Lugares asombrosos que ver en Perú (Guía de viaje)

La cordillera de Los Andes y la selva amazónica. Ríos longevos y el ventoso océano Pacífico donde desembocan. Las cultura moche, chimú, chachapollas o inca con las ruinas de Machu Picchu como indiscutible icono y maravilla de la Humanidad. El vuelo de los cóndores y la mirada penetrante del jaguar. El lago Titicaca y las islas Ballestas. Las líneas de Nazca y la belleza a todo color de las ciudades coloniales del antiguo virreinato. El pisco y el ceviche. El lomo saltado y el ají de gallina. La lengua quechua y el español de acento dulce. El charango y la zampoña. El poncho y el chullo de lana de alpaca. Nada es más peruano que la diversidad y el orgullo de saberse rico de tantas cosas. Viajar a Perú es hacerlo, en realidad, a una representación completa del globo terráqueo donde no falta nada en absoluto. No es que haya mucho que ver en Perú. Hay muchísimo. Porque el Perú no termina nunca. Es un ser eterno e irrepetible.

Detalle de la ciudad chimú de Chan Chan en el norte de Perú

¡Cuántas cosas me enamoraron de este país! Guardo un recuerdo fantástico de cada día y cada hora que pasé recorriéndolo y saboreándolo. Con cierta intensidad y asombro. Por eso cuando me preguntan qué visitar en Perú mi respuesta pasa por decir que no bastan mil viajes para colmar su haber. Pero, como el tiempo y los recursos son los límites de toda persona que viaja, voy a mojarme con 16 lugares magníficos y grandiosos que ver en Perú, al menos, una vez en la vida. Prometo ser justo. Lo que desconozco es si lo lograré. 

Perú, un pequeño formato del mundo entero.

“Si escarbamos un poco descubrimos que Perú, como el Aleph de Borges, es el pequeño formato del mundo entero, qué extraordinario privilegio de un país que no tiene una identidad, porque las tiene todas.” Mario Vargas Llosa en el discurso de entrega como Premio Nobel de la Literatura en 2010.

No se me ocurre mejor definición que la ofrecida por Vargas Llosa ante el galardón más importante de su vida. Hablar del Perú es hacerlo de un país variado o, más bien multiverso, término utilizado para designar la existencia de innumerables universos paralelos. La biodiversidad del Amazonas y los incontables ríos tributarios que lo nutren contrasta con el árido sur, las gélidas aguas del Titicaca o el entramado urbano limeño. Más de setenta etnias con sus respectivas lenguas y tradiciones conviven con el legado de siglos de colonización que pervive no sólo en el habla, la religión o la excelsa arquitectura de ciudades míticas. Una docena de lugares Patrimonio de la Humanidad y otros muchos en lista de espera aguardando ver estampado el sello de la UNESCO que les otorgue su merecido reconocimiento. No son pocas las razones por las que viajar a Perú se haya convertido en uno de los atajos para acudir en busca de momentos felices y visitar, de una vez, todo el planeta en un solo país.

Mono en la selva peruana

Atravesado por la Cordillera de los Andes en el costado noroeste de Sudamérica, Perú tiene frontera con Chile y Bolivia al sur, Brasil al oriente y la República del Ecuador con Colombia al norte. Con una extensión que sería dos veces Francia, aunque con la mitad de su población (alrededor de treinta y tres millones), recibió en 2019 casi cuatro millones y medio de turistas extranjeros (Los estadounidenses son los que más les visitan y España es el emisor europeo número uno). El lugar más visitado, con diferencia, es Machu Picchu así como Cuzco y el Valle Sagrado de los incas. Pero hay otros muchos rincones de gran valor histórico, cultural y paisajístico que justifican la compra del billete de avión. ¿Cuáles? ¡Allá vamos!

Danza tradicional en la Plaza de Armas de Cuzco (Perú)

¿Qué ver en Perú? 16 lugares únicos que visitar en Perú

ACLARACIÓN PREVIA: Lo que estás a punto de leer se trata, como siempre en este cuaderno de bitácora, de una lista subjetiva que responde no sólo a razones de valor monumental, cultural o natural sino, por supuesto, a las emociones que generan localizaciones de gran calibre. Si osase elaborar una guía con un centenar de sitios seguirían faltando maravillas que reseñar, por eso el enfoque pasa por los rincones de mayor enjundia que ver en Perú. Y no en un viaje, sino en varios. Porque acceder a todos ellos requeriría más de un mes (y a demasiada velocidad). Así que, como estoy seguro de quedarme corto, pido excusas de antemano y, de hecho, te animo a ti, que estás leyendo mis palabras, a dejar tu comentario con otro u otros destinos imprescindibles que te parezcan convenientes incluir. Será el mejor complemento posible a este post que no tiene otro objetivo que servir de ayuda a otras personas que desean viajar a Perú y están diseñando su ruta, así como inspirar o simplemente mostrar determinadas maravillas a quienes lo único que quieren es trasladarse al destino por medio de la lectura y las imágenes para aprender sobre este gran país de Sudamérica.

Cría de llama en Perú

¡ÚLTIMA HORA!

 

El 13 de mayo se estableció que Machu Picchu será gratuito para menores de edad y mayores de 60 años durante todo 2020 para aliviar los efectos al turismo de la crisis del coronavirus. También serán gratuitos para todas las edades 54 sitios de interés cultural (muchos Patrimonio de la Humanidad como Chan Chan, Kuélap, Líneas de Nazca, etc.) y 22 áreas naturales protegidas.

Machu Picchu, maravilla de Perú y del mundo.

La ciudad perdida de los incas constituye el objetivo número uno a la hora de viajar a Perú, al menos si es la primera vez. Machu Picchu, Patrimonio de la Humanidad y elegida en 2007 como una de las siete maravillas del mundo moderno, ofrece una composición visual inigualable. A 2430 metros de altitud, con la compañía del estruendoso río Urubamba, se alza una ciudadela de granito con murallas perfectamente pulidas, edificios, tumbas y terrazas agrícolas entre dos montañas de formas características (Machu Picchu, montaña vieja y Huayna Picchu, montaña nueva). Es parte del ideario común, incluso de quienes no han estado todavía y guardan en su cabeza una imagen nítida del gran monumento en su cabeza. Lugar, además, del que surgen miles de preguntas. Porque se desconoce demasiado del mismo, el cual debió ser centro religioso y político durante el Imperio inca hasta su supuesto abandono.

Machu Picchu (Perú)

Ubicado entre la sierra y la selva, desapareció de todos los mapas durante cuatrocientos años. Incluso algunos senderos que llevaban a este lugar fueron destruidos, quizás para evitar que los conquistadores llegaran a él. Sería el norteamericano Hiram Bimgham quien en 1911, con ayuda de lugareños, la encontrara por casualidad cubierta por la maleza. El hallazgo, contado al milímetro en la revista National Geographic, causaría sensación en todo el mundo  Desde entonces Machu Picchu es el imán más potente para plantearse un viaje a Perú. E incluso diría que a América Latina.

Ruinas de Machu Picchu en Perú

PREGUNTAS Y RESPUESTAS sobre cómo visitar Machu Picchu (transporte, entradas y cupos)

  • ¿Cuándo visitar Machu Picchu? –> Cualquier época del año es buena, pero entre los meses de abril y octubre el clima resulta algo más seco. De noviembre a marzo son más propensas las lluvias.
  • ¿Cómo comprar las entradas o tickets de acceso a Machu Picchu? –> En 2017 se decidió establecer un cupo máximo de visitantes diarios (algo que existía pero no se cumplía en absoluto) y poner orden para que las entradas fuesen asignadas a unas franjas horarias determinadas y se adquiriesen con antelación. A día de hoy existen nueve horarios diferentes para escoger entre las 6:00 y las 14:00 horas. Se puede comprar este ticket en su web oficial www.machupicchu.gob.pe. Aunque hay opciones para comprarlo todo de una sola vez y hacer la visita con transporte y guía desde Cuzco (en uno o dos días) o ya desde la propia Aguas Calientes, la ciudad más próxima al conjunto arqueológico. Se aconseja hacerlo con suficiente antelación para no correr el riesgo de no conseguir entradas para la fecha deseada.

Machu Picchu (Perú)

  • ¿Se puede subir a la montaña Huayna Picchu?–> Es posible, por supuesto, pero también está regulado y el cupo es mucho más bajo, por lo que hay un porcentaje bajo que pueden llevar a cabo este ascenso. Se puede comprar la entrada al Llacqta de Machu Picchu con ascenso al Huayna Picchu en la web oficial de turismo o dentro de un paquete conjunto con transporte, guía y entrada desde Cuzco o desde Aguas Calientes.
  • ¿Cómo llegar a Machu Picchu desde Cuzco?–> Aquí hay una combinación de posibilidades tremenda. Mi consejo es hacerlo en dos días como mínimo parando en Ollantaytambo (ruinas imprescindibles) ya sea todo en tren (caro), bimodal (tren + bus) o en una excursión organizada que incluye todo. El destino final es Aguas Calientes.

Foto del tren de Perurail con el que se puede llegar a Machu Picchu

  • ¿Cómo ir de Aguas Calientes a la antigua Machu Picchu?–> Es posible ir caminando por una ruta ascendente de alrededor de un par de horas, aunque es un tramo con mucha pendiente y, salvo que estés en una gran forma, llegarás con cansancio al complejo arqueológico. Por lo que desde la propia Aguas Calientes salen buses que suben hasta el acceso principal al recinto en apenas un cuarto de hora. Se puede adquirir este transporte con antelación (con o sin entradas).
  • ¿Cuánto viene a costar vivir la experiencia de Machu Picchu?–> De media hablamos de unos 250-300 euros contando traslados, visitas intermedias, visita guiada, etc. Sin contar gastos de comidas. Subir a las montañas Huayna Picchu y Machu Picchu eleva el coste. Existe una opción que puede aminorar gastos que consiste en el triple mortal de ir en bus de Cuzco a Ollantaytambo, tomar otro bus a Santa Teresa y hacer a pie el conocido como “camino de la hidroeléctrica” por las vías del tren, pero lo que se ahorra en dinero se pierde en días y esfuerzo. Personalmente, salvo que se cuente con todo el tiempo del mundo, no lo recomendaría.

Sele en Machu Picchu (Perú). Guía para preparar una vuelta al mundo o un viaje de larga duración

INCA TRAIL: Si hay una experiencia mítica que rodea todo lo que significa Machu Picchu y el legado inca en el Valle Sagrado es llegar a la ciudad perdida de los incas a pie por el conocido como Camino inca o Inca Trail. Se trata de un trekking que quita el aliento por montañas, selvas, localidades pequeñas, recintos arqueológicos no accesibles de otro modo que no sea a pie y que termina arribando al Machu Picchu por donde otros no lo hacen. Se duerme en campamentos y van incluso porteadores. Para quienes les gusten las caminatas esta es la ruta más mítica del Perú. La ruta normal viene a requerir de cuatro días, aunque hay quienes tratan de acortar tramos empezando más tarde y dejándolo en sólo dos días. Si bien en este último caso el ahorro es más de tiempo que de dinero. El precio de realizar el Inca Trail ronda los 600-750 euros. Y las plazas y permisos se agotan enseguida. De hecho en temporada baja se requiere reservarlo con tres meses  de antelación y si es para temporada alta en cerca de seis.

Cuzco, capital del Imperio inca y metrópoli colonial.

La antigua Qo’sco fue la capital de la época incaica. Cuzco o Cusco (denominación más usual en Perú) es el lugar más visitado del país, no sólo por tratarse de una ciudad bellísima portadora de un patrimonio cultural e histórico realmente excepcional sino también por ser la base para pasarse varios días por la zona y visitar las maravillas del Valle Sagrado, el propio Machu Picchu y realizar incontables excursiones y actividades de uno o varios días.

Los españoles aprovecharon el trazado así como muchos de los monumentos incas para levantar palacios, iglesias, monasterios y casonas, por lo que la fusión de valiosos elementos prehispánicos con la arquitectura colonial de los siglos XVI y XVII justificaron la inclusión de Cuzco en la lista del Patrimonio de la Humanidad UNESCO en 1983. Representa, como ningún otro lugar del Perú, el mestizaje durante un largo período histórico que se observa, por ejemplo, en la extensa y animada Plaza de Armas, proclive a festejos de origen ancestral (también colonial) y pasacalles de gran colorido, pero que sustenta la imponente catedral cristiana y la iglesia de la Compañía de Jesús, un labrado joyero barroco sólo comparable a la iglesia que los jesuitas levantaron en Quito.

Plaza de Armas de Cuzco (Perú)

Justo de esta iglesia parte una calle emblemática donde todo se levanta sobre muros de grandes bloques encajados en tiempos incas. Se trata de la calle Loreto, un lugar que hacer a pie con calma. No muy lejos, aunque esta vez yendo detrás de la catedral en lo que fue Palacio Arzobispal (y antes residencia de un líder inca) todos los visitantes se detienen en la famosa piedra de los doce ángulos.

Calle Loreto de Cuzco (Perú)

Otro lugar esencial para visitar en Cuzco es el Convento de Santo Domingo, construido sobre el Qorikancha antiguo Templo del Sol, uno de los lugares más sagrados del Tahuantisuyo o Imperio inca. Conserva un tramo de muro de roca maciza que muestra la peculiar técnica de construcción de los arquitectos incaicos. Al parecer, además, todo el templo estaba cubierto por completo de láminas de oro.

Convento de Santo Domingo (Qorikancha) en Cuzco (Perú)

Bien animado es el barrio de San Blas o de los artesanos. Agraciadas casas coloniales se abren como centros de artesanía (y souvenirs) en un área de la ciudad realmente entrañable. San Blas es muy especial.

¿Qué yacimientos arqueológicos visitar en el Cuzco?

A las afueras de Cuzco, observando la ciudad desde arriba sin inmutarse, se encuentran algunos yacimientos arqueológicos del Imperio inca. Algunos de gran valor histórico y monumental como, sobre todo, Sacsayhuamán, una fortaleza donde se llevaban a cabo fastuosas ceremonias a Inti, el Dios Sol, con inmensos bloques de piedra ensamblados para formar muros y paredes como si se tratase de un puzzle. ¡Nada de argamasa!

Sele en las ruinas de Sacsayhuamán en Cuzco (Perú)

Otras no menos importantes y fotogénicas son Tambomachay, Pukapukara, Qenqo. De hecho recomiendo no perderse ninguno de los cuatro yacimientos. Se pueden visitar tomando un combi o camioneta desde la Plaza de Armas a Tambomachay para ir haciendo a pie en sentido descendente los otros templos terminando en Sacsayhuamán o en el Cristo Blanco (con una vistas increíbles de la ciudad de Cuzco). Esta opción es para quienes tienen tiempo de sobra (es mucha caminata) y desean hacerlo completamente por libre. También es posible y económico contratar un tour por las cuatro ruinas con transporte y guía en castellano, aunque las entradas a los sitios se pagan aparte. Y al respecto desearía hacer un inciso.

BOLETO TURÍSTICO DEL CUSCO: Todas las entradas en una sola.

Para visitar todos los lugares mencionados hay que pagar su respectiva entrada. Pero son demasiados, por lo que una buena idea es hacerse con el conocido como Boleto turístico del Cusco el cual, con distintas modalidades, cubre los distintos monumentos tanto de la ciudad como de los alrededores. E incluso sirve para los yacimientos arqueológicos más importantes del Valle Sagrado. Termina saliendo a cuenta.

 

¿QUÉ INCLUYE Y CUÁNTO CUESTA? –> El boleto turístico del Cusco tiene diversas modalidades en función del tiempo del que se disponga y los lugares que se desean incluir. La más económica incluye solo las cuatro ruinas arqueológicas de los alrededores (Sacsayhuamán, Tambomachay, Pukapukara y Qenqo) pero las hay para varios días que tienen también los principales museos cuzqueños o también dedicadas a las ruinas del valle Sagrado. La más completa es para diez días. Los precios van de los 25 euros a los 50. Por supuesto, en este boleto no está incluido el Machu Picchu (tampoco la catedral).

 

Ruinas de los incas cerca de Cuzco (Perú)

 

¿DÓNDE COMPRARLO? –> Esta tarjeta se puede adquirir de manera presencial en los centros de información turística situados en la calle Mantas 109 (a un costado de la Iglesia de la Compañía de Jesús en plena Plaza de Armas) o en la Avenida el Sol 103 a muy pocos metros de la anterior (esta última abre también los domingos). También existe la posibilidad, más cómoda, de comprarla con antelación a través de internet (donde te la acercan al hotel o te ofrecen un punto de recogida).

La capacidad hotelera del Cuzco resulta inmensa. Y hay más alojamientos, restaurantes y agencias turísticas de los que cabría imaginar. Por ese motivo para muchos visitantes es la base perfecta para hacer una excursión al Valle Sagrado, a Machu Picchu, a la “muy de moda” Montaña de siete colores y otros muchos destinos de la región. Realmente, lo tiene todo, incluso si se viene de Lima o se llega en avión recibe a los turistas a 3.399 metros de altitud. Razón por lo que las cosas en Cuzco y sus alrededores hay que tomárselas con calma y mitigar lo máximo posible el soroche o los efectos de estar a semejante altura.

Cuzco (Perú)

El Valle Sagrado de los incas.

El río Urubamba (también llamado Vilcanota en una parte del tramo) es el nexo de unión de un paraje teñido permanentemente de verde en el cual los incas dejaron a la vista sus conocimientos sobre arquitectura, astronomía o agricultura. El Valle Sagrado recoge antiguas ciudades y yacimientos arqueológicos impresionantes muy cerca de Cuzco, su partenaire urbano. Para llegar aquí se bajan unos cuantos cientos de metros, lo que supone una mejor climatología y unas condiciones óptimas para las labores agrícolas o ganaderas, razón por la que esta vertiente de la Perú prehispánica depositó aquí tantas esperanzas y prodigios. Basta observar sus sembrados en pendiente o escalonados para entender que todo el influjo incaico no terminó en el siglo XV sino que está en prácticamente todo lo que rodea a esta área provista de grandes riquezas.

Ollantaytambo (Perú)

Algunas de las más destacadas que se pueden encontrar (y para las que hay que tomar nota porque son esenciales para dedicarles una visita o ruta) son:

  • Písac: A 30 km de Cuzco se encuentra una de las ciudades arqueológicas más importantes no sólo del Valle Sagrado sino del Imperio inca. Este sitio se eleva en una montaña desde las cuales domina el espectacular entorno. Templos y torreones labrados en granito en medio de un paisaje de terrazas son la recompensa a una visita que deja huella. Además, en las alturas está el considerado como uno de los cementerios más antiguos de Sudamérica. Y debajo del yacimiento principal no hay que perderse el callejeo por la ciudad colonial. Tiene su encanto y es ideal para comprar artesanía.

Písac (Valle Sagrado, Cuzco)

  • Ollantaytambo: Para la mayoría supone el preludio necesario a la visita a Machu Picchu, ya que hay quien toma en este lugar el tren a Aguas Calientes después de haber hecho una ruta de uno o varios días por el Valle Sagrado (fue mi caso). Pero Ollantaytambo es algo más que un alto en el camino. De hecho merece pasar en él varias horas. ¿La razón? Sus callejuelas (habitadas) siguen el trazado original incaico. Pero lo mejor es ver cómo entre montañas sobresalen los enormes bloques graníticos encajados con maestría (y, como siempre, sin argamasa) que conforman una grandiosa fortaleza con edificios ceremoniales (como el del Templo del Sol) en uno de los enclaves más imponentes y mejor conservados de los incas en el Valle Sagrado.

Ollantaytambo (Valle Sagrado de Perú)

  • Chinchero: El lugar escogido por Inca Túpac Inca Yupanqui para establecer su residencia. Los restos del antiguo palacio contrastan con una bellísima iglesia colonial del siglo XVII en otra fusión de conceptos arquitectónicos, culturales y religiosos completamente distintos. Pero uno de los motivos que también justifican detenerse un rato en este lugar es poder ver la labor de las tejedoras chincheras con su vestimenta y monteras tradicionales.

Tejedora en Chinchero (Valle Sagrado de Perú)

  • Moray: Los andenes o círculos concéntricos de Moray (a escasos 30 km de Cuzco y sólo 6 km de la Salinera de Maras) siguen asombrando a propios y extraños. Estos grandes ojos muestran lo que, a todas luces, parece un intricado experimento agrícola incaico donde, por niveles más o menos elevados, se ensayaban distintos cultivos, algunos impensables hasta entonces en el Valle Sagrado. Estos anillos con terrazas a varias alturas son realmente inmensos y permite adivinar el dominio e la agricultura de los incas y otras culturas prehispánicas, conocedoras al detalle de cómo sacarle el mejor partido a un territorio.

Anillos concéntricos de Moray (Valle Sagrado, Perú)

  • Salinera de Maras: Moray-Maras se trata de una combinación realmente usual para una excursión de medio día desde el Cuzco. Tras los anillos concéntricos llega un paisaje cargado de fastuosidad donde las canteras de sal llevan funcionando desde antes de la llegada de los españoles. Son cientos las pozas o piscinas de sal que parecen haber teñido de blanca nieve el valle sagrado. Es un lugar muy valorado por quienes aman la fotografía pues, sin duda, el lugar ofrece muchísimo juego.

Salinera de Maras (Cuzco, Perú)

Choquequirao, trekking al otro Machu Picchu

Si bien no se halla en el Valle Sagrado propiamente dicho, las ruinas arqueológicas de Choquequirao son ese “otro Machu Picchu” donde apenas llegan visitas. Quizás porque para llegar a esta antigua ciudad colmada de palacios, templos y las características terrazas sea necesario caminar durante días. Una singular variante del Inca Trail que parte de la localidad de Cachora para la que, entre ida y vuelta, hacen falta mínimo tres o cuatro días de un senderismo de cierta exigencia.

 

 

+ Más información sobre cómo hacer esta ruta a pie (que debe ser guiada y tramitada con antelación).

Últimamente se ha puesto muy de moda el turismo activo en la zona y, sobre todo, poder saltar en parapente para admirar la majestuosidad del Valle Sagrado a vista de pájaro.

La montaña de los siete colores

El Vinicunca o Montaña de los siete colores es uno de esos lugares que el turismo extranjero desconocía hace apenas unos años pero que se hizo famoso gracias a redes sociales como Instagram. Un lugar en altura con lineas arcoíris completamente naturales en una de las montañas más peculiares de la cordillera andina. Ideal para todos aquellos amantes de la fotografía (y del puro postureo), capaz de dejar exhaustos a sus visitantes, atraídos cada vez más por una postal a la que no le suele faltar una exagerada “saturación” de colores pero de la que muchos no se hacen idea que se encuentra a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar. Y que requiere un trekking exigente que, sin ser exageradamente largo (aproximadamente un par de horas), tiene algunas pendientes las cuales, sumadas al factor altura, suponen un esfuerzo a tener muy en cuenta antes. No se recomienda a personas con problemas cardíacos o respiratorios. Y siempre hacerlo tras pasar varios días de aclimatación en Cuzco, lugar desde el que parten buena parte de las excursiones de un día hacia la montaña de los siete colores.

Montaña de los siete colores (Perú) - Vista de drone

Cierto es que existe un truco para quien lo vea demasiado exigente físicamente hablando pero desee ver la famosa montaña de los siete colores consistente en realizar buena parte de la subida en quad y dejar sólo la última media hora para hacer a pie. También es posible llevar a cabo el ascenso a caballo, aunque el uso animal para estas circunstancias no parece lo más adecuado y responsable precisamente, por lo que no lo puedo recomendar.

Algunos consejos para aliviar el mal de altura o soroche

  • Aclimatarse primero en un lugar a menor altura pero superior a los 2500 metros (Cuzco está a 3.399 m.). Al menos dos o tres días escatimando esfuerzos fuertes.
  • Evitar caminar demasiado deprisa. La falta de oxígeno se hace notar a una altura semejante.
  • Hidratarse es esencial. Y me refiero a beber mucha agua. El alcohol es contraproducente para el mal de altura.
  • Procurar no comer demasiadas grasas e incluir verduras y hortalizas en la dieta, al menos durante los días que se vaya a estar en altura.
  • En Perú y, sobre todo, Bolivia, es muy usual mascar hojas de coca o hacerse infusiones (lo venden en muchas tiendas). Es un remedio que ya utilizaban las civilizaciones prehispánicas y funciona.

Ventana en Perú

 

 

Hay un dicho andino muy famoso que resume cómo aliviar los efectos del mal de altura no importa si en Perú, Bolivia o el Tíbet y que dice lo siguiente: DORMIR SOLITO, COMER POQUITO Y CAMINAR DESPACITO. Así que, ya se sabe, nada mejor que hacer caso de la sabiduría popular que nunca falla.

Con todo esto, que cada uno calcule si le compensa hacer esta subida sabiendo los condicionantes de la altura o que se encuentra por carretera a unas tres horas de Cuzco. Y, muy importante, hay que procurar evitar los meses más lluviosos (diciembre, enero y febrero) porque suele haber nieblas en la zona. Durante los meses de junio, julio y agosto (también septiembre) la visibilidad aumenta notablemente.

Lago Titicaca, la puerta azul de varias civilizaciones.

El lago navegable a mayor altura del planeta (nada menos que 3.812 metros sobre el nivel del mar) comparte sus aguas casi a partes iguales entre Perú y Bolivia en un 44% y 56% respectivamente. Existe una Leyenda que asegura que de la Isla de Sol (en la actual parte boliviana) nació el Imperio inca, si bien son algunas más las civilizaciones, y mucho más antiguas que las incaicas, las cuales se asentaron crecieron a las orillas del lago (Tiahuanaco, una de las más conocidas). Si bien el puerto principal del lado boliviano es Copacabana, en Perú la ciudad turística más importante para conocer el lago es Puno. De los cuales muchos son mochileros realizando un largo viaje de subida o bajada en su largo periplo sudamericano (en mi caso entré por Bolivia y continué por Perú). Se trata de un punto de referencia desde la cual salir a navegar por el Lago Titicaca sus muchas islas habitadas. Y, para muchos, un lugar con una energía especial que no extraña en absoluto que fuera su paisaje azul y frío fuera una uno de los altares prehispánicos más sagrados e importantes del continente americano.

Lago Titicaca (vista desde Bolivia)

Desde la ciudad lacustre de Puno es posible realizar diversas excursiones de ida y vuelta (e incluso con pernocta) a las islas más características del lago. Imprescindibles para visitar las islas tejidas en totora por parte de los Uros (en barco o en kayak) u otras características como Taquile o, sobre todo, Amantaní (una verdadera maravilla). Aunque está claro que visitar el Titicaca sólo desde el lado peruano nos estaría arrebatando la posibilidad de acudir a las islas sagradas de Sol y la Luna, algo imperdonable, pues ambas son la cuna de los incas y dotadas de encanto, monumentalidad (hay yacimientos arqueológicos de gran valor) y religiosidad.  Hay quien aprovecha para hacer una ruta de un par de días durmiendo en Copacabana, visitando la isla del Sol y terminando en La Paz. Aunque podría resultar un tanto apresurado. El Titicaca merece tiempo.

Isla de totora de los uros en el Lago Titicaca de Perú

A las afueras de Puno se puede visitar la inmensa y fascinante necrópolis de Sillustani, nacida en tiempos del Reino Colla (absorbido después por los incas) y cuyas chullpas o torres funerarias son el asombro de arqueólogos. Pues en ellas, algunas poseen un gran diámetro, fueron colocadas en posición fetal algunas momias de altas personalidades de la época. Sillustani se encuentra a 33 kilómetros de Puno y se considera otra de las excursiones imprescindibles para quien desea pasar unos días por esta zona a orillas del lago Titicaca.

Arequipa y el monasterio de Santa Catalina.

La denominada ciudad blanca que fundara Francisco Pizarro en 1540 bajo el reinado del Emperador Carlos V está entre las urbe coloniales más hermosas de América. Tantas alabanzas ha recibido que incluso aparece mencionada por parte el mismísimo Miguel de Cervantes en La Galatea bajo la calificación de “eterna primavera”. Noticias sobre ella recorrieron el reino. Un terremoto en 1868 echó abajo buena parte de esta ciudad dispuesta en damero, aunque la labor arquitectónica de entonces supo cubrir de gloria la hermosísima Arequipa. Tanto que su maravilloso centro histórico fue proclamado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en en año 2000 protegiendo medio millar de edificios claramente “representativos de la fusión de las técnicas de construcción europeas y autóctona”.

Arequipa (Perú)

La ciudad está edificada con sillar blanco, por lo que esta piedra volcánica (buena parte de la misma procedente de las anteras del volcán Chachani) da sentido al apelativo de Arequipa (la ciudad blanca).

Fachada barroca de Arequipa (Perú)

Toda visita a Arequipa arranca de su extensa Plaza de Armas y alguno de sus arcos porticados, pero si hay un sitio por el que esta ciudad merece un inciso en profundidad es por el convento de Santa Catalina. Aunque aquel no se trata de un edificio más sino de una inmensa ciudadela cristiana de más de 20.000 metros cuadrados que sirvió para hospedar a las monjas que eran hijas de lo más granado del Virreinato. ¡Hasta disponían de criados! Un auténtico palacio considerado como el monumento cristiano de mayor tamaño de Hispanoamérica el cual incluso  cuenta con calles con nombres de ciudades españolas.

Sin duda este monasterio, resguardado de la calle por gruesos muros de cuatro metros de altitud, es una ciudad dentro de la propia Arequipa. Perderse por su laberinto de calles es viajar al rico Perú virreinal.

Convento de Santa Catalina en Arequipa (Perú)

Hay mucho que ver y hacer en Arequipa, pero una recomendación es rendir una visita en el Museo Santuarios Andinos (Calle de la Merced 110, a escasos 200 metros de la Plaza de Armas) a la “Momia de Juanita”, una niña sacrificada en época incaica en las cumbres helada del volcán Ampato cuyo cuerpo, hallado a finales de los años noventa, muestra un estado de conservación extraordinario. Es de sobra conocido que los incas, así como otras civilizaciones prehispánicas, ofrecían en sacrificio a niños a los apus o divinidades de las montañas. Eran seleccionados de antemano, separados de sus familias y criados a la espera de la ocasión de quitarles la vida en un gran ceremonial con el que pretendían soliviantar la furia de los espíritus por medio de inocentes seres tratados como meras ofrendas.

Arequipa es la base usual de los viajeros y viajeras que se encuentran en Perú y desean realizar una ruta de varios días por el Valle del Colca.

El valle del Colca y el vuelo de los cóndores.

A unas tres horas por carretera desde Arequipa, superando pasos elevados a más de 4000 metros de altitud, se llega al valle del Colca. De hecho quien viaja a la misma hace después una excursión de dos o tres días a este vertiginoso enclave de la provincia de Caylloma que atesora grandiosos paisajes de altura y pueblos nativos de gran impronta cultural. De hecho este escenario digno de grandes rutas de trekking pasa por ser uno de los cañones a mayor profundidad del mundo con tramos entre los 3.000 y 5.000 metros de altura.

Paisaje del Colca en Perú

Este mix de naturaleza y cultura andina tiene su epicentro en la denominada Cruz de los cóndores. Un nombre no establecido al azar pues desde el mismo se puede admirar el vuelo cercano de los cóndores que habitan las paredes escarpadas del cañón y aprovechan las corrientes de aire para tomar impulso. Desde el mirador de la cruz es posible observar y fotografiar de cerca a estas aves majestuosas que pueden superar los tres metros de envergadura.

Las líneas de Nazca, el enigma que se aprecia desde el cielo.

Sobre el suelo árido de una extensa pampa situada en el suroeste de Perú los pobladores de la cultura Nazca horadaron cientos de líneas kilométricas hace miles de años. Dibujos apreciables únicamente desde el aire donde se muestran multitud de formas geométricas o algunas que representan animales y algunas criaturas un tanto extrañas de las que sólo existen preguntas y no demasiadas respuestas. Tan peculiares geoglifos se encuentran entre las poblaciones de Nazca o Nasca y Palpa y la zona fue catalogada Patrimonio de la Humanidad UNESCO, lo que no ha evitado estropicios varios que han estropeado algunas por la imprudencia de los conductores y quienes no las pusieron a salvo. Aún así son muchísimas que permanecen intactas y que responden a un período muy largo de un milenio (entre el 500 a.C y el 500 ó 600 d.C). Los investigadores de distintas disciplinas que han tenido la oportunidad de estudiar las líneas de Nazca aseguran que estas pasan por ser uno de los mayores enigmas de la arqueología.

Araña (Líneas de Nazca en Perú)

Hipótesis de las líneas de Nazca

Sería el extremeño Pedro Cieza de León el primero en pronunciarse a propósito de las líneas de Nazca. En el año 1547 reflejó por escrito que había visto “señales en algunas partes del desierto que circunda Nazca”. Aunque a pie tan sólo se percataría de rectas prolongadas en el terreno, con surcos de no más de treinta centímetros pero sin razón aparente. Sería en pleno siglo XX cuando varios pilotos civiles y militares observaran estos curiosos diseños en el suelo. Líneas kilométricas sin desviaciones aparentes,  dibujos de animales (mono, araña, colibrí, papagayo, etc.) o incluso figuras antropomorfas ocupando colinas y planicies (el más insólito es el conocido como “astronauta”).

 

El astronauta (Líneas de Nazca en Perú)

 

Después de ellos se llevaron a cabo los primeros vuelos científicos y es entonces cuando surgen personajes como Mejía Xesspe, Paul Kosok y Maria Reiche, quienes se dedicaron en cuerpo y alma en analizar las líneas y ofrecer luz a este hallazgo arqueológico único en el mundo. Algunos establecen que pudo ser un un calendario astrológico, un plano o elementos rituales dedicados a los dioses o seres que los contemplarían desde el cielo. Por supuesto no faltan las hipótesis que rozan lo paranormal (y ufológico) para las que se han publicado infinidad de libros y reportajes. La cuestión es… ¿Cómo y por qué se crearon estas líneas si sólo se podían apreciar a una altitud imposible en aquella pampa?

 

Mono en las Líneas de Nazca

Las misteriosas señales son motivo más que suficiente para que muchos visitantes se aproximen hasta la ciudad de Nazca/Nasca e inviertan en un vuelo en avioneta desde el cual poder observar y fotografiar los antiguos geoglifos. Una experiencia que viene a costar alrededor de 70€ (se puede reservar online) y donde se suelen sobrevolar alrededor de una docena de dibujos. Al menos, los más característicos. Además estos aparatos se posicionan en pleno vuelo ante las líneas de un modo que puedan ser vistas tanto desde las ventanillas de la izquierda como de la derecha.

Algunos de los dibujos más característicos de las Líneas de Nazca que se pueden ver en Perú

El cementerio de Chauchilla

A algo menos de 30 km de la ciudad de Nazca se puede visitar la necrópolis de Chauchilla, un auténtico cementerio con fosas a cielo abierto que permiten observar varias de momias evueltas en fardos y parte de su ajuar funerario. Aunque los saqueos a este recinto arqueológico han sido repetidos se trata de un lugar tan interesante como sobrecogedor.

 

 

+ Leer información más detallada sobre la necrópolis de Chauchilla en el suroeste de Perú.

Las dunas de Huacachina, capital peruana de la adrenalina.

Continuando desde Nazca por la mítica Ruta Panamericana no hacen falta ni dos horas para llegar a Ica. Una ciudad que, por sí sola, y más después de fuertes terremotos e inundaciones que castigaron a buena parte de su entramado urbano, no está entre lo mejor que ver en Perú precisamente. Pero sí que se trata de la base o lugar idóneo para llevar a cabo algunas excursiones interesantes como la de Paracas, desde la que navegar por las islas Ballestas, Pisco y sus viñedos en los cuales visitar bodegas así como probar la bebida estrella del país y, sobre todo, la posibilidad de visitar las Dunas de Huacachina, un auténtico desierto de arena donde soltar adrenalina por los cuatro costados practicando sandboarding (tambien sand skiing) o pegar saltos con los buggies.

Dunas de Huacachina en Perú

Aunque algunos hablen de dunas, Huacachina se trata en realidad de una laguna natural y, por tanto, un oasis que parece sacado de África pero que corresponde a uno de los entornos desérticos más hermosos de Sudamérica. Una clásica excursión de media jornada desde Ica (y bastante económica) en la que disfrutar de una ruta frenética en buggy por las dunas y lanzarse (quien sea atreva) con una tabla de sandboarding como si se hiciera por la nieve.

Oasis de Huacachina (¿Qué ver en Perú?)

Islas Ballestas las Galápagos peruanas.

En Paracas se extiende una imponente bahía donde el desierto se encuentra con el mar. La Reserva Natural de Paracas ya merece no pocos capítulos, así como su elemento prehispánico más popular, “El candelabro”, un geoglifo grabado en una colina (tiene casi 200 de longitud y lleva allí desde hace más de dos milenios) que guarda cierta relación con las singulares líneas de Nazca. Justo por delante pasan los barcos que desde la propia Paracas navegan hacia este modesto archipiélago de islas rocosas donde vienen a anidar decenas de especies de aves como, por ejemplo, piqueros, cormonanes, pelícanos, charranes incas (zarcillos) e incluso pingüinos de Humboldt.

El Candelabro (Paracas, Perú)

Además estas islas sirven como estupendo refugio y fondeadero para varias colonias de leones marinos (en Sudamérica se les dice lobos marinos). Cabe destacar que gran acumulación de guano, excrementos de aves marinas, tanto en las Ballestas como en otras islas e islotes del Perú, promovió la extracción de este valioso material fertilizante. De ahí que se tilde a estas islas de guaneras.

Leones marinos en Islas Ballestas (Perú)

Excursión a las islas Ballestas en barco

Esta ruta panorámica por las islas Ballestas se puede hacer partiendo desde dos puntos:

Islas Ballestas (Perú)

Lima, el tablero de ajedrez del Virreinato (y gran centro gastronómico)

Hay tantísimos lugares que visitar en Perú que no es raro olvidarse, en muchas ocasiones, de la propia Lima, la inmensa capital del país y principal punto de llegada en avión desde el extranjero. Más de diez millones de habitantes viven en esta metrópoli encajada en un auténtico desierto costero y proclive a días grises día sí y día también. Escogida por los españoles en el siglo XV para ser la capital del Virreinato y proclamada por entonces Ciudad de los Reyes (el nombre de Lima tiene que ver con cómo llamaban los nativos a esta región, Limaq) se trató con seguridad de la más grande e importante de las urbes de Sudamérica durante varios siglos de colonización.

Detalle de la ciudad histórica de Lima (Perú)

Curiosamente muchos turistas que viajan a Perú la omiten dentro de sus rutas dejando atrás, por ejemplo, a un casco histórico colonial riquísimo y de gran tamaño que le valió ser designado Patrimonio de la Humanidad UNESCO en 1988. El famoso damero de Pizarro, disposición de calles rectilíneas como si fuera un damero o tablero de ajedrez tan propio de las ciudades coloniales españolas en América, atrapa gran cantidad de edificios fastuosos desde donde se llevó a cabo el gobierno del Virreinato. Ya en tiempos de la conquista se hablaba de que la opulencia con la que se vivía en esta ciudad no la soñarían en España ni sus propios reyes. Y muy probablemente quienes lo afirmaban tenían razón. No hay más que colocarse en el centro de la Plaza Mayor de Lima y hacer con la mirada un viaje en 360º para corroborar la belleza de una ciudad, a mi juicio, menospreciada.

Plaza Mayor de Lima (Perú)

Si bien acceder a la catedral es fundamental (dentro se halla la cripta con la tumba de Francisco Pizarro) la mejor visita cultural posible es la basílica y convento de San Francisco, adalides del barroco colonial reconocidos como uno de los conjuntos religiosos más admirables de la cristiandad no sólo en América sino en todo el mundo. También merece la pena acercarse al Tribunal de la Santa Inquisición (famosos eran los Autos de Fe en la Plaza Mayor de Lima) pero, sobre todo, dejarse perder por las coloridas calles del centro histórico y disfrutar de su animado ambiente durante el día así como de la gran tipología de balcones y miradores. Lima es un museo al aire libre de su pasado colonial aderezado con el buen gusto de los arquitectos de los siglos XIX y XX que dieron lustre a una ciudad que tiene su encanto.

Monasterio de San Francisco en Lima (Perú)

En el distrito limeño de Pueblo Libre (a 7 km de la Plaza Mayor) un antiguo palacio del siglo XVIII acoge el mejor museo de la ciudad. El Museo Arqueológio Rafael Larco posee una de las colecciones de arte y objetos precolombinos más increíbles de América del Sur. Sencillamente espectacular.

Islas Palomino, nadando con lobos

Desde el puerto de El Callao, a muy pocos kilómetros de Lima, se puede viajar en barco a las Islas Palomino, también guaneras como las Ballestas antes mencionadas. Aquí las colonias de leones marinos son enormes. Y entre tanto bullicio es posible nadar en estas aguas y que estos “lobitos”, como les dicen en estas tierras, se acerquen por la curiosidad y tener una experiencia fabulosa.

 

Nadando con leones marinos en Islas Palomino (Perú)

La deliciosa gastronomía peruana vierte todos sus encantos en Lima, uno de los centros culinarios de mayor importancia a nivel mundial. Los mejores restaurantes del país se encuentran en esta ciudad. Y, además, últimamente se han popularizado los tours gastronómicos donde se incluyen talleres de cocina peruana para preparar platos típicos (y a veces no tan típicos) realmente suculentos de mano de auténticos expertos.

Plato de la gastronomía peruana

Aquí puedes consultar todas las visitas guiadas y excursiones que se pueden hacer en Lima de medio día, un día o varios días (Free tours, visitas privadas, degustaciones, visita a ruinas arqueológicas como Caral, para muchos el yacimiento más antiguo de América, salidas programadas al sur o norte peruano, etc.).

 

Plaza Mayor de Lima por la noche

Amazonía peruana, viaje a la mayor selva del planeta.

Una amplia porción del Perú se encuentra bajo los influjos del Amazonas y sus muchas cuencas fluviales encargadas de regar muchos cientos de miles de hectáreas para teñir el suelo de verde selva y poner a su disposición una diversidad y cantidad descomunal de flora y fauna. Visitar la Amazonía peruana es, sin lugar a dudas, otro viaje que nada tiene que ver en absoluto con lo que se puede hallar en la costa Pacífica ni todo lo que parece capaz de nutrir la cordillera andina. El Perú es el segundo país del mundo, sólo después de Colombia,​ en cuanto a variedad de especies de aves en el mundo y, nada menos que el tercero respecto a mamíferos, muchos de los cuales habitan este vasto territorio.

Amazonía

Eso sí, dada la extensión de selva (alta y baja), las posibilidades son enormes, pudiendo ir directamente al epicentro en Iquitos y navegar durante varios días por el ancho cauce del río Amazonas observando a la fauna, realizando marchas por la selva, acercándose a conocer a alguna de las etnias que habitan la zona desde hace siglos y quedándose dormido bajo los muchos sonidos de la jungla. Hay quien decide hacer un crucero pasando también la lado brasileño (Manaos) o enfocarse en una de las mejores reservas naturales de América del Sur, Pacaya-Samiria.

Mono aullador en la selva amazónica

Aunque aún muy lejos del río Amazonas, la zona de Puerto Maldonado y el famoso Lago Sandoval conforma una excelente opción de ecoturismo por humedales y junglas con cada vez más adeptos (Se organizan excelentes trekkings por la selva y un montón de actividades). Pura Amazonía, aunque en la vertiente sur de la misma. A Pueto Maldonado es posible viajar por carretera, no así a Iquitos, donde sólo se puede llegar en barco o avión.

Caimán en la Amazonía

A las corrientes del río Madre de Dios también pertenece el Parque Nacional del Manu, una de las joyas naturales más excelsas en Perú aunque no tan accesible como las otras dos.

Trujillo, la ciudad de colores.

Hace muchos años escribí un artículo al que titulé No (te) pierdas el norte en Perú donde comencé hablando de Trujillo como una ciudad a todo color. Maravillosa urbe de carácter colonial nombrada de igual modo que la patria chica de Francisco Pizarro, nacido en la Trujillo de Cáceres (Extremadura) un 16 de marzo de 1478, apenas catorce años antes de que Cristóbal Colón alcanzara con sus tres naves las costas americanas. Fue fundada en 1534 como Trujillo de la Nueva Castilla y poblada con palacios, iglesias, conventos y casonas con preciosos balcones y los clásicos ventanales enrejados que casi alcanzan a tocar el suelo.

Fachadas de colores en Trujillo (Perú)

La tercera ciudad más poblada de Perú posee uno de los centros históricos coloniales con mayor encanto en Perú. El toque de los edificios pintados de vivos colores le aporta ritmo y alegría. Alojada en una constante primavera, muestra a los visitantes su sonrisa en ese mapa cuadriculado desde donde se articula. Todos los caminos llevan a la Plaza de Armas y su catedral de color amarillo. A partir de ahí se van sucediendo otros edificios religiosos emblemáticos como El Carmen, La Merced o la fabulosa iglesia de San Francisco. La casa Urquiaga o el Palacio Iturregui son algunos de las residencias que aportan los mejores adjetivos.

Catedral de Trujillo (Perú)

Trujillo es una ciudad para pasearse tranquilamente y olvidarse de otro medio de transporte que no sean los pies, ya que su casco viejo es pequeño y manejable. Da para pasarse un par de días como mínimo disfrutando de su ambiente y, por supuesto, del ceviche que preparan en esta parte del país.

Pero también puede ser la base más agradable para realizar otras visitas a los lugares arqueológicos moches (Huacas del Sol y la Luna o la tumba de la Dama de Cao) o Chimúes (Chan Chan). Sin olvidar al Señor de Sipán o a las curiosas formacioes de Túcume. Aunque realmente el territorio noroeste de Perú está repleto de yacimientos arqueológicos de distintas culturas.

Chan Chan, El Brujo, las huacas y el tesoro del Señor de Sipán.

Trujillo y Chiclayo resultan ser ciudades ideales en cuanto a ubicación para tratar de abarcar en unos pocos días los mejores enclaves prehispánicos del norte peruano junto al océano Pacífico (en el centro-norte, a muchas horas de la orilla sería Chachapoyas). Y es que en un territorio no demasiado extenso es posible salir a buscar (sombrero de Indiana Jones en mano) ciudades de barro, templos milenarios y tumbas repletas de tesoros e incluso pirámides. ¡Sí, pirámides!. Una región donde se constata eso de que la cultura prehispánica peruana no fue es incaica sino que muchas civilizaciones antes que ellos poblaron esta parte de Sudamérica. De hecho los incas fueron también conquistadores antes de la llegada de los españoles a esta tierra, absorbiendo tradiciones y técnicas que les llevaron a cotas muy altas.

Tumba en Huaca Rajada donde se halló al Señor de Sipán

¿Cuáles, entonces, serían los monumentos más interesantes que ver en esta franja-litoral del norte de Perú?

  • Chan Chan: A menos de 7 kilómetros de Trujillo se encuentra la ciudad de barro y adobe más grande de Sudamérica (y la segunda del planeta). Chan Chan, cuyo nombre significa “Sol resplandeciente” es la ciudadela fortificada más importante de la Cultura Chimú (nacida a posteriori que la moche). Del siglo VIII d.C, en nada menos que una veintena kilómetros cuadrados rodeados de murallas, surge un laberinto de calles, conjuntos palaciegos, almacenes, pozos e infinidad de dependencias. ¡En total nueve ciudadelas independientes pero interconectadas! Las paredes decoradas de este laberinto son la huella que los chimúes dejaron en la capital de un próspero reinado que depositó en Chan Chan todo el poder político, administrativo, económico, religioso y cultural. Y que llegó a tener una población de más de 100.000 habitantes. Patrimonio de la Humanidad UNESCO desde 1986 es uno de los yacimientos arqueológicos precolombinos más importantes de Sudamérica.

Detalle de la ciudad chimú de Chan Chan en el norte de Perú

  • Huacas del Sol y la Luna: El término de huacas se explica como una especie de montículos (pueden ser naturales, artificiales o una mezcla de ambos), similares pirámides invertidas, donde se hace posible leer el universo de la fascinante Cultura Moche (100 a.C – 700 d.C). Esta fue una de las civilizaciones prehispánicas más avanzadas que existió en Latinoamérica. De los moches o mochicas se afirma que fueron magníficos arquitectos, escultores, pintores y, sobre todo, espléndidos ceramistas a tenor de lo mucho que ha llegado hasta nosotros. A 10 km al sur de Trujillo se levantó su capital política y religiosa en las conocidas como Huacas del Sol y la Luna, dos construcciones independientes. La del Sol representaba el poder político mientras que la de la Luna, de la que sabemos más, muestra el lado sagrado y más complejo de los mochicas. Allí se puede visitar el altar de los sacrificios y sus impresionantes frisos policromados con relieves donde se narra el proceso de captura y muerte ceremonial de aquellos que eran entregados al temible Ai Apaec, el Dios degollador con dientes de felino que aparece constantemente representado en pinturas, esculturas y cerámica.

Ai Apaec en la Huaca de la luna (Perú)

  • Complejo El Brujo (Tumba y momia de la Dama de Cao): A más de 50 kilómetros al norte de Trujillo se sucede un recinto arqueológico de distintas culturas en la franja litoral del norte de Perú como la cupisnique, moche, lambayeque, chimú e incluso la incaica en sus últimos coletazos. Compuesto principalmente por tres huacas (Huaca Prieto, Huaca Cortada y Huaca Cao). Esta última centra la atención no sólo por los altorrelieves con prisioneros dirigiéndose hacia Ai Apaec antes de ser degollados sino, sobre todo, por un gran hallazgo arqueológico, el de la tumba con la momia de la Dama de Cao. Hasta entonces se había creído que los mochicas habían estado liderados solamente hombres, hasta que en 2006 se descubrió el lugar de enterramiento de una mujer que fue “llevada a la otra vida” con valiosos tesoros. Dieciocho pesados collares de oro, plata, lapislázuli, cuarzo y turquesa, treinta adornos de nariz, varias diademas y coronas de cobre dorado fueron hallados junto a este enigmático personaje. Pero no apareció sola. Le acompañarían en su travesía a la otra vida otras personas que fueron sacrificadas para la ocasión. Se cree que pudo haber liderado a los mochicas en algún momento del siglo IV después de Cristo pero aún se desconocen muchas cosas de esta mujer.Se puede visitar en Huaca Cao las plataforma de esta singular pirámide donde fue descubierta la tumba. Los restos momificados (se llegan a apreciar incluso los tatuajes que llevaba) de la Señora de Cao, así como los tesoros hallados junto a ella, se muestran en un estupendo museo adjacente al sitio.

Lugar donde fue hallada la Dama de Cao (Perú)

  • Huaca Rajada (Tumba del Señor de Sipán): Muy próximo a Chiclayo (35 km), en la localidad de Sipán, los arqueólogos peruanos Walter Alva y Luis Chero Zurita sacaron a la luz en 1987 al “Tutankhamon” de la cultura moche. El descubrimiento de la tumba del Señor de Sipán, gobernador mochica que vivió en torno al siglo III d.C (es anterior, por tanto, a la Dama de Cao), en la conocida como Huaca Rajada, fue uno de los más importantes de todo el siglo XX. Y es que este poderoso personaje fue enterrado con más de seiscientos objetos y tesoros. Todos ellos llevado al Museo de las Tumbas reales, incluido el cuerpo del difunto. Aunque en este yacimiento se puede observar la verdadera tumba con una recreación de cómo debió ser encontrada. Apareció envuelto en joyas, oros y tejidos de gran riqueza, en compañía de su esposa y concubinas, además de dos guerreros vigilantes (uno de ellos con espada y escudo en sus esqueléticos brazos).

Tumba del Señor de Sipán en Perú

  • Museo de las Tumbas Reales (o del Señor de Sipán): Para contemplar los tesoros relacionados con el hallazgo de Huaca Rajada hay que trasladarse a Lambayeque (a 40 km al oeste de donde tuvo lugar el enterramiento). Porque allí se halla un espectacular museo donde se exhibe y explica de manera prodigiosa todo lo relacionado con este hito de la arqueología. ¡Es de los mejores museos que he visto en toda mi vida! Por lo que para rendir una visita al auténtico Señor de Sipán hay que venir aquí y observar su cuerpo y el de sus acompañantes, así como todos los objetos que fueron enterrados en este mausoleo cuya peculiaridad es haberse mantenido intacto y no ser encontrado por los huaqueros o saqueadores de tumbas y y yacimientos indígenas para vender sus hallazgos en el mercado negro.

  • Pirámides de Túcume: La cultura Lambayeque fue posterior a la mochica, aunque fue muy influenciada por ésta. Esta civilización, que ocupó un territorio menor al de sus predecesores, también dejó para el recuerdo importantes restos arqueológicos de los que aún hacen falta muchos años de investigación. Realmente interesantes son las conocidas como Pirámides de Túcume (a 25 km al norte del Museo de las Tumbas Reales) donde es posible contemplar una veintena de pirámides o huacas de barro  en este importante enclave de los lambayecanos.

Excursiones organizadas con traslados y visitas guiadas a estos sitios arqueológicos:

Frisos mochicas en el norte de Perú

No me gustaría olvidarme de otro fantástico recinto museístico que merece una visita. El Museo Brüning en la ciudad de Lambayeque atesora casi mil quinientas piezas de la culturas mochica, lambayeque, chimú, icaica e incluso la antiquísima chavín (una de las civilizaciones más antiguas que se conocen en toda América).

Territorio Chachapoyas (y catarata de Gocta).

El norte de Perú, aunque esta vez alejado del litoral y más próximo a la selva, trae a la palestra otra de las culturas precolombinas más fascinantes del Perú, la cual da nombre a toda provincia. Me refiero a la tierra de los chachapoyas en los Andes Amazónicos norteños, lugar fascinante y verde donde el curso del río Utcubamba viene acompañado de grandes  paredes verticales, así como de ciudadelas antiquísimas como Kuélap que poco tienen que envidiar a Machu Picchu y compañía. Vuelvo a insistir en que Perú fue mucho más que los incas. La cultura chachapoyas da muestra de su prodigioso legado. Aunque todavía en la región está todo (o casi todo) por descubrir de mano de arqueólogos de todo el mundo que prosiguen con sus ambiciosas investigaciones que aporten más luz sobre aquellos quienes depositaban los restos de sus muertos en curiosos sarcófagos de arcilla alzados en cuevas naturales dentro de los propios los acantilados cuyo acceso se caracteriza por su inaccesibilidad. De hecho la primera vez que supe sobre esta zona del mundo fue a través de un documental hace muchos años presentado por el peruano Alejandro Guerrero donde me quedé asombrado de cómo accedían a estas tumbas no exentos de dificultad pero con unos medios muy superiores a los que los chachapoyas utilizaron siglos atrás. Es largo pero merece la pena y da razones contundentes para incluir este territorio en un viaje a Perú.

Algunas de las maravillas que visitar en territorio chachapoyas:

  • Chachapoyas: La mejor base para explorar la zona es esta pequeña y coqueta ciudad de paredes blancas en cuya Plaza de Armas se concentra su encanto colonial. De hecho a muchos visitantes les recuerda a un pueblo blanco de Andalucía.

Chachapoyas (Perú)

  • Kuélap: Ciudad precolombina en la base de una montaña erigida en el siglo VIII y con un tamaño bastante superior al de Machu Picchu pero con un número de turistas realmente reducido. Rodeada de gruesas y elevadas murallas se esconden construcciones de forma circular y antiguos centros chamánicos por los que se cuelan las peludas llamas y un halo de niebla que envuelve de magia uno de los mejores yacimientos prehispánicos de América del Sur. ¡Y las vistas son maravillosas! Antes se tardaba más en acceder pero la construcción reciente de un teleférico a acercado aún más si cabe a este importante centro de poder chachapoyas.

Kuélap (Chachapoyas, Perú)

  • Los sarcófagos de Karajia: Sin duda los sarcófagos chachapoyas mejor conservados y más accesibles a la vista de cuantos dejó esta civilización que gustaba depositar a sus seres queridos en afilados acantilados. Muchas de estas tumbas retan el vértigo tanto de arqueólogos como visitantes, quienes se inquieren sobre cómo fueron subidos a estas cavidades de tan complejo acceso. Lamentablemente la mayor parte de estos elementos funerarios fueron profanados por los insaciables huaqueros, aunque aún quedan bastantes a la vista. Y los mejores, sin duda, los de Karajia.

Sarcófagos de Karajia (Chachapoyas, Perú)

  • Cuevas de Quiocta: Otro viaje al mundo fúnebre de los chachapoyas son estas cuevas muy próximas a Karajia donde se accede con botas de goma (porque se va pisando por el agua) y linterna. Además de restos óseos de enterramientos de hace unos cuantos siglos se pueden ver estalactitas y estalagmitas en un lugar muy poco concurrido.

Restos óseos chachapoyas en las cuevas de Quiocta (Perú)

  • Revash: Mausoleos pintados de rojo y blanco. Espectacular necrópolis refugiada en los acantilados a la que se llega con una ruta de senderismo de casi dos horas. Desde Chachapoyas en coche hay tres.
  • Museo Leymebamba: El mejor museo sobre la cultura chachapoyas que existe hoy día, con muchos de los hallazgos de la cercana Laguna de los Cóndores. Cinco salas con una colección de 261 momias y cientos de objetos funerarios. Se puede combinar con Revash en una excursión de un día.
  • Catarata Gocta: Se supo que en territorio Chachapoyas se hallaban las terceras cataratas más altas del mundo (771 metros) en el año 2006. Hasta entonces este hermoso rincón de naturaleza en un paisaje de montañas nubladas había pasado desapercibido. Ahora acudir a esta gran catarata se trata de una de las rutas a pie o a caballo más bonitas de cuantas se pueden hacer es la región.

Catarata Gocta (Chachapoyas, Perú)

A todos estos lugares, en ocasiones de difícil acceso o interpretación, se puede acceder por medio de visitas guiadas (con traslados incluidos) que se pueden (y deben) reservar con tiempo suficiente.

La Cordillera Blanca (Parque Nacional Huascarán).

Huaraz es la base de operaciones para vertiginosas rutas de senderismo por la Perú andina con no pocas cumbres que sobrepasan los 5000 e incluso los 6000 metros de altitud. Es, por tanto, la capital peruana del trekking de montaña por cimas nevadas, paredes glaciares y probablemente los paisajes más sobresalientes del país sudamericano. Entre los meses de mayo y septiembre, sobre todo, en plena temporada seca, son muchos los amantes del noble arte de caminar entre colosos. Entonces la probabilidad de encontrase con cielos despejados es bastante elevada si comparamos, por ejemplo, con los meses de noviembre a febrero, más propensos a las lluvias, el barro y las nubes taponando la gloriosa silueta de aquellas montañas.

Buena parte de este territorio andino forma parte del conocido como Parque Nacional Huascarán, que protege múltiples nevados. Y donde surgen lugares o rutas esenciales como los que llevan a las fotogénicas lagunas de Llanganuco (Chinancocha y Orconcocha), a los muros de hielo del gran glaciar Pastouri (aunque hablamos de ascender a 5.000 metros de altitud) o a la mítica Laguna 69 cuyo azul turquesa rompe tendencias en redes sociales.

También existe un llamativo atractivo histórico como el yacimiento arqueológico Chavín de Huantar (a 86 km de Huaraz), un centro de culto de la civilización Chavín del siglo III antes de Cristo que la UNESCO nombró Patrimonio de la Humanidad en 1985 a uno de los conjuntos prehispánicos más interesantes del país.

Inmediatamente al sur de la Cordillera Blanca está Huayhuash, con varios seismiles y cincomiles, y para muchos donde realmente se hayan las rutas de trekking más brutales de Perú.

Mapa de lugares que ver en Perú

Puedes encontrar todos los lugares mencionados en el siguiente mapa:

Información de utilidad para viajar a Perú

  • ¿Cómo llegar a Perú?: Desde Europa los vuelos más usuales por los que entrar a Perú son Madrid-Lima con las aerolíneas Iberia, LATAM y Air Europa. Aunque mucha gente que está dando la vuelta al mundo o realizando un viaje de larga duración también suele entrar por tierra desde Chile, Bolivia (por el Titicaca) o Ecuador. También, aunque en menor medida, desde Colombia si se encuentran haciendo la Amazonía.
  • ¿Cuándo es la mejor época para viajar a Perú?: En realidad todo el año es bueno para visitar Perú. Aunque hay que tener en cuenta que entre abril y octubre llueve mucho menos que entre los meses de noviembre y marzo.

Ciudad de Chan Chan (Perú)

  • ¿Cuántos días hacen falta para viajar a Perú?: Está claro que por su tamaño y cantidad de atractivos que ver en Perú no se trata de un país para venir poco tiempo. Ya sólo el área de Cuzco/Valle Sagrado/Machu Picchu requiere cerca de una semana. Si le sumamos Arequipa, el Cañón del Colca, Nazca, las islas Ballestas y Lima el viaje se va fácilmente a los quince días. Para hacer el norte de Perú y visitar Trujillo, las ruinas moches y el territorio de los Chachapoyas se pueden ir casi otras dos semanas. En cuanto a la región amazónica hay que calcular otra semana como mínimo. Por lo que lo ideal es, si no se cuenta con un mes para viajar a Perú, dedicarle a determinadas regiones (centro-sur, centro-norte o Amazonía). Lo contrario sería correr mucho, aunque a la hora de viajar cada persona es un mundo.
  • ¿Cómo moverse por el país?: Una de las formas más usuales de recorrer Perú es en autobús (los costes de los billetes aéreos son elevados). Se realizan largas travesías por tierra, pero hay varias compañías peruanas (la más famosa Cruz del Sur) que poseen flotas modernas y realmente cómodas, con asientos abatibles con pantalla, cargadores y amenities que ya quisieran muchas aerolíneas para su clase business. Así que para este tipo de trayectos largos lo más recomendable es ir en “clase VIP” en uno de estos buses durante la noche (y así ahorrar una noche de hotel). En cuanto a trayectos más cortos son muy típicas las combis, que son furgonetas o minubuses que utiliza la población local para sus desplazamientos, sobre todo a pueblos y localidades por las que no pasan los autocares grandes. También se pueden contratar distintos traslados en vehículo privado en algunas de las ciudades más importantes de Perú.

  • ¿Cuáles son las vacunas exigidas o recomendadas?: Obligatoria no hay ninguna, aunque se recomienda estar vacunado de la fiebre amarilla, tifoideas o Hepatitis A y B. Se podría necesitar la profilaxis de la malaria en los casos en que se tenga pensado visitar la Amazonía. Lo mejor, de todos modos, es consultar en el centro de vacunación internacional más próximo, y prevenir más que curar. ¿Cómo? Bebiendo agua embotellada, cuidar la alimentación y protegerse de los mosquitos (en las zonas de selva) con sprays extra fuertes y mangas largas.
  • ¿Hace falta visado?: No se exige visado a españoles ni ciudadanos de la UE para viajes inferiores a noventa días. Tampoco los países de América. Eso sí, el pasaporte debe contar con una vigencia de, al menos, seis meses.
  • ¿Viajar con seguro o sin seguro?: Es IMPRESCINDIBLE viajar siempre con un seguro. No sólo a Perú sino a cualquier parte. Y no escatimando en la cobertura médica disponible y teniendo muy en cuenta las cláusulas de las pólizas. Para un viaje de este tipo donde hay escasez de hospitales y medios, viajar sin seguro sería una irresponsabilidad que podría salir muy cara. Yo suelo utilizar siempre el seguro de viajes de IATI (además quien adquiera su seguro con ellos pinchando en este enlace o en la imagen reciba un descuento por ello).

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  • ¿Cómo puedo tener internet en el móvil durante mi viaje a Perú?: Existe la posibilidad de comprarla en el destino, pero más cómodo es que te envíen a casa una tarjeta SIM con datos para introducir en el teléfono móvil nada más llegar a Perú. Lo ideal, más rápido y sin papeleos necesarios es contratarla de antemano y que te llegue por correo a donde tú quieras en menos de 48 horas. Para todo un mes, con un precio competitivo y sin la necesidad de tener que comprarla in situ y perder tiempo.

Tarjeta HolaFly

Sele en Machu Picchu (Perú)

Y colorín, colorado… esta guía de viaje con lo mejor que ver y hacer en Perú se ha acabado. Ahora sólo falta conocer un detalle. ¿Cuándo vas a viajar a Perú?

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3 comentarios en “Lugares asombrosos que ver en Perú (Guía de viaje)

  1. En Chachapoyas te faltó visitar Revash.
    En Puno, Sillustani.
    Huánuco. Kotosh y el templo de manos cruzadas.
    Perú tiene mucho para ver y probar la variedad de su cocina

    1. Hola!!

      Revash me faltó, tienes razón. Sillustani sí aparece mencionado al final del apartado dedicado al Titicaca y Puno.

      Estoy deseando volver y poder ver más cosas en Perú.

      Muchas gracias por tu comentario!!

      Sele

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