castellano desde Ho Chi Minh City puedes reservar online aquí.

+ CANALES E ISLAS EN EL DELTA DEL MEKONG DESDE MY THO: Se nos fue el tiempo y tuvimos la mala suerte de que nos quedara tan sólo un día para acercarnos al Delta del Mekong. Teniendo que descartar los mercados flotantes de Can Tho nos dirigimos a la ciudad ribereña de My Tho (a 3 horas aprox) para tomar una embarcación en una ruta pésimamente organizada (se ocupaban más de venderte lastres que de enseñarte cosas) y movernos entre islas como Unicornio o navegar después en los canales que unen las distintas plantaciones. Lamentablemente lo de los canales, que es lo más entretenido, dura muy poco y hay más gente que en el metro de Madrid cuando es hora punta. No acertamos demasiado y, aunque el delta es muy bonito, la excursión de un día me pareció del todo prescindible.

Navegando en los canales del delta del Mekong en Unicorn Island (My Tho, Vietnam)

Si quieres disfrutar del Delta del Mekong y no caer en la trampa para turistas en la que caímos nosotros, aquí tienes la posibilidad de reservar online con antelación una visita guiada de un día o de dos días por la zona con guía en castellano, traslados, comidas, etc.

 + LUANG PRABANG, NUESTRO PARÉNTESIS EN LAOS: Saliéndonos de Vietnam, y utilizando el aeropuerto internacional de Hanoi nada más de regresar a la Bahía de Halong dimos el salto a Laos, concretamente a una de esas ciudades que se nos quedaron clavadas en el corazón para siempre. Luang Prabang es otro mundo, con una atmósfera realmente agradable en la que nos levantábamos a ver desfilar a los monjes budistas a las seis de la mañana, visitábamos algunos de los mejores templos del Sudeste Astiático o surcábamos las aguas bravas de un Mekong indómito al que aún le quedan muchos kilómetros para esparcirse en su delta por Camboya y Vietnam. Decía en una postal enviada desde Luang Prabang que había encontrado mi retiro soñado, ese lugar donde perderse en sí mismo y en los demás. Sin duda ha sido el mejor complemento posible a este viaje por tierras surasiáticas y me siento feliz de haberlo podido conocer.

Luang Prabang (Laos)

En un entorno natural maravilloso entre el Mekong y el Khan Nam, bordeado de colinas frondosas y nieblinas matutinas, el fervor religioso del Budismo late en cada templo y cada calle. Qué hacer o qué ver lo dictaba el momento, una conversación con un grupo de monjes o un sendero embarrado que siempre tenía premio. También aprendimos a ver cómo cuidan a los animales en The Elephant Village, que se ocupan desde hace años de rescatar a elefantes maltratados, huérfanos o heridos y les dan una segunda oportunidad lejos de manos malvadas. O navegamos a contracorriente el río Mekong para llegar a las cuevas budistas de Pak Ou.

Cuevas de Pak Ou (Luang Prabang, Laos)

Pasamos cuatro días completos en Luan Prabang viajando con Vietnam Airlines (código compartido con Lao Airlines) desde Hanoi. Hicimos un paréntesis vietnamita que nos mereció mucho la pena. Y nos queda pendiente seguir recorriendo Laos para seguir escuchando Sabaydee (Hola qué tal) de la boca de un pueblo amable y educado.

REQUISITOS DE ENTRADA A VIETNAM Y LAOS (DOCUMENTACIÓN)

Passport control

Visado de Vietnam

ACTUALIZACIÓN 20/06/2015: El Gobierno de Vietnam exime de visado a los turistas españoles que viajen a Vietnam durante un período máximo de 15 días a partir del 1 de julio de 2015. La información que podéis leer más abajo se aplica ahora a estancias superiores a 15 días.

Este trámite es más sencillo de lo que parece. Para entrar desde España (o UE) a Vietnam siempre ha hecho falta visado (ahora sólo a partir de 15 días). Éste puede tramitarse directamente en la Embajada de Vietnam en el país (en nuestro caso sería la de Madrid en la Calle Segre nº5, web www.vietnamembassy.es) por un precio de 80€ (30 días, 1 entrada) o 95€ (30 días, múltiples entradas) entregando un formulario, el pasaporte (y además una fotocopia de la página principal del mismo), y una fotografía tamaño carnet. Se puede ir a llevar esta documentación en persona y sin cita previa de lunes a viernes de 9:00 a 13:00 horas (se paga en metálico) o enviarla por correo certificado (pago mediante giro bancario) y el visado estará disponible en tan sólo 5 días laborables.

Mujer en Hoi An (Vietnam)

Otra opción bastante interesante siempre que se vaya a entrar a Vietnam vía aeropuerto (ojo, en frontera terrestre esto no vale) es pedir una carta de aprobación y recoger el visado on arrival nada más aterrizar en el país. Hay varias agencias que te hacen esta gesión online muy rápidamente (nosotros utilizamos esta página en castellano que nos lo tramitó enseguida) por un precio de 18 dólares americanos (la de entrada múltiple, la simple era 2$ más barata), teniendo que pagar después en el aeropuerto un total de 65 dólares por persona (entrada múltiple hasta 30 días de duración, la simple hubieran sido 45€). La diferencia entonces entre haberla hecho en embajada a tramitarlo de esta manera es de 95 euros sobre 64 euros, y sin tener que ir a ninguna parte (si hubiera sido entrada simple de un mes 85 euros frente a 47, casi la mitad).

El único pero es que puede tocar esperar al llegar al aeropuerto para pagar las tasas correspondientes (imprescindible en cash y llevar foto tamaño carnet), pero en nuestro caso no fueron más de 15 minutos extra (mientras llevaban las maletas a la cinta). Finalmente nos resultó cómodo la opción de carta de aprobación + visa on arrival. Ahorramos tiempo y dinero.

Visado de Laos

Para entrar a Laos y visitar Luang Prabang también necesitamos visado, concretamente el de 1 entrada simple de menos de 30 días (no tenían on arrival de múltiple entrada). En este caso fue todo mucho más sencillo ya que no es necesario trámite previo alguno para conseguir el visado laosiano. Entrando vía aeropuerto (válido también para frontera terrestre) tan sólo hay que pagar unas tasas de 36 dólares y entregar una foto carnet (si no llevas por cualquier casual te hacen una por 1 dólar allí mismo). Si alguien quiere quedarse más tiempo (de 1 a 6 meses seguidos) es sencillo extender el visado en comisarías u oficinas de inmigración). Realmente el visado de Laos es pan comido. Hay que pagar pero nadie te vuelve loco con ello, muy al contrario que en Rusia o Irán.

Sele y Rebeca en Elephant Village (Laos)

RECOMENDABLE UN BUEN SEGURO DE VIAJE

Cuando viajamos al extranjero más nos vale estar bien cubiertos por todo lo que pueda pasar. No conviene hacer un viaje de este tipo sin una buena póliza que nos cubra en Vietnam y Laos ante posibles accidentes, enfermedades o contratiempos que puedan suponernos un sobrecoste (la hospitalización o atención médica en estos países es extremadamente cara para los extranjeros).  En nuestro caso para viajar a Vietnam y Laos utilizamos el Seguro de viajes de IATI porque nos parece que cuenta con una cobertura superior a la media, te adelantan el dinero si sucede algún problema y ofrecen un trato personalizado. Los lectores de este blog pueden contratar el Seguro de viajes de IATI que mejor se adecué a lo que están buscando con un 5% de descuento (que se aplica de forma directa entrando a través este enlace).

RELATOS, ARTÍCULOS Y POSTALES DE VIETNAM Y LUANG PRABANG

En pleno viaje y, por tanto, a flor de piel, fui dejando en el blog pequeñas notas que llamé “postales” con las que narrar in situ primeras impresiones y emociones. Con el tiempo espero ir escribiendo más cosas tanto de Vietnam como de ese pedacito de Laos que tanto nos marcó como fue Luang Prabang. A medida que vayan apareciendo reportajes nuevos no dudéis que los incluiré aquí para ir completando toda la información necesaria para viajar a estos destinos esenciales del Sudeste Asiático.

+ La ceremonia de entrega de limosnas en Luang Prabang

+ 50 consejos útiles para viajar a Vietnam

+ Guía del viaje a Vietnam y Luang Prabang II: El alojamiento

+ El síndrome de Vietnam

+ Una postal de Luang Prabang, retiro soñado en Laos

+ Una postal de miel desde la Bahía de Halong

+ Y nuestra luna de miel será en… Vietnam y Luang Prabang!

En definitiva, que estoy deseando contaros muchas más cosas de este viaje que fue especial por muchos motivos, entre ellos ser el marco ideal para nuestra luna de miel. Ya sólo por eso el recuerdo no puede ser mejor que el que tengo ahora. Y porque ya lo he confesado muchas veces, soy asiadicto, y las adicciones positivas ya se sabe, conviene compartirlas con las personas que más quieres.

Sele

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PD: Para seguir indagando en este viaje he elaborado una segunda parte de la guía dedicada a todos los hoteles en los que estuvimos durante el viaje así como un reportaje de los 50 consejos que debes tener en cuanta para viajar a Vietnam.

63 Respuestas a “Guía del viaje a Vietnam y Luang Prabang I: La ruta”

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