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Los BIG FIVE en España – ¿Cuáles son los cinco grandes de la fauna ibérica?

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Hace algún tiempo estuvimos hablando sobre el concepto tan manido de los Big Five de África, ese selecto club de cinco grandes animales los cuales, por múltiples razones, se han convertido en el emblema de los mejores safaris en el continente (conformado por el león, el leopardo, el elefante, el rinoceronte y el búfalo). Pues bien, en España, el cual está considerado el país con mayor biodiversidad de la Unión Europea, dotado de un extraordinario número de especies y hábitats distintos, también posee sus propios BIG FIVE. Grandes razones por las que puede presumir ante auténticos amantes de la naturaleza y, por supuesto, visitantes, nacionales e internacionales, quienes desean disfrutar de estupendos parajes así como de la rica fauna que los habita.

Oso pardo ibérico

¿Pero cuáles son los Big Five en España? ¿Qué animales forman parte de los cinco grandes de la la fauna ibérica

 “España presenta una biodiversidad muy variada que abarca desde los verdes y húmedos parajes montañosos similares al norte de Europa, hasta las soleadas y cálidas tierras mediterráneas que recuerdan al norte de África”. Foro Mundial de la Naturaleza (WWF)

EN BUSCA DE LOS BIG FIVE DE ESPAÑA

España, un paraíso de la biodiversidad

Es sabido que España en buena parte del mundo es conocida por sus múltiples avatares históricos, albergar algunas ciudades inmortales e infinitamente retratadas, sus playas, monumentos (el tercero en lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), museos así como grandes genios en muy diferentes disciplinas artísticas. Por supuesto también por la gastronomía, el fútbol, la fiesta o celebraciones con gran tradición como las Fallas, San Fermines, Tomatina, carnavales y un largo etcétera de acontecimientos. Pero resulta igual de cierto, aunque curiosamente con un menor peso en la narrativa, que se trata de un país con una asombrosa diversidad biológica.

Grullas en la Laguna de Gallocanta, España

Cada año los informes de biodiversidad de la Unión Europea revelan que España encabeza la lista de países miembros con mayor cantidad hábitats diferentes (121) y superficies declaradas Reservas de la Biosfera (52 en 2020). Por no hablar de que aporta alrededor de un 27%  de superficie terrestre a la Red Natura 2000 (un 8% del territorio marino). Y ocupa la segunda posición en cuanto a extensión forestal (detrás de Suecia), además de encontrarse entre las naciones europeas más montañosas. Pero el dato más impactante pasa por contar en su territorio con un 50% de las especies de animales del continente (y un 80% de la flora).

¿Por qué España tiene semejante diversidad biológica?

Sin duda la situación geoestratégica de la Península Ibérica, así como de sus muchas islas, le confieren un rasgo diferencial con respecto a otras regiones del continente. Nexo entre dos continentes como Europa y África (algo que aprovechan cientos de especies de aves migratorias), con miles de kilómetros de costas bañadas por el Atlántico y el Mediterráneo, cuatro climas distintos y una variada orografía son el mejor caldo de cultivo posible para que exista tal número de hábitats y unas cifras realmente admirables en cuanto a especies animales y vegetales. Tanto en la superficie terrestre como en la marina.

Que durante las glaciaciones que afectaron a buena parte del continente europeo la Península Ibérica gozara de un clima más benigno también ayudó a ser un gran refugio de la flora y la fauna.

¿Cuáles son los animales que conforman la lista de los cinco grandes en España? BIG FIVE made in Spain

Es lógico que el país europeo con mayor variedad de especies de mamíferos, el segundo en cuanto a aves y el tercero en anfibios y peces, pueda permitirse el lujo de crear su propio club de los BIG FIVE made in Spain. ¿Qué animales conforman, entonces, este prestigioso elenco? Serían el oso pardo, el lince ibérico, el lobo ibérico, el águila imperial y el buitre negro. Miembros destacados de la fauna ibérica por la que tanto hicieron figuras como Félix Rodríguez de la Fuente así como otros naturalistas que bebieron del entusiasmo y las dotes comunicativas del alma máter de “El hombre y la Tierra”, serie televisiva emitida en España entre 1974 y 1981. ¿Puedes escuchar en tu cabeza la motivante introducción musical que introducía sus documentales? ¡Te aseguro que yo sí!

A diferencia de algunos países africanos donde resulta posible admirar a los cinco grandes durante unas pocas jornadas de safari en un mismo parque natural, algo más intrincado parece realizarlo en España, puesto que estos animales ocupan hábitats, en ocasiones, muy distintos. Y los avistamientos pueden ser, en casi todos los casos, bastante complicados. Porque no hay un número poblacional exagerado precisamente. Y los mamíferos son, por razones que les llevaron casi a la desaparición, bastante esquivos a la civilización. Demasiados años de escopetas como para fiarse de los humanos, su peor enemigo.

Hembra de oso pardo con sus crías

¿De dónde procede el concepto de BIG FIVE?

El término “Big Five” o “los cinco grandes de África” nació durante la época colonial en dicho continente (s. XIX) para responder a la afición de los cazadores a tipificar las que para ellos eran las presas u objetivos más difíciles y cotizados durante una caza a pie. Sin que resultara fundamental el tamaño de los animales sino, en todo caso, la supuesta dificultad o peligro que suponía salir a cazarlos. Aunque, por fortuna, el término mutó gracias a la actividad turística y se usa de manera casi exclusiva para quienes viajan a África con el objetivo de llevar a cabo un safari fotográfico (o meramente contemplativo), donde no se disparan armas. Con el tiempo el concepto Big Five se extrapoló a otras regiones o países. Incluso los hay en el medio marino o exclusivamente para las aves.

Big Five en África

Siendo España un país con semejante variedad de fauna es lógico que tarde o temprano se empezara a hablar también de sus propios cinco grandes, aunque aún no existe un consenso total u oficial ni de expertos acerca de las especies animales que lo integrarían, por lo que suele haber distintas interpretaciones (hay quien prefiere incluir al quebrantahuesos o al urogallo entre las aves). Aunque en cuanto a los mamíferos no cabe duda alguna.

Oso pardo ibérico (Ursus arctos pyrenaicus)

Dentro del medio terrestre y estado salvaje no existe ningún animal de la fauna ibérica que sea más grande que él. El oso pardo ibérico, también llamado oso pardo cantábrico, puede llegar a pesar casi doscientos kilos en el caso de los machos (algo más grandes que las hembras), quizás la versión más ligera del oso europeo. Su conservación en la Cordillera Cantábrica así como en los Pirineos (tanto en el lado francés como el español) se puede considerar prácticamente un milagro puesto que hace escasas dos décadas quedaban muy pocos y ahora su población excede, y de largo, los trescientos ejemplares. Su mayor enemigo ha sido el furtivismo y, sobre todo, la pérdida de hábitat, ya que precisan de territorios muy extensos para moverse. Pero la labor conservacionista por medio de proyectos que parecen haber funcionado han llevado a que la presencia del oso sume avistamientos no sólo en los Pirineos sino, sobre todo, en Asturias (El Parque Natural de Somiedo posee, de largo, la mayor densidad de osos de toda España) y Cantabria (Valle del Liébana y, en general, Picos de Europa). También en la montaña palentina y leonesa, llegando a acceder por Los Ancares a Galicia, donde en el extremo oriental de esta Comunidad Autónoma se han documentado algunos ejemplares.

Oso pardo

El cortejo se da a finales de octubre, primeros de noviembre en el momento en el que las hembras alcanzan su madurez sexual (3-5 años). La gestación sólo dura un par de meses y las camadas varían entre una y tres crías. Los machos son el mayor peligro para estas criaturas puesto que cuando quieren procrear, no dudan en asesinar a los cachorros para crear descendencia.

Huellas de oso

Campean por zonas de profundos bosques y se alimentan fundamentalmente de vegetales (alrededor de un 85% de su dieta, razón por la que son más pequeños que sus hermanos de Escandinavia) o que el oso pardo de Kamchatka o de Alaska. Comen bayas, bellotas, castañas, setas, tubérculos, etc…), aunque también carroña y otros animales si tienen ocasión. ¡Y les encanta la miel!

Mapa de distribución del oso pardo ibérico en el norte de España (Cantábrico y Pirineos)

Somiedo, el reino del oso pardo en España

Recientemente tuve la ocasión de visitar el Parque Natural de Somiedo para salir a buscar al oso pardo junto a otros viajeros dentro de uno de mis primeros viajes de autor por España. Fue en dos viajes diferentes. Y en ambos, logramos el objetivo. Puedes leer esta historia en Somiedo, el país de los osos, la niebla y las brañas. En 2021, a finales de abril, regresaré con otro grupo (Contacta si quieres formar parte del equipo).

Intentando ver osos en Somiedo utilizando un telescopio

 

Lince ibérico (Lynx pardinus)

“Su caminar elegante y silencioso ofreciendo la sensación de levitar sobre la hierba, esa mirada de pequeño tigre que disfraza las pequeñas pupilas en un iris del color de la miel, el pincel digno de un genio del barroco sobresaliendo de sus puntiagudas orejas o el pelaje extremadamente moteado que le permite asegurar un camuflaje perfecto en plena naturaleza”. Texto del relato titulado Tras las huellas del lince ibérico en la Sierra de Andújar donde narro el día que logré avistar este animal en tierras andaluzas.

El lince ibérico es el emblema de la fauna ibérica. Puede que por su atractivo semblante. O, más bien, porque estuvimos a un paso de perderlo para siempre. De los cien mil ejemplares que puedo haber en toda la Península Ibérica a comienzos del siglo XX, en el año 2000 llegaron censarse menos del centenar. De nuevo la caza, la reducción extrema de su hábitat, las carreteras como auténticas trampas mortales y su dependencia hacia el conejo, principal fuente de alimento de este felino, le dejó a las puertas de una extinción irremediable. Para lograr mitigar su segura marcha se llevaron a cabo distintos programas a nivel europeo (Proyecto Life+IBERLINCE) con el objeto de “conseguir un número de linces y un número de poblaciones que garanticen la supervivencia de la especie, y que permita disminuir su grado de amenaza”. Los resultados son bastante alentadores puesto que se calcula que hoy día hay más de seiscientos linces en estado salvaje y los proyectos continúan para establecer reintroducciones y corredores seguros para su expansión.

Hombra de lince ibérico

Hoy día la mayor población se encuentra en Andalucía, repartida principalmente en las Sierras de Andújar (Jaén) y Cardeña (Córdoba), ambos dentro de Sierra Morena, así como en el Parque Nacional de Doñana (Huelva-Sevilla-Cádiz). Pero también se extiende al sur de Ciudad Real, llegando a los Montes de Toledo. Hay cada vez más miembros de esta especie en Extremadura (sobre todo en el valle de Matachel) y en los últimos años se ha consolidado la población del Valle del Guadiana en la vecina Portugal. A pesar de todo ello su situación continúan siendo muy vulnerable y aún hacen falta no sólo años sino décadas para que la recuperación sea un hecho.

Tres linces ibéricos sobre una roca en la Sierra de Andújar (Jaén)

Algunas curiosidades sobre el lince ibérico

  • Se alimenta fundamentalmente de conejos. También, pero en menor medida, de roedores, perdices y otras aves de pequeño tamaño, aunque no es tan habitual. Necesitan alrededor de un conejo al día, de ahí que su presencia, en ocasiones reducida por distintas enfermedades, resultan esencial para la supervivencia del lince.
  • El celo de las hembras tiene lugar entre diciembre y febrero. Producen un sonido perceptible a bastante distancia, por lo que se trata de la mejor época del año para poder observar a esta especie en su entorno natural. Sobre todo en Doñana o la Sierra de Andújar.
  • La gestación tan sólo dura unas ocho semanas. Razón por la que las hembras buscan refugiarse en oquedades en rocas o árboles. Una vez nacidas las crías son independientes antes incluso de cumplir los diez meses, aunque acompañan a la madre durante dos años aproximadamente.
  • Tienen una vista prodigiosa, tanto durante el día como por la noche. Pueden observar con absoluta nitidez un conejo a más de trescientos metros.

Lince ibérico en la Sierra de Andújar (Jaén)

  • La palabra lince proviene del griego λύγξ (lynx en latín) que viene a significar “brillante” haciendo referencia al color de los ojos de este fenilo el cual, según la mitología griega y romana, podían traspasar incluso las paredes con su mirada.
  • Solitario y territorial, pero capaz de campear y recorrer cientos de kilómetros. Se ha constatado de ejemplares liberados y monitorizados en Andalucía aparecieran en tierras gallegas e incluso en la provincia de Barcelona.
  • Se trata de un animal que caza con enorme sigilo. Atrapar a sus presas saltando sobre las mismas de una forma velocísima para evitar que escapen. Aunque tampoco son de carreras largas sino de explotar los primeros metros. Es, en realidad, la misma estrategia que utiliza el tigre de Bengala así como de otros felinos.

Lobo ibérico (Canis lupus signatus)

“El lobo es la antítesis de la crueldad o la maldad gratuita. El lobo representa la más alta expresión entre los seres vivos del corporativismo comunitario, la fidelidad monolítica, la ternura, la protección a los cachorros y la defensa de los débiles”. Félix Rodríguez de la Fuente.

La península Ibérica cuenta con no pocos endemismos. Y el del lobo ibérico es uno de los mejores casos. Este contumaz depredador no se entiende sin la manada que lidera mientras que un grupo sin su líder está desnortado, por eso cuando un cazador abate a uno de estos animales no está matando a un solo miembro sino dejando herido de muerte a todo el clan. Las historias del boca a boca, la literatura (y las subvenciones) convirtieron a este sagaz cánido en lo más parecido al demonio en la Tierra. Pero son cada vez más quienes empiezan a ver fundamental la permanencia de los aullidos del lobo como un valor extraordinario dentro del medio natural. La mala prensa que tiene este animal no entiende de nobleza, de la manada como un reloj irrompible, de lo esencial de su paso para no malograr el equilibrio dentro de la naturaleza.

Lobo ibérico
Fotografía de flickr de rjime31.

El lobo se ha visto (y se sigue viendo) cazado en cobardes concesiones por parte de los propios gobiernos, independientemente de las siglas y la balanza ideológica. Si a todo ello se le suma una pérdida de hábitat que le ha llevado a una gran fragmentación poblacional, el comprensible miedo al ser humano y el conflicto inmemorial con el mundo de la ganadería que reconozco que quienes vivimos en las ciudades nos falta saber valorar como otro punto de vista más (nuestro pecado de no saber colocarnos en el sitio del otro nos lleva a la penitencia de no lograr llegar a un entendimiento), la complejidad se vuelve insoportable.

Rastreador de caminos, cazador de día y de noche, territorial pero nómada a la vez, la figura del lobo ibérico es poco menos que una leyenda. Al norte del río Duero, en el norte/noroeste de la Península Ibérica, cuenta con un mayor número de miembros. Al sur de este río la especie está protegida. Apenas quedan en Sierra Morena donde llegaron a ser legión, pero han vuelto al Sistema Central e incluso a penetrar por las lindes montañosas de la Comunidad de Madrid, algo que no había sucedido, por lo menos, en los últimos cincuenta o sesenta años.

Mapa de distribución del lobo ibérico en España y norte de Portugal

El ecoturismo ha visto un creciente interés por tratar de avistar y fotografiar al lobo ibérico en su hábitat natural, pero la dificultad a la hora de lograr éxitos más allá de rastrear huellas y percibir aullidos en el monte es casi titánica. La Sierra de la Culebra en Zamora (zona del Lago de Sanabria), Somiedo (Principado de Asturias), Picos de Europa (Asturias y Cantabria), la Montaña Palentina, Riaño, la Sierra de O Courel (Galicia) o incluso Gredos son algunos de sus territorios predilectos. Lamentablemente en Andalucía su presencia es testimonial y pese a realizarse varios intentos para volvérsele a ver en Sierra Morena u Hornachuelos, donde antes abundaba, las constantes e inamovibles negativas han paralizado cualquier atisbo de esperanza.

“Si yo fuera brasileño me hubiera dado por los jaguares, si fuera tanzano por los leones. Pero soy de la Península Ibérica y me ha dado por la especie bandera, la especie que ejemplariza la autenticidad de este país. Creo que el lobo ibérico es fauna en estado puro, es un librepensador de nuestra fauna, es casi como un fugitivo, casi un antisistema, me estoy yendo hacia el territorio de los humanos, pero intento explicar por qué defiendo al lobo, que no es solo un animal, sino que representa un territorio, una cultura, un sentido de la libertad…” Luis Miguel Domínguez, naturalista.

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti)

En el club de los cinco grandes de la fauna ibérica también hay un merecido espacio para quienes baten alas. De hecho España en su plenitud se trata de uno de los principales destinos de Europa para ornitólogos y entusiastas de las aves. Ninguna, probablemente, con la genialidad, garbo, majestuosidad y presencia del águila imperial. Rapaz que coincide con sus otros compañeros de equipo en saberse amenazada y relegada a casi la extinción en el último siglo, aunque también ha iniciado una remontada prometedora.

Fotograma de un águila imperial ibérica

Especie endémica, de tres kilogramos de peso, tiene como rasgo primordial y reconocible ese plumaje blanco en hombros así como en el extremo superior de sus alas, el cual contrasta con el color pardo del resto de sus plumas. Su principal área de distribución es el centro-suroeste de la Península Ibérica, teniendo en el Sistema Central, en Andalucía occidental y tierras extremeñas el mayor número de nidos (el Parque Natural Tajo Internacional así como Monfragüe en la provincia de Cáceres son buenos aliados, aunque el número de parejas en Sierra Morena, tanto en el lado andaluz como ciudarrealense es cada vez más abultado).

Se adaptan a hábitats bien diferentes, por lo que lo mismo puede observarse al águila imperial en superficies montañosas o dehesas. Coloca sus nidos en la copa de los árboles (pinos, alcornoques, etc.) y además de conejos y roedores no escatima con la carroña, sobre todo en tiempos difíciles para la supervivencia de una especie en semejante estado de vulnerabilidad.

Buitre negro (Aegypius monachus)

Su envergadura que, en ocasiones, llega casi a los tres metros, delata a este gran “avión” de oscuro plumaje mucho menos prolífico al exhibicionismo que sus primos los buitres leonados. El buitre negro no es tan de jugar en equipo y sus planeos en busca de comida aprovechando las corrientes de aire suelen ser, a veces, en la más estricta soledad. Si bien tampoco escatima la compañía.

Buitre negro

El número de parejas se estima en más de tres mil, siendo Extremadura (sobre todo la provincia de Cáceres) el principal “nido” de esta gran ave que pone sus huevos en los árboles, y no en acantilados o roquedos como el buitre leonado. Son muchas las diferencias como éstos, aunque sobre todo es en pleno vuelo como se aprecia, ya que el buitre negro se ve como un puro rectángulo cuando extiende sus alas. Al igual que sus parientes es carroñero, aunque se enfoca más desgarrar el tejido muscular que en las vísceras, las cuales desprecian. Pero también es sabido que captura pequeñas presas vivas si la ocasión se vuelve propicia (en sus nidos se han llegado a encontrar restos de conejos y también reptiles).

Buitre negro volando sobre el Monte de El Pardo (Madrid)

Sierra de san Pedro, Monfragüe, Tajo Internacional, Cabañeros y Sierra de Guadarrama (también en el Monte de El Pardo) son sus principales núcleos de cara a poderlo observar y fotografiar. También la isla de Mallorca, sobre todo la parte norte, el único caso de presencia insular en todo el mundo.

Otros grandes de España…

Nadie pone una medalla por ser parte de la denominación artificial y oficiosa de los Big Five de la fauna en España. Es, más bien, un paralelismo con lo que se realiza en África y otras partes del mundo. Pero muy seguramente haya otras especies animales merecedoras de esta distinción basada en criterios como valor en la naturaleza, belleza y de ser emblema de la rica diversidad biológica de la que puede presumir la Península Ibérica. ¿Como cuáles? Se me ocurren unas cuantas:

  • Urogallo común.
  • Cigüeña negra.
  • Muflón.
  • Tejón.
  • Jineta.
  • Cabra montés.
  • Zorro.
  • Avutarda.
  • Sisón.
  • Malvasía.

En realidad da para otro capítulo sobre fauna ibérica. Porque, parafraseando a Félix, un gran placer y un orgullo es “llevar a casa de todos un poco de naturaleza”. Y no sólo a través de la televisión sino de la lectura. Porque quienes hayáis llegado hasta el final tenéis mi máxima gratitud y admiración. En los tiempos que corren, de leer en diagonal y bajar el scroll a toda velocidad, saber que a uno le leen es motivo principal para continuar compartiendo historias y saberes. Del mundo y de aquí al lado.

Oso pardo

Y tú, querido lector, querida lectora… ¿A cuántos de los Big Five de España has logrado ver el libertad? ¿En el caso de tener la posibilidad, cuál te gustaría poder contemplar, al menos, una vez en la vida? Me encantaría, como siempre, leer tu apreciado comentario al final de este artículo.

Sele

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