10 lugares que ver en Quito, el relicario de América

Dicen de Quito que es el relicario del arte en América debido a la gran cantidad de lugares y joyas artísticas de la época colonial que conserva en su centro histórico. Probablemente no exista en el continente una ciudad como ella, con un patrimonio intermibable que se advierte de forma constante en plazas, calles, iglesias y museos. La capital de Ecuador, a muy pocos kilómetros de la mitad del mundo, se cuelga de ambos hemisferios siendo sabedora de que pasearla es uno de los grandes placeres y privilegios que los viajeros tienen al llegar aquí. Que la UNESCO la escogiese para ser el primer lugar del mundo declarado Patrimonio de la Humanidad es un aviso a navegantes que inician un viaje a territorio ecuatoriano para que no duden y se dejen embelesar por un casco viejo extraordinariamente bello y bien conservado.

Cúpulas de Quito (Ecuador)

Entre las ciudades coloniales más grandes,  hermosas y mejor preservadas de Sudamérica, Quito tardó apenas segundos en cautivarme. Lo justo para darme cuenta de lo que me había estado perdiendo antes de conocerla. Os propongo que me acompañéis y me dejéis mostraros 10 lugares que ver en Quito, esos imprescindibles con los que comprender las razones por las que es un gran relicario del arte y la cultura.

De ciudad del Tahuantinsuyo a San Francisco de Quito

El nombre oficial de la capital del Ecuador es San Francisco de Quito, ya que la de los franciscanos fue la primera orden religiosa que arribó a la ciudad colonial que Sebastián de Belalcazar había fundado en 1534. Pero este lugar derramado por la ladera del volcán Pichincha había estado habitado mucho tiempo atrás, constituyendo incluso el bastión del inca Atahualpa, quien derrotara a su hermano Huáscar en una fraticida guerra civil debilitadora de un Imperio acosado también por la veloz conquista española a las tierras que formaban el Tahuantinsuyo. Sea como fuere Quito, la ciudad que conocemos actualmente, nace en su fisonomía de los cimientos colonizadores de comienzos del siglo XVI.

Calle de Quito (Ecuador)

De Quito saldría Francisco de Orellana con sus hombres para descubrir y surcar las aguas del Amazonas. Y residiría una de las mejores escuelas artísticas de las Américas, la escuela quiteña, que forjaría con entusiasmo (y mestizaje) las piezas más perfectas posibles para establecer un puzzle considerado como uno de los mejores conjuntos hitóricos del continente. La suerte y los siglos mantuvieron intactos los monumentos para lucir de la mejor manera en la fundación de una nueva nación americana, la República del Ecuador.

De fondo El Panecillo de Quito (Ecuador)

Visitas que son imprescindibles en Quito: lugares que ver sí o sí

La primera ciudad Patrimonio de la Humanidad declarada por UNESCO (galardón compartido con Cracovia) no habla demasiado alto. Quizás porque no lo necesita y prefiere mostrarse resplandecente ante ojos inocentes y sorprendidos que nunca se han imaginado estar ante semejante espectáculo urbano. En el mismo centro de la Plaza de la Independencia nos detenemos, tras el subidón de moral por saber lo que nos espera, y ojeamos un mapa con los 10 lugares que no debemos perdernos en nuestra visita a Quito. En particular estos son mis rincones preferidos de la ciudad, los que no dudaría en recomendar a un buen amigo si me lo pidiera:

1. Plaza de la Independencia

Cierto es que Quito dispone de muchos corazones, pero probablemente el que más deje oir sus latidos sea la actual Plaza de la Independencia, antigua Plaza Mayor en tiempos de la colonia. Es el comienzo de todo entonces y ahora. De una humilde fuente que se situó en 1534 surgió el abazo de gran parte de las contrucciones que podemos ver y visitar hoy día. Está compuesta, entre otras, de la Catedral metropolitana, el palacio arzobispal y porticado que queda justo frente a ella o el palacio Carondelet que sirviera para alojar la Real Audiencia y actualmente hace lo propio con el Gobierno y el Presidente de la República. En el centro una columna coronada por la diosa Libertas conmemora que aquí se dio el primer grito de independencia de hispanoamérica un 10 de agosto de 1809 en que se desataría una ola de desobediencia al poder establecido que en esa época estaba ocupándose de la invasión francesa a la península ibérica. Este primer paso hace que el Monumento a la Independencia sea un símbolo tanto de Ecuador como de toda América Latina.

Plaza de la Independencia de Quito (Ecuador)

La Plaza de la Independencia no sólo es portadora de algunos de los iconos más esenciales para comprender la ciudad, sino también un punto de reunión para quiteños y forasteros que saben de su posición estratégica. Es muy sencillo guiarse por Quito a partir de aquí y, además, varios de los monumentos que conviene visitar se encuentran a su alrededor. Los que requieran “conectarse” con el resto del mundo deben saber que en la plaza hay wifi abierto y gratuito. Y es que Quito es una ciudad pionera en facilitar la conexión a internet libre y gratuita a ciudadanos y visitantes en espacios públicos, algo que aún no es demasiado sencillo encontrar en Sudamérica. A la sombra de árboles y palmeras, inspiración del afrancesamiento típico del XIX, uno ve pasar la vida o directamente corre tras ella.

Plaza de la Independencia de Quito (Ecuador)

2. Catedral metropolitana

La Catedral Primada del Ecuador se encuentra entre las catedrales más antiguas de América del Sur. Nacida con paja y adobe a principios del siglo XVI ha sufrido varias reconversiones (sobre todo tras algunos terremotos) hasta ser el templo que podemos ver hoy día. De planta longitudinal y tres naves, se caracteriza por su profundidad, la intromisión de elementos de distintos estilos artísticos como el románico, gótico, barroco e incluso el renacentista en algunos espacios. Aunque la fachada es la que más modificaciones ha tenido, siendo principal la estética recibida en el Siglo XIX.

Catedral metropolitana de Quito (Ecuador)

Esta amalgama de estilos se puede visitar por dentro (precio 1´5$) de manera guiada y así recorrer los distintos retablos y pinturas de la Escuela Quiteña que posee el templo. Igualmente es uno de esos rincones cargados con iconos de la independencia hispanoamericana, ya que el Mariscal Antonio José de Sucre, afamado libertador, está enterrado en la catedral.

Una curiosidad que me llamó la atención y que emplazo a los visitantes a buscarlo cuando hagan la visita a la catedral es el cuadro que escenifica la Última Cena. En vez de pan tienen humita, en vez de vino hay chicha morada y en el centro de la mesa el plato principal es un cuy o, lo que es lo mismo, ¡una cobaya!

3. La iglesia de la Compañía de Jesús en Quito

Salgo de la plaza y caminamos por la calle Antonio García Moreno esquina con Sucre. Una fachada barroca con columnas salomónicas me llama la atención. Se trata de una iglesia dedicada a San Ignacio de Loyola, por tanto de los jesuítas. Pago los 3 dólares de entrada (eso entonces, ahora cuesta 5$) y me prohíben expresamente hacer fotos dentro. Me embarga la curiosidad pero cuando miro hacia delante me quedo sin habla. Esa fue mi reacción ante la maravilla en la que me encontraba. Y es que no exageraría en absoluto si dijera que la iglesia de la Compañía en Quito posee el mejor interior de toda América Latina.

Iglesia de la Compañía de Jesús en Quito (Ecuador)

El barroco colonial dio muchas vueltas en Hispanoamérica por ser cada vez más recargado y diverso en sus elementos, pero hay que reconocer que esto en la Compañía de Jesús se lo tomaban bien en serio. Y si en Cuzco la iglesia de la Compañía deslumbra incluso a la propia catedral, en Quito se rompen todos los registros. Tanto que de ella se ha dicho “que es el templo de Salomón de América del Sur” y que probablemente sea “el mejor templo jesuítico del mundo”. Razón no les falta. Y soy tan incapaz de describirlo adecuadamente que sólo se me ocurre emplazar al viajero a  la hipnosis temporal que se sufre al observar la profundidad de la madera de cedro tejida como si fuese papel y bañada en un pan de oro que no ha perdido un ápice de su brillo.

Interior de la iglesia de la Compañía de Jesús en Quito (Ecuador)

Esta es de los lugares para quedarse, mirar y no decir palabra. Asimilarlo es otro trabajo aparte.

Años más tarde tuve la suerte de regresar a Quito y gozar de un permiso para sacar fotos en el interior de la iglesia de la Compañía.

4. Convento y plaza de San Francisco

Antes he comentado que en Quito latían varios corazones. Probablemente el segundo en importancia sería la plaza de San Francisco, mi rincón preferido en la ciudad cada vez que quería respirar su aroma mestizo. Este espacio urbano y diáfano está a la sombra del conjunto arquitectónico-religioso más grande de Latinoamérica, el convento de San Francisco. Su tamaño es tal que desde el principio fue bautizado como El Escorial de América.

Plaza de San Francisco (Quito, Ecuador)

Es el lugar en el que probablemente invertí más tiempo de mi viaje y más veces pasé a distintas horas del día. Sea en las escalinatas de la plaza o a puertas del convento la vida de Quito pasa siempre por aquí delante. Y por otro lado hay muy buenas fotos tanto de personajes paseantes como de escenarios urbanos de la capital ecuatoriana. Pero la visita al convento, con su imponente iglesia, capillas como la de Cantuña, personaje que vendió su alma al Diablo para terminar de construir el edificio y al quedarle una piedra que poner fue exento de cumplir el castigo, o el interminable museo de arte sacro, es uno de los imprescindibles de Quito por excelencia. Y merece toda la dedicación posible.

Plaza de San Francisco (Quito, Ecuador)

Dijo Carlos I de España y V de Alemania que con todo el dinero que estaba invirtiendo en levantar el templo deberían verse las torres desde Madrid. Eso dice mucho de los trabajos que aquí se llevaron a cabo con la Escuela quiteña dejando la huella de su talento en cada pieza que elaboraban. Lo del relicario de América viene, en parte, por San Francisco de Quito.

Interior de la iglesia de San Francisco (Quito, Ecuador)

5. Calle de la Ronda

Al sur de la plaza de Santo Domingo, en uno de los extremos del casco histórico, alcanzamos una de las calles con más personalidad y solera de Quito. La Ronda, oficialmente Calle de Juan de Dios Morales, conserva el trazado estrecho de la época inca. Es conocida como la calle de los artistas y los bohemios, siendo hogar de algunos de ellos en los últimos siglos, así como de burdeles y sedes improvisadas de fiestas que no tenían final. Era como un pedacito del Montmatre en Ecuador, aunque con edificios coloniales de un blanco reluciente suficientemente alejado de San Francisco o la Plaza Mayor como para saberse qué acontecía a uno y otro lado de la puerta.

Calle de La Ronda (Quito, Ecuador)

Este conocido “nido de poetas y cantores” es digno de ser visitado tanto de día como de noche, cuando ese resquicio del desorden moral de antaño se dejan escuchar en los cafés. Y donde los relojes se ponen en huelga cuando justo a la caída el sol.

Hojalatería en la Calle de la Ronda (Quito, Ecuador)

6. La Basílica del Voto Nacional

Un edificio levantado a finales del siglo XIX en Quito que no estuvo exento de polémica porque se salía de los cánones artísticos de la ciudad. Probablemente el templo religioso neogótico más grande de Sudamérica, guarda ciertas similitudes con San Patricio en Nueva York y Notre Dame de París, su ancestro europeo. Actualmente forma parte ya de la fisonomía de Quito y las calles que dan hacia la basílica garantizan siempre una buena fotografía.

Basílica del Voto Nacional (Quito, Ecuador)

Aunque no goza de la belleza preciosista de otras iglesias quiteñas tiene dos aspectos que conviene tener en cuenta. Por un lado sus fantásticas vistas desde las alturas (previo pago de 1$). Y, por el otro, la posibilidad de observar lo curiosas que son las gárgolas, adaptadas a la fauna del país. Así en vez de diablos encontramos armadillos, tortugas, iguanas o monos aulladores. La naturaleza ecuatoriana convertida en piedra y vigilando muchos de los rincones de Quito.

Calle de Quito con las torres de la Basílica de los Votos Nacionales (Quito, Ecuador)

7. El Panecillo

Decía un párrafo más arriba que las vistas desde la Basílica del Voto Nacional eran fabulosas, pero nada tienen que ver con el que para mí (y para la mayoría) es el mejor mirador de Quito. Desde el Panecillo, llamado así por la forma de esta colina situada exactamente a 3000 metros de altura sobre el nivel del mar, uno puede observar no sólo la ciudad de Quito sino todos los volcanes que la rodean, incluido el mítico Cotopaxi.

Vistas de Quito desde el mirador de El Panecillo

La Virgen de Quito, construida en los setenta en Madrid a partir de una obra bosquejada por la Escuela Quiteña en el siglo XVIII, concretamente por el escultor ecuatoriano Bernardo de Legarda, impresiona con sus 30 metros superando en tamaño incluso al Cristo Redentor de Río de Janeiro que, como sabemos, es una de las 7 nuevas maravillas del mundo que más discusión generaron. Esta Virgen del Apocalipsis contempla cada recodo de la ciudad desde el que probablemente sea su rincón más visitado.

Virgen del Panecillo (Quito, Ecuador)

Al Panecillo se puede subir andando, aunque por unos 3$ aproximadamente te puede llevar un taxi desde cualquier punto del casco histórico de la ciudad. Merece la pena… Y recomiendo llevar la cámara plena de batería y tras hacer fotos sentarse un rato a observar y respirar. No todos los días se tiene Quito bajo tus pies.

Volcán desde El Panecillo (Quito, Ecuador)

8. Plaza e iglesia de Santo Domingo

Late Plaza de la Independencia, late San Francisco y, por supuesto, late Santo Domingo, la tercera parte de la Santísima Trinidad de las plazas en la ciudad de Quito. Santo Domingo no es tan colosal como San Francisco pero guarda ciertas semejanzas. Utilizado durante siglos como mercado indígena (hoy día se hacen exposiciones temporales de arte), es un lugar ciertamente tranquilo en el que se puede medir el tiempo con relojes de arena en los bolsillos.

Iglesia de Santo Domingo (Quito, Ecuador)

La iglesia y las dependencias monacales son para pasar las horas. El jardín tropical del claustro es un remanso de paz y conviene fijarse en las esculturas de la Escuela Quiteña que en Santo Domingo se esmeraron con algunas de sus mejores piezas erigidas entre los siglos XVII y XVIII. Una auténtica maravilla.

9. Antiguo Hospital de San Juan de Dios

Junto al inspirador y poético poético Arco de la Reina, justo en el cruce entre las calles García Moreno y Rocafuerte, tenemos uno de esos rincones que no dejan indiferente a nadie. El Hospital de San Juan de Dios funcionó como tal desde mediados del siglo XVI hasta el año 1974 cuando fue cerrado porque sus instalaciones no eran las más correctas para entonces. Más de cuatrocientos años sirvió sin interrupción a la ciudad este hospital que acogió por igual a blancos, indios y mestizos.

Hospital de San Juan de Dios (Quito, Ecuador)

Actualmente este edificio de muros amarillos compuesto por distintos patios porticados es un espléndido museo que vale por dos. Por un lado uno puede conocer en sus galerías cómo era el hospital en la época colonial (con camillas, instrumental quirúrgico, objetos farmacéuticos…) y por el otro seguir cronológicamente la historia de Quito, puesto que aquí se ubica la sede del Museo de la ciudad inaugurado en 1999.

Hospital de San Juan de Dios (Quito, Ecuador)

Personalmente el Hospital de San Juan de Dios es Quito es uno de mis rincones preferidos de toda la ciudad. Y también da para pasar bastante tiempo dedicándose a aprender más en torno a la historia aún viva de la capital ecuatoriana.

Frascos de farmacia en el hospital de San Juan de Dios (Quito, Ecuador)

10. La mitad del mundo: la línea del ecuador

La latitud 0º 0´0´´, o lo que es lo mismo, la línea del ecuador, da nombre a la República cuya capital es precisamente Quito. A trece kilómetros de distancia que se pueden hacer perfectamente en transporte público por menos de un dólar (en taxi vale 10$) se encuentra el lugar exacto en el que nuestro planeta se divide en dos hemisferios. La visita a “La mitad del mundo” es un imprescindible que hemos llevado a cabo todos los viajeros que hemos estado en Quito alguna vez.

Mitad del mundo (Quito, Ecuador)

En la zona hay un obelisco y una línea amarilla que separa el hemisferio norte del sur. Se ha convertido en una especie de parque temático de sí mismo pero no todos los días se tiene la posibilidad de caminar entre dos hemisferios. Además, si se combina la visita con una excursión a la cima del volcán (activo) Pululahua cuyo cráter está habitado desde hace siglos se redondea la mañana y el viaje vale aún más la pena.

Estos han sido mis diez consejos pero el mejor que puedo daros es que os animéis a descubrir Quito por vuestra cuenta y, sobre todo, sigáis recorriendo las muchas maravillas que ofrece Ecuador a los viajeros. A tres horas al norte queda Otavalo y el mejor mercado indígena de territorio andino y en los sueños por cumplir siempre estarán las islas Galápagos. Amazonía, volcanes, playas increíbles y mucha, pero mucha autenticidad. Sea como fuere, todos los caminos llevan a Quito…

Sele

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* No os perdáis un reportaje más amplio en Notas sobre Quito de mi diario de viaje, en el que cuento mi segunda vez en la ciudad ecuatoriana.
* Recordad que podéis seguir todos los pasos de este viaje en MOCHILERO EN AMÉRICA

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11 comentarios en “10 lugares que ver en Quito, el relicario de América

  1. Excelente post. Ecuador es un país increíble, la gente a veces cree que solo se trata de Galapagos pero es mucho mas, tiene una historia enorme y una cultura genial, Saludos.

  2. Hola Sele y demás viajeros.,
    En Octubre de 2016 el precio para entrar en la Iglesia de la Compañía de Jesús es de $ 5, con guia incluida. Pero si alguien quiere ahorrarselo puede ir de 8 a 9 am que es la hora de misa y el acceso es gratis. Y sobre todo ¡no os la perdáis! Es maravillosa.
    Gracias Sele por compartir tu experiencia y conocimientos.

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